Anarquía en DC Comics

Repasamos las aventuras del personaje mas revolucionario de DC Comics.

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Utilizar al superhéroe como vehículo transmisor de ideas políticas se ha convertido en una venerable tradición en el mundo del comic americano.

Sin intención de viajar hasta más allá de la Edad de Plata, se puede esgrimir que el precursor de esta tendencia ideológica fue Steve Ditko. Los superhéroes de Ditko (Spiderman, Mr. A, The Question, Blue Beetle) eran indudablemente objetivistas, es decir, partidarios de la disciplina filosófica racionalista, individualista y existencialista impulsada por Ayn Rand.

Los héroes de la Edad Oscura del comic norteamericano se posicionaron en un lugar ambiguo con respecto a las ideas de Ditko. El Juez Dredd fascinaba y repelía a partes iguales con su actitud proto-fascista, minetras que Frank Miller y Alan Moore deben gran parte de sus primeros éxitos a su ambivalencia con respecto a los modelos de poder americano. Watchmen, por ejemplo, dio sus primerizos y vacilantes pasos hacía la lista de 100 Mejores Novelas por la revista Time como un pastiche de creaciones de Ditko.

A raíz del éxito de estos dos últimos titanes, las páginas de los comics de DC volvieron a llenarse de oscuros vigilantes amorales al estilo Ditko. Dennis O´Neil revitalizó a The Question, y el creador del Juez Dredd creó a un nuevo personaje marcado y basado en sus inquietudes políticas.
Al nuevo enmascarado se le bautizó simplemente como Anarquía.

La anarquía viste de rojo

Los padres de la criatura

Alan Grant (Escocia, 1949) es el padre literario de Anarquía. Grant vivía prácticamente en la indigencia (otro de tantos hippies sin lugar en el mundo dejados de lado por el sistema al acabar los años 60) cuando conoció a John Wagner, otro eminente guionista británico, quién le propuso crear una revista de ciencia ficción: 2000 A.D.

Fue en esa revista donde Grant disfruto de su primer encargo importante como guionista del Juez Dredd, y, en cierto modo, se convirtió en uno de los mentores espirituales, junto a Wagner, de los guionistas de la “invasión británica”, aquellos autores que cambiaron el panorama del comic-book a mediados de los años 80.

Norm Breyfogle, triste y recientemente fallecido dibujante, comenzó a colaborar con Alan Grant y John Wagner en Detective Comics #579. Juntos redefinieron a Batman en una memorable etapa que se desarrolló a finales de los años 80 y principios de los 90.

Hasta los primeros números de su etapa, Alan Grant y John Wagner mantenían una asociación creativa en 2000 A.D. Tras el salto de ambos a América, Wagner se quedó con Juez Dredd, mientras que Grant se quedó con Batman.

A mediados de los años 80, Grant vivió una especie de transformación ideológica radical que le llevó al anarquismo. Posteriormente, en los años 90, escribió otro mega-éxito (la serie de Lobo) y se paso a la filosofía Neo-Tech.

Alan Grant

Norm Breyfogle

Anarquía en DC Comics

Lonnie Machin apareció por primera vez en Detective Comics #608 (Noviembre de 1989), en la primera de las dos partes de una historia titulada Anarquía en Gotham City.

Alan Grant sugirió a Norm Breyfogle que diseñará el traje de Anarquía basándose en el aspecto de V en V de Vendetta. Además, puesto que tenía que impresionar a los criminales, y eso era virtualmente imposible con la estatura de niño que tenía Lonnie, el disfraz de Anarquía debería tener un cuello excesivamente alargado.

Grant presentó a Lonnie como el típico niño prodigio de la cultura estadounidense. El que Lonnie sea un experto en teoría política, en lugar de en ciencia o experimentos, es el toque típico de un viejo punk como Grant, y es difícil no darse cuenta de que Lonnie era, al menos en un principio, un personaje que parecía haberse escapado de las páginas más gamberras de 2000 A.D (como también lo era Lobo).

La primera aparición de Anarquía tuvo lugar en este número

Al contrario que Batman, Lonnie no luchaba contra el crimen por una cuestión de venganza o por un trauma personal. Grant definía a Lonnie como “un adolescente muy maduro para su edad”, y, por tanto, que se guiaba por una serie de nociones idealistas.

Lonnie simpatizaba con el anarquismo radical, pero, en honor a la verdad, no fue el primer superhéroe que tonteaba con la sociedad libremente organizada y auto-gestionada. Unos diez años antes, Alan Moore había presentado a V frente al mundo. Sucedió en su segunda obra maestra, V de Vendetta, pero el “personaje” ya había aparecido en la novela V. de Thomas Pynchon.

El entrecomillado viene a cuento de que tanto el V de Moore como el V. de Pynchon son en realidad personificaciones de las ideas revolucionarias de anarquistas del s. XIX, especialmente Proudhon y Bakunin. Estos dos escritores defendieron un anarquismo filosófico, focalizado en la desaparición de la propiedad privada y en la descentralización del poder político.

Los dos autores citados no fueron la única influencia de Grant a la hora de concebir a Anarquía. En la librería de Lonnie Machin (y quizá también en la de Alan Grant) podemos encontrar obras como Apóstoles de la revolución, Los anarquistas, así como libros de Platón, Aristóteles, Swedenborg, Buckminster Fuller, Scudder Klyce, periódicos de la Anarchist Black Crows, y, por supuesto, V de Vendetta.

Lonnie y sus lectura juveniles.

Tras su debut, y la predecible derrota a manos de Batman, Anarquía acabó encerrado en un correccional, pero no tardó mucho en volver a aparecer. Y eso que Grant no tenía pensado volver a utilizar a Lonnie nunca más.

Aun así, Grant propuso a Dennis O´Neil (por entonces editor de los títulos de Batman) que Anarquía fuera el tercer Robin. O´Neil rechazó la idea. Marv Wolfman ya había propuesto, con éxito, a Tim Drake para el trabajo.

El guionista escocés pensó que quizás Anarquía sería el enemigo perfecto para este nuevo héroe, una idea que para O´Neil y Wolfman también tenía perfecto sentido. Anarquía se convirtió de este modo en un “anti-villano”: mientras que un anti-héroe hacía cosas malas para conseguir un objetivo moralmente aceptable, un anti-villano hacía cosas buenas para conseguir objetivos moralmente reprobables…o quizá no tanto.

En 1997, Alan Grant y Norm Breyfogle (ambos deseosos de volver a trabajar tras la crisis que sacudió el medio a mediados de los 90) trabajaron intensamente en una nueva miniserie del personaje, y ya desde la portada del primer número dejaron claras sus intenciones con un rótulo que decía: ¡ANARQUÍA. SU NOMBRE ES SU OBJETIVO!

Grant considera esta miniserie como la cima de su carrera. El respaldo de crítica y público fue prácticamente unánime, y es cierto que Grant se atrevió a trabajar con un concepto en principio arriesgado para una editorial mainstream: un vigilante que se atreve a luchar contra el mal encarnado (El Joker, Etrigan, Darkseid) mediante la palabra y la reflexión.

A día de hoy, la historia narrada en la primera miniserie del personaje resultará un poco ridícula para el avezado y vitalmente experimentado lector del siglo XXI. El guion del talentoso Grant es un ejercicio de prosa intensa y adolescente…que es precisamente lo que pretende ser.

Alan Grant no proviene del mundo de la alta cultura, ni de una familia inglesa de Chelsea donde se comentará a Nabokov después de cenar. Como todos los grandes escritores ingleses de la segunda mitad del siglo XX, Grant venía del mundo del punk, un mundo donde se hablaba de política sin mucho conocimiento, pero con mucha pasión, birra y droga.

Este peculiar universo (que en manos mas excelsas, como las de Alan Moore o Thomas Pynchon) ha dado lugar a un tipo muy concreto de post-modernismo, en la mente de Grant sembró las semillas de un peculiar estilo de escritura que reproduce esa mentalidad de los catorce años, en la que uno pinta esvásticas en los pupitres o lleva camisetas con el cara de Che Guevara. Y lo mejor, es que Grant, como buen escritor, lo sabe y lo utiliza a la perfección.

Que nadie se espere un despliegue intelectual al estilo Moore, o un dominio narrativo al estilo Miller. A cambio, Grant nos ofrece una historia ágil y entretenida, que ofrece pinceladas para la reflexión al metalero que todos llevamos dentro. ¿Es por tanto una historia especialmente recomendada para adolescentes? Rotundamente sí.

Por último, cabe decir Grant hizo evolucionar las posiciones ideológicas de Lonnie Machin desde el anarquismo ideológico hasta el neo-tech de Frank Wallace, una interpretación moderna del objetivismo randyano.

En cuanto al apartado gráfico, es cierto que Norm Breyfogle no brilla al mismo nivel que en trabajos anteriores, ofreciendo un cierto brillos noventero, pero su trabajo sigue siendo muy disfrutable.

En cada número de Anarquía, Grant ofree un pequeño espacio para la reflexión.

Batman: Anarquía
 

Edición original: Anarky núms. 1-8 USA, DCU Heroes Secret Files núm. 1 USA
Edición nacional/ España: Batman. Cataclismo: Anarquía.

 

En su siguiente trabajo, Grant buscó seguir por esa senda, de nuevo junto a Norm Breyfogle. En 1999 se publicó el primer número de la primera serie regular del personaje. Fue un rotundo fracaso.

La historia (que se extendió a lo largo de ocho números) comienza con Lonnie pidiendo ayuda a La Liga de la Justica para acabar con la corrupción generalizada en el gobierno estadounidense. Al negarse estos, Anarquía consigue el anillo de poder de Green Latern, y se dispone a cambiar el mundo. Obviamente, no lo consigue, pero a cambio se descubre que es el hijo de El Joker.

El guión de Alan Grant planea muy por debajo de su anterior aportación a la mitología gothamita. El equilibrio entre la reflexión política macarra y la acción se deja de lado para ofrecer una historia típica de ambiguos vigilantes urbanos. Escrita con mucho oficio, como no podía ser de otro modo.

Por algún extraño motivo, esta miniserie fue prácticamente considerada como un ataque a los valores estadounidense. Algo que obviamente era, pero resulta extraño que no se criticara a la miniserie anterior por la misma causa.

La serie fue prematuramente cancelada a los ocho números, y por ese motivo algunas tramas no acaban de cerrarse. A esto, que hace que esta no sea una lectura placentera, se suma la decisión de ECC de integrar esta historia en la colección Cataclismo, cuando (mas allá de alguna mención) no tiene ninguna relación con aquella historia.

Después de la revolución

Tras esta absurda revelación, Anarquía desapareció de las publicaciones de DC Comics, por motivos que no están del todo claros. Alan Grant se desvinculó del personaje, y este solo figuró en un número de Green Arrow durante los siguientes diez años, (aunque en la serie semanal 52 llegó a insinuarse que Lonnie podría volver a aparecer).

En 2008, Fabian Nicieza recuperó a Lonnie Machin en la colección de Robin, estableciendo que todo este tiempo Anarquía había estado conectado a una máquina de sostenimiento vital. Sin embargo, su mente se había liberado, y se había conectado a Internet. Este cambio no fue muy bien recibido por los aficionados.

Tras los Nuevos 52, Francis Manapul y Brian Buccellato presentaron un nuevo Anarquía. Esta vez no era Lonnie Machin quién estaba bajo la mascara del libertario luchador, si no Sam Young, un policía que buscaba venganza contra el Sombrerero Loco por matar a su hermana.

Unas cuantas apariciones más (tanto en los Nuevos 52 como en Rebirth) han dejado claro que el tiempo de los luchadores anarquistas ha pasado.

Bibliografía

-Grant, ALan y Breyfogle, Norm. Grandes autores de Batman: Norm Breyfogle – La pandilla del fango. ECC Comics. Primera aparición de Anarquía.

-Grant, Alan y Breyfolge, Norm. Batman: Anarquía. ECC Comics. Primera miniserie de Anarquia.

-Manapul, Francis y Buccelllato, Brian. Anarquía. ECC Comics. Apariciones del personaje en los Nuevos 52.

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Aieie!
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Aieie!

Gracias por el artículo, Pablo! El Batman de Grant y Breyfogle me acompañó durante mi adolescencia y le tengo mucho cariño…
El dato: hay un especial armageddon de batman (en USA era el annual 15) donde anarkía hacía una aparición clave que, para los que nos gustaba el personaje, dejó un genial sabor de boca.

ArturoE
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ArturoE

La pimera mini serie ¿salió en España? Porque en México, no.