El nido. El último banquete de Hitler, de Marco Galli

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Portada El nido de Marco Galli

Edición original: Il nido (Coconino Press, 2022)
Edición nacional/España: El nido. El último banquete de Hitler(Salamandra Graphic, 2024)
Guion: Marco Galli
Dibujo: Marco Galli
Color: Marco Galli
Traductor:: David Paradela López
Mquetación: Sergi Puyol
Formato: Cartoné. 176 páginas. 25,95€

Delirios antes del hundimiento.

«Se lo repito, teniente. ¡Márchese! Aquí todo se viene abajo.»

Pese a que hace diez años Diábolo Ediciones nos había traído su primera obra larga Oceania Boulevard, un giallo muy particular que dejaba ver a una artista muy especial con algunos elementos en común con Igort que se la publico en su editorial Coconino Press, el historietista y pintor italiano Marco Galli (Montichiari, 1971) es un autor prácticamente desconocido en nuestro país pese a su larga y exitosa trayectoria en Italia en la que se ha hecho merecedor de premios como Yellow Kid al Autor del Año en el festival de Lucca de 2021 o Mejor Cómic Italiano en el festival Romics de 2023. Este último galardón lo obtuvo gracias a El Nido. El último banquete de Hitler, un trabajo extraordinario que acaba de publicar en España Salamandra Graphic con el habitual mimo que ponen en todas sus ediciones.

Como nos indica el título estamos antes una obra que nos traslada a El Nido del Águila, conocido como Kehlsteinhaus en alemán, el retiro vacacional para Hitler que diseñó Martin Bormann en la cima de la montaña Kehlstein en los Alpes Bávaros cerca de Berchtesgaden. Un lugar donde el infame dictador se reuniría con los miembros más prominentes de las elites nazis y recibiría a dignatarios extranjeros. La historia que nos cuenta Marco Galli transcurre entre el 3 de junio de 1944 y el 7 de junio de ese mismo año con la plana mayor del gobierno nazi en el Nido. Esos días son justo en los que las tropas aliadas planificaron y realizaron con éxito el desembarco de Normandía. Una acción militar que fue el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial y del Tercer Reich que ya estaba en una espiral de locura y destrucción que marco a sangre y fuego la historia del mundo espoleado por las locuras de Hitler. En el trabajo de Galli vemos como él y las figuras claves de su régimen se hundían en la locura de su arrogancia mientras celebraban bacanales en las que cometían excesos de todo tipo.

Marco Galli no es el primer autor de cómic que aborda la figura de Hitler y la fascinación que provocaba entre algunos de sus seguidores, ya que a lo largo de los años hemos podido disfrutar de auténticas obras maestras que abordaban esa temática como Berlín (Astiberri) de Jason Lutes, Hitler (Astiberri) de MIZUKI, Shigeru o Adolf (Planeta Cómic) de TEZUKA, Osamu. Sin embargo, la aproximación del autor italiano es distinta a la de las obras mencionadas puesto que, en lugar de estar ante un trabajo de carácter histórico con toques de ficción o autobiográficos, nos encontramos ante un intento de adentrarse en la mente del dictador para explicar cómo alguien como él pudo llevar a millones de personas a apoyarle para cometer todo tipo de atrocidades. Quizás la película El hundimiento de Oliver Hirschbiegel tenga más similitudes, aunque en el cómic que nos ocupa no hay tanto interés por dar una visión realista y sí por acercarse a la maldad y locura de un tirano completamente desligado de la realidad, débil físicamente y timorato en el trato, pero que todavía tiene tiempo para dar órdenes que costaran la vida a millones de personas. Una inhumanidad que comparte con algunos gobernantes actuales y aspirantes a repetir a los que vemos replicar tanto sus acciones como parte de sus discursos en cada telediario.

Aunque la obra gira en torno a la figura de Hitler, también está contada desde otros dos puntos de vista diferentes, el de Eva Braun y el del guarda de la finca en la que se sitúa El Nido. A través del líder nazi vemos cómo se va sumergiendo más en un viaje lisérgico producto de un estado alucinado provocado por las drogas que toma que le hacen temer y desconfiar de todo y todos y adentrarse en las sondas más profundas y negras de la maldad. Un descenso a la locura de un personaje perturbado que resulta patético, si no fuera por la barbarie que desencadeno, que Galli nos muestra con unas páginas absolutamente fascinantes llenas de elementos simbólicos y oníricos alejados de la realidad, colores chillones y formas grotescas que nos dejan ver un sórdido ambiente que es el fiel reflejo de decadencia y miseria moral del Tercer Reich. Para contrastar esa visión irreal y alucinada de la que es participe también el Guarda, si bien en su caso la fascinación por Hitler se entremezcla con la repulsión, tenemos la visión de una Eva Braun mucho más pragmática y consciente de la realidad y decadencia del momento. Pero es sabedora de que está atrapada en una tela de araña de la que no puede ni quiere escapar, tal y como vemos en los diálogos que mantiene en las escenas que comparte tanto con el teniente Beker como en la que cierra la obra con Hitler.

Ellos no son los únicos personajes que vemos en la obra, ya que también se dan cita los dirigentes más importantes de gobierno nazi entre los que están las cabezas visibles de una ideología amoral. Los vemos representados como una caterva de arribistas ávidos de poder, al igual que sucede con otros personajes más anónimos pero que van en busca de poder e influencia a las instalaciones del Nido. Un fiel reflejo de quienes se siguen arrimando al poder en la actualidad.

Además del brillante retrato que vemos de la psique humana y la influencia que alguien carismático y magnético puede ejercer sobre el ser humano pese a no estar en su mejor momento. La obra brilla especialmente en el apartado narrativo y gráfico con un ritmo que sabe cuándo toca acelerar y cuando parar, una composición de página que sabe reflejar la locura, el desenfreno o la cruda realidad y unas representaciones de los protagonistas que saben fluctuar entre lo grotesco, lo deforme, lo realista o lo caricaturesco para llevarnos al interior de la mente de Hitler y sus secuaces. Ese brillo gráfico es visible sobre todo en las escenas mudas, pero también en las oníricas y, en particular, en la surrealista y brillante representación del desembarco de Normandía. En todos ellas la paleta de colores elegida juega un papel clave, modulando el tono y las emociones de cada secuencia gracias la importancia que adquieren los rojos y los negros, que reflejan tanto los colores fetiches del nazismo como lo que le hicieron al mundo abnegándolo en sangre y oscuridad.

Página de El Nido de Marco Galli

Con El Nido Marco Galli da el do de pecho para traernos una obra arriesgada que nos propone un cara a cara con una de las figuras más terribles de la historia reciente. Una apuesta sorprendente y fascinante en la que vemos en viñetas fascinantes el delirio y la decadencia de un régimen terrible auspiciado por una ideología inhumana que extendió un manto de oscuridad y maldad por el mundo del que todavía quedan rescoldos que algunos tratan de avivar.

Lo mejor

• El reflejo de la locura y los delirios de Hitler.
• La potencia del color para reflejar una atmósfera insana.
• La narrativa y la composición de página.

Lo peor

• Que los hechos que nos cuenta Galli los podamos visualizar sin problemas en el Kremlin actual o en la sede de los republicanos estadounidenses.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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