Crítica de El Expediente Warren (The Conjuring) de James Wan

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El género de terror, aunque casi nunca de forma literal, siempre ha tomado como punto de partida nuestra propia realidad para construir sus fantasías llenas de monstruos, demonios y fantasmas, porque un buen narrador, sea escritor, guionista o director de cine, sabe que no existe nada que pueda inquietar y asustar más al lector o espectador que un relato adornado y acicalado pero con la etiqueta de “basado en hechos reales”. No importa realmente el grado de veracidad o apego a esta realidad, no ha sido eso lo que ha impedido forjar al género de terror cinematográfico sus grandes mitos, sean las macabras andanzas de una familia de psicópatas asesinos caníbales como en La Matanza de Texas (1974) de Tobe Hooper, las de inocentes niñas poseídas por blasfemos espíritus como vimos en El Exorcista (1973) de William Friedkin, o los perturbadores relatos de casas encantadas de trágico pasado y habitadas por desconocidas fuerzas paranormales como sucedía en Terror en Amityville (1979) de Stuart Rosenberg. En todos ellos, la conexión con la realidad ha jugado una parte importante en su éxito, un elemento también destacable en la recientemente estrenada El Expediente Warren (The Conjuring).

Esta resulta ser la última película del director James Wan, el prometedor cineasta malayo que ya se atrevió a renovar las pautas básicas del slasher en Saw (2004), convirtiendo indirectamente al veterano Tobin Bell en la estrella de una de las sagas de terror más exitosas de la década, y que posteriormente intentaría salirse de algunas convenciones del género de terror clásico con Insidious (2010), una producción en la que Rose Byrne y Patrick Wilson debían sobrevivir a espíritus y casas encantadas. En este caso, El Expediente Warren (The Conjuring), resulta una película que sigue las pautas clásicas del cine de terror, nuevamente ligado a este subgénero de las casas encantadas, pero cuyo argumento está basado en una de las investigaciones de la histórica pareja de parapsicólogos y demonólogos estadounidenses Ed Warren y Lorraine Moran Warren. Estos pasan por ser dos de los investigadores más conocidos y reputados en su campo hasta la fecha, con miles de casos estudiados a sus espaldas, responsables de obras como Ghost Hunters: True Stories From the World’s Most Famous Demonologists, Werewolf: A True Story of Demonic Possession o Graveyard: True Hauntings from an Old New England Cemetery, y fundadores en 1952 de la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra.

Por su parte, Ed Warren, experto demonólogo y escritor más prolífico, fallecería hace unos años, en 2006, dejando viuda a su esposa, Lorraine Warrren, clarividente y médium. La película de James Wan toma los roles de estos investigadores para convertirlos en los protagonistas de su historia, tomando como partida uno de los casos documentados más inquietantes de la carrera de esta pareja, un suceso real ocurrido en 1971 en Harrisville, en una apartada y aparentemente tranquila granja de la localidad de Rhode Island. La historia de El Expediente Warren (The Conjuring) se adentra en la pesadilla vivida por la familia Perron, Roger Perron y Carolyn Perron y sus cinco hijos, cuando a principios de los setenta, después de mudarse a una zona rural de Rhode Island, empiezan a notar presencias extrañas en su nuevo hogar, las cuales cada vez se muestran más peligrosas y violentas contra los nuevos habitantes. El incremento de la actividad paranormal en la casa llevará a los Perron a ponerse en contacto con Ed Warren y Lorraine Warren los cuales intentarán descubrir el origen del problema y ayudar a los inquilinos de la terrorífica granja a deshacerse de las entidades que los acosan y les impiden mantener una vida normal. Pero pronto descubrirán que una de las presencias retenidas en las casa resulta ser de origen demoniaco, especialmente vengativa y agresiva, poniendo en peligro la vida de la familia Perron y también la de los Warren.

Trailer español de El Expediente Warren (The Conjuring) de James Wan

En definitiva, en apariencia un relato clásico de casa encantada, con algún giro destacado en la trama, en base a un guión planteado por los hermanos Chad Hayes y Carey Hayes y con el mencionado James Wan encargado de la dirección. En el reparto, caras conocidas como Lili Taylor, a la que podemos recordar en otra película del género como The Haunting de Jan de Bont, rodada en 1999, Ron Livingston, Vera Farmiga o Patrick Wilson, repitiendo con James Wan después de su participación en Insidious, y un buen surtido de jóvenes actrices, Hayley McFarland, Shanley Caswell, Sterling Jerins, Mackenzie Foy, y el pequeño Joey King. En general, la nueva película de James Wan ha recibido críticas muy positivas, convirtiéndose junto a Mamá de Andrés Muschietti, la producción apadrinada por Guillermo del Toro, en una de las agradables sorpresas de la temporada y poniendo su pequeño grano de arena en su intención de recuperar un tipo de cine de terror que se creía ya perdido entre tanto apocalipsis zombie, salpicante gore y repetitivas e intrascendentes secuelas.

El aroma clásico a casa encantada, por Jordi T. Pardo

La pasión del joven director James Wan por el género de terror queda reflejada de nuevo en su última propuesta, El Expediente Warren (The Conjuring), en la que demuestra también su apego temático y romántico a ciertos clichés del mismo. Por suerte, estos en ningún momento lastran el trabajo o la historia manejada por James Wan, como ya ocurría en su anterior propuesta en Insidious, consiguiendo esto al no perder de vista a sus personajes y construir alrededor de ellos un interesante armazón en forma de thriller psicológico. En la maraña tejida por la historia James Wan incluso se permite cierto virtuosismo, o simple buen hacer que dirían otros, a la hora de mover y situar la cámara. El resultado es sobrio, con aroma a clásico, porque partiendo de un argumento bastante sencillo James Wan consigue narrar su historia con cierta habilidad, no apegándose en exceso a la linealidad del relato, hilvanando de forma inteligente elementos que se relacionan, aquí y allá, pero sólo acabando por zurcir aquellas costuras que lo necesitan y requieren sin menospreciar así la comprensión y entendimiento de sus espectadores. El foco de atención, como decíamos, se sitúa en los personajes, constantemente inmersos en una atmósfera y una presión opresiva que casi se puede rasgar con un cuchillo, lo cual hace más efectivo los sustos y engaños habituales de este tipo de películas a las que su responsable añade unas contadas punzadas de humor para aligerar el ambiente… o quizás para relajarnos y pillarnos desprevenidos.

Por su parte, los actores cumplen con creces, Lili Taylor y el más adusto Ron Livingston resultan unos padres creíbles, más compresivos que la media de progenitores retratados en las películas de terror clásicas, mientras Vera Farmiga o Patrick Wilson consiguen darles réplica de forma tan sobria y efectiva como el tono predominante de la producción. El resto del reparto, formado casi en su mayoría por jóvenes actores, resultan de personalidad más plana, pero mo deja de ser esta su función, consiguiendo, a pesar de ello, demostrar muchos de ellos, suficientes tablas para cumplir su cometido dentro de la historia. La fotografía de John R. Leonetti y la música de Joseph Bishara, así como unos efectos especiales de nueva hornada pero con sabor y textura a la antigua usanza, acaban por definir El Expediente Warren (The Conjuring) como una más que digna e interesante muestra de cine de terror. No hay nada nuevo en ella, no intenta subvertir tópicos, pero la película de James Wan supone aún así un espectáculo fresco y nada encorsetado, lleno de casas encantadas, maldiciones, posesiones, espíritus y demonios. E incluso, El Expediente Warren (The Conjuring), se sirve de ciertos guiños u homenajes bien disimulados y nada estridentes a películas tan dispares como Los Pájaros, El Muñeco Diabólico, la mencionada El Exorcista o incluso algún pequeño deje a las producciones de terror de Sam Raimi.

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Patrick Wilson y Vera Farmiga en una escena de El Expediente Warren (The Conjuring)

En definitiva, una más que entretenida película de terror con aroma clásico, la cual viene a demostrar que realmente hay cosas que nunca pasan de moda, porque incluso las historias aparentemente más manidas y conocidas son aún capaces de sorprendernos y hacernos pasar un buen rato… entre susto y susto. Por supuesto, la realidad suele tener otros matices, más terroríficos si cabe, sólo tenéis que leer la historia original de Harrisville, pero El Expediente Warren (The Conjuring) de James Wan, si aún creéis en fantasmas, puede que os haga pasar una noche inquieta en casa después de verla…

¿Para qué innovar?, por Enrique Ríos

Llega un momento en la vida de cualquier aficionado al género de terror en el que es imposible ser sorprendido. A estas alturas ya hemos visto matar, mutilar y desgarrar cuerpos en todas las variantes posibles. Conocemos al dedillo los síntomas de la posesión y sabemos cuáles son las ceremonias pertinentes para tratar a los afectados. En definitiva, cuando se han visto centenares de películas del género, llega la hora de buscar algo más, de dejar de lado los efectismos y analizar la historia y los personajes o, en su defecto, (porque reconozcámoslo, en el slasher a veces no hay ni de lo uno ni de lo otro) evaluar la calidad de los efectos especiales y la cantidad de los litros de sangre, valga la contradicción.

Si hablamos de El Expediente Warren a nivel historia, no nos vamos a encontrar con nada original. Es la típica aventura de casa encantada en la que se juega con las posesiones y los efectos paranormales. No hay nada nuevo en El Expediente Warren. Al contrario, cada una de las escenas de esta película nos va a recordar a otra. De hecho, hay tantas referencias como escenas, o más. Sin embargo, los guionistas parece que han aprendido la lección de copias pasadas y han hecho algo que no se suele ver muy a menudo en el género del horror: en vez de innovar, desarrollan. Los personajes no son unidimensionales, tienen una historia y un contexto. A veces éste se aprovecha para el propio desarrollo de la historia. En otras ocasiones se deja un hueco para que el espectador lo rellene como más le convenga. Los investigadores de los paranormal son el mejor ejemplo de ello, ya que los encontramos cuando su carrera está en plena madurez y han sufrido más de un contratiempo. No son los típicos héroes que aparecen por arte de magia y cuya valía los espectadores nos tenemos que creer en pleno acto de fe. Y lo mismo se puede decir del matrimonio (aunque en menor medida, ya que son una familia de lo más normal) e incluso de algunos secundarios. La película es muy honesta en este sentido. Parece que los guionistas hayan dicho, “mira, no nos vamos a comer la cabeza pensando en muertes espectaculares, demos un paso adelante y hagamos una película redonda”. Dicho esto, me habría gustado ver esta película con veinte años menos y la mente virginal respecto al género, porque entonces seguramente habría pensado que estaba ante una obra maestra.

El nivel de la actuación va a la par con el guion. Los actores son realmente buenos y saben transmitir lo que piensan sus personajes, a la perfección. La única pega, que no es de ellos, la encuentro en el vestuario. La Señora Warren no parece que esté vestida según la época. Aunque tampoco soy un experto del tema e igual me equivoco, pero juraría que el traje es anacrónico.

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Fotograma de El Expediente Warren (The Conjuring) con Patrick Wilson como protagonista

Mi conclusión cuando salí del cine fue muy simple: ojalá hagan una serie de televisión y expliquen la historia de todos los objetos del sótano. (Cuando los veáis sabréis a qué me refiero). Podría salir algo muy interesante, como aquella entretenida serie de televisión que aquí se dio a conocer como Viernes 13 pero que no tiene nada que ver con los films del asesino del pantano. Ya véis, El Expediente Warren me gustó tanto que no quiero una segunda parte, quiero mucho más.

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Barcelona (Septiembre, 1980). Mordido por una viñeta adquirí un asombroso interés por el mundo del cómic y sus galaxias cercanas. Los Clásicos Ilustrados que adaptaban novelas de misterio y aventuras fueron mi primer pasaje a este universo. Luego llegarían Mortadelo y Filemón, Superlópez, Spider-Man, Dragon Ball y V de Vendetta. Para comienzos del siglo XXI había desarrollado una ecléctica pasión por el medio. En la actualidad, disfruto especialmente del cómic independiente estadounidense y el manga. En está, mi segunda casa, colaboro como reseñista y articulista hablando de cómics, cine y series.
Originario de Badalona o Barcelona según como se mire, publiqué mi primer artículo para Planeta DeAgostini, por pura casualidad, en 2006 y desde entonces no he parado de escribir tanto para esta editorial como para ECC. Mi especialidad son los tebeos norteamericanos y me apunté a Zona Negativa en 2012 para hablar de aquellos temas que aún me quedan pendientes.

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Reverend Dust
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Turkin

Iron Man 3, El Hombre de acero, Lobezno Inmortal…… no son una puta mierda, son una puta mierda forrada de Adamantium.

Expediente Warren sí que es un metal preciado y no los de ahí arriba.
Hacia tiempo que no disfrutaba tanto de una película, desde Súper 8, más o menos.

Película con sustos, con buenas interpretaciones y con una historia atrayente. Unos planos muy chulos, por momentos. La música ayuda.

Me gustaría aprovechar este post para agradecer a ese teenager, al cual intuía unas filas mas adelante. Ese joven que no paraba de gritar un “¡Díos!” a cada susto de la película, y en ocasiones soltaba un “¡aaaaahhhhhhh!!” y en otra soltó un “eh, no os riáis que lo estoy pasando muy mal! Aquello sí que fue vivir el cine.

Gracias chaval, me lo pase pipa. Fue una sesión adelantada de La Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Con comentarios del espectador.

PELICULON!!

Reve, te gustara, haz lo que sea, tienes que verla, y esta vez en el cine.

Juan Luis Daza
Autor

Muy buenas reseñas, chumachos, gran trabajo.

Pues sí, una de las pelis del año, la confirmación de James Wan como un grande en el género y una de las pelis más aterradoras que he visto en muchos años, sin inventar nada, pero ejecutando con verdadero talento todo lo que ya conocemos.

Pd. Gracias por la publi Reve, luego te llevo al motel habitual y allí hacemos nuestras cosas como pago 😉

marcus
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marcus

La vi el pasado fin de semana, y me parece una historia bien contada pero como decís con muchos elementos vistos en otras tantas ocasiones. Entretenida y buen clímax, que te deja sin aliento, pero yo para considerarla una gran película le pido más. Y en lo de que en las pelis de terror ya se ha visto todo, The Walking Dead porqué permite un planteamiento a largo plazo – aunque aún no haya peli- o Saw -por motivos que serían carne de spoiler-, que no es tan antigua, me sorprendieron. Siempre quedan cosas que contar!

JauriJauriJauri
Lector
JauriJauriJauri

A mí me encantó. Pero esta vez no ví al muñequete de Saw (James Wan lo ha usado en todos los films que ha dirigido desde “Saw”) a pesar de que en esta peli hay una habitación donde encajaría perfectamente

Conan desatado
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Conan desatado

Yo la vi el otro día y de las mejores películas que he visto en este 2013. Y me gustó mucho porque estás en tensión durante todo el metraje, no te deja descansar. Y esa Anabelle….

Lo malo de este tipo de películas son los trailers, es mejor ir al cine sin haber visto ningún trailer porque te joden media película, y en una de terror más todavía