Archer & Armstrong, lo más gamberro de Valiant

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.

La editorial Valiant ya ha despegado. Después de años en diatribas legales y cambio de dueños, la compañía que vivió un fulgurante auge y declive en los noventa, ha reiniciado su andadura relanzando varias de sus series con más éxito. Todo comenzó el pasado mayo con X-O Manowar, le siguió Harbringer el 6 de junio, el mes que viene le tocará a Bloodshot y para agosto tendremos Archer & Armstrong. Todo un verano de estrenos. Para este nuevo viaje Valiant se ha cuidado de conseguir toda una serie de escritores y artistas de cierto renombre y que el arranque de los títulos sea lo más atractivo posible. En el caso de Archer & Armstrong los encargados de bautizar la serie serán Fred Van Lente (The Incredible Hercules) y Clayton Henry (Agents of Atlas), autores conocidos por sus variados trabajos en Marvel.

Es curioso ver cómo en los últimos meses muchos de los guionistas y dibujantes de las dos grandes editoriales americanas, léase DC y Marvel, andan buscando nuevos proyectos en compañías más pequeñas o con el propósito de desarrollar sus ideas en lugares donde tengan más libertad creativa. El caso más reciente es el de Ed Brubaker, aquí ya reseñado. Para Van Lente, esto de colaborar en una editorial “nueva” como es Valiant es todo una experiencia porque todo el mundo está comprometido y con ganas de que todo salga bien. Tal vez esta sea la serie en la que tanto escritor como dibujante tengan la continuidad que no han disfrutado en Marvel.

Al menos parten con la premisa de que no tienen que ser demasiado originales con el concepto inicial de la serie. Como ha ocurrido con el resto de títulos, Archer & Armstrong es un relanzamiento actualizado del título con mismo nombre que tuvo éxito en la primera mitad de los 90 de manos de Barry Windsor-Smith y considerada por algunas webs y revistas (Ain’t It Cool News y Wizard Magazine entre ellas) como una de las mejores series de aquella década. Presentemos a los protagonistas: En un lado tenemos a Obadiah Archer, que es el artista marcial definitivo, o cómo le gusta presentarlo a Van Lente, el tipo que “te puede matar de 17 formas diferentes para antes del desayuno”, pero que se ha criado en un ambiente cerrado, enclaustrado y ultra-religioso, por lo que conoce poco del mundo exterior. Podemos decir que Archer es el arma letal más inocente del mundo. En el otro lado tenemos a Armstrong, un tipo que parece ser inmortal porque lleva unos miles de años rondando por la Tierra. Se trata de un poderoso e invulnerable guerrero de la antigua ciudad estado de Ur y que además tiene otros dos hermanos, Gilad e Ivar. Al contrario que el cándido Archer, Armstrong carece de toda inocencia y sólo busca un lugar donde seguir pasándoselo bien. Es todo un veterano, pero no es un héroe y además es bastante cínico, lo que se contrapone con la nobleza de Archer. Así que tenemos a dos protagonistas muy diferentes pero que se complementan.


Hasta aquí serán las similitudes con la serie original porque, aparte de algunos de los villanos, el resto ya será cosecha de don Fred. El conflicto inicial tendrá como antagonista a la sociedad conocida como La Secta, una organización que lleva siglos persiguiendo a Armstrong para matarlo. La versión oficial es que este tipo es la encarnación de Satán y deben acabar con él. La versión oficiosa es que La Secta quiere saber la fuente de su inmortalidad y conseguir ese poder, lo que llevará a Archer y a Armstrong a recorrer el mundo mientras huyen, disparar flechas a algunos tipos y patear algunos culos en busca de respuestas. Eso sí, que nadie se engañe, porque tal y como nos tenía acostumbrados Van Lente en El Increíble Hércules, la serie vendrá cargada de humor, algo así como South Park en un título de aventuras. Al menos así lo ha etiquetado el escritor, que quiere darle un tono lo más irreverente y ofensivo posible a la vez que desea acentuar el prisma polarizado en el que vive la sociedad americana. Aunque Van Lente no lo menciona explícitamente, parece referirse a las tendencias políticas de su país que tanto condicionan la forma de pensar y actuar de la gente. Por tanto, en Archer & Armstrong nos encontraremos con dos personas totalmente opuestas pero que deben conseguir un mismo propósito y que se harán grandes amigos en el camino. Para Van Lente el núcleo de la serie está en la evolución de esa amistad.

Esta propuesta tan gamberra no es nada usual para una editorial que intenta hacerse un hueco entre las dos grandes. De hecho, Van Lente confiesa que en Valiant se quedaron bastante sorprendidos y nerviosos por las propuestas que hizo. Para que tengamos una idea de cómo será el título recomienda que nos fijemos en cómo acaba Armstrong con unos de los tipos a los que se enfrenta en el primer número, “repugnará y asombrará a todos por igual”. El escritor fue contratado por trabajos como el de El Increíble Hércules o la miniserie de El Supervisor donde introdujo conceptos bastante bizarros y como en Valiant le han dado carta blanca, podemos decir que Van Lente ha desatado su lado más salvaje en Archer & Armstrong. Para ello se ha valido de conceptos ya introducidos por Windsor-Smith, como son las monjas ninja (y travestis en la serie original), entre otros, o creados para la ocasión como los adoradores del demonio de Wall Street que trabajan en los distritos financieros. La premisa básica del título es que cualquier teoría conspiranoica que hayamos oído es real, incluyendo las que se contradicen entre sí.

A priori una propuesta como esta resulta bastante interesante. Sólo tendremos que esperar a agosto para ver si Fred Van Lente y Clayton Henry son lo suficientemente bellacos como para que nos enganchen a esta Archer & Armstrong.

Fuente: Newsarama.

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Mi infancia la viví acompañada de muchos Súper Humor, pero cuando tenía unos 11 años unos amigos abrieron mi mente a otros mundos con cosas como Patrulla-X y los Micronautas, la limitada del Hombre Máquina o un retapado de Los Vengadores de Michelinie. Desde entonces siempre ha habido cómics en mi mesa de noche, pasando de Marvel zombie a politeísta con el paso de los años y más recientemente dedicando el poco tiempo libre que encuentro a escribir una tesis sobre el comic book americano.

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