Carrie no es la primera novela que escribió Stephen King (es la cuarta del aclamado novelista de terror), pero sí la primera que consiguió publicar y el punto de partida de su gran carrera como referente del género.
Hoy podemos afirmar, sin ningún género de duda, que Stephen King es tan importante para el terror como lo fueron figuras anteriores a él, como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft o Bram Stoker, entre otros.
Por su parte, Mike Flanagan es, en el ámbito de la televisión y el cine, lo más parecido que podemos encontrar a Stephen King. Con una carrera relativamente reciente, pero verdaderamente meteórica, Flanagan se ha convertido en un auténtico referente del terror audiovisual. Así lo demuestra su trayectoria en Netflix, donde desarrolló series como La maldición de Hill House (2018), La maldición de Bly Manor (2020), Misa de medianoche (2021) o La caída de la casa Usher (2023).
Por si esto fuera poco, Mike Flanagan también ha participado en el desarrollo de Clayface, la película del DCU cuyo guion firma junto a Hossein Amini, y ya se encuentra trabajando en una nueva adaptación de El exorcista.
Si a esto le sumamos la sincera amistad que une a Flanagan con Stephen King, no es de extrañar que el cineasta (que ya se ocupó de dar continuidad a la novela El Resplandor con la película Doctor Sueño) haya terminado adaptando alguna de las míticas obras del escritor. De hecho, Flanagan trabaja desde hace tiempo en el desarrollo de una serie basada en La Torre Oscura, la saga de King que combina elementos de fantasía, terror y otros géneros. El escritor vive, además, una segunda época dorada en lo que a adaptaciones audiovisuales de sus libros se refiere, como demuestran las recientes It y Bienvenidos a Derry.
En el caso de Carrie, estamos ante una novela escrita en los años setenta que narraba la historia de la adolescente Carrietta «Carrie» White, huérfana de padre, que vivía con una madre ultrarreligiosa, maltratadora y muy conservadora. Al llegar al instituto, Carrie sufría un acoso escolar horrible y constante, del que terminaba vengándose con consecuencias fatales gracias a sus poderes telequinéticos, que poco a poco iba aprendiendo a controlar.
En esta novela, que King escribió con tan solo veintiséis años, el autor ya mostraba su rechazo al acoso escolar que sufrían los estudiantes de los institutos estadounidenses. Al mismo tiempo, también se evidenciaba su preocupación por la política armamentística del país, que facilitaba que menores de edad pudieran asesinar a sus compañeros de clase con pasmosa facilidad.
En ese sentido, los poderes de Carrie funcionaban como una alegoría de aquellos alumnos que cogían un arma y se vengaban de quienes los habían maltratado, un problema que, a día de hoy, sigue asolando Estados Unidos.
Además, resulta interesante la posible relación entre Carrie y los cómics de Marvel, de los que Stephen King se ha declarado fan en varias ocasiones a lo largo de su vida. Y es que ¿no es Carrie, de alguna manera, una suerte de homóloga de Jean Grey? Sí, es cierto que La Saga de Fénix Oscura no llegaría a las librerías hasta 1980, pero no es menos cierto que en 1974 el personaje de Jean Grey ya mostraba algunos detalles de aquello en lo que acabaría convirtiéndose.
Carrie ha contado con varias adaptaciones a lo largo de los años, la mayoría de ellas bastante olvidables, con la excepción de la dirigida por Brian De Palma en 1976, apenas dos años después de la publicación de la novela, con Sissy Spacek en el papel protagonista.
Carrie
Centrándonos ya en la adaptación de Mike Flanagan, la historia pasa de una novela de apenas ciento trece páginas —aunque la extensión varía según la edición— a una serie de ocho episodios. Esto permite desarrollar muchos aspectos que la novela deja fuera y enfocar la adaptación como un producto muy libre, que parte de la misma base y respeta, en términos generales, buena parte de la obra original, pero conduce la historia por derroteros muy distintos.
En primer lugar, destaca la época elegida para contar esta historia. Carrie no está ambientada en los años setenta, como la novela original y la adaptación de Brian De Palma, sino en la actualidad, en 2026. Esta decisión tiene sentido por dos razones.
La primera es económica. La televisión suele contar con presupuestos más ajustados que el cine, tanto en términos de cuantía como de distribución. Además, ambientar una historia en el pasado suele resultar más caro, ya que el atrezo y el diseño de producción requieren una atención especial para recrear fielmente la época en cuestión.

La segunda razón es que el acoso escolar sigue siendo un problema tanto en los institutos estadounidenses como en los colegios occidentales en general. Por eso, trasladar la historia a nuestros días permite que Carrie mantenga su función de denuncia social y facilita que el espectador actual empatice con lo que se cuenta.
Como hemos dicho, la trama es muy similar a la de la novela. Carrie (Summer H. Howell) es una joven que pierde a su padre en un accidente y cuya madre (Samantha Sloyan) se ve obligada a enviarla al instituto, ya que hasta entonces la muchacha recibía educación en casa por parte de sus padres. Al tener que trabajar para sacar adelante a su hija en un país como Estados Unidos, donde muchas de las ayudas que aquí damos por sentadas no funcionan de la misma manera, la madre termina enviándola a un centro educativo convencional.
Allí, Carrie se enfrenta a un mundo que desconoce por completo. Su madre, que en esta adaptación sigue siendo profundamente católica, pero también negacionista y conspiranoica, la ha mantenido completamente ajena a la realidad exterior. Su comportamiento recuerda, además, al de determinados sectores extremistas de la sociedad estadounidense vinculados al movimiento MAGA.
Carrie deberá enfrentarse al acoso escolar de sus compañeros, que se manifiesta muy pronto cuando, como en la novela, le baja por primera vez la regla en el vestuario femenino después de una clase de gimnasia. La muchacha desconoce por qué está sangrando, pues nadie se ha molestado jamás en explicárselo.

A partir de ahí, una de las alumnas del instituto, Chris Hargensen, interpretada por Alison Thornton y principal antagonista de la historia tanto en la novela como en sus distintas adaptaciones, decide crear una cuenta de Instagram con el nombre de Carrie y difundir rumores falsos y humillantes sobre ella, sus compañeros y los profesores del centro.
Al mismo tiempo, Carrie comienza a rebelarse contra la autoridad materna y a lidiar como puede con el acoso escolar que sufre, mientras descubre que es capaz de mover objetos con la mente.
La situación irá escalando poco a poco hasta desembocar en un magistral octavo y último episodio que, a diferencia de la novela original, deja la trama abierta para futuras temporadas.
Mike Flanagan, como showrunner de la serie, realiza aquí un trabajo excelso que da nueva vida a una de las obras más influyentes del terror adolescente.
En cuanto al reparto, a las ya mencionadas Summer H. Howell y Alison Thornton, que interpretan a Carrie y Chris Hargensen, respectivamente, hay que sumar la excelente interpretación de Samantha Sloyan como Margaret White, la madre de la protagonista, y a la que ya hemos citado tan solo hace unas pocas líneas. En esta adaptación, no solo se presenta como la victimaria de Carrie, sino que también se insinúa que sufrió maltrato por parte de su difunto marido. Al mismo tiempo, queda claro que ama profundamente a su hija, aunque su forma de educarla sea profundamente equivocada.
Por su parte, Siena Agudong interpreta a Sue Snell, la alumna «buena» que también aparece en la novela original y en la adaptación de Brian De Palma. Al desarrollarse su personaje a lo largo de ocho episodios, resulta menos inocente y mucho más compleja.

También destacan Amber Midthunder como la profesora Rita Desjardin, Rahul Kohli como el profesor Seth Peist, Matthew Lillard (Daredevil: Born Again) como el director Henry Grayle y Tim Bagley como Peter Morton, el orientador escolar.
En cuanto a la banda sonora, corre a cargo de The Newton Brothers, responsables también de la música de otras producciones de Mike Flanagan, como las ya mencionadas La maldición de Hill House o Doctor Sueño.
En definitiva, Carrie es una serie muy entretenida y de gran calidad, perfecta para estas tardes otoñales. Por mi parte, espero que ocupe un lugar destacado en las listas de lo mejor del año.








