Blade: Trinity

Por
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BLADE: TRINITY (EEUU 2005, Acción, 113 Minutos)
Dirección:
David S. Goyer
Guión: David S. Goyer
Reparto: Wesley Snipes, Jessica Biel, Ryan Reynolds, Parker Posey, Kris Kristofferson, Dominic Purcell.
Música: Rain Djawadi.

Valoración: 4/10

Resumen: Blade deberá enfrentarse a su enemigo definitivo: el Conde Drácula, patriarca de todos los vampiros.

Crítica: Después de ver Blade: Trinity, uno saca sus propias conclusiones.

En cuanto a la dirección:

A Goyer le encantan los videoclips. Las horas frente a la MTV han causado estragos y no duda en hacer de la temática de su canal favorito un a religión propia (música de fondo gentileza de DJ Biel), en un intento fallido de suplir la falta de chicha del guión con el tirón de imágenes espectaculares.

El momento estrella de Goyer son las peleas, que tienen un regustillo ochentero mezclado con Matrix que encenderá la más emotiva nostalgia en el pecho de los fans de la acción sin prejuicios. Sin embargo Goyer realiza unos mareantes saltos en el ritmo narrativo más propios de una montaña rusa.

Los créditos iniciales incrustados en la acción son toda una declaración de intenciones. Esas imágenes en pause intentando potenciar la primera y violenta aparición del héroe traen a nuestra memoria aquellas viejas action movies de serie B que llenaron nuestra infancia de sangre y disparos.

Como Goyer es consciente de que no cuenta con el efecto sorpresa de Norrington ni con el talento de Del Toro, asume sus limitaciones y se dedica a crear una divertida película sin la más mínima pretensión, pero sin intentar tampoco engañar a nadie. Este es sin duda el mayor agradecimiento que todos los espectadores deben al director.

En cuanto al guión:

Como el bueno de Blade ya había destruido a todo tipo de vampiro habido y por haber, no quedaba más remedio que tirar del personaje por excelencia del género y traer a escena al mítico Conde Drácula (que en Blade es Iraquí, y no Rumano) con una excusa de Perogrullo.

Como hay gente a la que la conducta herética y hierática de Blade no le termina de llenar, se ha intentado cubrir la papeleta contratando a dos atractivos jovencitos cazavampiros que ayuden al tío Snipes a hacer el trabajo con un poco de sex appeal.

Ser vampiro da dinero, y todos viven en los últimos pisos de los rascacielos (al precio que está hoy en día la vivienda). Además tienen la tecnología más sofisticada y un numeroso, que no eficaz, servicio de seguridad. Lo que se ahorra cuando tienes toda una eternidad por delante.

En Blade: Trinity todo el mundo es exageradamente mal hablado, pero la conversación entre Posey y Reynolds se lleva la palma. Esta es la manera que tiene cada personaje de demostrar lo duro que es.

Que al principio el mayor enemigo de Blade sea el acoso social por su modo de ejecutar su propia justicia, es un punto muy interesante. Lástima que la idea se abandone de inmediato.

Esto ni siquiera puede considerarse un SPOILER: El único trabajo de Kris Kristofferson en cada entrega de Blade, es morir y/o resucitar sea del modo que sea. A estas alturas podemos considerarle el Kenny de las pelis de vampiros. Que tiemble Jean Grey porque esto también afecta a su género.

Como el tono global del filme es básicamente histriónico, se permite llenar escenas de golpes de humor que son lo mejor de la película, como esa musiquilla de ascensor en medio de la batalla, los diálogos de Hannibal King (algunos) o la aventurilla gótica de Drácula en la tienda de curiosidades.

En cuanto a la estética:

Parker Posey, tal vez lo mejor de la película, no necesita ni maquillaje ni ningún otro método de caracterización para parecer una vampira. La chica se mueve como pez en el agua riéndose hasta de sus colmillos.

La estética Action Man de Blade (ese peinado…) es contagiosa, y el Conde Drácula no duda en abandonar su terrible aspecto real para agenciarse un look que mezcla el estilo “guerrero desenfrenado” de He-Man y el “pijo sin complejos” de Ken (el de la Barbie de toda la vida). Por mucho que intente mostrar su cara más aterradora no deja de dar una imagen de metrosexual arrepentido.

Jessica Biel es una mezcla perfecta de Trinity, Buffy y Elektra tanto en vestuario y complementos, como en armas, como en, sobre todo, expresiones faciales. Además, para marcar el territorio frente a sus competidoras, no duda en protagonizar una sospechosa escena en la ducha para limpiarse unas aún más sospechosas manchas de sangre que un minuto antes no tenía.

Conclusión final: Desde luego Blade: Trinity no es Ciudadano Kane, pero tampoco intenta serlo. Es una sencilla forma de matar el tiempo para aquellos que quieran vaciar por un momento su cerebro y divertirse con un entretenimiento suave y de fácil digestión.

O.K.: Su acertado tono de auto parodia carente de pretensiones.

K.O.: Que no de para más.

2 Comments
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Lector
23 julio, 2015 19:35

:-O :-O

¿que post es este?.