Un repaso a las Jornadas de Cómics de las Palmas de Gran Canaria

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Nuevamente Juan Antonio Rodríguez Armas, convertido en nuestro corresponsal en la lejanía, nos trae informe de un nuevo evento relacionado con el cómic celebrado en un rincón de nuestra geografía… en esta ocasión… las segundas Jornadas de Cómics de las Palmas de Gran Canaria.


Repaso a las Jornadas de Cómics de las Palmas de Gran Canaria


Las Jornadas de las Palmas de Gran Canaria celebraron su segundo año de vida del día 8 al 10 de este mes. Para los canarios que nos sentimos tan aislados (pero es que estamos lejos; miren un mapa) es una gran noticia. Lamentablemente, la mala noticia es que el Salón de Tenerife (este año hubiera sido su 15ª edición) no se celebrará: desaparecido sin dejar rastro y sin que los responsables de Cultura haya dicho ni mú. Para los que lo desconozcan, hay un enfrentamiento entre las dos islas capitalinas bastante absurdo, por no decir ridículo, así que esperemos que esto no sirva para reavivar viejas rencillas.

Todavía más curioso aún, es que del 5 a 10 de noviembre se desarrolló, también en las Palmas, el curso “Cómic y nuevas Tecnologías” en las que participó gente como Eduardo Serradilla, colaborador de esta página y crítico, Patricio Ducha (comisario del Salón de cómic de Tenerife) o Álvaro Pons, de todos conocidos. Esta simultaneidad obligó a los aficionados a elegir el viernes y el sábado entre uno y otro acto, separados por varios kilómetros de distancia (una hora y cuarto a pie, les puedo asegurar)

En cualquier caso, viajé a Gran Canaria, la isla redonda, llena de alemanes y homosexuales (en palabras del guionista Mark Millar); como conocía tanto a los invitados como a parte de los organizadores de estas jornadas, tenía por seguro que me lo pasaría bien.

Por aquello de tener que trabajar, no pude asistir a la inauguración, a la que acudió J.F. López Aguilar, quien además de ser ex ministro de Justicia y candidato socialista en las últimas elecciones autonómicas, es un aficionado de pro que según cuentan colaboró en un par de fanzines en su juventud.

Así llegué a las Palmas un viernes por la mañana, tras un viaje bastante tranquilo en ferry. La verdadera aventura comenzó cuando intenté buscar la escuela de Artes y Oficios, donde se celebraban las charlas aquel día. Ni los empelados de la pensión en la que me quedaba, ni la policía local, ni ningún transeúnte tenía idea donde quedaba y en el mejor de los caso me indicaban direcciones contrarias. Finalmente tras una breve llamada a P. Ducha que me dirigió por el buen camino, me propuse ir a pie, pensando que sería un paseo tranquilo y agradable; tras 45 minutos marchando bajo el sol del mediodía, que me hizo recordar que estamos más cerca de África que de Europa, decidí que ya estaba bien de hacerse el macho y cogí un taxi, para descubrir que me encontraba a unos 200 metros de mi destino; y allí estaba yo, al lado de la carretera delante de una verja con un aviso de prohibido el paso a toda persona ajena hasta que descubrí que me había bajado en la trasera del edificio. Tras tan brillante entrada, llegué a la sala de conferencias, donde pude saludar a los invitados: El maestro Horacio Altuna y señora, Lorenzo F. Díaz y Kenny Ruiz (y señora, también); a lo tonto a estos últimos los he visto en tres salones este año.

La charla conferencia, dirigida por el también dibujante Alberto Hernández, estuvo muy animada; quizás lo más inusual fue el número de asistentes: al estar en la Escuela de Artes y Oficios, acudieron varios cursos de estudiantes, así que debía haber no menos 200 personas.

Como ya he explicado, al mismo tiempo se desarrollaba un curso sobre tecnología y cómic, siendo el ponente esa tarde Álvaro Pons. Así que, para allá me fui, a escuchar una muy interesante charla sobre cómic e Internet.

De regreso a la Escuela de Artes y Oficios llegué al final de la clase magistral dada por los autores que había derivado de técnica narrativa a la dura realidad del mundo laboral: así los oyentes les enseñaron por primera vez cómo desenvolverse ante su primer empleo o qué diablos es un contrato; más tarde, con buen tino Kenny y Horacio comentaron que a los alumnos nunca se les habla de los problemas con los que tendrán que enfrentarse en su trabajo.

Al día siguiente, Las Jornadas se trasladaron al Circulo Mercantil, en el centro de la ciudad, y cerca de mi pensión, por suerte. Por la mañana se instalaron varios puestos de tiendas de tebeos de la ciudad; además pude ver la exposición con muestras (reproducciones, en realidad) de la obra de los invitados junto con la exposición de las obras ganadoras y finalistas del concurso de cómic de las Palmas. También había una exposición sobre “Tintín y su mundo, comisariada por Patricio G. Ducha y Eduardo Serradilla, en la que se podían ver distinta mercadería relacionada con la creación de Hergé; lo que me resultó más curioso fue un tebeo apócrifo “Tintín en el Salvador” ahí es nada. Finalmente se colocó una exposición relacionada con el manga.

Esa mañana se presentaba por un lado el libro de Eduardo Serradilla sobre Daredevil (comentado aquí en ZN) y por otro el juego de rol ambientado en la Roma imperial “Arcana Mundi”; pese a mi aprecio personal a Eduardo y mi interés desmesurado, casi obsesión preocupante por todo lo que tenga que ver con la CIUDAD, decidí tomarme la mañana libre y quedar con una vieja amiga de la universidad; lo siento gente, pero es lo que tienen todos los salones, sean chicos o grandes: siempre tienes que decidir entre oír tal o cual charla o estar con los amigos en el bar.

Por la tarde, fue la apoteosis de las Jornadas (muy de andar por casa, pero apoteosis a la postre); allí pude saludar a la dibujante Anu Jato y conocí al también dibujante y guionista Pedro Carballido; también es esa tarde cuando se desarrollan varias actividades relacionadas al manga, acudiendo muchos disfrazados de sus personajes favoritos (y de los que no reconocí ni la mitad, haciéndome sentir muy, muy mayor); con concurso de disfraces y karaoke. Lamentablemente en la misma sala se organizó ela tercer y último encuentro con autores invitados, solo separado por unos biombos, por lo que en algunos momentos fue casi imposible escuchar la charla por el ruido ambiental. Tras la charla, comenzó el concurso de disfraces (ya les he dicho que me sentía muy viejo y encima gruñón, así que me niego a usar el término “cosplay”) pero cuando comenzó el concurso de karaoke decidí huir cobardemente a la cafetería con los otros señores mayores. Y esto es lo que vi de las Jornadas de las Palmas; atrás quedaron charlas, encuentros con amigos, cenas y conversaciones de bar; un salón todavía modesto que apenas ha comenzado su andadura que esperemos sea larga y no se malogre como el desaparecido salón de Tenerife. Personalmente lo más incómodo ha sido el baile de lugares de celebración, así como la coincidencia con el curso de cómic, que como ya dije te obligaba a recorrer la ciudad de punta a punta; por el contrario la idea de celebrar parte de las conferencias en la escuela de Arte y oficios permitió contar con un asistencia de público inaudita (¿Cuántos de Uds. han visto en un charla sobre tebeos a más de 50 personas, mucho menos 200); además, las ganas e ilusión que ponían los organizadores superaba cualquier tropiezo. Solo espero que estas jornadas continúen, se consoliden y crezcan… y que vuelva el Salón de Tenerife, de paso.

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Iván
Iván
21 noviembre, 2007 1:17

Qué razón llevas en cuanto a la localización de la Escuela de Arte…. yo empecé a estudiar ahí este año, y hasta entonces no sabía donde estaba…

La charla fue muy interesante, 2 horas y pico que pasaron como 2 minutos… y lo mejor, haber descubierto a Kenny Ruiz, un dibujante del que apenas había visto obras. Un artistazo oiga.

A ver a quién nos traen el año que viene! Jeje…. saludos!!

Talphin
Lector
21 noviembre, 2007 17:06

Jo, habláis de todos los salones menos del de Sevilla… ¡y eso que vienen Brian Hitch y Carlos Pacheco! Permitidme un poco de spam, anda:

http://www.encuentrocomicsevilla.com/

Juanan
Juanan
Lector
21 noviembre, 2007 20:32

Talphin, si me invitas, te prometo que te hago una reseña 😀

Theodore Kord
Theodore Kord
21 noviembre, 2007 21:19

Y si me invitas a mí, te prometo que me bebo lo que haga falta.

martin sawyer
martin sawyer
21 noviembre, 2007 21:34

Mola un montón, ¿para cuando una en Tenerife?