Etcétera
«Tu eres la Liga de la Justicia»
Podemos clasificar a los guionistas de superhéroes de muchas maneras. Buenos y malos, clásicos y modernos, divertidos y trascedentes, etcétera y etcétera.
Hay muchas opciones.
Y ahora diréis. Que sí, pero no solo los guionistas de superhéroes se pueden categorizar en estas etiquetas.
Cierto.
Sin embargo, el género con su enorme legado de décadas, con su reciclaje constante, con sus “regresos” y reinicios, tiene unas características propias y casi únicas, que nos permiten crear una nueva dicotomía entre los guionistas.
Los que recuperan y reciclan conceptos clásicos versus los que inventan de nuevos para no liarse.

Los primeros (como Williamson o Stern) suelen ir a la esencia de los personajes, a los orígenes, al pasado remoto y buscan allí la base sobre la que construir y a veces renovar. Por otro lado, están autores como Kennedy Johnson en Batman y Robin o Snyder que prefieren crear personajes (preferiblemente villanos) nuevos para no cargar con el lastre de décadas de “coherencia” narrativa (y evitarse la indignación de los entomólogos de la continuidad).
Los primeros cuentan con la ventaja de no tener que “crear” desde cero motivaciones y orígenes. Los segundos se benefician del factor sorpresa, de no saber por donde te van a salir.
Etcétera.
Cierto es que luego hay autores que pasan de uno a otro rol alegremente o que incluso los combinan, como aquellos que cogen elementos añejos y les dan un aire totalmente diferente (algunas veces por falta de conocimiento de la continuidad).

Está claro que como profeta de los entomólogos, Waid (y es parte de su encanto) está con los primeros, de los que consideran que aún se pueden decir y explicar buenas historias sobre ideas de cuarenta años o más.
Waid lo ha convertido en marca de la casa y su maestría reside en saber mantener un toque de modernidad mezclado con clasicismo. Moderniza conceptos clásicos. Los actualiza y contribuye a su longevidad. Es algo que vemos en su Batman y Robin año Uno, en su World Finest, en su Action Comics… vimos en su Flash, en su JLA, etcétera…

En este primer arco de JL Unlimited Waid se saca de la chistera un grupo de villanos que suponen una implacable (y misteriosa) amenaza global: Inferno.
¿Se ha sumado Waid a las huestes de los guionistas de vía rápida? Este es el principal misterio de este primer arco de JLA Unlimited, una colección de una ambición desmesurada.
Pero también es verdad… que si son un misterio… es que ya los conocemos… como filtra alguno de ellos al llamar “viejo enemigo mío” a Aquaman.

Todos los héroes del mundo son miembros de la Liga. Waid va a saco y se marca un órdago espectacular. Con la excusa de “la gente de hoy en día tiene dificultades para atender”, nos mete el turbo sin piedad. Dota a la serie de un ritmo vertiginoso, con decenas (literalmente) de personajes, multitud de amenazas y diferentes escenarios (incluso Costa Rica como guiño a Mora).
Waid muestra su maestría tirando de las riendas del caballo indomable que es esta colección. Les da espacio a todos los personajes principales. Tiene momentos para Jonn, para centrarnos en su problemática… y eso que en seis números no tendrá ni diez viñetas de protagonismo.
Inferno supone una amenaza global, imparable, aparentemente inédita en DC pero que no puede dejar de usar los resortes de este universo imaginario para intentar someter a la liga y al mundo.
La respuesta de quien está detrás, la descarta la propia Liga en un determinado momento. (Waid, pillín).
Guion magistral, con diferentes niveles de lectura, trepidante, entretenido, profundo, entretenido (sí, lo digo dos veces porque lo es y mucho), con giros, con cliffhangers entre números, con diferentes subargumentos, diálogos llenos de significado.
Y se da el lujo de volver a escribir a Impulse (detallazo).

Sin embargo, todo nos lleva a un evento con sus crossovers (se cruza con los propios Waid y Mora y su World Finest aunque lo dibujen otros), y es que la magnitud de la serie es un imán ideal para eventos y crossovers (escepticismo).
Y es que más grande que la liga más global serán… los eventos. Y allí nos lleva la serie cuando se desvela quien está detrás de Inferno. Estos primeros 5 números son el prólogo de Somos el Ayer que durará una docena de números de varias colecciones. Los arcos se solapan sin descanso, quizás un nuevo guiño a las nuevas generaciones.

Nadie mejor que el rejuvenecido Waid actual para liderar un evento de esta magnitud…
… como nadie mejor que Mora para dibujar las páginas de JL Unlimited. El costarricense está en su salsa en una colección tan exigente. Su capacidad para dibujar decenas de personajes, entornos, lugares, momentos y batallas sobresale.
Le da el toque justo y perfecto al guion de Waid, además de una pátina de modernidad y dinamismo. Tralla para los nuevos tiempos. Pero tan incansable no será porque en los siguientes números entran nuevos dibujantes. Descanso merecido.

Cerramos este primer arco con un buen sabor de boca. Pura acción superheroica, colección trepidante, entretenida (sí, otra vez), donde los tenemos a todos, a la vez y en todas partes.
Un liga plural, global, colaborativa… por ser positivos. Aunque un subtexto autoritario sobre una policía total también lo tendríamos ahí.
Lo mejor
• Waid está disfrutón.
• Es la Liga definitiva.
Lo peor
• Será un iman de eventos.









Mora muy espectacular con las figuras, pero el multiplicarse tiene sus peros, y vaya peros, fondos ausentes, maquinaria o naves sacadas sin disimulo de bibliotecas 3d sin retocar un mínimo, efectos de texturas, fuego y energía que rellenan viñetas y que se hacen en 1 segundo con un pincel del Clipstudio o similar, etc etc, comparando con su trabajo en Superman se nota que aquí no llega y usa demasiados truquitos que cantan demasiado, y que a mí me ha hecho abandonar la serie, una pena porque la cogí con ganas después de intentarlo con Worlds Finest, pero todo eso me saca de la lectura
A mí me ha gustado y me sumo a que es muy, muy, muy entretenida.