Billy Bat vol. 1

 

Edición original: Weekly Morning, Kodansha (octubre de 2008 / actualidad).
Edición España: junio de 2011; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Naoki Urasawa y Takashi Nagasaki.
Dibujo y entintado: Naoki Urasawa.
Formato: tomo de 200 págs. con sobrecubierta encuadernado en rústica.
Precio: 8,95 €.

 

Tras la conclusión de ese precioso homenaje al Astro Boy de Osamu Tezuka que llevaba por título Pluto, y una vez paladeada la curiosa antología de historias cortas antiguas publicada recientemente, había mucha curiosidad por conocer los derroteros por los que discurriría la próxima obra de Naoki Urasawa (Fuchu, Tokio, Japón; 1960). No era para menos, ya que estamos hablando de un autor al que muchos elevan a la categoría de “Nuevo Dios del Manga”, y que durante los últimos años ha demostrado manejar como nadie los resortes del thriller más adictivo.

Finalizado Mangari Michi, breve spin off de 20th Century Boys protagonizado por el dúo de mangakas integrado por Kaneko y Ujiki –todavía inédito en nuestro país–, Urasawa vuelve a abordar las entrañas del proceso de realización de un manga, decantándose en esta ocasión por una ambientación histórica sencillamente fascinante. Billy Bat cuenta las vivencias de Kevin Yamagata, autor de origen japonés que comienza a asomar la cabeza en la industria del cómic norteamericano de finales de los años cuarenta; y lo hace gracias a las aventuras del murciélago detective antropomórfico que da título a la obra, un simpático personaje claramente inspirado en la tradición del género negro. Así, comenzamos a conocer a un joven honrado y trabajador, que tan solo parece preocupado por mejorar su obra y contentar a su contacto en –atención al nuevo alarde de “sutileza” estableciendo paralelismos– la editorial Marble Comics. Pero su vida da un giro radical cuando un veterano policía le comenta el parecido existente entre su creación y un tebeo japonés que tuvo la oportunidad de leer durante su estancia en el país nipón; acuciado por la vergüenza implícita en la posibilidad de haber plagiado –aunque de forma involuntaria– una obra ajena, Yamagata decide viajar a su país natal, siguiendo el rastro del personaje. De este modo comienza su particular odisea, convirtiéndose en partícipe involuntario de un misterio cuyas proporciones apenas logra comprender…

Dos páginas extraídas de esta previa, publicada en la web de Planeta DeAgostini Cómics.

Efectivamente, la trama presenta buena parte de los elementos que Urasawa ha manejado en anteriores obras; a saber, un protagonista un tanto cándido y acreedor de sólidos principios, enfrentado a una situación conflictiva, un asesinato como desencadenante definitivo del núcleo dramático, el enfrentamiento metafórico –¿o literal?– entre las fuerzas del bien y del mal como telón de fondo, teorías conspiratorias de calado político, sociedades secretas y el asomo de inquietantes piezas que en su conjunto se intuye integran una inquietante imagen que se irá revelando al lector conforme avanza el relato. En este caso concreto, incluso parece haber cierto atisbo de componentes fantásticos que resultan cuanto menos chocantes, tal y como se desprende del ¿excesivo? cliffhanger que cierra este primer volumen.

Pero en la bibliografía de este hábil titiritero –que no le quepa duda a nadie de que los títeres son los lectores, más que sus personajes– también adquiere gran importancia toda decisión concerniente a los escenarios y las épocas en las que se desarrolla la acción. Así sucedió en Monster, donde eligió ubicar la acción en la Alemania de principios de la década de los ochenta; en 20th Century Boys optó por trasladarnos al Japón de un futuro cercano; y Pluto –también coguionizada por Takashi Nagasaki–, le sirvió para regresar al país germano, aunque esta vez optara por retratar una versión futurista del mismo. En este sentido, Billy Bat se convierte en el primer manga de este autor cuya acción comienza a desarrollarse en suelo norteamericano; como ya hemos comentado, en los Estados Unidos de finales de los años cuarenta, que por razón del oficio del protagonista, es un lugar y un tiempo que adquiere especial relevancia: y es que Urasawa nos remite ni más ni menos que a la Edad de Oro del cómic, tal y como indica el hecho de que las aventuras de Billy Bat –las escritas y dibujadas por Yamagata– sean contemporáneas de Wonder Woman. Por si no fuera suficientemente interesante esta alusión a la generación de pioneros del tebeo americano, la acción no tarda en trasladarse al Japón de la posguerra –II Guerra Mundial–, exactamente el mismo panorama que el descrito por Yoshihiro Tatsumi en la excelente Una vida errante: el de un país que, tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y una vez firmada la rendición, se vio sometido a la ocupación de las Fuerzas Aliadas comandadas por un General Douglas MacArthur que llega a hacer acto de presencia en las páginas de Billy Bat. Un país obligado a compatibilizar el proceso de asimilación de la derrota sufrida con la precariedad imperante a todos los niveles, caldo de cultivo de toda una generación de mangakas representada a la perfección por Kitasenjû, antiguo dibujante de Kamishibai o “drama de papel” seducido por la inminente llegada de la “era del manga”. Incluso se hace referencia a La nueva isla del tesoro de Osamu Tezuka, reverenciada por el protagonista de la obra de Tatsumi

Así luce el protagonista de la obra ¿creada por Kevin Yamagata?

A la hora de comentar este primer volumen de Billy Bat, no conviene obviar lo chocante –y atractiva- que resulta la inserción del elemento metaficcional, que lejos de reducirse a meros guiños, tienen toda la pinta de convertirse en eje central sobre el que se vertebrará toda la trama. Si además ponemos en relación esta circunstancia con la atractiva ambientación histórica, siempre teniendo en cuenta la capacidad de generar y gestionar el suspense y la condición de “manipulador emocional” demostrada una y mil veces por Urasawa, la combinación promete ser explosiva. Pero evidentemente todo dependerá de la habilidad del de Fuchu –y de Nagasaki– para combinar estos ingredientes en beneficio de la historia. Una historia que, como viene siendo habitual, se traslada a la página mediante su preciso estilo de dibujo, de fondos hiperdetallados y especial cuidado en el aspecto narrativo; además, los pasajes en los que cobra protagonismo el detective murciélago permiten que conozcamos un registro menos habitual de este historietista, a medio camino entre el cartoon y los clásicos imperecederos del manga.

Por lo de pronto, si de algo adolece esta primera entrega –en términos generales, una lectura tremendamente satisfactoria– es de un ritmo que por momentos parece un tanto atropellado; como consecuencia, apenas tenemos la oportunidad de conocer detalles acerca de la vida de Yamagata: ¿cómo es su día a día, más allá de su profesión? ¿qué tipo de entorno le rodea? Es de suponer que en próximos volúmenes recibiremos respuesta a estos interrogantes y que, como suele ser habitual, los autores se guardarán más de un as en la manga. A la espera de que podamos salir de dudas, queda la sensación de que Urasawa tiene en sus manos todos los ingredientes para volver a sorprendernos con una obra que justifique la expectación levantada; tan solo queda la duda de si el desarrollo de esta interesante premisa estará a la altura del planteamiento inicial, o si por el contrario pederá fuelle conforme se acerque su desenlace…

Enlaces de interés


 Entradas dedicadas a Naoki Urasawa en la Wikipedia anglosajona y española.
 Reseñas de Monster (1 y 2), 20th Century Boys y Pluto, publicadas en Zona Negativa.
 Reseña de Billy Bat publicada en Mangaland (blog de Marc Bernabé).
 Primer capítulo de Billy Bat, colgado en la web de Planeta DeAgostini Cómics.
 Primera parte (de 5) de un interesantísimo documental centrado en la figura de Naoki Urasawa.