Buried (Enterrado), cine experiencial

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El segundo largometraje de Rodrigo Cortés (tras su debut, Concursante se preestrenó el jueves pasado por la tarde en Salamanca. Los cines Van Dyck contaron con la presencia del joven director gallego, al que une una estrecha relación con Salamanca, donde estudió, y del encargado de la banda sonora de la película, Víctor Reyes.

Con producción plenamente española, Cortés ha realizado una película arriesgada que trata sobre Paul Conroy, un contratista civil americano que trabaja en Irak, al que secuestran y entierran vivo. El filme es una apuesta fuerte, creativa y original.


Rodada íntegramente en inglés, con meticulosidad y pulso de relojero, esta película narra el sufrimiento existencial (y físico) de un hombre al que han enterrado vivo. Rodrigo Cortés parte de un gran guión de Chris Sparling y cuenta con perfección unas historia efectista, aunque alejada de todo artificio. “Rodar en inglés es igual que en cualquier otra lengua, al final estás manejando ritmo y emociones. Los métodos de trabajo son lo mismo desde hace cien años. Al final estás intentando golpear al espectador con todo lo que tienes”, explica.


Buried es, posiblemente, la más sugerente de las propuestas cinematográficas de la industria española en mucho tiempo. Su puesta en escena y su planificación, son tan soberbias, que de seguro, se estudiarán en las escuelas de cine (al igual que el propio Cortés estudió a los grandes, desde Hitchcock a Scorsese, precisamente en Salamanca). “Ryan Reynolds no era la primera opción, sino la opción. Es alguien con un sentido del tempo cinematográfico extraterrestre”. El actor ofrece aquí una de sus interpretaciones más intensas, el propio director contaba en el preestreno de la película que el protagonista no quiso realizar ensayos previos para así poder vivir por primera vez las sensaciones que vivía sus personaje. “Ryan es una especie de músico hecho actor, no he visto nada así desde Cary Grant”.


Al principio, Ryan Reynolds no estaba muy convencido, le encantaba la idea de la película, pero creía que no se podría llevar a cabo. Rodrigo Cortés no dudó en compartir con los medios de comunicación la sucesión de acontecimientos: “Hay muy poco que aprender de ello porque fue todo muy simple. Todo se ha hecho desafiando al sentido común. El guión estaba en una black list de Hollywood, una de esas listas en la que terminan los mejores guiones que no se sabe bien cómo realizar. Yo llegué a él como consultor y me encantó. Le mandamos el guión a Ryan y le encantó pero pensó que no se podría hacer. Pidió ver mi anterior trabajo, Concursante, y debió ver algo en mi película que, tras visionarla, me llamó y me dio el ok. Estaba dentro. Con el guión no hice casi modificaciones porque era tan sensacional que no había nada que meter en ese universo, ya lo tenía todo”.


Estamos ante un thriller de acción, pero un thriller atípico donde toda la acción ocurre fuera de campo. “Es como Indiana Jones metido en una caja”, bromea el director. Aquí la acción se percibe de las palabras, tanto del protagonista como del resto de personajes que van apareciendo durante el metraje, todos ellos meras voces en el móvil, porque Conroy no está completamente aislado, tiene un móvil con el que se comunica con el exterior, aunque a veces tener a alguien al otro lado de la línea, también puede resultar doloroso. “Ése era el desafío, empezar con un personaje del que no se sabe nada, e ir descubriendo el universo entero que cabe en esa caja. Además, la película es una película física de primer orden”.


Enterrado es más que una simple película, es una experiencia angustiosa perfectamente milimetrada. Se rodó en 17 días en Barcelona, se utilizaron siete ataúdes diferentes con siete necesidades técnicas diferentes. Todo fue muy rápido porque querían llegar con ella al festival de Sundance, donde fue una de las más alabadas. “Para hacer una película como ésta, no hay que centrarse en las restricciones, hay que pensar que se puede hacer todo. Tenía todo lo necesario para hacer una superproducción, aunque todo ocurre en una caja. He tenido todas las herramientas que necesitaba. El producto sigue todas las reglas para ser un éxito y las contraviene, esto demuestra que nadie sabe nada”.


“Me interesan las historias con premisas mínimas porque tienen un valor alegórico muy fuerte”. Rodrigo Cortés ha conseguido una película muy fresca y muy especial, creativa y cinematográficamente hablando. “La única manera de llevar a cabo un proyecto así es contando con el control creativo total del producto y, afortunadamente, así ha sido”, sentencia.

En Buried, la trama avanza todo el tiempo. Cada pista, cada nueva píldora de información, que encuentra Paul Conroy en el ataúd le ha permite dar un paso más hacia adelante en esta pesadilla kafkiana cebada por la ley de Murphy. Este filme tiene un tono de cine de los setenta en el hecho de que todo es palpable y, además, ocurre en tiempo real.


Los espectadores vemos lo que ve el personaje y casi llegamos a sentirnos igual que él, sus compañeros dentro de este terrible escenario que es un ataúd, una caja de madera sepultada bajo tierra. La edición de sonido, la banda sonora de Víctor Reyes (que también estuvo en la presentación salmantina) y la fotografía de Eduard Grau, redondean este producto atípico que mezcla acción pasiva, con drama y algunas pinceladas de la mejor comedia negra. Todo ello con un sólo actor, una caja, un mechero y un teléfono móvil… y no necesita más (ni tampoco se echa en falta más).

Nos leemos.

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R.I.P.
R.I.P.
Lector
3 octubre, 2010 12:35

Peliculón. Tuve ocasión de verlo en el Zinemaldi donostiarra hace quince días. Si no fuera porque el director en persona introdujo la película, derrochando simpatía, jamás habría imaginado que la peli era española.
Espero que arrase, no sólo en los USA sino también en nuestro país, demostrando que incluso en España se pueden hacer buenas películas y originales (hay algún precedente, vale, pero mínimos).
Es sintomático que una película «tan yankee» se haya tenido que rodar en Europa… A pesar de los toques de comedia y de la trama vista en muchas ocasiones, no deja de ser  una condena a muchas de las decisiones que los USA han tomado en los últimos años, así como a algunas costumbres netamente norteamericanas que más tarde se han exportado al resto del mundo. Rodrigo ha sido valiente al denunciarlas.
Precedentes de la historia hay muchos. Tal vez deberíamos remontarnos a Edgar Allan Poe, una de cuyas obsesiones era ser enterrado vivo. Tarantino recuperó esa angustia claustrofóbica en el único episodio de CSI (aunque doble) que ha rodado, así como en una de las más famosas escenas de Kill Bill. Pero Rodrigo logra de lo que ni Tarantino fue capaz: mantenernos despiertos e inquietos ante la pantalla, sin sacar en ningún momento, repito, en ningún momento de la hora y media de metraje, la cámara del ataúd.
Chapeau para el Sr. Cortés… encabeza la lista de directores más prometedores del cine español.

R.I.P.
R.I.P.
Lector
3 octubre, 2010 12:38

Peliculón. Tuve ocasión de verlo en el Zinemaldi donostiarra hace quince días. Si no fuera porque el director en persona introdujo la película, derrochando simpatía, jamás habría imaginado que la peli era española.
Espero que arrase, no sólo en los USA sino también en nuestro país, demostrando que incluso en España se pueden hacer buenas películas y originales (hay algún precedente, vale, pero mínimos).
Es sintomático que una película «tan yankee» se haya tenido que rodar en Europa… A pesar de los toques de comedia y de la trama vista en muchas ocasiones, no deja de ser  una condena a muchas de las decisiones que los USA han tomado en los últimos años, así como a algunas costumbres netamente norteamericanas que más tarde se han exportado al resto del mundo. Rodrigo ha sido valiente al denunciarlas.
Precedentes de la historia hay muchos. Tal vez deberíamos remontarnos a Edgar Allan Poe, una de cuyas obsesiones era ser enterrado vivo. Tarantino recuperó esa angustia claustrofóbica en el único episodio de CSI (aunque doble) que ha rodado, así como en una de las más famosas escenas de Kill Bill. Pero Rodrigo logra algo de lo que ni Tarantino fue capaz: mantenernos despiertos e inquietos ante la pantalla, sin sacar en ningún momento, repito, en ningún momento de la hora y media de metraje, la cámara del ataúd.
Chapeau para el Sr. Cortés… encabeza la lista de directores más prometedores del cine español.

Maesemediarock
Maesemediarock
3 octubre, 2010 14:22

Me ha gustado bastante, mantiene la tensión en todo momento, estar con el prota en esa situación y que este rodada de esa manera todo el rato en el mismo ataúd da mayor sensación de agobio también al espectador.
 
La interpretación de Reynolds se sale, va a ser un Green Lantern cojonudo.
 
El montaje y los encuadres de cámara, están muy conseguidos, pero lo mejor es el guión que te mantiene enganchado y no se hace pesado en toda la peli, no da la sensación de estar alargada innecesariamente.
 
Además de ser un buen thriller, también hace un crítica grande al fundamentalismo, a la miseria humana, a las empresas explotadoras y a las guerras hechas sólo por dinero.
 
Buena peli, se la recomiendo a todo el mundo y es mejor verla en un cine con el sonido a tope y a oscuras, para mantener esa tensión.

Svangart
Svangart
3 octubre, 2010 14:33

A ver el director es español, los prductores, a medias. Pero el actor y el guion son estadounidenses.

billyboy
billyboy
Lector
3 octubre, 2010 15:18

Lo que mas me gusto de la pelicula es la feroz critica a las multinacionales las cuales no tienen ningun tipo de corazon en cuanto el tema monetario se pone por medio (absolutamente cierto,tengo una mala expericiencia respecto a ello con cireta empresa española conocida con las siglas C.I.)

Required
Required
Lector
3 octubre, 2010 15:45

Mmmh….si al menos hubieran puesto a Antonio Resines en lugar de Ryan Reynolds…

Hachas
Hachas
Lector
4 octubre, 2010 2:45

Si fuera Resines al final todo sería un sueño («Con tu hermana no!!!»)