Edición original: Proyecto secreto. Exoesqueleto 1-3 (Autsaider Cómics, 2024-2026)
Guion: Víctor Dvnkel
Dibujo y Color: Víctor Dvnkel
Rotulación y Diseño: Víctor Dvnkel
Revisión de textos: Eduardo Bravo
Maquetación: Ata
Formato: Grapa · 36 páginas · 8,00 €
Pura diversión con enormes dosis de gore.
«Ahora mismo… ¡te voy a ejecutar!»
Imaginaros un cómic lleno de ninjas con superpoderes, organizaciones secretas con planes malvados, detectives con caras de niños y fuerza descomunal, gurús que salen del estómago de un señor andrajoso… y la violencia gore más salvaje y loca que os podáis imaginar. Todo esto y mucho más es lo muchos nos imaginábamos que íbamos poner en nuestros propios cómics cuanto éramos unos adolescentes y no teníamos que lidiar con las limitaciones del Comic Code y la falsa moral que ha regido durante años el cómic mainstream estadounidense. Por suerte, es gran parte de lo que nos está ofreciendo Víctor Dvnkel desde finales del 2024 en su serie Proyecto Secreto. Exosqueleto. Así que aprovechando que acaba de aparecer la tercera entrega (de cuatro previstas inicialmente) vamos a hacer un repaso de lo que estamos viendo. Estamos ante una serie que quiere recuperar el espíritu de esos cómics que solo buscaban divertir y excitar las influenciables mentes se sus jóvenes y ávidos lectores, pero pasado por el tamiz del underground más salvaje y bizarro. Los encargados de editar la serie han sido los siempre inquietos muchachos de Autsaider Cómics, la editorial más orgullosamente underground del nuestro mercado, que ya habían sido los encargados de publicar Phantastykon Satanas, una recopilación de diversos trabajos de Dvnkel que habían visto la luz en distintas revistas de España, Alemania Francia e Inglaterra. Además, fue uno de los colaboradores de Once, el volumen con el que celebraban su décimo primer aniversario como editorial. Así que quien si no ellos nos podían traer esta bizarra orgia de diversión, misterio y violencia.
Vamos a intentar explicar el argumento de esta locura evitando tratar de caer en spoilers. En Akuma City han comenzado a aparecer ninjas muertos con las formas de un emoticono marcadas a cuchillo en sus caras lo que ha provocado que el misterioso responsable sea conocido como Emotikiller. El Sargento Baby-Face trata de averiguar de quien se trata, pero mientras le busca se cruza con uno de los enviados de una extraña y cruel organización liderada por U.S.B Negromancer. Una organización secreta que tienen un plan para encontrar un huésped que albergue al Neuro-Demon, una criatura que sumirá al mundo en una era de terror y caos. Este es el punto de partido de una historia que va subiendo en intensidad y locura a media que transcurren las páginas y que parece ideada por Stan Lee y Kirby en pleno delirium tremens tras un mal viaje de pegamento del malo y sin tener que lidiar con las restricciones del Comics Code. Una mezcla entre esos cómics sin mayor pretensión que hacernos pasar un buen rato con el underground más salvaje, desenfadado y violento y unas gotas de la locura de las series más marginales de la Marvel y DC de los años setenta. Toda una gozada para desconectar de un mundo real que se está convirtiendo en algo mucho más cruel y despiadado que el que pretenden crear cualquier villano presente en estas historias de antaño.
Con Proyecto secreto. Exosqueleto Víctor Dvnkel firma una propuesta irreverente y fresca que nos conecta con esa diversión más pura que nos traían lo cómics de superhéroes cuando no buscaban ser transcendentes. En estas grapas si no encontramos con la oscuridad y violencia de esos cómics de Miller, Moore o Chaykin que revolucionaron el medio, pero sin la pretenciosidad de los que les trataron de imitar sin éxito ni talento. Y es que este cómic es uno de esos que, por suerte, no se toma así mismo en serio, ya que si lo hiciera la historia se desmontaría como un castigo de naipes. Si hay algo que se puede decir de esta serie es que no engaña a nadie ofreciéndonos exactamente lo que nos promete. Es decir, una locura hiperviolenta donde todo es posible llena de escenas de artes marciales que beben de los trabajos de titanes como Paul Gulacy y Gene Day o tiroteos loquísimos a lo Matrix, junto con una trama repleta de misterios y conspiraciones de todo pelaje. Un homenaje y reivindicación a una forma de entender el medio, pero que no cae en el mero pastiche, ya que tiene personalidad propia y no es un vehículo para la nostalgia mal entendida que huele a rancio.
Estamos ante un guion que, como sucedía con los de los cómics que pretende homenajear abusa los textos de apoyo y los diálogos rimbombantes, pero, que al estar todo tan pasado de rosca, no resultan cargantes ni pomposos. Además, pese a su abundancia no sobreexplican lo que vemos en exceso. Si que manejan bien la sensación de misterio, si bien el arranque del primer número puede resultar algo confuso en un principio por estar ante una historia que ya ha comenzado. Pero es la misma sensación que teníamos cuando nos subíamos a una serie ya empezada sin haber leído los números previos.
Visualmente nos encontramos ante un dibujo que se zambulle sin complejos en la forma de contar cómics de superhéroes que reinventaron Kirby y Ditko en los primeros años de Marvel. Así que en sus páginas nos encontramos con la brutal energía que desprendían sus escenas de acción y esas manos y piernas enormes que era la seña de identidad de El rey, junto con esos diseños extraños del creador de Question, pero también de esos otros autores que revolucionaron la forma de contar años después como los mencionados Day o Gulacy o el gran Steranko. Aunque es cierto que el dibujo de las figuras humanas por parte de Dvnkel a veces resulta algo tosco.
Además, hay que destacar el trabajo de diseño de Autsaider que consigue que cada una de las enormes grapas de las que consta la serie hasta ahora tenga el mismo aspecto que esos cómics con páginas hechas de ese papel malo que tendía a amarillear. Los mismo que sucede con el color y el diseño de las portadas e interiores que está directamente inspirado en esos cómics que eran puro pulp.
Con Proyecto secreto. Exosqueleto Víctor Dvnkel firma una serie que sabe extraer la esencia de esos cómics que nos acompañaron en nuestra juventud junto con el descaro del underground más salvaje con una visión muchísimo más violenta que no te da tregua en ningún momento.
Lo mejor
- El despliegue de imaginación y locura de cada página.
- Las escenas de acción.
- El diseño de los personajes.
Lo peor
- El tiempo que tarda cada cómic en salir.
- Algunas figuras resultan algo toscas.















¿El ‘Copra’ patrio? Yo diría que lo peor de la serie es el precio. Eso sí, el que quiera divertimentos pasados de rosca y macarras, lo va a gozar.
Yo creo que es todavía más macarra.