ZN entrevista a Juanjo Guarnido

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A raíz de la presentación en España de su nuevo álbum Brujeando, Juanjo Guarnido, admirado mundialmente por la serie Blacksad, ha tenido a bien concedernos una pequeña entrevista.

Información proporcionada por la editorial


Hoy por hoy, BLACKSAD, de Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales, es considerada como una de las obras maestras del joven cómic español de los últimos años.

Ahora Guarnido cambia de registro para ofrecernos una obra más centrada en el humor y la fantasía: BRUJEANDO (Sorcelleries, en su versión francesa), esta vez con Teresa Valero como guionista.

Las protagonistas de BRUJEANDO son Febris, Brygia y Sortylegia, tres brujas hermanas que viven juntas en una cabaña en el bosque. Un día reciben una bebé hada, Hazel, que ha sido depositada por error en su casa por Titania, la reina de las hadas.

Las cosas van a cambiar radicalmente para nuestro trío de hechiceras, ya que además de esta inesperada criatura, también van a recibir la visita de su prima Panacea, acompañada de su marido y su hija quienes, procedentes de la gran ciudad, tendrán dificultades para acostumbrarse a la vida rural y austera de sus parientes…

Entrevista


Toni Boix: ¿Tanto Teresa Valero como tú tenéis hijos?

Juanjo Guarnido: Tres cada uno.

TB: ¿Y Brujeando surge cómo una propuesta de cómic de calidad para vuestros hijos ante la escasez hoy en día de ofertas de este tipo?

JG: Pues podría decirse que sí. Resulta que mis hijos son pequeños y hasta ahora no habían podido leer ningún cómic mío. Blacksad es un cómic para adultos y yo tengo claro que aún no es momento de que lean este tipo de cómic. No obstante, algunos padres de sus compañeros de escuela son algo más permisivos que yo y resulta que amigos de mis hijos sí que habían podido hojear mis historietas. Entonces, como el tiempo pasa despacio y yo ya estaba harto de esperar a que creciesen teniendo que soportar esas caritas suplicantes que me pedían que les enseñara mis comics, decidí que ya era hora de hacer un cómic que pudiesen leer mis hijos. Y a eso le di prioridad ante el resto de proyectos, incluido Blacksad.

TB: ¿Entonces surgió más como una respuesta a tus hijos que no a los de Teresa Valero?

JG: Bueno, los de ella son más pequeños. Y sí, surgió más por los míos, pero eso no quiere decir que los de ella no disfruten igual de la serie.

TB: ¿Y qué es lo que más les ha gustado a vuestros hijos de Brujeando?

JG: Bueno, a cada niño le gustan aspectos distintos de la historia. A las niñas de Teresa les gusta especialmente que la niña hada tenga poderes como loes que a ellas les gustaría tener, para poder salirse con la suya o enfrentarse al grandullón que les hace la vida imposible. A mis hijos les gustan cosas distintas. A mi hija, por ejemplo, le gustan las escenas donde hablan en verso. Le hacen mucha gracia.

TB: El hecho de que tratéis de brujería en una historia que habéis pensado para vuestros hijos me hace pensar en Harry Potter. ¿Lo habéis tenido presente de alguna manera?

JG: No directamente. A pesar de que ahora exista esta moda, Brujeando es un proyecto que lleva cociéndose de mucho antes. Es un proyecto que Teresa tenía de hace años y que había desarrollado con su marido, Juan Díaz Canales, para una serie de animación. El proyecto no prosperó y se les quedó en un cajón. Entonces cuando yo les pedí ideas para un cómic para niños, recuperaron el proyecto, adaptándolo a las particularidades de la historieta.

TB: El cambio de tono de Brujeando con respecto a Blacksad se percibe que te ha llevado a un inevitable cambio de registro gráfico. Quedan atrás las acuarelas y cobra poder el entintado, esos encuadres tuyos tan cinematográficos se sacrifican en pro de una narrativa visual más centrada en los personajes…

JG: Lo has descrito muy bien. La narración pedía que se pasase de un enfoque cinematográfico a otro más teatral, más sencilla que en Blacksad, más centrada en la gestualidad de los personajes y no tanto en los decorados, con un tono general más ligero. Y en cuanto al entintado, ocurre que al prescindir de las acuarelas para hacer la página entintada al estilo clásico de tinta sobre papel te da una mayor libertad, unas mayores posibilidades en cuanto a soltura de trazo. En Blacksad el trabajo de trazo y contorneado es mucho más rígido, no puedes soltarte tanto. En Brujeando el trazo es mucho menos constreñido porque si hay algún error pones tempera blanca y aquí paz y después gloria. A mucha gente le parece un menoscabo el pasar de un dibujo de base realista a otro más humorístico. Yo no estoy de acuerdo. De hecho, las particularidades de esta obra me han permitido aumentar muchísimo más la calidad de mi trazo.

TB: Entiendo lo que dices, pero es evidente que ese cambio obligado de registro gráfico, según las necesidades de la historia, forzó a que sacrificarás lo que son las facetas con más gancho visual de tu grafismo. ¿No te dio miedo tirar por ahí?

JG: Digamos que aposté por el proyecto con más ingenuidad de la que debía. No tuve ningún miedo porque yo pensaba que a la gente le iba a gustar mucho ver otro registro de un dibujante que les gustaba. Y la verdad es que no ha sido así. No quiero tirar piedras contra mi propio tejado, pero a mucha gente le ha decepcionado que pasara de un dibujo realista a un dibujo de humor. Les parece que es algo más digno una novela policíaca que una serie de humor. Alguno incluso me ha dicho que era un despropósito y una falta de respeto a los lectores. Pero bueno, a mí me apetecía muchísimo hacer esto. He disfrutado muchísimo haciéndolo y sigo disfrutando ahora con el segundo, prácticamente acabándolo. Disfruto como un enano.

TB: En relación con eso que dices, ¿qué es lo que más te satisface como artista?

JG: A mí lo que más me satisface es cuando no me reconozco en lo que acabo de hacer. Cuando hago un dibujo que no parece mío. Porque eso quiere decir que he dado un paso adelante. He sobrepasado un poquito los límites que creía tener. Me pasa muy raramente, pero de vez en cuando me sale un dibujo en el que veo que he tocado un terreno que no me veía capaz de acometer. En ese sentido, el entintado de Brujeando, en general es más suelto de lo que yo pensaba ser capaz de hacer. No siempre. A lo mejor de detalles del entintado de los que estoy orgulloso son cuatro o cinco, pero en cada uno de ellos reconozco que ha habido un progreso y eso es lo que me hace sentir satisfecho del trabajo que he podido hacer. Hace un tiempo me encargaron una ilustración para un LP y la hice a gouache. Estaba yo en ese momento bastante lanzado con la técnica del gouache y salió un dibujo muy bonito. De hecho, yo lo veía y me recordaba a otro dibujante. En ciertos detallitos pequeños me recordaba a ciertos ilustradores norteamericanos de los años cuarenta y cincuenta, que trabajaban con gouache de una manera muy suelta. No parecía mío, porque yo suelo ser más relamido, y ver que había sido capaz de un tratamiento tan fresco me enorgulleció bastante. Suponer descubrir que eres capaz de hacer cosas mejores de las que ya sabes hacer, de que no me pase como a otros dibujantes que siempre están haciendo lo mismo y lo mismo y lo mismo año tras año, sin evolucionar. A mí me da miedo el no evolucionar. Y aunque evolucionar no es fácil, porque tampoco se le pueden pedir peras al olmo, es importante poder mantener viva la esperanza de poder evolucionar y seguir mejorando.

TB: Muchos dibujantes refieren que el dibujo que realizan nunca es tan bueno como el que tenían en mente. En tu caso parece suceder lo contrario.

JG: No, no, conmigo la mayoría de las veces también es así. Pero digamos que cuando sale una cosa, un pequeño detalle… puede ser un pliegue en la ropa o un fondo o un arbolito que queda muy suelto, muy eficaz… cuando esas cosas salen, a mí lo que me conforta es pensar que no ha sonada la flauta de casualidad, que es un síntoma de que estoy mejorando. Y de que ahora me sale una vez de cada cien y dentro de unos años me saldrá, a lo mejor, diez veces ce cada cien y estaré cada vez más contento (risas)

TB: Los proyectos que has acometido como historietista tienen la evidente vocación de resultar entretenidos. No obstante, de cuando tu presencia en uno de los últimos Salones del Cómic de Barcelona, me comentaron que eres una persona de manifiestas convicciones éticas. ¿Intentas que esas convicciones tuyas estén presentes, de alguna manera, animando las historias que dibujas?

JG: No me lo planteo de manera consciente. Además, convicciones éticas todo el mundo tiene, pero a mí tampoco me parece que mis convicciones tengan que ser las de otro las de todo el mundo o que tenga… no ya derecho a imponerlas, que nadie tiene ese derecho de condicionar al otro, sino ni siquiera de aburrir a la gente contándoselas o sermoneándoles o soltándoles una monserga. Algunos críticos bastante superficiales dijeron que en Brujeando hay una especie de moralina y que nos ponemos los autores a dar lecciones de ética. No sé, será por el sarcasmo que hay, que no es ni crítica. Es simplemente una burla de la sociedad de consumo. Como si lno fuera evidente que la propia sociedad de consumo se autorridiuliza a sí misma. No necesita caricatura. En la sociedad de hoy, cuando ves a una mujer que abre la puerta trasera de su coche y sale una niña con una bolsa con unos zapatos recién comprados en una mano y en la otra un teléfono móvil. Está hablando por teléfono y su madre aparca el coche y se va a abrirle la puerta como si fuera su sirvienta… La sociedad es una caricatura de sí misma. No necesita que nosotros le pongamos ningún dedo en ninguna llaga. Nosotros simplemente aprovechamos para reírnos. Que nos reímos por no llorar.

TB: Y ya para acabar, Blacksad se ha convertido en una criatura de éxito. ¿Hasta qué punto Díaz Canales y tú tenéis algún control sobre la explotación que se hace de él?

JG: Hombre, tenemos bastante control. En principio el editor francés es el depositario de los derechos, pero en general se nos pregunta nuestra opinión. Aunque es un poco contradictorio. Por ejemplo, te preguntan si quieres hacer una estatuilla de Blacksad con tal fabricante. Dices que sí, te muestran unas pruebas que están bien y luego la fabricación es un churro y el producto una porquería. ¿Qué vamos a hacerle? También en un momento dado el editor firma una cesión de derechos para un proyecto de película y eso se te escapa totalmente de las manos. Tú diste tu acuerdo prácticamente por no decepcionar a tu editor, que estaba entusiasmadísimo con esa posibilidad de negocio y luego te das cuenta de que el proyecto se escapa ya totalmente de tu alcance y que el productor quiere hacer una película de ciencia ficción en vez de una trama policíaca. Apaga y vámonos. En ese sentido sí que se te escapan las cosas de las manos.

TB: Nada más, Juanjo. Ha sido un placer poder mantener esta conversación.

JG: Lo mismo digo.

Enlaces de interés

Blog de Teresa Valero

Pdf con información sobre la serie


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Miguel Rodríguez
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Genial Toni, como siempre! Eso sí, deja de sacar cosas, que no tengo tiempo para todas… 😉

Toni Boix
Lector

Creo que esta semana ya no sacaré nada más 😀

David Fernández
Lector

Muy interesante, Toni, as usual! 🙂 Un saludo, y enhorabuena por el trabajo realizado!