Batman presenta: Robin #5 y 6

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Durante el número anterior vimos cómo el pupilo del Señor de la Noche debía hacer frente a los Señores de las Avenidas, una banda callejera con poderes metahumanos que, en un intento por mantener ocultos sus secretos, estaban llevando a cabo brutales asesinatos en las calles de Gotham. En su búsqueda de la verdad, Tim deberá cruzar su camino con una periodista y descubrir qué es lo que los Señores de las Avenidas esconden…

¡¿Qué puedo decir del Robin de Adam Beechen no haya dicho ya?! Cuando leo este cómic sólo puedo pensar en una cosa: “Me encanta Robin”. Esta frase es simple, tópica y en desde muchos puntos de vista insustancial; pero es cierto, me encanta Robin. El personaje combina lo mejor de Bruce y lo mejor de Dick (lo que no quiere decir que sea mejor que ellos), adaptándolo a su propia personalidad y papel dentro de la Bat-familia. Su rol de “hijo” y “hermano” le permite asimilar lo mejor de cada uno, combinándolo con sus propias vivencias, obteniendo así una personalidad única, definida y sobre todo, sólida.

Tim Drake se ha ganado su papel como Robin a pulso, demostrando número tras número que es capaz de seguir los pasos de Batman y al mismo tiempo mantenerse alejado de su sombra. Este tercer Robin ha madurado hasta el punto de reclamar a gritos su independencia y reconocimiento. Este nuevo Chico Maravilla, a diferencia de Dick, desea continuar con su labor como pupilo del Hombre Murciélago, al mismo tiempo que se alza como elsu principal punto de equilibrio de éste.

Batman presenta Robin #5

La historia que envuelve a los Señores de las Avenidas supone una de esas aventuras en las que tan cómodos se encuentran Batman y Robin. Una historia de secretos, de manos ocultas y de víctimas; porque, reconozcámoslo, ¿qué sería de los héroes de Gotham sin víctimas?

Durante los tres números que centran esta historia vemos a muchos personajes involucrados: desde la periodista Alexandra Brackett, pasando por los Señores de las Avenidas, hasta personajes que llevan presentes en la colección desde que Beechen se hiciera cargo de ella; y lo único que queda claro es que todos y cada uno de ellos, incluyendo al propio Robin, son víctimas. Tim lleva siendo víctima de las circunstancias desde hace ya una buena temporada, pero esta historia le servirá para darse cuenta de que no es el único y que, al final, aunque no sea él quien solucione las cosas, o incluso aunque no se solucionen como a él le gustaría, todo acaba volviendo, de una forma o de otra, al lugar que le corresponde.



La aventura con los Señores de las Avenidas es significativamente importante para Robin dentro de la etapa de Beechen porque, junto a su encuentro con Klarion, sirve para que se dé cuenta de que él no es el responsable de todo lo que ocurre a su alrededor; y sobre todo le sirve para abandonar el sentimiento de culpa que posee. Al mismo tiempo, y al margen de estas consideraciones, la historia también nos narra la «ruptura” entre Tim y Zoanne y el regreso de un personaje muy importante en la vida de Robin y cuya figura ha sido fundamental en los inicios de esta etapa.

Una vez terminada esta historias, y antes de dar paso al último arco argumental de su etapa en Robin, Beechen dedica un número a la relación entre Tim y Bruce. La historia comienza con el reloj que el joven pupilo ha comprado para su mentor con motivo del día del padre. Tras salir de la tienda, Tim se cruza en el camino de El Jurado, un grupo de doce hombres que se toman la justicia por su mano y que, una vez consideran culpable a una persona, no descansan hasta eliminarla. Robin acabará por enfrentarse a ellos, con lo que nos demuestra sus grandes habilidades en combate y su capacidad para evaluar y resolver la situación. Finalmente Robin vuelve a la Mansión, pero en el transcurso de la pelea el regalo para Bruce ha sufrido daños que lo que lo ha dejado inservible. El trasfondo de la historia refleja la continua preocupación de Tim por el regalo, mientras que Bruce sólo se preocupa por la salud de su hijo adoptivo. Becheen nos transmite de esta manera cómo ha cristalizado la relación entre ambos personajes, quienes han adoptado sus respectivos papeles de padre e hijo, dando un verdadero sentido a la “Bat-familia”.

Antes de meterme a hablar de la última historia de Beechen en la colección, me gustaría decir que me ha parecido un cierre perfecto a esta etapa y que ha sabido transmitir con eficacia todas las ideas que ha estado llevando a cabo desde que comenzó el número 1 de Batman presenta: Robin. El final de esta historia, y por lo tanto el final de la etapa, recoge con maestría los puntos sobre los que ha trabajado el guionista y que tanto nos han hecho disfrutar a quienes la hemos seguido. Y no estoy hablando de una historia con buenas dosis de acción, sino de una historia que recoge con absoluto acierto y precisión la esencia de Robin y de Tim Drake, su personalidad y el camino que ha recorrido hasta alcanzar el estatus en el que ahora se encuentra el personaje.

El arco argumental que comienza con la historia titulada “Reuniendo al grupo” enfrenta a Robin con su sentimiento de culpa. La amenaza física viene por parte de un grupo de siete miembros que tienen en común un fuerte odio por Robin y lo que su figura representa en Gotham. Sin embargo, la verdadera amenaza para el personaje es enfrentarse con un grupo que está dispuesto a poner a toda la ciudad en peligro por acabar con él y sobre todo, enfrentarse a un grupo compuesto por miembros que le consideran culpable de la situación en la que se encuentran y cuyo líder es alguien que se encuentra en un estado del que Robin sí se siente responsable.

Batman presenta Robin #6

Que Tim es un más que digno sustituto de Dick Grayson, el primer Robin, es algo innegable; pero más innegable aún es el estupendo papel que hace Tim como pupilo de Batman. El personaje no sólo posee aptitudes, habilidades y actitudes innatas, sino que con el paso del tiempo nos ha ido demostrando lo capaz que es para llevar la máscara de Robin, e incluso, algún día, la de Batman.

Robin hace siempre, y en cada momento, un muy buen uso de los consejos y enseñanzas de Bruce (algo que es muy de agradecer a Beechen). Tim es responsable y capaz, y eso se ve claramente en la confianza que el Señor de la Noche tiene depositada en él. Es por esto que el Chico Maravilla se enfrenta en solitario con este equipo que pretende acabar con su vida. El pupilo del Caballero Oscuro sabe que se encuentra en desventaja pero que cuenta con las enseñanzas de su padre adoptivo y con sus habilidades, que no son pocas.



Tras un primer asalto en un hospital con rehenes, Tim consigue deshacerse de los miembros más débiles del grupo enemigo para, en el enfrentamiento final, emplear un recurso que supone, como ya he dicho antes, el cierre perfecto a esta etapa y el broche que otorga distinción y personalidad a la figura de Tim con respecto a la de Bruce (prefiero omitir los detalles porque, sin lugar a dudas, es uno de los mejores momentos de toda la etapa).

Tras despedir al guionista Adam Beechen, el número 6 de la colección nos ofrece dos historias autoconclusivas que, a mi parecer, y en especial la primera, suponen un adelanto de la nueva etapa que estaba por venir a cargo de Chuck Dixon y que representa una ruptura con lo que acabamos de leer.

La promesa, historia escrita por Brandon Thomas y dibujada por Freddie E. Williams II, nos sitúa en un día muy especial para Tim, en el que el personaje se deja llevar por la rabia y la ira, abandonando por completo el camino que le marcó Beechen y que le ha guiado todo este tiempo.

¿Por qué sigo hablando de la etapa anterior? Porque el guionista supo dotar al personaje de una autonomía y personalidad propia que le alejaba de Bruce al mismo tiempo que le acercaba a él. Durante los últimos meses, Tim se ha visto obligado a superar una serie de situaciones complicadas, de gran carga dramática y profundamente significativas para el personaje. En primer lugar nos encontramos con la muerte de Stephanie Brown, alias Spoiler y novia de Tim. Poco después tiene lugar la traumática muerte de su padre a manos del Capitán Bumerang, suceso que dejará considerablemente tocado al joven Robin. Meses más tarde muere Connor Kent, su mejor amigo; y para colofón tenemos

Aviso de Spoiler

la traición de Cassandra y el accidente de Dodge.

Con ayuda de su Bruce y de sus amigos, unido a las experiencias que ha vivido en los últimos tiempos, Tim ha superado su pena y su sentimiento de culpa, dejando de lado el odio que generaron el él los sucesos que he mencionado. La promesa, sin embargo, es una vuelta a la frustración, el odio y la violencia como forma para superar sus problemas. Lamentablemente, y en mi opinión, este no es el Robin que Adam Beechen ha estado perfilando y sobre el que tanto ha profundizado en los últimos seis números.

La otra historia de este número lleva por título La gran calabaza, y está escrita por Keith Champagne y dentro del anual #7. En ella, el guionista nos presenta un relato de género negro en el que Tim debe emplear las habilidades detectivescas que le caracterizan (recordemos que fue él quien descubrió la identidad de Batman y Nightwing) para descubrir al autor de unos macabros asesinatos en serie. Una historia realmente buena, interesante y muy bien llevada en la que Champagne nos introduce a un nuevo villano bastante interesante.

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