#ZNSeries – Arrow (sexta temporada)

Por
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1996

 

Dirección: James Banford, Laura Belsey, Kevin Tancharoen, Gregory Smith, Joel Novoa, Antonio Negret, Gordon Verheul, James Bamford, Wendey Stanzler, Mairzee Almas, J. J. Makaro, Ken Shane, Kristin Windell, Mark Bunting, Jeane Wong , Ben Hernández Bray, Gordon Verheul, Alexandra La Roche, Andi Armaganian, Tara Miele
Guión: Marc Guggenheim, Wendy Mericle, Oscar Balderrama, Sarah Tarkoff, Beth Schwartz, Adam Schwartz, Speed Weed, Emilio Ortega Aldrich, Ben Sokolowski, Spiro Sekntzos, Rebeca Bellotto, Christos N. gage, Ruth Fletcher, Elizabeth Kim, Ubah Mohamed, Tyron Carter
Música: Blake Neely
Fotografía: Glen Winter
Reparto: Stephen Amell, David Ramsey, Willa Holland, Emily Bett Rickards, Echo Kellum, Rick Gonzalez, Juliana Harkavy, Katie Cassidy, Paul Blackthorne, Manu Bennett, Anna Hopkins, Kirk Acevedo
Duración: cuarenta minutos
Productora: CW / Berlanti Productions, DC Entertainment, Warner Brothers Television
País: Estados Unidos

 
Prólogo: pequeños placeres televisivos culpables

Un amigo me comentaba esta misma semana que había descubierto las hamburguesas de cierta cadena de comida rápida, de implantación relativamente reciente. Me comentaba que, aún sabiendo que eran grasientas a más no poder, le resultaban muy deliciosas. Su afirmación me hizo pensar que esa querencia por cosas que, objetivamente, eran de calidad un tanto cuestionable, era predicable de prácticamente cualquier aspecto del consumo (dejando aparte, claro está, que la objetividad es un concepto controvertido, cuando de gustos se trata). Novelas, tebeos, videojuegos, películas y, como en el caso que aquí se trata, series de televisión.

Así pues, durante las próximas cuatro reseñas voy a hablar de las últimas temporadas de cuatro placeres culpables que he experimentado en los últimos años. Puede que no sean productos de gran calidad ni de especial profundidad, pero me brindan una hora de entretenimiento intrascendente y desconexión.

Flechaverso: año seis

En 2013 esta página publicó una relación de artículos, cuyo denominador común era el homenaje a Superman, con motivo de su septuagésimo quinto aniversario. Una de mis aportaciones fue un repaso por las versiones catódicas del Hombre de Acero y, al llegar a Smallville, terminé comentando -muy brevemente- el anuncio de una nueva serie televisiva, a protagonizar por Flecha Verde y desvinculada de la versión del arquero esmeralda que se había visto en las aventuras de Clark Kent, antes de convertirse en el súper-héroe icónico que conocemos. A cinco veranos de distancia, resulta interesante ver cómo la serie inicial ha sido la piedra angular de un multiverso catódico deceero, el cual coexiste junto a su atribulado hermano fílmico. La tendencia apuntada en Smallville -según al cual la influencia viñeta-pantalla invertía su sentido, siendo el medio audiovisual el que influía en el tebeo- se hace plenamente patente en un «arrow-verse» cuya primera serie hace su aparición justo en el momento en el que DC está empezando a desarrollar las consecuencias e implicaciones de Flashpoint; al mismo tiempo, Warner es consciente de la necesidad de oponer su propio universo de películas al de una Marvel que acaba de dar la campanada con el colofón de su primera fase peliculera. A día de hoy -donde hace nada que se han visto los avances de los próximos filmes dedicados a Aquaman y al Capitán Marvel- y donde el género de los pijamas poderosos parece ser el principal sustento de la acción cinematográfica, también hay que reconocer que el «flechaverso» cuenta con buena salud, aunque, en mi opinión, sus series más veteranas estén dando muestras de cierto agotamiento o, más bien, de carencia de ideas por parte de sus responsables.

Al final de la quinta temporada, Oliver Queen, sus deudos y amistades, están -una vez más- en la isla de Lian Yu y el episodio final termina con una gran explosión, dejando a la audiencia con la duda de quiénes han sobrevivido y quiénes han caído. El primer episodio de la sexta supone la reanudación de la trama, en la que se revela el listado de bajas y donde se descubre que Samantha Clayton (Anna Hopkins) la madre del hijo de Ollie, está entre ellas. Su muerte hará que Queen asuma la crianza de un niño que le culpa de la muerte de su progenitora. Oliver habrá de ser padre, alcalde y justiciero, mientras lidia con la amenaza criminal anual a la ciudad de Star City, afronta la división del equipo e intenta esquivar la acción de la justicia, que ha recibido el enésimo soplo de sus acciones como arquero.

Como novedad de este sexto año, hay que indicar que desaparecen las analepsis al quinquenio en el que Ollie estuvo muerto para su gente, quedando el recurso para algunas situaciones puntuales, en las que se visita el pasado de alguno de los personajes o las razones de sus relaciones con el elenco protagónico. Me pregunto si el grupo responsable del proyecto concibió la posibilidad de que la serie llegara tan lejos pero, para lo que aquí interesa, hay que indicar que, por primera vez, se perdía la concepción de trama doble, en la que el pasado y el presente se enlazaban en una sucesión de hechos causales y consecuentes.

La primera parte de la temporada comienza con la asunción de las consecuencias del final de la anterior -prolongado, como se ha visto, hasta la primera entrega de la presente. Oliver debe construir una relación con su hijo, al tiempo que paga la deuda con Slade Wilson (Manu Bennet) que retorna a la serie, después de que el paso de Deathstroke al universo cinematográfico quedara in albis. Entretanto, se filtran unas imágenes que parecen acreditar que Queen es Flecha Verde, lo que supone un adelanto del que, presumiblemente, ha de ser el adversario principal de esta tanda de episodios: el pirata informático Cayden James.

A la altura del octavo episodio, toca el tradicional encuentro con el resto de las series del flecha-verso que, en esta ocasión, rememorará otra tradición del universo DC, como son las crisis multiversales. Flecha Verde, Flash, Supergirl y las Leyendas conocerán de la existencia de Tierra-X, una realidad alternativa en la que el nazismo gobierna a su totalitario estilo y donde sus contrapartidas forman parte de la élite gobernante. De este encuentro saldrá la recuperación -vía contraparte- de algún personaje difunto y un matrimonio, pero no el previsto originalmente.

El desarrollo de la temporada entra en un punto en el que las tramas empiezan a tornarse, desde mi punto de vista, un tanto repetitivas. Los giros argumentales -la sustitución de Oliver por Diggle- los argumentos -Queen tiene problemas por su doble identidad- y las interacciones entre los integrantes del equipo Flecha -ahora nos cabreamos, ahora nos dividimos, ahora nos reconciliamos- son demasiado similares en su desarrollo a lo que ya se ha visto y transmiten la idea de que no parece terminar de definirse una hoja de ruta para el desarrollo de los personajes. Así, cuando se apunta una trama en la que Ollie decide volver a sus orígenes y actuar solo -prescindiendo incluso de Felicity como Centinela- queda tan patente que es una mala idea, que uno se pregunta si el personaje ha aprendido realmente algo en este lustro de arquería justiciera.

Uno de los giros más curiosos de esta sexta entrega de las aventuras de Flecha Verde, ha sido el cambio de némesis anual, ya que el pitagorín Cayden James deja paso al traficante Ricardo Díaz (Kirk Acevedo) el cual asume un rol mucho más próximo al de adversarios de temporadas anteriores que el de maestro de estrategia que tenía su predecesor. Comparado con Ra’s al Ghul, Damien Darhk o Deathstroke, parece un matón de segunda, pero por exigencias de la historia, ocupará su puesto como constante fuente de quebraderos de cabeza. Esto llevará a la serie a asemejarse a la que protagoniza Barry Allen, por cuanto los episodios se convertirán en una sucesión de intentos más o menos fallidos de neutralizar la amenaza, hasta llegar hasta la confrontación final. Con todo, hay que reconocer que el décimo noveno episodio -The dragon, en el original- constituye un buen ejercicio de exposición de las motivaciones de Díaz, a través de la analepsis hacia su pasado. Pese a ello, resulta un poco difícil de aceptar –y eso, en una serie donde cualquiera debería coscarse de que Oliver Queen es Flecha Verde, es bastante decir- que alguien tan aparentemente pedestre lleve al protagonista al callejón sin salida que justifica el fin de temporada de este año.

Epílogo: vueltas sin un rumbo definido

Si al principio de la reseña reconocía mi condición de consumidor de Arrow, ahora tengo que confesar que el visionado de esta sexta temporada se me ha hecho un tanto cuesta arriba. Al revisarla de forma paralela a la quinta, la sensación de déjà vu se ha fortalecido, de modo y manera que no pocos episodios los he observado con el automático puesto. Seis años ya es un período de tiempo considerable en el ámbito televisivo y, en ese sentido, resulta casi inevitable que se pierda la frescura, pero, aunque está garantizada una continuación, se hace imperativo un cambio de rumbo, antes de que las continuadas repeticiones se tornen en hastío y abandono por parte de la audiencia.


Avance de la séptima temporada (Fuente: IGN en YouTube)

  Dirección: James Banford, Laura Belsey, Kevin Tancharoen, Gregory Smith, Joel Novoa, Antonio Negret, Gordon Verheul, James Bamford, Wendey Stanzler, Mairzee Almas, J. J. Makaro, Ken Shane, Kristin Windell, Mark Bunting, Jeane Wong , Ben Hernández Bray, Gordon Verheul, Alexandra La Roche, Andi Armaganian, Tara Miele Guión: Marc Guggenheim, Wendy…
Dirección - 7
Guión - 5
Reparto - 6.5
Apartado visual - 7.9
Banda sonora - 7

6.7

Vosotros puntuáis: 8.9 ( 14 votos)

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Buen artículo, yo me desvincule de Arrow en el inicio de la quinta temporada, vi toda la cuarta para recuperar la regularidad que tenía con esta serie, pero me bajé de ella tan rápido como la alcance; por éstas razones: Oliver “evoluciona” según conviene a la situación, los nuevos secundarios no tienen interés para mí, se torna repetitivo, además agrega que por ese tiempo empecé a ver más series y sus 24 episodios eran demasiados para mí, actualmente he abandonado el “Arrowverse”, saludos.