Décadas después su fantasma apareció en varias ocasiones para ayudar a Hellboy (fan declarado suyo desde la niñez) y a la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal, pudiendo asumir incluso forma material para seguir castigando villanos nazis. Y finalmente halló la paz y trascendió a la otra vida abandonando este plano de existencia. Pero todavía quedaban muchas historias por contar del Bogavante, aquellas que transcurrieron en su época dorada, cuando en los años treinta su carrera como justiciero contra el crimen estaba en su apogeo. Y son esas aventuras con un fuerte regusto entre el pulp y el noir las que nos son contadas en la serie del Bogavante que en castellano disfrutamos mediante los tomos de Norma Editorial. Hace tan solo una par de días publicábamos nuestras recomendaciones para el mes de marzo, pero hete aquí que para sorpresa de este redactor que no dudó en aconsejar su lectura, el cuarto tomo de la colección había adelantado su salida prevista y ya estaba disponible en las librerías especializadas desde finales de febrero. Bien, pues a uno le pilla en plena fascinación con la serie, así que no hay mal que por mal no venga y de ese modo ya podemos darnos el placer de reseñar ¡A por el Bogavante!








El cuarto volumen de esta serie nos da todo lo le podemos pedir a una cabecera así: científicos locos, zepelines nazis, el cuerpo de policía de Nueva York persiguiendo al protagonista por sus actividades ilícitas como justiciero, luchadores de wrestling guiados por control remoto, tecnología biónica dieselpunk…y sin embargo, la idea ya no es hacer un compendio de todo este tipo de conceptos para plasmarlas de una forma excesiva que despierte una sonrisa complaciente en el fan que hay en nosotros. No, el gran valor de Bogavante Johnson hoy por hoy es haber asimilado todas esas influencias y saber administrarlas de forma que sirvan a la historia y la atmósfera que se está plasmando. Donde antes había divertidísimo esperpento, ahora comienza a surgir sobriedad, a pesar de lo llamativo que por supuesto siempre pueden ser todos estos elementos. El atrezzo enriquece, en lugar de convertirse en el objeto de observación bajo los focos.
Las subtramas y personajes secundarios que han ido apareciendo en anteriores entregas ya forman parte de un todo orgánico en el que se desenvuelve la trama principal, con sus gangsters ansiosos de venganza contra el Bogavante, el inquietante secuaz de estos,
Pero probablemente la estrella de la función sea el dibujo de
¡A por El Bogavante!, además de todo lo dicho y de la fascinante atmósfera de la época y ambientación en que transcurre, está lleno de acción, espectaculares tiroteos en movimiento y peleas cuerpo a cuerpo que mediante una ingeniosa idea son representadas tirando abajo rascacielos, como si entre gigantes se librasen. Sinceramente, me cuesta pedirle pedirle mucho más a un tebeo.









Algún día comenzaré esta colección, porque es leer en la misma línea pulp y noir y el ansia empezar a corroerme. Algún día pues, podré opinar con conocimiento de causa pero hasta ese momento me quedo con estas instructivas reseñas.