Autores invitados HCCM’17 – Phil Jimenez

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Los días 10, 11 y 12 de noviembre en el Pabellón 5 de IFEMA (Feria de Madrid) se celebrará la primera edición de Héroes Comic Con Madrid, con cientos de actividades e invitados nacionales e internacionales en torno al mundo del cómic, la televisión, el cine o el cosplay, en toda una oferta amplia del mundo del entretenimiento para toda la familia. La lista de invitados internacionales del cómic es la mejor que ha habido en un Salón del cómic en Europa hasta la fecha. En (HCCM’17) se darán cita los siguientes autores internacionales: Frank Miller (invitado por ECC Ediciones y autor del cartel de esta edición), Bruce Timm, Fabian Nicieza, Paul Levitz, Paul Gulacy, Paul Renaud, Chelsea Cain, Kate Niemczyk, Phil Jimenez, Mark Brooks, Mark Chiarello, Brian Azzarello, Bill Sienkiewicz, Arthur Adams, Joyce Chin, Olivier Coipel, Kevin Maguire, Greg Rucka, Declan Shalvey y Jordie Bellaire (estos tres últimos invitados por Norma Editorial), así como los actores Ingvil Deila y Stefan Kapicic. Desde Zona Negativa queremos dedicarle una cobertura especial a HCCM’17 y para ello a modo de cuenta atrás os traeremos cada día hasta el comienzo del festival un análisis de la vida y obra de los autores internacionales invitados. Hoy es el día de… Phil Jiménez.

Phil Jimenez

Si nos proponemos elaborar una lista con los autores que más han ayudado a definir el personaje de Wonder Woman durante las últimas décadas, lo más probable es que en primer lugar evoquemos el nombre de George Pérez. Por las manos del guionista y dibujante de ascendencia portorriqueña han pasado prácticamente todos los grandes grupos de superhéroes del cómic americano, desde los Vengadores a los Jóvenes Titanes, aunque no cabe duda de que la huella que dejó en la mitología de la Mujer Maravilla es de las más profundas. La etapa de Wonder Woman que se inició a partir de 1987, con su acercamiento a la mitología griega y su inteligente revisión de los elementos característicos de la historia del personaje marcó el rumbo a seguir durante mucho tiempo. Precisamente el segundo autor que seguramente nos vendrá a la memoria para nuestra hipotética lista es uno que se puede considerar heredero de Pérez, no sólo por haber seguido al pie de la letra sus lecciones cuando estuvo al cargo de la colección de Diana, sino también por sus similitudes en cuanto a estilo y estética. Hablamos por supuesto de Phil Jiménez, un autor imprescindible de Wonder Woman y una de las grandes figuras de la DC de los últimos años.

Phil Jiménez

Jiménez nació el 12 de julio de 1970 en Los Ángeles, California. No creció siendo aficionado al cómic, sino a los dibujos animados. Su primera exposición al género de superhéroes se produjo a través de series animadas como Super Friends y más adelante con producciones televisivas con actores reales como El Increíble Hulk o la célebre Wonder Woman protagonizada por Lynda Carter. No obstante, su primera vocación tenía poco que ver con el mundo de las viñetas. En su lugar, estaba interesado en el diseño y la administración de exposiciones en museos. Ya en los años de instituto unos amigos le introdujeron en el mundo del cómic de superhéroes, algo que cambió el rumbo de su vida por completo. Entre esas primeras y determinantes lecturas destacaron los cómics de Star Wars de Marvel que dibujó Walter Simonson. A continuación llegaron las historias de la Patrulla X y de los Jóvenes Titanes publicadas al principio de la década de los ochenta, que inspiraron a un joven Phil Jiménez a dibujar sus propios cómics usando personajes que eran copias muy obvias de los hombres-X y los titanes. Para cuando terminó el instituto ya había dibujado cerca de cincuenta cómics propios y había decidido dedicarse de forma profesional al medio.

Para ello comenzó sus estudios en el departamento de ilustración y dibujos animados de la SVA (School of Visual Arts) de Nueva York. Se graduó en 1991 y para entonces ya había elaborado un considerable portafolio y se había dedicado a perseguir en varias ocasiones a los editores de DC para que le contratasen. Sabiendo que quiénes le darían trabajo en la industria no serían guionistas ni dibujantes sino editores, durante sus últimos años de formación se dedicó a visitar las convenciones de cómics a la caza y captura del editor. Tras conseguir algunos encargos que finalmente no fueron publicados, Jiménez conoció al entonces Director Creativo de DC Neal Pozner. A través de él publicó sus primeras páginas dentro de la miniserie La Guerra de los Dioses de 1991, cuando apenas había cumplido los 21 años.

Pozner fue una figura determinante para Jiménez, tanto en lo laboral como en lo personal. En una entrevista, el artista decía lo siguiente sobre él: “Neal fue mi primer editor y probablemente mi mayor mentor en DC. Era un hombre increíblemente talentoso y con unas opiniones muy marcadas sobre cómo debían hacerse las cosas. Me enamoré de él en el momento en el que le conocí. Quería saber más sobre él y quería estar con él todo el tiempo, así que me quedaba con él en el trabajo, en la oficina, mucho más de lo necesario. Me compraba ropa que no podía permitirme para impresionarle. Y, finalmente, reuní el valor necesario para pedirle una cita. Él era quince años mayor que yo y además era mi jefe. Pese a todo, en contra de su buen juicio me dijo que sí. Aquello acabó convirtiéndose en una relación absolutamente maravillosa”.

Neal Pozner

Jiménez y Pozner se convirtieron en pareja, siendo conscientes de la diferencia de edad, de la relación laboral que les unía y de que entonces el editor ya era VIH-positivo. En esa época la epidemia de VIH había golpeado con fuerza a la comunidad homosexual, el riesgo de contagio era alto y los tratamientos era caros y poco efectivos. La enfermedad le acabó pasando factura a Pozner, haciendo que su pareja adoptase también el rol de cuidador. Desgraciadamente, el editor falleció en 1994 por complicaciones derivadas del VIH.

En 1996, el artista se encargó de elaborar una miniserie de cuatro números centrada en Tempest, un personaje que había desarrollado el fallecido editor en la serie de Aquaman a finales de los años ochenta. En el último número se indicaba que la miniserie estaba dedicada a la memoria de Neal Pozner. Ese mismo cómic también incluyó un texto editorial en el que Jiménez salió del armario públicamente como homosexual, en lo que constituyó un movimiento valiente que raras veces antes se había visto dentro del cómic mainstream. Más adelante, el autor contaría que recibió casi doscientas cartas de lectores que se habían sentido identificados y emocionados por su mensaje, incluyendo una de un chaval de Iowa que decía literalmente que “no sabía que había más gente como yo”. Aquel ejercicio de visibilización hizo que Jiménez se ganase un puesto destacado dentro de la comunidad LGBT y a día de hoy sigue siendo uno de los autores abiertamente gays más importantes dentro de la industria del cómic.

Tempest, el pupilo de Aquaman, según los lápices de Jiménez

Hablando en diversas entrevistas sobre su salida del armario y sobre trabajar en un medio dirigido principalmente a lectores heterosexuales, el artista ha indicado que ha tenido la suerte de encontrarse con poca homofobia a lo largo de su carrera y que para él los superhéroes están por encima de cualquier orientación sexual: “Me preguntan mucho sobre cómo veo a los personajes superheroicos, pero lo cierto es que no los veo sexualizados. Crecí en Los Ángeles en los ochenta, en un entorno en el que era bastante seguro y aceptado ser gay. Claro que a veces miraba a Lobezno y pensaba que estaba bueno, pero creo que por entonces no necesitaba recurrir a los personajes de esa forma. No fantaseaba sobre ellos sexualmente. Estaba más interesado en ver cómo salvaban el mundo”. Para Jiménez, el cómic de superhéroes va más allá de la orientación sexual y sus historias son universales.

Volviendo a su carrera artística, 1996 también fue el año en que tuvo la ocasión de ilustrar la cabecera de Los Invisibles, una de las series de culto del excéntrico guionista Grant Morrison. En concreto se encargó de los números 17 a 19 del primer volumen y de buena parte del segundo (The Invisibles Vol. 2 #1 – 13 USA, aunque el número 9 sólo lo abocetó y dejó los acabados en manos de otro artista). Sus siguientes trabajos dejarían atrás la experimentación propia del sello Vertigo para retomar el estilo superheroico más clásico. Además, evidenciaron de forma clara su admiración por George Pérez.

Jiménez siguió los pasos de Pérez en los Titanes

Jiménez pudo dibujar a los Jóvenes Titanes, grupo encumbrado por Pérez, en varias ocasiones (Teen Titans Vol. 2 #17 – 18 USA, Team Titans Vol. 1 #1, 7 – 10, 13 – 14, 17 – 20 USA y Team Titans Annual 2 USA), además de encargarse de una miniserie en la que se cruzaron con la Liga de la Justicia (JLA/Teen Titans #1 – 3 USA) y otra en la que se encontraron con la Legión de Superhéroes (Teen Titans/Legion of Super-Heroes: Universe Ablaze #1 – 4 USA). Su siguiente parada fue la colección de Wonder Woman, de la que se encargó durante tres años (Wonder Woman Vol. 2 #164 – 188 USA), en la que ejerció tanto el rol dibujante como el de guionista. Si por algo se caracterizó esa etapa fue sin duda por retomar el tono mítico y legendario que tan bien le había imprimido Pérez al personaje.

Podríamos mencionar Dioses de Gotham, un arco argumental en el que tres peligrosas deidades griegas se encarnaban en tres de los villanos de Batman, haciendo que el Caballero Oscuro y Wonder Woman formasen equipo para salvar la ciudad, o Nuestros Mundos en Guerra, crossover que enfrentaba a la plana mayor de personajes de la editorial contra una fuerza cósmica de destrucción conocida como Imperiex. Durante esta historia, Diana combatió junto a su madre, la Reina Hipólita, usando una armadura dorada que lucía espectacular bajo los lápices de Jiménez. Aquel acontecimiento tuvo un final trágico de gran trascendencia para la amazona.

La versión de Diana de Jiménez

El autor dejó la cabecera de Wonder Woman en 2003 y se reunió de nuevo con Grant Morrison, que en ese momento se encargaba de guionizar unos polémicos New X-Men para Marvel. De esta forma, se encargó de dibujar New X-Men Vol. 1 #132, 139 – 141 y 146 – 150 USA, lo cual incluía los arcos titulados Asesinato en la Mansión y Planeta-X. En Asesinato en la Mansión, Bishop y Sabia investigaban el supuesto asesinato de la Reina Blanca justo después de que Jean Grey descubriese que su marido Cíclope estaba llevando a cabo una especie de infidelidad psíquica con ella. La trama se complicaba mientras se destapaba una red de distribución de drogas entre los alumnos mutantes y el Fénix empezaba a tomar el control de Jean. Por su parte, Planeta-X venía a ser la gran conclusión de buena parte de los argumentos que Morrison había ido entrelazando hasta el momento y narró el conflicto entre Magneto, su nueva y estrafalaria Hermandad y una Patrulla X que había sido derrotada y escindida. Tanto Jean Grey como Magneto (o al menos quien todos pensamos que era Magneto) perdieron la vida en el crudo enfrentamiento final.

Lobezno y Jean Grey en la portada de New X-Men #150 USA

Los X-Men de Morrison no serían el único trabajo de Jiménez para la Casa de las Ideas, como veremos más adelante. No obstante, el artista brillaría mucho más tras su regreso a la Distinguida Competencia. En 2005 guionizó la miniserie de cuatro números El Regreso de Donna Troy, en la que el mítico personaje de los Titanes volvía a ponerse de actualidad tras una larga ausencia. Ese mismo año también publicó como autor completo Otherworld, una miniserie de siete números dentro del sello Vertigo en la que exploró el conflicto entre magia y ciencia con el Otro Mundo de la mitología celta como escenario. Se trata de una de sus aportaciones más personales al mundo del cómic, en la que pudo trabajar con personajes propios y en la que tocó géneros que, si bien están relacionados con los superheroes, también se escapan un tanto de las dinámicas habituales del cómic mainstream.

Ya en 2006, retomó su rol de dibujante a tiempo para encargarse de Crisis Infinita junto a otros artistas de la talla de Jerry Ordway o el propio George Pérez. Crisis Infinita fue una miniserie de siete números que venía a homenajear la legendaria Crisis en Tierras Infinitas que ilustró Pérez en los ochenta, de la que se podía considerar secuela directa. Al igual que se predecesora, sirvió para sacudir el Universo DC hasta sus cimientos al tiempo que lo reorganizaba por completo y sentaba las bases de futuras historias. Bastante bien recibida en su momento, Crisis Infinita contó con algunas páginas absolutamente espectaculares en las que Jiménez demostró que estaba a la altura del maestro Pérez en lo que respecta a dibujar decenas y decenas de personajes en una misma página. Poco después, también pudo ilustrar varios números de la serie semanal 52 que narraba los acontecimientos sucedidos en el año posterior a la Crisis (52 #24 – 25, 35 y 38 USA).

En Crisis Infinita Jimenéz repitió la colosal tarea de reunir a todo al Universo DC como hizo Pérez en las Crisis originales

Entre 2008 y 2009 volvería a Marvel para dibujar diversos números de la colección de Spiderman (Amazing Spider-Man Vol. 1 #552 – 554, 565 -567 y 595 USA), además de la célebre portada en la que el trepamuros aparecía junto a Barack Obama, entonces recién llegado a la presidencia de Estados Unidos (Amazing Spider-Man Vol. 1 #583 USA). Más o menos por esa época también se encargó de los lápices de uno de los arcos argumentales de los Astonishing X-Men de Warren Ellis (Astonishing X-Men Vol. 3 #31 – 35 USA).

El trepamuros y el popular presidente

En 2012 se encargó de inaugurar Fabulosas, serie spin-off de Fábulas centrada en los personajes femeninos de Villa Fábula creados por Bill Willingham. Jimenez dibujó varios arcos de la colección (Fairest #1 – 6, 15 – 17 y 19 – 20 USA). Por esa época también ilustró las portadas del imposible crossover entre la tripulación original del Enterprise y los miembros de la Legión de Superhéroes (Star Trek/Legion of Super-Heroes #1-6 USA).

En tiempos más recientes lo hemos visto junto a los guionistas Kieron Gillen y Marguerite Benett en la miniserie de seis números de Marvel Ángela: Asesina de Asgard que se publicó en 2015 (Angela: Asgard Assasin #1 – 6 USA). En ella, la guerrera exiliada del Décimo Reino buscaba un nuevo lugar en el universo junto a su compañera Sera. En esta historia Ángela adquiría una nueva armadura dorada que compartía cierto parecido con la que lució Wonder Woman algunos años atrás.

La armadura de Ángela

De nuevo en DC y ya dentro del marco de Renacimiento, hemos podido disfrutar del trabajo de Jiménez en la colección de Superwoman. De nuevo conjugando las labores de guionista y dibujante, el artista se encargó de los ocho primeros números de la cabecera; suficientes para establecer el tono y definir a esta encarnación de un personaje que bajo su apariencia de novedoso esconde unas profundas raíces en la historia de Superman.

Portada del primer número de Superwoman

No sabemos cuál será el próximo gran trabajo de Phil Jiménez, pero a estas alturas podemos estar seguros de que ver su nombre en los créditos de cualquier cómic es garantía de calidad. Como hemos visto, su carrera habla por sí misma y si se le considera el heredero de George Pérez es porque sin duda se ha ganado el título. Además, se trata de una persona trabajadora y comprometida que ha impartido clases en la School of Visual Arts en la que se graduó y ha ofrecido charlas y talleres en centros LGBT de Nueva York. Es más, también se encargó del diseño de la primera exposición permanente para la concienciación respecto al VIH en el Museo de la Ciencia y la Industria de Chicago, por lo que tiene cierta faceta como activista que trasciende su labor artística. Ya dentro del terreno de la anécdota, hemos podido verle en una de las películas de superhéroes más famosas. En concreto, en la primera entrega del Spiderman de Sam Raimi. No es broma: en la escena en la que el Peter Parker interpretado por Tobey Maguire diseña su traje arácnido, las manos que vemos abocetando el dibujo son en realidad las de Phil Jiménez. Ya sea como artista, como figura importante dentro de la historia reciente de Wonder Woman, como activista que contribuye a la visibilización del colectivo homosexual o como autor de alto perfil dentro del mercado del cómic americano, este artista merece toda nuestra admiración.

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