
ATRAPADA EN LA OSCURIDAD
«Hisako Ichiki… es la elegida de Kageyama.»
Volvemos a visitar Hi No Kuni, el Japón del universo Ultimate, con una nueva entrega de Ultimate X-men, la quinta de la colección en llegar a nuestro país de la mano, como siempre, de panini cómics. Peach Momoko continúa extendiendo una nada inestimable racha, siendo ya 15 los números en los que la artista japonesa se ha encargado de guion y arte de forma consecutiva. Hablamos de un nivel de consistencia y de producción que encuentra pocos rivales en el panorama actual de la Casa de las Ideas, en el que la rotación de artistas es una práctica rutinaria. Se trata de todo un logro especialmente teniendo en cuenta que Momoko se encarga de los bocetos, las tintas, los colores y la historia.

La trama de estos números sitúa la inquietud de la sociedad de Hi No Kuni de cara a los mutantes de los Hijos del Átomo en un papel más secundario que en la entrega anterior. En este caso, la artista decide centrarse en su pequeño grupo de protagonistas, después de que en el último número Hisako cayera víctima de los poderes psíquicos de Kageyama. Separadas de su amiga y con Natsu también desaparecida, el resto de las X-Men busca la manera de encontrarlas y rescatarlas con Mei liderando un nuevo grupo de resistencia mutante.
En esta entrega Momoko parece tener menos prisa que en la anterior. Lo cierto es que la serie se mueve a un ritmo muy elevado, los saltos de un número al siguiente son a menudo bastante bruscos y muchas cosas se dejan implícitas en vez de mostrarse explícitamente. En esta colección de tres números el hilo que los conecta es mucho más fácil de percibir y los huecos entre un número y el siguiente son bastante pequeños. A pesar de contener abundante acción, quizás sean de las entregas que más permiten respirar al lector y que toman más cuidado a la hora de plantear los siguientes pasos. Momoko sigue presentando ideas y aumentando la intensidad con mucha efectividad y sólo nos queda esperar a ver si será capaz de llevar la serie a buen puerto al alcanzar el clímax.
Cuando hablamos del arte de Peach Momoko, sabemos que existe un estándar de calidad que siempre se mantiene. Su estilo ha evolucionado desde sus primeros trabajos interiores en Marvel, el estar comprometida a un calendario de lanzamientos estricto sumado a querer contar una historia enraizada en un ambiente juvenil y adolescente ha dado lugar a una versión de su estilo que reduce considerablemente el nivel de detalle, pero que pone de manifiesto una habilidad narrativa más que notable, con un claro énfasis en las formas y la composición. En estos números destaca el color, no sólo por la particular paleta que la artista utiliza para la cabecera, sino por la variedad de técnicas. Teniéndonos acostumbrados a las acuarelas, aquí hace gala de distintos recursos llegando a utilizar lápices de colores para marcar una distinción clara entre el tiempo de varias escenas.

En definitiva, una entrega que supone una adición digna y sólida para la serie. Similar a su estilo al dibujar, Momoko construye la historia, y especialmente sus personajes a base de unas pocas pinceladas. Esta manera de narrar relativamente simple le permite a la autora hacer la obra más densa en cuanto a número de personajes y de eventos que tienen lugar en su mundo. Se trata de un cómic que no tiene un equivalente en el panorama superheroico estadounidense, una obra muy personal que está a su vez enmarcada dentro de una gran iniciativa editorial.
Lo mejor
• La historia toma direcciones interesantes.
Lo peor
• En ocasiones parece querer abarcar demasiado.
Sólido
Guión - 8
Dibujo - 9
Interés - 8.5
8.5
Una entrega que supone una adición digna y sólida para la serie.








