Edición original: Dawnrunner (Dark Horse, 2024)
Edición nacional: Dawnrunner (Norma Editorial, 2025)
Guion: Ram V
Dibujo: Evan Cagle
Color: Dave Stewart
Formato: cartoné, 168 páginas, 32,00 €

«Pacific Rim + La llegada»

Decía Ram V que Dawnrunner es una mezcla entre Pacific Rim y La llegada. Aunque se puede estar más o menos de acuerdo, lo cierto es que supone un buen punto de partida para entender lo que nos vamos a encontrar en este tomo.

En el futuro, la humanidad se ha visto obligada a refugiarse tras unos muros que la protegen de los tetzas. Los tetzas son monstruos gigantescos (unos kaijus, vamos), que salen de una extraña brecha y lo destruyen todo a su paso. Ante su llegada inicial, los humanos no tenían forma efectiva de enfrentarse a ellos, pero el tiempo les permitió sobrevivir y desarrollar a los “reyes de hierro”, unas armaduras gigantescas capaces de enfrentarse a la amenaza.

En un giro inesperado del tono, resulta que la gente no vive cada batalla entre tetzas y armaduras como un auténtico drama superviviente, sino como un deporte, un entretenimiento, un evento deportivo en el que hay equipos, patrocinadores, tablas de clasificación… todo retransmitido en directo. Tenemos hasta comentarista. “Ya que esta es nuestra nueva realidad, tendremos que acostumbrarnos a ella de la mejor manera”, manifiestan los habitantes.

De entre los pilotos de armaduras mejor calificados, destaca la figura de Anita. Sus actuaciones son de lo más prometedoras y se ha convertido en toda una estrella para el pueblo. Tanto es así que la eligen para probar un nuevo diseño de armadura cuya tecnología promete revolucionar la guerra contra los tetzas. Sin embargo, durante la primera misión, algo parece ir mal: Anita se queda paralizada, la armadura revolucionaria recibe daños graves y apenas consiguen escapar del embrollo de una pieza.

¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué Anita y la armadura han dejado de responder? ¿Qué significan esos picos en las métricas de los sensores vitales? Esas son algunas de las preguntas que tratarán de responderse a lo largo de la historia. Un misterio que solo adquiere más capas conforme avanza, de principio a fin.

Y no será aquel el único misterio que tengamos. La parte de Pacific Rim ya ha quedado muy clara, pero ¿qué hay de eso de La llegada? Es ahí donde entran los científicos de la empresa para la que trabaja Anita. Ellos llevan décadas desarrollando una investigación que les permita comunicarse con los tetzas. Aunque todavía no han tenido éxito, creen que están cerca. Además, por algún motivo, las interacciones de Anita con la armadura nueva parecen haberles proporcionado datos clave con los que avanzar por los últimos peldaños de su modelo de lenguaje.

Aquí es donde creo que Dawnrunner muestra una carencia más inesperada: los misterios que rodean al origen de los tetzas y la comunicación con ellos pueden resultar muy desaprovechados. Parten de un potencial enorme, pero la trama avanza como si casi no tuvieran relevancia.

Si pensamos en La llegada, por jugar con las mismas cartas que nos propone Ram V, la trama gira por completo en torno a misterios parecidos. Tenemos a un grupo de personas que prefiere una respuesta militar más bruta y a otro grupo de personas que suplica por tratar de establecer comunicación con los seres recién llegados. Este choque de posturas hace de hilo conductor para toda la trama hasta un final que se presenta como consecuencia directa de todo lo que descubrimos.

En Dawnrunner, el misterio de los tetzas se presenta como si fuera a tener una importancia similar, pero en la práctica tiene muy pocas consecuencias en la trama, una relevancia residual. Incluso al final, cuando parece que todo va a confluir en un mismo punto y a cobrar sentido, el tema se acaba quedando en el aire.

De hecho, ya que hablamos del final (sin entrar en spoilers), me ha sorprendido la impresión de precipitación que he notado al leerlo. Es como si hubiera faltado un número entero más o hasta dos o tres o un segundo tomo, si nos ponemos. En las últimas tres páginas se nos hace una exposición de información ametrallada con tan poco disimulo que me ha hecho sentir como si estuviera leyendo la escaleta de un último número inexistente.

Con esto no quiero decir que el final sea un desastre absoluto, ni mucho menos la obra en general, pero sí que me ha parecido un caso flagrante de obra limitada por su extensión. No es que se convierta en una mala lectura por aquello que comento, sino más bien que se convierte en una lectura desaprovechada, poco redonda, que te deja una espinita clavada por muy disfrutable que sea el resto del camino. Al menos eso es lo que me ha transmitido a mí. Si tienes una opinión distinta, me encantaría leerla.

Sobre el dibujo de Evan Cagle, aprecio el estilo único que trata de ofrecer y la capacidad que tiene para sumergirnos en su mundo de ciencia ficción posapocalíptica. Los diseños de los monstruos y de las armaduras son una pasada, sobra decirlo. En las escenas más calmadas, me gusta la selección de planos, pero echo en falta algo más de expresividad. En las escenas de acción, aprecio mucho las ideas visuales y la energía que se imprime en cada movimiento, pero a menudo me encuentro un poco perdido entre tanta mezcla ruidosa de vísceras, metal y escombros. Por otro lado, el color de Dave Stewart es fenomenal, como siempre.

En conclusión, Dawnrunner es una historia trepidante en la que Ram V nos vuelve a demostrar por qué se tiene en tan alta estima su escritura actual. Al mismo tiempo, desde una perspectiva más profunda, los “misterios cósmicos” planteados quizás se queden cortos en su aprovechamiento. Con un final muy precipitado, lo que podría haber sido una obra para el recuerdo se nos queda en un muy buen cómic con mechas, kaijus, ciencia ficción y existencialismo, que no es poco.

Edición original: Dawnrunner (Dark Horse, 2024) Edición nacional: Dawnrunner (Norma Editorial, 2025) Guion: Ram V Dibujo: Evan Cagle Color: Dave Stewart Formato: cartoné, 168 páginas, 32,00 € "Pacific Rim + La llegada" Decía Ram V que Dawnrunner es una mezcla entre Pacific Rim y La llegada. Aunque se puede estar…
Guion - 8.5
Dibujo - 8
Interés - 8

8.2

Existencialismo trepidante

Con mechas, kaijus, ciencia ficción y existencialismo, Dawnrunner es una obra trepidante, pero que seguramente prometa más de lo que ofrece.

Vosotros puntuáis: 8.32 ( 1 votos)

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