Especial Kryptonita (Parte II)

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Como decíamos ayer…

Especial Kryotonita (Parte I)

Bien, como esperamos que muchos recuerden, el pasado 27 de abril dio comienzo la serie de artículos de nuestra particular segunda parte del homenaje a Superman por su 80 Aniversario, después de haber reseñado los números centenarios y el milenario, enlaces que encontraréis al final de este post. Sin embargo, los devenires del día a día, la carga de trabajo, vida personal y otras circunstancias han hecho que no podamos retomarla hasta hoy. Vamos a continuar con el repaso histórico a la evolución del mineral que ha hecho temblar al Hombre de Acero, pero yendo más allá del uso del tipo verde que todo el mundo conoce, el que puede matar a Superman, pues a lo largo de 80 años han aparecido muchas y muy variadas versiones del mismo, con efectos muy diversos en nuestro héroe.

Se trata de un homenaje a ese enemigo de Superman. Un enemigo que no tiene vida, que es un material, fragmentos de su mundo natal, que ha estado presente en muchas de las grandes aventuras del personaje y que merece su espacio de gloria en esta celebración que retomamos con mucha ilusión. Así que, yendo con las disculpas por delante, aquí tenemos la continuación de un proyecto que para la redacción de ZN es muy importante.

1964-1968

En el último episodio habíamos entrado ya en la etapa que dio su (¿mala? ¿buena?) fama a la kryptonita, ya no sólo nos encontrábamos con la gran variedad que el mineral podía ofrecer, sino que ya entrábamos en un terreno en el que podíamos tener versiones falsas e incluso aleaciones, dando lugar a la posibilidad de tener un sinfín de combinaciones en el futuro. La cuestión es que este hecho, el de tener posibilidades infinitas, dio carta blanca a los guionistas para disponer de la kryptonita según las necesidades de cada historia.

En marzo de 1964, en Action Comics #310, apareció la kryptonita joya (jewel kryptonite), que tomaba su nombre de las Montañas Enjoyadas de Krypton, donde el criminal Jax-Ur la creó. Secret of Kryptonite Six! relata cómo la población sirénida de Atlantis había contraído un virus y Superman se vio en la necesidad de trabajar con el villano para conseguir una cura. Superman liberó al científico renegado de su aprisionamiento en la Zona Fantasma y juntos viajaron hasta el pasado de Krypton para elaborar dicha cura. Allí llegaron hasta las Jewel Mountains, que se formaron a partir de los esqueletos de unas magníficas aves de cristal que habitaban el planeta, y que acudían siempre al mismo lugar para morir, dando lugar a las legendarias montañas. Jax-Ur ayudó a Superman con el problema de Atlantis, pero aprovechó para desarrollar sus propios planes. Trató un fragmento de cristal de las montañas con el propósito de que al explotar Krypton, y al viajar junto al resto de la kryptonita hasta la Tierra a través del tiempo y el espacio, adquiriese propiedades especiales que él utilizaría para vencer a Superman.

Así, de nuevo en el presente, simplemente tuvo que tomar la kryptonita que se encontraba flotando en órbita a la Tierra. Como esperaba, esta Jewel Kryptonite tenía el poder de amplificar los poderes mentales de los kryptonianos que estuviesen cerca de ella. Una vez tuvo que regresar a la Zona Fantasma, utilizó, junto a sus compañeros de encierro, sus poderes para engañar a Superman. Le hizo creer que la exposición a un fragmento de esta nueva kryptonita hacía que la presencia del Hombre de Acero hiciera explosionar cualquier tipo de combustible que tuviera cerca, cuando eran ellos mismos haciéndolo mediante su poder proyectado. Los poderes mentales de los kryptonianos, por cierto, son un elemento muchas veces olvidado por los guionistas. Finalmente Superman descubriría el truco y lanzaría la Kryptonita Joya al Sol, dejando a los criminales de la Zona Fantasma de nuevo incapaces de interactuar con nuestra dimensión. Esta kryptonita tuvo su versión en la serie televisiva Smallville, (Episodio 9×13: Persuasión) donde tras ingerirla en forma de azúcar glas Clark adquiría el poder de imponer su voluntad mediante la palabra, a la Preacher.

En octubre de 1960 habíamos visto la aparición del equivalente de la kryptonita verde para los Bizarros, debida a la exposición de la misma al Rayo Duplicador del Profesor Potter que dio origen en primer lugar a los Bizarros. De este modo, en octubre de 1964, en Superman’s Pal, Jimmy Olsen #80, tenemos la llamada kryptonita roja bizarro, que de roja no tiene nada, sino que es tan azul como la variante de la verde. De hecho su origen está en el deseo de Bizarro Luthor de crear una kryptonita azul que fuese capaz de matar a cualquier bizarro, no sólamente los Super. Como era de esperar el resultado le sale tirando a raro, y consigue des-bizarrizar los pensamientos de un por entonces Bizarro Jimmy Olsen. El mismo Jimmy señala que el efecto es tan inesperado como lo suele ser el de la kryptonita roja, es por ello que esta variante se conoce por ese peculiar nombre.

La anti-kryptonita nació de un retcon realizado fuera de página. ¿Que cómo se hace eso? Oficialmente se presentaría en febrero de 1964, pero no sería hasta octubre de ese mismo año que se hablaría de ello y se concretaría en la forma de la enésima variedad. Para comprender qué sucedió tenemos que acudir a Action Comics #309, en el que Supergirl conoció la historia de Jer-Em, un fanático religioso con ínfulas de salvador. Tras la explosión de Krypton la ciudad de Argo flotó en el espacio hasta alcanzar un sistema solar con un sol amarillo. Este hecho hizo que todos los kryptonianos de Argo obtuviesen superpoderes, pero desde el punto de vista de Jer-Em eso no podía ser la voluntad de “los Dioses de Krypton”. Jer-Em usó sus propios poderes para salir de la cúpula protectora de Argo y, empujando la ciudad en la mismísima base de kryptonita sobre la que se erigía (ya que el subsuelo de Krypton fue convertido en dicho elemento durante la destrucción del planeta), devolvió Argo a un sistema con un sol rojo, despojando a todos sus habitantes de sus poderes. A ellos no les hizo ninguna gracia y le desterraron a la Zona Fantasma. Por supuesto esto era un error garrafal en primer plano de la acción, por lo que en Action Comics #317 se publicó una carta de un lector preguntando cómo era posible que hubiera podido hacer eso si se estaba exponiendo a la kryptonita. Aclaremos que en Superman #123 (1958) se había establecido que la kryptonita solamente afectaba a los kryptonianos con poderes, por lo que la duda era legítima. Pero la jocosa respuesta fue que se trataba de anti-kryptonita, que no afectaba a kryptonianos con poderes sino a los que no tenían. Pero, oh sorpresa, ahí no quedó la cosa. En Action Comics #371 este concepto se hizo cánon cuando Supergirl recordaba la muerte de su amiga de la infancia Morina. La Anti-Kryptonita, que podría matar a Kryptonianos sin superpoderes, fue destruída en Argo City algunos años más tarde. Los orígenes de esta variación pueden haber estado vinculados a un misterioso cometa verde que precedió a la explosión de Krypton y que también borró permanentemente superpoderes (Superman #172).

La gran abundancia de kryptonita en la Tierra había llegado a la etapa de lo absurdo a mediados de la década de 1960, momento en el cual hasta los ladrones pequeños parecían tener fácil acceso a las rocas de meteoritos. En 1964,Superman’s Pal, Jimmy Olsen #81, por ejemplo, Jimmy tiene los Superman Robots que reúnen cada trozo que el Hombre de Acero ha escondido en el planeta, algo del orden de mil libras. Y luego se reúnen más desde el espacio, subiendo, exagerando a Jimmy, “¡al menos cincuenta toneladas!” ¡Cuando los alienígenas exponen a Superman a este arsenal verde, él lo encoge de hombros! Dice Jimmy, “pensé que así como una pequeña cantidad de electricidad puede matar a alguien, pero una carga eléctrica colosal no puede … una cantidad súper abundante de kryptonita podría no matar a Superman”.

En aquel año de 1964, la cabecera de Superman contó con una sub-serie, una práctica inusual hasta entonces. Hay que aclarar que la continuidad no era una práctica como la de ahora, y cada entrega mensual incluía varios relatos independientes. En este caso, la serie dentro de la serie fue llamada Tales of Kryptonite y se extendió durante los números Superman #173, #176-177 y #179) que siguió una sola pieza a través de un creciente giro de los acontecimientos, uno que lo vio alterado de verde a rojo y de rojo a oro en el curso de la saga.

En el primer capítulo, Superman #173 Tales of Green Kryptonite, un pedazo sintiente de kryptonita verde cuenta cómo originalmente fue parte de un premio otorgado a Jor-El por sus logros científicos, solo para ser transformado en una porción de Kryptonita por la explosión atómica que destruyó Krypton. En la Tierra, primero puso en peligro a Super-Monkey, luego al joven Clark Kent y, finalmente, a Superboy, antes de que fuera temporalmente neutralizado y arrojado al Ártico por el chico de acero. En Superman #176, Tales of Green Kryptonite II, la porción de kryptonita verde continúa relatando cómo, después de que un grupo de periodistas tuvo problemas con el motor en el Ártico, Clark Kent fue debilitado por el Mineral K Verde y decidió construir allí su Fortaleza de la Soledad permanente. Más tarde, un científico aprendió cómo hacer kryptonita no letal para Superman mediante un tratamiento de radiación. Sin embargo, el tratamiento solo fue efectivo temporalmente y haría que la tratada fuera mortal para los humanos normales. Por lo tanto, Superman destruyó el aparato del profesor y usó unas pinzas gigantes para lanzar la roca verde al espacio. Ésta pasó a través de una nube cósmica roja que la transformó en kryptonita roja y la devolvió a toda velocidad hacia la Tierra.

El trozo de kryptonita roja, al regresar a la Tierra en Superman #177, La maldición Kryptonese de Superman! provocó que Superman solo pudiera hablar y escribir en kryptoniano. El Hombre de Acero debió hacer frente a este problema con la ayuda de su fiel Krypto, pero, mientras lo hacía un rayo entró en la Fortaleza de la Soledad y cambió la kryptonita roja en kryptonita de oro. Esta extraña exposición de kryptonita roja-dorada le robaba a Clark Kent su memoria, pero no sus superpoderes como suele hacer la K dorada, haciendo que el mundo llegue a creer que Superman está muerto al estar ausente. Esto sucedía en Superman #178, que no estaba incluído dentro de la serie Tales of Kryptonite pero estaba influenciado por los acontecimientos de ésta.

En el capítulo final de esta emocionante saga, Superman #179 ¡La amenaza de la Kryptonita de Oro!, el trozo de K Roja se transformaba completamente en Kryptonita de Oro, capaz de eliminar los superpoderes de un kryptoniano permanentemente mediante un rayo atómico de la batería de un satélite. Jay-Ree, un miembro del Escuadrón de Emergencia de los Superhombres, y su amante Joenne envían la kryptonita de oro a la Zona Fantasma, pero están expuestos a ella y pierden sus poderes. Durante un tiempo, Jimmy Olsen les da alojamiento. Más tarde son casados ​​por el propio Superman, quien los mantiene en una casa de muñecas en el apartamento de Clark Kent. Un colorido final de la Edad de Oro para esta saga, casi única en su momento, que contó con una aventura muy entretenida. Además, Leo Dorfman, Otto Binder, con la narrativa de Curt Swan, dieron en esta época un ejemplo más de cómo contar una intensa historia, cargada de giros, en pocas páginas. Tal vez era un mal de la época, pero hay que verlo como una virtud, pues condensando la acción conseguían contar una gran aventura contando mucho en poco espacio.

Seguimos en la década de los 60′, con historias únicas con otras variedades muy interesantes como la kryptonita-Plus de Action Comics #350. Este raro isótopo de kryptonita fue robado de una colección de mineral de la comunidad Carter Hagen por una pandilla de criminales. Su potente radiación matará a un kryptoniano superpotente en cuestión de minutos en lugar de horas. Tenemos también la variedad kryptonita Rojo-Verde-Oro, que apareció en Superman #192, de 1967. En esta historia imaginaria no oficial, concepto que más adelante se conoció como Elseworld, tres meteoritos de kryptonita colisionaron en el exterior espacio y cayeron en la Tierra. Cuando Superman rescató a un geólogo que encontró el fusionado meteoro, la radiación tri-K le hizo no solo perder sus superpoderes, sino también su recuerdo de haber sido Superman.

En Action Comics #366, publicado en 1968, tenemos un arco argumental que gira en torno a la kryptonita blanca, una variedad que mata a toda la vida vegetal, ya sea kryptoniana o no. Induce la descomposición inmediatamente después de la exposición. El uso más prominente de este tipo fue destruir el Virus X, que se reveló que realmente era una forma de vida vegetal. En una historia anterior se había establecido la existencia de una enfermedad incipiente y fatal de Krypton llamada Virus X y en esta serie, el Hombre de Acero estaba realmente infectado. En su agonía, Superman fue arrojado al sol de un planeta distante mientras los Bizarros celebraban bañándolo con todas las variedades de kryptonita, incluida la blanca. Inesperadamente recuperado, Superman se da cuenta de que el Virus X era una forma de vida vegetal, como las bacterias. Dejando de lado el hecho de que la ciencia pronto probaría que las bacterias no eran vida vegetal, sigue siendo una solución bastante inteligente para el momento de la publicación.

1969-1982

No siempre que se nombra a la kryptonita era para presentar una nueva variedad, en ocasiones, como en el Action Comics #370 (1968), se habla de ella estableciendo nuevos datos relevantes de cómo afecta a Superman. En dicho número se narra que Kal-El, durante su viaje por el espacio desde su planeta natal Krypton a la Tierra, pasó por una distorsión espacial, despertando la curiosidad de un lector que en el correo del número #374 preguntaba como era posible entonces que hubiera llegado tanta kryptonita a la Tierra si entre ambos planetas había ocho años luz de distancia. El editor asistente, E. Nelson Bridwell, lo tuvo claro a la hora de contestar la misiva, explicando que la kryptonita llegó también a través de la distorsión espacial. Sin embargo, en 1973 esto fue modificado explicando que el propio cohete estaba equipado con un propulsor que fue el que generó la consabida distorsión espacial o pliegue espacial que permitió llegar a Kal-El en mucho menor tiempo a la Tierra.

Otra de esas apariciones indirectas de la kryptonita se produjo en el Superman #214 (1969) en el que el héroe en cuestión era acosado por tres fantasmas de villanos muertos, Metallo, El Superman Composite y Zha-Vam. El más relevante es Metallo, que en manos de Pasko, que se encargaría de desarrollar el concepto más adelante hasta consolidarlo como el personaje más popular y letal basado en kryptonita.

En el World´s Finest #196 (1970), escrito por Bob Haney y dibujado por Curt Swan, una lluvia de kryptonita cae por todo el territorio americano. El presidente ordena a los ciudadanos que la vayan recolectando y la lleven a un tren bautizado como el Expreso de la Kryptonita a fin de evitar daños a Superman. Como es de esperar el tren es atacado, con la intención de ser secuestrado y poder usar esa kryptonita contra Superman. Para hacer frente a esta amenaza el hombre de acero se ve ayudado por Batman y Robin, que tras una serie de audaces maniobras acabaran por dominar la situación, permitiendo a Superman lanzar el tres al espacio.

En Superman´s Pal Jimmy Olsen #126 (1970) escrito por Leo Dorfman y dibujado por el siempre presente Curt Swan, se presenta una nueva kryptonita, la denominada plus, que no es sino una excusa usada por unos alienígenas que han suplantado a Superman que con esa nueva variedad justifican la ausencia de poderes del hombre de acero falso. Aparecen muchas piedras de diversos colores en la Luna, pero todo es falso y se trata de una kryptonita que solo debe ser nombrarda por completar la lista y no por su relevancia real dentro de las distintas variedades que se han ido enumerando hasta ahora. Las piedras eran en realidad piedras Tikron.

Llegados a este punto estaba claro que la situación de la kryptonita se había convertido en un problema, más que en una solución. Los editores Denny O´Neil y Julius Schwartz lo tenían muy claro, había llegado el momento de eliminar a la kryptonita de una vez por todas, para lo cual idearon una historia publicada en el Superman #233 (1971) en la que produce un accidente durante un experimento científico que buscaba usar la kryptonita como una fuente de energía. El ingenio diseñado para ello no soportó la descarga de energía resultante y tras explotar transmutó todo el mineral procedente de Krypton en simple hierro. Una historia muy recordada no solo por eliminar la que hasta entonces era una de las pocas, por no decir la única, debilidades del personaje y el nacimiento de una amenaza generada por la explosión de un Superman formado por arena.

Pero que se acabara con la existencia de la kryptonita natural no significa que no pudiera fabricarse de forma sintética, pues anteriormente ya se había hecho algo así como vimos en la anterior entrega de estos artículos. También, como no podía ser de otro modo, la Tierra continuó recibiendo regulares lluvias de meteoritos de kryptonita, por lo que su presencia no desapareció del todo, sino que se limitó su uso y su sobrexplotación argumental, racionalizando sus apariciones en las series del hombre de acero.

Y es que este mineral verde nunca iba a dejar de inspirar a los autores a la hora de escribir nuevas aventuras como la que se narró en el Superman #255 (1972), en el que una raza extraterrestre diseñaba un método para poder eliminar toda la kryptonita del universo, mediante la acumulación sistemática de cada pedazo a fin de concentrarla y volver a formar un nuevo Krypton. Por desgracia en la última viñeta se informaba que este segundo Krypton también estaba destinado a explotar como su predecesor, por lo que los esfuerzos realizados no sirvieron de nada.

Durante los siguientes años la kryptonita redujo sus apariciones, pero a finales de los años 70, concretamente en 1977, algo empezó a moverse nuevo en la mente de los editores y escritores que motivó el regreso paulatino del famoso mineral verde. Uno de los primeros en volver a usarla fue el mencionado Martin Pasko, en el Superman #310 (1977) en el que presentaba al hermano de John Corben, Roger, como el nuevo Metallo.

En el Action Comics #485 el profesor Bolden proseguía con sus experimentos intentando crear Hierro K, un isotopo de kryptonita del cual extraer energía. Sin embargo, todos sus esfuerzos no servían de mucho, pues tan solo lograba producir un gas muy volátil y potencialmente explosivo cuando entraba en contacto con materia sólida. De poco puede servir algo que no puede ser siquiera contenido sin que explote y arda.

EL primer Metallo estaba alimentado con kryptonita sintética, pero a medida que iba pasando el año y llegaba 1978, lo que había sido parcialmente eliminado estaba de nuevo de vuelta. La organización criminal, conocida por el sobrenombre de Skull, estaba concentrando todas sus energías en almacenar toda la kryptonita posible en un túnel. ¿De donde provenía esta kryptonita? En el Superman #323 se explicó que tan solo puede venir de un sitio, de la explosión de ese segundo Krypton inestable que se pudo ver en 1972. Para bien o para mal la kryptonita estaba de vuelta y un ejemplo de ello fue que tras el estreno de la película de Superman de Richard Donner, entre los muchos productos que se licenciaron, se podían adquirir rocas de kryptonita que brillaba en la oscuridad.

Su aparición en el filme la devolvió a la memoria de los lectores y su popularidad resurgió con fuerza. Su existencia aportaba de nuevo ese grado de vulnerabilidad tan necesaria para el hombre de acero y los fans no dudaron en disfrutar de nuevo de su reaparición en los comics.

Superman a punto de enfrentarse a su peor enemigo.

Avanzamos en el tiempo y nos vamos hasta el Brave and the Bold #175, en la que Batman forma equipo con Lois Lane para poder vencer a Metallo, que no porta en su interior kryptonita verde al uso, sino una variedad nueva, la kryptonita lenta, cuyos efectos son la desaceleración de los impulsos nerviosos de los humanos, ralentizando sus movimientos y su metabolismo. Una variedad que podría ser catalogada perfectamente como la kryptonita verde para los terráqueos.

La dinámica continua en plena década de los años ochenta, donde la imaginación de los autores no parece tener límites y continúan explotando el filón de la kryptonita. Puede que el nivel de usos y tipos haya descendido respecto a la Edad de Oro, pero lo que esta claro es que estamos frente a un concepto tan potente que es muy difícil ignorarlo.

Llegamos a una de las kryptonitas que más confusiones ha generado y de la que se habló en el primer artículo. La kryptonita purpura se pudo ver por primera vez en el Adventure Comics #171 (1951), pero tal y como se expuso se trataba de kryptonita verde y su color se debía a un error de imprenta. Sin embargo, a Mark Waid esto no le convencía y investigando sobre dicha variedad llegó a la siguiente conclusión:

Si bien se expone que esta variedad de Kryptonita afecta a los kryptonianos otorgándoles poderes mentales, permitiéndoles crear materia de la nada, y cuyo efecto dura entre 12-24 horas, lo que en realidad ha ocurrido es que se ha recodado mal la historia de Superman #371 (1982) en la que Superman recibe poderes temporales como los descritos gracias a los rayos de un sol purpura, denominándose desde entonces como kryptonita púrpura.

Por lo tanto, gracias a la investigación de Mark Waid, podemos ya descartar la existencia de dicha variedad, quedando relegada a la categoría de recurso cómico de una kryptonita no existente que crea confusión entre los aficionados que han legado a asociarla a la rosa o la negra de la serie de televisión Smallville. Incluso hay referencias a que se ha usado como kryptonita que solo afectaba a Krypto haciendo que se persiguiera la cola.

Y con esto llegamos al final de esta segunda etapa en nuestro particular recorrido por las variedades de kryptonitas. Años de historias, años de imaginación desbordante, intentos de hacerla desaparecer, para finalmente resurgir con fuerza. La kryptonita es un concepto tan arraigado a Superman que su existencia ya no se puede desligar del hombre de acero y seguirá existiendo mientras Superman siga publicándose.

Otros artículos del Especial:
Action Comics #01-100-200-300
Action Comics #400-500-600-700-900
Action Comics #1000

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Nací en Zaragoza en 1985 y descubrí el mundo de los cómics pocos años después, cuando mis padres me pusieron la película de Superman de Reeve y en los primeros segundos aparecía un número de Action Comics y la voz de un niño lo presentaba mientras pasaba sus páginas. Desde entonces he descubierto cientos y cientos de colecciones de cómics, de cientos de temáticas y de incontables editoriales. Y espero seguir conociendo más y más.
Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
...nació en 1976 en Tarragona, pero quedó atrapado en el Muro de la Fuente tras la lectura de Crisis en Tierras Infinitas y quedar subyugado por las historias en general. Se las apañó para aprender algo de psicología y algo de informática, y en 2005 fue rescatado por Zona Negativa, para la que analizó hasta los más pequeños detalles del Universo DC. Fanático de los cómics minoritarios, extraños o de lectura compleja, actualmente le encontraréis por las esquinas de ZN opinando sobre cómics de DC.

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Raúl Gutierrez
Autor

Es difícil disfrutar más con estos artículos tan currados. Toda una enciclopedia que debería publicarse y venderse como el compendio definitivo del hombre de acero. Enhorabuena compañeros!

Ziggy
Lector

Excelente articulo. Toda una gama de kryptonitas delas cuales no sabia. Me sorprende que no existiera la kryptonita arcoiris.
Una ultima duda: ¿qué carámbanos hace Blanka con Kandor en esa ultima imagen?