Un Vistazo al Pasado: OPEN WATER

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Ya es hora de ajustar cuentas con algunos títulos que, a pesar de su nombre, quedaron sin pasar por el análisis de nuestra sección de cine. En Un Vistazo al Pasado evaluaremos brevemente a películas del último año que por diversos motivos quedaron apartadas de nuestras críticas. ¿Por qué?. Tal vez porque ahora llegan las rebajas y los DVDs están a precio de saldo, porque el verano es largo y las noticias pocas o por un resentido sentido de la justicia. Pero ¿por qué? diréis, ¿y por qué no?. Empezamos.

OPEN WATER (EEUU 2004, Terror, 76 Minutos)
Dirección:
Chris Kentis
Guión: Chris Kentis
Reparto: Blanchard Ryan, Daniel Travis.
Música: Graeme Revell.
Estreno: Agosto 2004.

Valoración: 6/10

Open Water

Resumen: Una pareja de buceadores es abandonada por accidente en medio de un mar plagado de tiburones. Las horas pasan y los problemas se multiplican.

Crítica: Ahora que se celebra el 25 aniversario de la mítica película de terror submarino “Tiburón”, no era de extrañar que surgiera algún título de temática similar. Si en su día ya siguieron la sangrienta estela del escualo de Spielberg sus dos hermanas bastardas, Tintorera o Deep Blue Sea, ahora es el turno de Open Water. La película explota el mismo terror hacia el mal invisible, sumergido bajo nuestros pies, pero cuenta con varios puntos a favor sobre otras imitadoras, entre ellos el contar con una historia auténtica como base. Este es un aspecto fundamental a favor del filme, y sus astutos autores no dudan en aprovecharlo a través de una dirección “falsamente auténtica” como ya hicieran títulos de éxito como The Blair Witch Project. Los actores, que debieron sumergirse sin dobles, trampas ni cartón entre los voraces pececillos, aportan una correcta actuación para apoyar una historia que cuenta con momentos puntuales de gran calidad, pero que a pesar de su escasa duración, tal vez debería haber sido concentrada en un medio metraje de 30 minutos. La película deja de lado el recurso elíptico y se concentra en contarnos absolutamente todo, apoyando de esta forma la sensación de realidad del filme pero olvidando un factor fundamental en una historia de terror: la tensión. Esta se diluye de manera imperceptible en las vastas aguas del extenso océano, por lo que entre susto y susto, el espectador puede ver en el hipnótico vaivén de las olas el pretexto perfecto para sumergirse en una quietud demasiado profunda.

O.K.: -Escenas puntuales, como la discusión matrimonial en pleno océano o el impactante ataque nocturno.

K.O.: -El sobreesfuerzo por crear una historia realista, que lleva a sus creadores a llenar la película de numerosas escenas y cortes de secuencia, bellos, pero sin peso en la trama.

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