Edición original: Hawkmoon #1-4 FR (Editions Glénat, 2022-2025)
Edición España: Hawkmoon 1-4 (Yermo ediciones, 2023-2025)
Guion: Jérôme Le Gris
Dibujo: Benoit Dellac, Didier Poli
Color: Bruno Tatti, Angelina Rodrigues
Traducción: Carles Miralles
Formato: Cartoné· 56 páginas · 18,00 €
Hawkmoon, el caballero maldito
«La joya negra es vuestra ama. Para siempre»
En Zona Negativa somos muy fans de la obra de Michael Moorcock —por lo menos, quien escribe estas líneas— y consideraba una falta muy grave que todavía no hubiéramos dedicado una reseña a la serie Hawkmoon, la excelente adaptación realizada por Jérôme Le Gris, Benoit Dellac y Didier Poli y publicada en España por Yermo Ediciones.
En 2013, la editorial Glénat sorprendió a propios y extraños con una asombrosa adaptación del ciclo de Elric, el personaje más conocido del novelista británico Michael Moorcock. Se trataba de una obra oscura que potenciaba los aspectos más sádicos y tenebrosos de los relatos originales y ofrecía un retrato del príncipe albino de Melniboné como nunca se había visto antes en los cómics.
El éxito de aquella adaptación hizo pensar en la posibilidad de trasladar al cómic, siguiendo el mismo camino, otros personajes surgidos de la fértil imaginación de Moorcock, especialmente otras encarnaciones del «Campeón Eterno», figura primordial en la obra del autor. Así, en 2022 apareció una nueva serie de Glénat dedicada a un nuevo personaje de Moorcock: Dorian Hawkmoon, el Caballero de la Joya en la Frente.

En un futuro distante, el continente europeo ha caído bajo el dominio de la nación de Granbretan, un estado autoritario, sádico y cruel cuyos habitantes se consideran una raza superior y están gobernados por un emperador inmortal. Dorian Hawkmoon es el duque de Colonia, una de las pocas ciudades que aún resisten el embate de Granbretan. Traicionado por el barón Meliadus, es capturado y enviado a Londra, donde será sometido a torturas y se le impondrá una gema negra en la frente para someterlo a la voluntad del imperio.
Convertido en títere del emperador, Hawkmoon es enviado a la región de la Camarga, el último territorio libre del continente, con la misión de secuestrar a la princesa. Maldito por la presencia de la gema, Hawkmoon deberá debatirse entre saciar sus deseos de venganza o cumplir las órdenes de sus nuevos amos.
Jérôme Le Gris, a quien hemos podido disfrutar en otros títulos de Yermo como La Edad Perdida o El Dios Serpiente, aborda la adaptación de los relatos de Moorcock con respeto por la obra original, pero utilizando un enfoque que resulta perfectamente accesible para los lectores actuales. El guionista potencia los aspectos más oscuros de la historia, centrados sobre todo en la crueldad y el sadismo de la nación de Granbretan. En este sentido, la serie guarda ciertos paralelismos con la adaptación de Elric, aunque también presenta diferencias notables.

La principal se encuentra en la figura del protagonista. Dorian Hawkmoon es un personaje atormentado que se encuentra en una difícil encrucijada, pero sus motivaciones son más claras que las del príncipe melnibonés, lo que facilita que el lector empatice con su lucha. También su conflicto resulta más humano y está alejado de los designios de los dioses, lo que proporciona al conjunto de la obra un aire más terrenal y menos místico.
Le Gris también realiza un buen trabajo con los personajes secundarios, concediéndoles un protagonismo relevante dentro de la trama. Así, el conde Brass y su hija Ysselda son personajes tridimensionales, con un peso considerable en el desarrollo de la historia. Lo mismo sucede con el principal antagonista, el barón Meliadus, que se convierte en un formidable enemigo, respaldado por el poder aparentemente infinito del oscuro imperio de Granbretan.
En el apartado artístico, Benoit Dellac, con el apoyo de Didier Poli, realiza un trabajo impresionante. El artista francés ya había demostrado su talento en series como El Dios Serpiente y Nottingham, pero en Hawkmoon entrega, hasta la fecha, uno de sus trabajos más notables, tanto por el diseño de personajes y escenarios como por una narrativa espectacular que hace brillar especialmente las secuencias de acción.
Con un estilo detallado, de trazos finos y firmes, el dibujo de Dellac contribuye a dotar de personalidad y coherencia a un mundo en el que se mezclan la estética medieval de los caballeros con armadura y elementos retrofuturistas, como los vehículos voladores de las tropas de Granbretan.
A partir del tercer álbum, Dellac contará con la ayuda de Luca Bulgheroni, cuyo trabajo refuerza el dramatismo del entintado. Durante toda la obra, el color de Bruno Tatti y Greg Lofé aporta profundidad al dibujo y ayuda a dotar de personalidad a los diferentes escenarios por los que transcurre el relato.
El resultado es un apartado gráfico de enorme riqueza, capaz de transmitir tanto la grandiosidad de este universo de fantasía heroica como su lado más oscuro. Los diseños, las escenas de acción y la recreación de un mundo donde conviven espadas, armaduras y tecnología imposible convierten cada página en un auténtico espectáculo visual.
La serie consta de cuatro álbumes, todos ellos publicados por Yermo Ediciones, en los que se adapta la primera de las cuatro novelas que forman el Ciclo del Bastón Rúnico. De momento, no se ha anunciado la continuación de la adaptación del resto de novelas, pero Glénat sigue apostando por las obras de Moorcock y tiene en marcha nuevas adaptaciones de los relatos de Elric, además de una serie dedicada a Corum, otro de los grandes personajes del escritor británico.
Hawkmoon es un excelente relato de fantasía heroica que combina con acierto la fuerza de las historias originales de Michael Moorcock con una estética y una narrativa plenamente actuales, gracias a un equipo artístico en estado de gracia. La adaptación demuestra que la imaginación de Moorcock conserva intacta su capacidad para fascinar y que sus mundos, personajes y conflictos siguen teniendo mucho que ofrecer trasladados al lenguaje del cómic, demostrando su vigencia y su capacidad para conectar con nuevas generaciones de lectores.
Lo mejor
- La adaptación capta toda la intensidad de los relatos de Moorcock.
- El dibujo, sencillamente espectacular.
- La complejidad del protagonista.
Lo peor
- Como en toda adaptación, se pierde parte del original.












Soy muy fan de estos comics. En mi lejana niñez pasé de leer de Tolkien a Moorcok, un cambio brutal en el tono. Leyendo a Tolkien en aquel momento no se me ocurrirá que pudiera haber fantasía de otro tipo. El primero que leí fue el Bastón rúnico una edición spañola que circulaba por casa y me dejó mi hermano y que tenía lo que serían todas las novelas del arco principal. Años más tarde descubrí no se cómo, porque no había internet, que existía un final de ciclo. Las crónicas del castillo de Brass. Me costó Dios y ayuda conseguirlo. En las tiendas descatalogado y imposible de encontrar. Lo conseguí cuando Internet empezó a funcionar por cambio interbibliotecario. Pero al ser este sistema, en mi biblioteca no me dejaban sacarlo tenía que leerlo in situ. Me dejaban hacer fotocopias , pero solo un número muy limitado por día. Finamente al cabo de unos días fotocopias en mano pude leer al fin como acababa la cosa. Que además creo era el final de toda la historia del campeón Eterno.
Y el comic que es de lo que trata el artículo. Tenía tan idealizado el recuerdo del libro que lo noto flojo. Lo seguiré comprando y me gusta, pero noto que le falta un nosequé. Quizás si lo leyera sin haber leído la novela y tener el recuerdo de juventud en mente mi opinión mejoraría.