Edición original: The Amazing Spider-Man #1000 USA (Marvel Comics, 2026)
Guion: Joe Kelly, Noah Hawley, J.M.DeMatteis, Frank Miller, Tripe H, Brian Michael Bendis, Larry Lieber, Dan Slott
Dibujo: Pepe Larraz, Patrick Gleason, Humberto Ramos, Peach Momoko, Ed McGuinness, Stuart Immonen, Giuseppe Camuncoli, Marcos Martín
Entintado: Victor Olazaba, Mark Farmer, Klaus Janson
Color: Federico Blee, Marcio Menyz, Edgar Delgado, Matthew Wilson, Marte Gracia, Rachelle Rosenberg, Muntsa Vicente
Formato: Rústica · 104 páginas · 9,99 $
¿Una celebración fallida? – Raúl López Obligatorio
«I’m sorry. Who are you?»
Estamos de celebración, Peter Parker ha llegado a la friolera de mil números de su serie principal, The Amazing Spider-Man, todo un hito que, si bien es cierto que se ha acelerado en las dos últimas décadas, en concreto a partir de One More Day debido a su periodicidad durante buena parte de este tiempo, con cadencia semanal y, en los últimos años, bimensual, el caso es que, cuando aún nos estamos rasgando las vestiduras por el intrascendente número novecientos, llegamos al millar de entregas, que viene cargado con una mochila llena de polémicas.
Hay que decir que la cosa no arrancó bien desde el momento en que se desveló la que iba a ser la portada principal de John Romita Jr., con color de Paolo Rivera, y los fans montaron en cólera ante la «supuesta fealdad» de la misma. No ayudó que la imagen distribuida por la editorial no fuese la versión final, como ha explicado recientemente Paolo Rivera en su web. El caso es que, en un gesto bastante torpe, la editorial hizo desaparecer de la venta dicha portada para pasar a ser la de Pepe Larraz, preciosa, por cierto, la principal. Grave error, una figura de la trascendencia y carrera profesional de Romita Jr. no se merecía un gesto de desprecio de este calibre y, dicho sea de paso, tampoco poner en una situación incómoda a Pepe Larraz. Así que, en cuestión de días, la editorial reculó. Milagrosamente, la portada de Romita Jr. y Rivera volvió a aparecer en listas y Nick Lowe, editor de Spiderman, anunció que lo habíamos interpretado mal, que un número tan GRANDE como este requería de dos portadas principales. Sin palabras. El caso es que, a modo de agradecimiento y apoyo a Romita Jr., comenzó a circular una corriente pro Romita Jr. que, para alguien como yo, fan incondicional de él, me pareció no solo una forma de apoyar su trabajo sino también de rendir tributo a todos estos años que nos ha regalado.
Dejando de lado este desagradable suceso, hay otro tema que nos preocupa a los seguidores del personaje, y es que, por más que se hagan cargo guionistas notables de la serie principal, siempre termina faltando o fallando algo que lastra su etapa. Me niego a creer que guionistas con una reputada carrera a sus espaldas como Nick Spencer, Zeb Wells o Joe Kelly de repente se olviden de cómo escribir buenas historias. Es más, si nos fijamos en estas tres etapas, en líneas generales han sido buenas, incluso con algunos momentos de brillantez, pero han sucedido «cosas» que han condicionado fuertemente su rumbo hasta el punto de, en ocasiones, producir rechazo entre los lectores. Creo que deberíamos comenzar a dejar de señalar a los guionistas y apuntar más hacia arriba. No voy a entrar en valoraciones sobre las funciones de Nick Lowe, que seguro que es un gran profesional, pero cuando estás en una espiral compleja casi siempre es bueno apartarse un poco para coger aire. El personaje necesita ideas nuevas y, insisto, Nick Lowe, que es una persona muy capaz, podría encontrar otro rincón en la editorial donde brillar. El caso es que la etapa de Joe Kelly no se salva de decisiones cuestionables, y la que pinta que marcará su etapa hasta llegar a la última página es la de la revelación del primo de Peter. Y, a partir de ahí, como es imposible hablar de esta entrega sin incurrir en spoilers, permitidme entrar en…
Zona de Spoilers
Avisados de que lo que viene a continuación, y hasta el siguiente apartado, en el que trataré las historias secundarias, voy a profundizar en lo que ha sucedido en las últimas entregas aún no publicadas en España, así que es el momento de saltar al siguiente apartado si no estáis al corriente y, obviamente, no queréis que se os desvelen importantes sucesos.
Durante el evento Espiral de Muerte, que terminó de publicarse en España el pasado mes de septiembre, se desveló la figura de un familiar de Peter, su primo, que hasta la fecha no había aparecido en los cómics. Rápidamente pensamos en uno de esos muchos familiares de Ben o May, algún primo segundo o similar, y nada hacía prever la importancia que iba a tener en la vida tanto de Peter como de tía May. Su nombre, Cormac.
Sería en The Amazing Spider-Man #31, que se publicará en España en noviembre, en el que se revele quién es realmente Cormac, todo un drama que va a sacudir los cimientos, ya que este tal Cormac es el hijo que May y Ben pensaban que habían perdido al nacer y que, tras los acontecimientos de Espiral de Muerte, se ha sometido a pruebas de ADN hasta dar con la identidad de su auténtica madre, May. Desvelar algo de esta magnitud, sabiendo que va a remover los sentimientos de los lectores, es muy delicado, y solo hay dos caminos una vez ejecutado: encontrar la forma de que los lectores se «encariñen» con él o que le «odien». Y este es el camino que parece haber escogido Joe Kelly a raíz de lo que sucede en The Amazing Spider-Man #1000. No voy a profundizar más en esos detalles, pero se vienen curvas y, precisamente, lo que sucede en esta historia es el principal problema de este número de celebración.
Con celebraciones de este tipo lo normal es que haya disparidad de opiniones, incluso dos bandos enfrentados entre el «me gusta» o «me disgusta», pero, por lo que leeréis a mis compañeros o por lo que he podido leer en redes y otras webs, Nick Lowe ha conseguido lo imposible: que todos opinemos lo mismo, que se trata de una celebración fallida. Y lo es desde el momento en que la historia principal, impactante, eso sí, se podría haber contado en el número 983 o en el 1017 y no habría pasado nada. Es solo un eslabón más de lo que está tejiendo Joe Kelly; de hecho, ni siquiera es una historia cerrada, pues tendrá continuidad en el 1001 y 1002. Es imposible pensar que les haya pillado a contrapié. Estas cosas se planifican al milímetro y se mide muy bien qué pasa cuándo, y más con un número tan importante. La sensación tras leerlo no es de trascendencia, sino de que se ha contado la historia ahí porque ese era el siguiente número a publicar. Es cierto que estamos valorando una historia por su «primera parte» de tres y, a lo mejor, al final tenemos una celebración redonda, pero no será en el 1000, sino en el 1002. No sé si se me entiende.
Con todo, personalmente, la historia me ha gustado mucho, no por la revelación de las intenciones de Cormac, sino por el camino que se recorre. Ahí sí que el guionista da el do de pecho y síntomas de estar ante una historia importante. Contar con Pepe Larraz dibujando esta historia es algo increíble. Somos muy afortunados de que alguien de su nivel sea fan de Spiderman y pidiese poder dibujarlo. Ojalá podamos disfrutar de su trabajo con el arácnido durante muchos años. Pepe, como siempre, es brillante a nivel narrativo, espectacular en las escenas de acción, con una dinámica de personajes al alcance de pocos autores, pero a mí, donde me parece asombroso, es en su capacidad para bordar las escenas más íntimas, en las que consigue introducirnos en la viñeta y hacernos partícipes de cuanto está sucediendo.
Por desgracia, sabor agridulce. La historia funciona, la trama es interesante, cuenta con los suficientes momentos emotivos como para que sea recordada, pero hay algo que hace que no se vea como «apta» para una celebración y esto no es fallo del guionista, es un tema organizativo. Probablemente, la historia íntegra, con las páginas que tendremos en el 1001 y 1002, en su conjunto habría funcionado mejor que esta fórmula de historia con un enorme continuará y una sucesión de historias de complemento con una variación demasiado acentuada de calidad.
Y nos dejamos de spoilers y pasamos a las historias de complemento…
Maravillosas y odiosas antologías
Mira que pasan los años y no aprendemos. Las antologías de historias rara vez mantienen un nivel uniforme. Las tienes excelentes, notables, olvidables y algunas que piensas: ¿qué pinta esto aquí? Pues lo mismo es lo que encontramos en las siete historias que complementan este especial.
Tenemos tres historias que destacan por su excelente (o notable) calidad: Still Standing, de Noah Hawley y Patrick Gleason; Requiem for a Goblin, de J.M. DeMatteis y Humberto Ramos; y I Can Never Rest, de Dan Slott y Marcos Martín. Incluso, por su carácter más experimental, podríamos meter en ese saco Tears of the Spider-Queen, de Frank Miller y Peach Momoko. Y luego tenemos tres historias, para mí, fallidas a diferentes niveles: The Big Night, de Triple H y Ed McGuinness; The Gesture, de Brian Michael Bendis y Stuart Immonen; y Of Webs and Six Guns, de Larry Lieber y Giuseppe Camuncoli.
Vayamos primero por las excelentes. El descubrimiento de Noah Hawley, escritor americano más vinculado al cine y la televisión, donde ha escrito guiones para Alien: Planeta Tierra, Fargo o, relacionada con Marvel Comics, Legion. Junto al maravilloso Patrick Gleason, da vida a una emotiva historia ambientada en el futuro, con un Peter Parker ya anciano y viviendo en una residencia. La historia no solo funciona, sino que te deja con ganas de que el guionista profundice en un futuro en varias revelaciones: el hijo de Peter, Miles, como miembro de un grupo de superhéroes; su nieto, quien parece haber heredado al menos también superfuerza… Todo un compendio de virtudes que hacen de esta historia la mejor, bajo mi punto de vista, de las que se incluyen. Ojalá en un futuro podamos leer más trabajos suyos en Marvel, aunque, en el contexto actual, no sé si la editorial se puede permitir alguien de su caché.
La segunda gran destacada es la de J.M. DeMatteis, en la que nos traslada a uno de los momentos más trágicos de la vida de Peter, la muerte de su amigo Harry Osborn en The Spectacular Spider-Man #200, que él mismo escribió a principios de los noventa. Una historia íntima, bien ejecutada y que aporta algunos momentos reflexivos de lo más interesantes. Humberto Ramos, como siempre, lo borda.
Y, por supuesto, la historia de Dan Slott y Marcos Martín. El guionista es como ese jugador de fútbol que tiene una jugada que siempre termina en gol, que sabes que te la va a hacer, la esperas y, aun así, te la lía. Pues ese es Dan Slott en historias cortas, especialmente cuando se junta con Marcos Martín. Sabes que va a buscar un momento introspectivo, que va a tocarte la fibra y que vas a terminar tocado por una historia que rápidamente vas a clasificar como una de tus favoritas. Y eso es, ni más ni menos, esta historia, en la que profundiza en el momento trágico de la muerte de Ben desde el punto de vista del policía que llevó el caso.
La historia de Frank Miller y Peach Momoko es rara. Por momentos cuesta saber a dónde te quieren llevar, pero es tal la brujería de Miller y el encanto del trabajo de Momoko que terminas rendido a sus pies. Sabes que no es una gran historia, pero el camino recorrido ha merecido la pena.
El resto de historias: una pequeña decepción la de Bendis, con un dibujo espectacular de Immonen, eso sí. Me ha defraudado porque era su vuelta al personaje y sé que es capaz de ofrecer más que esta historia previsible. Con todo, mola verlo de vuelta a la franquicia arácnida; esperemos que tenga nuevas oportunidades.
Las otras dos historias, The Big Night y Of Webs and Six Guns, no me gustaría molestar con mi opinión, pero resultan tan intrascendentes que a uno le queda la sensación de que se trata de historias olvidadas en un cajón y que alguien metió en este especial para alcanzar el centenar de páginas.
Y ante esto, uno piensa: ¿no habría sido mejor esas páginas dárselas a J.M. Straczynski y John Romita Jr. para que participaran de esta entrega tan especial? Se hace especialmente raro que no hayan sido parte de la celebración. Me habría gustado también que guionistas como Kurt Busiek, Roger Stern o Paul Jenkins hubieran tenido también su espacio. Habría sido una forma de honrar tantas satisfacciones que nos han aportado.
En fin, como decía al inicio, se cumplen todos los estereotipos de las antologías, por suerte y por desgracia.
¿Con qué sabor me deja?
Habiendo leído todos los números centenares en los últimos meses, este número 1000 probablemente ocuparía una de las últimas posiciones, muy reñido con el 900, y no porque la historia principal no capte mi atención, sino porque no tocaba una ejecución de este tipo. No porque las historias de complemento no sean buenas, las hay EXCELENTES, sino porque algunas sobran y autores capitales para el personaje no están presentes. Y sí, una vez más vuelvo a apuntar a las labores de coordinación y edición. Para mí, ha faltado mano —y tacto— para hacer de este número algo único, irrepetible y a la altura. Por desgracia, es una ocasión fallida y a saber si llegaremos a leer el 2000.
Lo mejor
- El dibujo de Pepe Larraz en la historia principal y las escenas más íntimas de dicha historia.
- El descubrimiento de Noah Hawley como guionista de cómics, ¡necesito más cómics suyos de Spiderman!.
- En líneas generales, el excelente nivel de los dibujantes escogidos.
Lo peor
- Lo ya explicado, la historia principal queda algo coja como número de celebración al terminar en un ENORME continuará.
- Hay un par de historias de complemento que desentonan con su nivel respecto al resto.
- La no participación de otros grandes autores que han dejado una huella imborrable en el personaje como Roger Stern, Kurt Busiek, Paul Jenkins o J.M.Straczynski.
Vaya chasco tras 1000 entregas. – Juanjo Carrascon
«So I guess…we did all right. Ben. We did all right.»
Tembloroso. Preocupado. Nervioso. Estos tres sentimientos han marcado la lectura de este emblemático número 1000.
Se dice pronto. Pero mil entregas leídas de tu héroe favorito no es baladí. Cada uno de los números se ha publicado en España, bien por Vértice, Bruguera, Forum, y Panini. Es una suerte poder decirlo, y haber ido de la mano de Peter Parker, porque Spiderman es más Peter que araña.
Para mi este número 1000 tiene otro especial significado, uno reservado para mí, y ha sido una suerte llegar hasta aquí. Ahora toca la compleja misión de enredarme en la redacción de una reseña en la que confluyen muchas sensaciones; alegría, nervios, un poquito de tristeza, y un poquito de desilusión.
Me pongo los lanzarredes y me lanzo de lleno.
Como bien sabéis se trata de un número aniversario. Cumple los estándares propios de este tipo de entregas; una historia principal, junto con otras narradas por equipos de artistas de calibre.
El nucleo de este 1000 continúa con la trama del famoso “primo”. ¿Me ha gustado? Para nada. Es una historia que perfectamente se podía haber contado en otra entrega, y encima tendremos que leer el 1001 y 1002 para, por lo menos, dejar la cuestión meridianamente cerrada. Esta idea se está llevando a cabo de una manera ridícula y, sinceramente, no tiene ni pies ni cabeza. No quiero destripar mucho, pero os advierto que es un bodrio.
Lo único bueno que puedo subrayar es que se aprovecha para repasar momentos de la vida de Peter, con la voz en off de May, que nos lleva a la inevitable conclusión de que Peter es nuestro héroe favorito por su capacidad de sacrificio. Pero, amigos, ya lo sabíamos, no hace falta ser taaaan pesados.
Otro aspecto que salva el numero es Pepe Larraz, me muero con él……Madre mía que dibujante tenemos ahora mismo en Marvel Comics.
Siguiendo con lo que toca respecto de las historia de complemento, el nivel sube ostensiblemente. Voy a destacar dos de ellas.
“Still Standing” de la mano de Noah Hawley (Fargo, Alien: Planeta Tierra) y Patrick Gleason. Pedazo de historia, por dios. No sólo de manera indirecta habla de la demencia que ataca como regla general a nuestros mayores, sino que es un homenaje precioso a la figura de Gwen. Me ha saltado la chispilla, sin lagrimilla, pero ha saltado. Peter de abuelo es increíble. Lo compro en una miniserie seguro.
La otra, como no puede ser menos, es “I Can never rest”, de la mano de Dan Slott y Marcos Martin. Clasicazo. La idea; soberbia. Pivotando sobre ese momento que marca un antes y un después en la vida de El Trepamuros, la huida del ladrón por inacción, conocemos de primera mano la carga llevada en la espalda por el policía al que se le escapó el delincuente. Maravilla.
Voy a concluir. Como entrega 1000 me parece un número muy flojo. Estamos hablando de Spiderman, estamos hablando de 1000 números, estamos hablando de un hito, y, ¿qué nos encontramos?, una historia que nos la trae floja, y perdonad la vulgaridad.
Se salva en líneas generales por Pepe Larraz, y por las historias de complemento que están muy chulas, por lo demás, tras mucho esperar a este 1000 me vuelvo a casa un poquitín triste.
Lo mejor
- “Still Standing” de la mano de Noah Hawley.
- El espectacular trabajo de Pepe Larraz, y Marcos Martin.
Lo peor
- ¿Por qué ese personaje tiene que tener poderes?.
Un número que se recordará… probablemente no para bien – Pablo Sanchez
«Oh Peter… Es obvio, ¿no? Eres Spiderman.»
¿Hemos llegado los lectores y, sobre todo los fans de Spiderman a nuestro límite? Es una pregunta que me hacía después de leer este número especial. Vaya por delante que ha sido un viaje muy bonito el llegar hasta aquí después de estos meses con nuestra serie de artículo Road to… Amazing Spiderman #1000 pero la sensación que se le queda uno al leer este el gran número especial es, siendo generosos, agridulce.
Otro disclaimer. La historia que aquí nos cuentan Kelly y Larraz NO ha terminado. En este caso han utilizado el #1000 para presentarnos el primer capítulo de una ¿saga? que se extenderá al menos 2 números más. ¿Cambiará nuestra opinión cuando leamos el Amazing #1002? Otra duda, pocas esperanzas.
Para los que somos veteranos, partir de una historia que tiene a May con graves problemas de salud nos retrotrae al maravilloso (al menos por lo que respecta a su muerte se refiere) Amazing #400. Para una generación más joven, el recuerdo que se activará quizás sea el de One More Day y esa May intubada al borde de la muerte. Aquí el problema es más complicado y Kelly pone en boca de May diálogos… muy duros, la verdad. Quizás sea la interacción Peter-May de lo que más me ha gustado del número (a pesar de sufrirlo también) porque la acción… la acción creo que no funciona. El misterio y las consecuencias de quién es Ravage no funciona. Ese “juego” con los recuerdos de Peter me traía a la mente el final del Amazing #700 y creo que muchos de los que leáis este #1000 lo entenderéis. La historia está sobre-escrita, con una cantidad exagerada de bocadillos de texto/pensamiento, y el desarrollo de cómo se ha llegado hasta aquí en estos últimos meses se han sentido un poco como ver un accidente de tráfico a cámara lenta.
Nada que reprocharle al dibujo de Pepe Larraz, excelente como casi siempre con highlights como las viñetas donde juega con los recuerdos de Peter.
Del resto de historias, el nivel es bastante bueno. Me ha sorprendido para bien (y por su extensión, inusualmente larga y no lo digo como algo negativo) la de Noah Hawley, que está llamada a convertirse en un clásico. La siguiente en calidad para mí es la de Slott y Martin porque, bueno, es Marcos Martin + Spiderman, uno de los mejores combos arácnidos del siglo XXI. A mí me ha gustado la de DeMatteis pero no soy neutral cuando se habla del bueno de Jean Marc. El resto son mucho más anecdóticas y, como podéis imaginar, la de Frank Miller y Peach Momoko es… rara.
Comenzaba esta reflexión que no reseña del número preguntándome por el hastío del lector fan del lanzarredes. Si bien la recepción de esta etapa con Joe Kelly como guionista no ha recibido (en su mayoría) malas críticas, pocos piensan que es revulsivo que el personaje necesitaba. Por último, me llama la atención la división, ahora mismo, entre crítica y público en el agregador Comicbook roundup. Son pocas reviews todavía pero a 1 de octubre la nota media de la crítica para este Amazing 1000 es de 8,6; mientras que para los usuarios es 4,8. No tiene pinta de que los aficionados vayan a recibir con alegría este número tan especial.
Lo mejor
- Pepe Larraz y Noah Hawley.
Lo peor
- La sensación de oportunidad perdida.
Mil números y un aniversario que se queda a medias – Gema Campos
«Because of you, I could finally rest…»
Llegar al número 1000 de una colección no es cualquier cosa. Con más de seis décadas de historia a sus espaldas, The Amazing Spider-Man alcanza un hito que se lee con una mezcla de ilusión y respeto. Por eso mismo, cuando cierras el número, duele un poquito más que la cosa no esté a la altura.

Vamos con lo principal: la historia principal es, en mi opinión, un pinchazo. Se ve muy pronto por dónde van los tiros, y la trama del misterio que arrastramos de números anteriores se resuelve de forma tan predecible que casi te pilla con el gesto torcido. Es una historia que funcionaría perfectamente como un arco más de la serie regular, no como el plato fuerte de un hito tan importante como éste. Se echa de menos algo más de ambición, un golpe de efecto, una sensación de esto es especial. Y al tratarse de un número 1000, el listón estaba por las nubes. Se queda muy lejos.
Lo que más me chirría es que hay ingredientes para algo mucho más emotivo. La enfermedad de la tía May abre una vía muy personal para explorar a Peter, y los repasos a momentos clave de su vida podrían haber sido el corazón del número. Sin embargo, todo queda diluido entre la mecánica habitual de un conflicto que se resuelve a golpes y que no deja poso. Además, con apenas una veintena de páginas dedicadas a la trama principal, la sensación es la de un simple capítulo de transición. Tampoco ayuda que su desenlace nos obligue a seguir leyendo los números siguientes. Un aniversario debería poder disfrutarse por sí mismo, y este parece más preocupado por lo que viene después que por lo que celebra.
Como suele pasar en estos especiales, lo mejor está en las historias complementarias, donde el nivel sube de forma notable.

La que más me ha gustado es la del Peter anciano, con guion de Noah Hawley y dibujo de Patrick Gleason. Es una historia entrañable, de las que llegan directamente al corazón, y que muestra a un Peter en su etapa final con toda su humanidad: los recuerdos, el peso de lo vivido, los que ya no están. Hawley consigue en pocas páginas lo que la historia principal no logra en todo el número: emocionarnos. Gleason acompaña con un dibujo expresivo y cuidado, que sabe cuándo callar y dejar que hablen los gestos. Un pequeño gran relato que se defiende solo y que, sinceramente, merecería más espacio, hasta el punto de que lo leería sin dudar en formato miniserie.
La nostalgia también me ha atacado de lleno con la última historia, de Dan Slott y Marcos Martín. Retoma el día de la muerte del tío Ben, pero desde un ángulo distinto: el del policía Simekski, que carga con la culpa de haber dejado escapar al ladrón. Es un enfoque muy inteligente que ilumina un momento clásico, el más definitorio de la vida de Peter, desde una perspectiva inesperada, y que demuestra que aún se puede sacar jugo a los cimientos del personaje. Slott juega con la culpa y la responsabilidad, los grandes temas de Spiderman, y Martín lo viste con su narrativa limpia y elegante de siempre. Funciona como cierre redondo del número y, para mí, es de lo mejor que se ha publicado del trepamuros en mucho tiempo.

El resto de historias son irregulares: algunas mejores, otras peores, pero en general olvidables. Se agradece la variedad de autores, pero también se nota que cada relato va por su lado y que el conjunto carece de una línea común que dé sentido a la celebración. Alguna propuesta más experimental desentona con el tono del volumen, y otras se quedan en un correcto ejercicio de nostalgia que se olvida al pasar la página. Eso sí, en el apartado gráfico, Peach Momoko está genial, como siempre.
En definitiva, un número 1000 que se salva por sus complementarias y no por lo que debería ser su alma. Cuando esperabas una gran celebración, te encuentras con un puñado de buenas ideas sueltas alrededor de una historia principal que no está a la altura. Una oportunidad desaprovechada para celebrar como se merece a nuestro trepamuros.
Lo mejor
- La historia del Peter anciano, de Noah Hawley y Patrick Gleason.
- El relato de Dan Slott y Marcos Martín sobre el policía Simekski.
- El apartado gráfico de Peach Momoko.
Lo peor
- Una historia principal poco ambiciosa y predecible que se queda corta para un número 1000
.La Casa de la desgana- Antonio Valdepeñas
«Because of you, i could finally rest..»
Ya ha llegado el ansiado número 1000 del héroe más famoso de la editorial, un aniversario más centrado en las polémicas de las portadas por la elección de Romita Jr., con Paolo Rivera, y la segunda con Pepe Larraz, junto las miles de variantes que salían cada semana, que del interior en sí mismo, y eso es, cuanto menos, triste.
Llevamos años que los números redondos ya son algo habitual en la industria. No muchos son reales, se juntan volúmenes o series que nada tienen que ver o se fuerzan a que salgan más series como churros para que en un par de años pase algo como esto.
Que uno de los números más importantes del personaje más famoso de la editorial solo sea conocido por todos los follones que le rodean y no por las ganas de lo que nos podría deparar esta efeméride de la mano del actual equipo regular formado Joe Kelly y Pepe Larraz creo que, dice todo sobre cómo está Marvel a día de hoy, la industria y, sobre todo, el fandom.
Sí, me he puesto a comentar todo esto antes del número porque, una vez lo lees, ya entiendes ciertas medidas de «marketing», porque al final lo que importa es que hablen de ti y da igual cómo. Spiderman lleva años que se retroalimenta de las polémicas, los editores, los fans hastiados por sus décadas en congelado sin avanzar y cada vez perdiendo lo que le definía.
Este número lo retrata a la perfección, una historia que es número más de un arco que está por venir, no emociona, está hecho con desgana, sin más. La resolución parcial del misterio es sonrojante y vergonzosa.
y eso que Nos proponen un conflicto muy interesante de tía May que nos podría llevar a Spiderman por otros derroteros más personales mediante la enfermedad degenerativa de su tia y madre y, en vez de eso, nos encontramos el enésimo combate de un supervillano que viene a quitárselo todo y golpes y más golpes.
¿Hush tres, eres tú?
Sí, sé que estoy en un tebeo de superhéroes, pero esto rompe tanto el clímax que tan bien habían construido Kelly y Larraz que, de verdad, si esto es lo que viene para celebrar un número tan importante y la vida de Peter, mejor que dejen de intentarlo y los lleven a otro lugar donde aprovechar tan grandes guionistas y dibujantes.
Pero hay 100 páginas. ¿habrá más chicha, no?
Para nada, como es tónica habitual en estos números aniversarios, tenemos solo 22 páginas más o menos de esta sonrojante historia principal y luego el resto, historias cortas con invitados que nada tienen que ver con lo que nos estaban contando, dejándote una vez más con el «mono» de consumir el mes siguiente y ver cómo van a seguir sin ton ni son.
Noah Hawley, Patrick Gleason y DeMatteis con Humberto Ramos nos traen un par de historias muy estimulantes, pero que serían mejor tratadas si fueran un one-shot de Spiderman por la celebración y no aquí metidos, no porque hagan palidecer la historia principal (que también), sino porque son relatos que están entre lo mejor del personaje en años.
Un Peter Parker anciano en la residencia, sus vivencias, el perdonarse, Gwen, su nieto y cómo todo ello sigue doliéndole. Un Spiderman Beyond sublime, y DeMatteis, que hace lo que mejor sabe, volver a la etapa que tuvo con el añorado Sal Buscema y darle un último homenaje al pobre de Harry, con un Humberto Ramos más luminoso que de costumbre, pero tremendamente maduro.DeMatteis nunca falla.
Frank Miller, con Peach Momoko, Bendis con Immonen son dos historias cortas, una experimental muy de la mano de ambos autores que desentona con el resto de relatos de manera abismal, no que sea malo, ojo pero pegaría mas en un especial de halloween o Marvel Voice Asia.
En cambio la de Bendis, pues es volver a ver un viejo amigo que sigue manteniendo su mojo y junto a Immonen es un buen recuerdo de todo lo hecho por ambos autores.
El resto de historias con Camuncoli, Lieber y Ed Mcguinness están al nivel de la serie original, es decir, bastante mediocres y olvidables, que no aportan nada.
Y vamos a la joya de la corona. Dan Slott y Marcos Martín, dos titanes que no necesitan presentación. Y cuando se juntan sabes que es algo especial, y así es con la historia del guardia de seguridad que increpó a Spiderman porque no detuvo al que luego sería el asesino del tío Ben.
Un pequeño número que parece más bien hecho en la época de Amazing 655, donde Peter relataba que nadie más iba a morir estando él presente, y el mejor número escrito por Dan Slott en toda su carrera.
Una sensación muy grande de decepción porque, como digo, historias que mejor en otro lado porque van rompiendo con todo lo que has leído y no te dejan asimilarlo bien. Es como si Marvel hubiera decidido ponerte una hamburguesa de comida rápida machacada, seca y el kétchup rancio con un precioso envoltorio de sus mejores tiempos.
Parece que Marvel ya ha abandonado la idea de hacer algo ya memorable, en condiciones con el personaje, y solo le interesan vender las 2345 portadas por el numerito redondo o las polémicas detrás de toda esto, que plantarse y recordar por qué hasta la etapa de Slott estábamos siempre enganchados.
Mejorate, Marvel.
Lo mejor
- La historia de Noah Hawley y Dematteis
- Pepe Larraz da un trabajo estupendo como siempre.
Lo peor
- El pasotismo de Marvel con el personaje y presentar un numero especial de esta forma.





























Que puñeteros poner la reseña tan pronto. Es difícil evitar caer en la tentación. Por lo que he leído en general decepción. Si lo leo con las expectativas bajas quizás me guste más.