NO ES PAÍS PARA POBRES
«Todo tiene dueño en este mundo, Ismael. Todo tiene dueño»
Como cada año, una selección de películas presentadas en el Festival de San Sebastián son proyectadas en el Azkuna Zentroa de Bilbao pocos días después. A un precio más que reducido (5€ para el público general y 4€ para aquell@s con tarjeta AZ), once títulos pudieron ser disfrutados por una audiencia entregada. En prácticamente todas las proyecciones se colgó el cartel de «no hay billetes» resultando una comunión perfecta entre los 400 asistentes de cada sesión. Propuestas tan interesantes como La invitación, The Debut, Tangles o 5 minutos más ya han sido degustadas en la capital bizkaina. La cinta encargada de abrir este esperado ciclo no fue otra que Las ciegas hormigas. El director, Igor Legarreta, y su protagonista principal, Urko Olazabal, ejercieron de maestros de ceremonias antes de que el respetable pudiera visionar la película.
Andoni de Carlos y el propio Legarreta son los encargados de adaptar la novela homónima escrita por Ramiro Pinilla que, en 1961, consiguió el Premio Nadal. Ambientada en la década de los treinta del siglo pasado, la historia gira alrededor de un barco inglés que, como consecuencia de un duro temporal, encalla en un acantilado de Algorta, desparramando toneladas de carbón por el litoral. Los vecinos de la zona, que malviven combatiendo las inclemencias meteorológicas, acuden en masa tratando de recolectar el botín antes de que el Cuerpo de Carabineros interrumpa el proceso. Como un reguero de hormigas a los que hace referencia el título, las distintas familias se juegan la vida en una noche de perros. Sabas Jauregui, cabeza de familia, junto a cuatro de sus hijos y su cuñado Pedro, sufrirán una terrible desgracia en medio de la oscuridad absoluta. Sin embargo, la obstinación de Sabas por conseguir el objetivo, hará tambalear la estabilidad familiar a la par que levanta sospechas por el cuerpo armado español y la envidia de sus vecinos.
En su tercer largometraje detrás de las cámaras, Igor Legarreta continúa demostrando que es un cineasta muy a tener en cuenta. Apostando por el euskera en su versión original, su segundo largometraje (Ilargi Guztiak / Todas las lunas) llamaba la atención tanto por su temática (vampirismo) como por la belleza de su fotografía. De la misma manera, Inurri Itsuak (Las ciegas hormigas) destaca por su espectacular aspecto visual, en gran medida gracias a la labor realizada por Imanol Nabea, camarógrafo habitual de Legarreta. La escarpada costa bizkaina y la bravura del Mar Cantábrico nos regalan imágenes de postal. Sin ningún tipo de complejo, siguiendo la estela de títulos como Handia, Akelarre o Irati, Las ciegas hormigas apuesta por el euskera en una producción de mucha calidad. La industria del cine vasco vive momentos de bonanza con grandísimos profesionales en todos los departamentos. El futuro es esperanzador.
Por contra, la esperanza no es algo a lo que los Jauregui se puedan agarrar. Interpretando a Sabas, nos encontramos a un Urko Olazabal soberbio. Ganador del Goya en la categoría de mejor actor de reparto en 2021 por Maixabel, Olazabal es un actor versátil capaz de mantener el peso de una película como Soy Nevenka o dar rienda suelta a su vis cómica como secundario en una serie como Detective Touré. El Sabas que levanta Olazabal es un tipo duro, parco en palabras, que hace lo necesario para sacar a su familia adelante aunque pinten bastos. Con un estilo propio del western, Sabas actúa como un pistolero solitario rodeado por todos los flancos. La incansable Itziar Ituño (La casa de papel) encarna de manera genial a Josefa, mujer de Sabas quien, tras cierta tragedia familiar, tendrá sus más y sus menos con su marido. La vida familiar en el baserri (caserio) es tratada con pulcritud. Del resto del plantel destacar a un clásico de la pequeña/gran pantalla vasca como Josean Bengoetxea (Fe de etarras), metiéndose en la piel del borrachín Pedro, y Carlos Santos (El hombre de las mil caras). El actor murciano, que da vida al Teniente García, tiene los únicos diálogos en castellano de Las ciegas hormigas. Siempre es un placer verle trabajar.

Hermanada con Toda la sangre sabe a hierro, Las ciegas hormigas refleja el expolio de un recurso natural de una región para beneficio de un tercero. En este caso, fueron los ingleses quienes se llevaron el oro negro previo pago a los «dueños» del mismo. Extrapolable a otros lugares del mundo (podéis cambiar países y materiales, pero la base sigue siendo la misma), Las ciegas hormigas es una amarga historia de supervivencia. El juego del gato y el ratón que se traen Sabas y el Teniente García es delicioso. Notablemente narrada, con una dirección artística maravillosa, Las ciegas hormigas merece ser vista en salas de cine, a poder ser, en versión original.
LO MEJOR
+ Su dirección artística.
+ Lo bien que están (para sorpresa de nadie) Urko Olazabal, Itziar Ituño y Carlos Santos.
+ La apuesta del talentoso Igor Legarreta por el euskera.
LO PEOR
– Que no pueda ser vista en versión original en la mayor parte peninsular.
– El hecho de que, por estar rodada en euskera, ya esté tachada en la lista de muchos.
– Que todo tenga dueño.








