Capitán Midnight vol. 2: Maravilloso nuevo mundo

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Edición original: Captain Midnight #’s 4-7 USA (Dark Horse) y Liberty Comics (Comic Book Legal Defense Fund).
Edición nacional/ España: Aleta ediciones.
Guión: Joshua Williamson.
Dibujo: Eduardo Francisco, Dennis Culver.
Color: Stefani Rennee, Dave Stewart.
Formato: Libro rústica, 112 páginas.
Precio: 12,95 €.

 

Tengo una especial predilección por los héroes clásicos de la Golden Age. No sé si será debida a esos encuentros en la infancia con los ejemplares en blanco y negro publicados por la editorial Vértice de Los Invasores de Roy Thomas y Frank Robbins y de la Sociedad de la Justicia de Paul Levitz y Wally Wood(Super Stars se llamaba aquí esa serie. Imagínense), pero lo cierto es que este tipo de personajes me fascina. Encuentro algo hipnótico en ellos, con ese sabor clásico, casi rancio, que amalgama lo naive, lo ridículo, lo grotesco y lo tenebroso con muchas de las aspiraciones mas nobles del ser humano. Además, me encuentro con que a menudo en revisitaciones mas modernas y sofisticadas de los mismos (como en La Edad de Oro de James Robinson y Paul Smith o Los Doce de JM Straczynski y Chris Weston por ejemplo) se les saca alto rendimiento y solemos obtener obras muy palateables. Pero seamos sinceros, también disfruto de cosas correctas pero menos elevadas, como el Proyecto Superpowers impulsado por Alex Ross o el All-Star Squadron de Thomas. Qué quieren que le haga, es una debilidad que tengo, y ante la publicación de prácticamente cualquier cosa relacionada con este tipo de personajes, casi por sistema gravito hacia ello a por lo menos echar un vistazo. Y luego ya vendrán o no los chascos, pero de entrada, el asunto me interesa. Sirva todo esto como aviso de que no soy totalmente imparcial a la hora de juzgar esta obra.

He tardado un poco en prestar la debida atención al Capitán Midnight, del cual sí leí el primer tomo que Aleta publicó en nuestro país, aunque nunca llegué a reseñarlo. Así que aquí estoy, dispuesto a corregir tal injusticia con el segundo volumen. El protagonista, el mentado Capitán, no es un personaje nativo del cómic, sino de los seriales de radio. Su primera aparición en las ondas estadounidenses se remonta a 1938, el año del debut de Superman, y en este medio Jim Albright no era tanto una superhéroe como un piloto de aviones, un aventurero. Sus espectaculares actuaciones contra el sabotaje y espionaje nazi previo a la entrada de los EEUU en la segunda guerra mundial se producían a la medianoche. Ayudado por sus compañeros del Escuadrón Secreto, su programa gozó de una gran popularidad durante los años cuarenta, y en la siguiente década hasta se le dedicó una serie de televisión. Pero antes, y centrándonos en los que nos interesa, tuvo un par de versiones en cómic aparte de la habitual tira de periódico: primero, en 1941, a través de la editorial Dell, y al año siguiente y hasta 1948, por parte de Fawcett Publications, los de las aventuras de otro capitán, el llamado hasta no mucho Marvel y más conocido como Shazam, ya oficialmente su nombre hoy por hoy. El caso es que Fawcett ya introduce en el Capitán Midnight elementos más de cómic netamante superheroico: que si un uniforme escarlata, que si un emblema en el pecho, que si unas alas laterales con las que volar de forma limitada sin necesidad de avión, que si multitud de gadgets que parecían sacados del cinturón de utilidades de Batman, que si unas googles que combinadas con la caperuza de cráneo entero pueden hacer las veces de máscara… además, Albright pasaba a ser un genio científico con una base secreta en el desierto, y empezó a encontrar a algunos de sus enemigos entre por ejemplo malvados extraterrestres, y no solo entre los nacionalsocialistas o entre los secuaces de su némesis Ivan Shark.

Hace un par de años, la editorial Dark Horse decidió volver a montar un universo compartido superheroico propio, y revitalizar varios de los personajes que en los años 90 creó a tal efecto, como X o Ghost. Además, insertó en tal cosmos ficticio —llamado Proyecto Black Sky— a algunos héroes más añejos y recónditos del cómic USA, como Brain Boy o el mismo Capitán Midnight. Y aunque utilizó elementos de las distintas versiones del personaje, los predominantes fueron los de la Fawcett.

Así, durante el tomo anterior el buen Jim Albright reapareció después de décadas de ausencia, sin haber envejecido. El Capitán surge de una distorsión temporal en el triángulo de las Bermudas en la que entró en los años cuarenta. Para él el tiempo no ha pasado, y es fácil encontrar sospechosos paralelismos entre su situación y la del Capitán América idiosincrático, aquel recién descongelado por Los Vengadores. Al igual que Steve Rogers, Albright es un hombre fuera de su tiempo, con valores y perspectivas propios de otra época descubriendo con asombro el mundo moderno y haciéndonos a los lectores reflexionar sobre éste con él. Incluso parece que vaya a darse una situación similar a la de Peggy y Sharon Carter con la ahora anciana novia del Capitán, Joyce Ryan, y la nieta de ésta, Charlotte. Sin embargo, el guionista Joshua Williamson se ha preocupado en definir distancias entre ambos capitanes, y el que aquí nos encontramos es más cínico, menos santurrón que el abanderado del escudo de Marvel, aunque compartan ideales heroicos. Esto no significa que sea un matón como la versión Ultimate de Rogers, pero Albright es como mínimo, mas cascarrabias y visceral que el personaje de Tierra-616 con su crítica al mundo moderno.

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Precisamente de esa sutil puntualización trata el primero de los dos arcos argumentales incluidos en este tomo: un misterioso enmascarado que dispone de la tecnología de vuelo personal de Midnight está cometiendo actos de sabotaje en la ciudad de Nueva York. El Capi se lanza a detenerlo creyendo que Fury Shark (la hija de su archienemigo de hace décadas) y su corporación están detrás de todo. Pero se equivoca: en realidad se trata del actual portador del legado de otro clásico superhéroe aéreo, Skyman, que luchando precisamente contra Shark, está llevando a cabo atentados en los que no tiene mucho escrúpulo con quiénes acaban siendo las víctimas. Todo lo que aquí sucede dejará el camino preparado para el arranque de la serie del propio Skyman, también por supuesto enclavada dentro de ese universo denominado Proyecto Black Sky.

De ésto último, del proyecto que da nombre al cosmos compartido y de las revelaciones que sobre ello va obteniendo con cuentagotas el agente Jones, trata el segundo arco del tomo. Jones, aliado del Capitán Midnight , se está empezando a convertir en una molestia para cierta gente que no tiene reparos en contratar a un asesino superpoderoso que pueda acabar con él incluso a pesar de la protección de Albright. El cual, por cierto, también tiene alguna revelación en la manga sobre el asunto. Y aparte de una espectacular batalla, podremos asistir a breves intervenciones de Brain Boy… y de Barack Obama.

Williamson plantea todo muy bien: las tramas, los personajes, las escenas de acción, el engancharnos con los enigmas de fondo…sin ser nada revolucionario, resulta totalmente solvente y consigue darnos un tebeo que se lee con ganas. Sin embargo, el apartado gráfico de Eduardo Francisco se queda algo más atrás. No es malo, pero recuerda un poco al Howard Porter de la JLA de Grant Morrison, del que tampoco había ninguna virtud que cantar. De hecho según van pasando las páginas, los resultados van siendo progresivamente más toscos. Podéis ver una muestra de las páginas interiores aquí.Una pena que esté lejos del nivel de las bellas portadas de Freddie Williams II que os hemos mostrado algo más arriba.

Rematan el tomo cuatro páginas sacadas de Liberty Comics!, un lanzamiento destinado en USA a obtener fondos para la Comics Legal Defense Fund, la organización que se dedica a proteger los derechos legales de los creadores del medio. En ellas, el Capitán choca de lleno (ya se había apuntado este conflicto en el primer capítulo del tomo) con el periodismo y la divulgación de la información del siglo XXI: por un lado la patente parcialidad de la prensa escrita ha rebasado la que estaba dispuesto a tolerar en sus felices años cuarenta, que se le antojaba más sutil y menos descarada. Por otro, las ventajas que puede encontrar en la alternativa, internet, se ven ahogadas por la frecuente ausencia de contraste de fuentes, de la búsqueda del clickbait a cualquier coste, y por la presencia de esas entrañables pero a veces cargantes figuras que son los trolls. El uso abusivo del amparo en la impunidad para expresar sus opiniones de forma digamos vehemente de éstos resulta intolerable para el recién llegado a nuestra época Albright. Nos brinda esta simpática y breve historia Dennis Culver, el dibujante del magnífico Edison Rex de Chris Roberson, y sirve como botón para un tomo que a pesar de los inconvenientes dichos, resulta francamente recomendable.

  Edición original: Captain Midnight #'s 4-7 USA (Dark Horse) y Liberty Comics (Comic Book Legal Defense Fund). Edición nacional/ España: Aleta ediciones. Guión: Joshua Williamson. Dibujo: Eduardo Francisco, Dennis Culver. Color: Stefani Rennee, Dave Stewart. Formato: Libro rústica, 112 páginas. Precio: 12,95 €.   Tengo una especial predilección por…
Guión - 7.5
Dibujo - 5.5
Interés - 8

7

Entretenidísima segunda entrega de las aventuras de un héroe clásico en el mundo moderno, con un apartado gráfico que deja algo que desear.

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wizard
wizard
Lector
13 enero, 2016 15:18

Gracias por la reseña Sergio, yo,al igual que tu siempre me han llamado la atención este tipo de héroes y sin embargo es raro que me pille algún cómic de este tipo, el último fue la reunión de Green hornet, la sombra, terror negros, etc, y aunque lo he disfrutado, me sigue faltando un no se que, que me impide pillar más cómics de estos u otros héroes clásicos.
En refe

wizard
wizard
Lector
En respuesta a  wizard
13 enero, 2016 15:20

Estaba poniendo que, en referencia al dibujo, sin ser una maravilla tampoco me parece que sea malo.
Jodio móvil

Jack Knight
Jack Knight
Lector
En respuesta a  Sergio Aguirre
13 enero, 2016 21:28

El Starman de James Robinson para mi obra maestra con todas las letras.
A tus recomendaciones (que las firmo todas una por una) le añadiría The New Frontier de Darwin Cooke. Una obra que espero que el tiempo ponga en su lugar como el pedazo de cómic que es y que en DC no supieron darle la repercusión que se merecía.