Sweet Home fue uno de los webtoons que ayudó a demostrar que el terror también podía funcionar de maravilla en formato digital. Creado por CARNBY Kim y YOUNGCHAN Hwang, la historia mezcla horror, acción y suspense.
SWEET HOME
Cha Hyunsoo es un adolescente que lleva tiempo completamente aislado del mundo. Tras la muerte de su familia en un accidente de tráfico, se muda solo a Green Home, un edificio de apartamentos bastante viejo donde espera pasar desapercibido hasta que llegue el momento de acabar con su vida. Su rutina consiste en encerrarse en casa, jugar a videojuegos y salir únicamente para comprar comida.
Todo cambia cuando empiezan a producirse sucesos extraños. Personas aparentemente normales comienzan a transformarse en monstruos con formas imposibles y una violencia descontrolada. En cuestión de horas, el edificio queda completamente aislado y los pocos supervivientes intentan comprender qué está ocurriendo mientras luchan por mantenerse con vida.
Lo primero que llama la atención es que Sweet Home no pierde el tiempo. Apenas conocemos la rutina de Hyunsoo cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas de que algo va mal. El horror llega muy rápido, aunque la historia sabe dosificar muy bien la información. Durante buena parte de estos primeros tomos ni el lector ni los personajes entienden realmente qué está pasando, y eso hace que cada encuentro con un monstruo resulte todavía más inquietante.
La historia está contada casi siempre desde el punto de vista de Hyunsoo, así que el lector descubre el desastre al mismo ritmo que él. Eso ayuda muchísimo a crear tensión porque la información siempre llega con cuentagotas. Cada vez que parece que alguien empieza a entender la situación aparece un nuevo detalle que vuelve a cambiar las reglas.
Uno de los aspectos más interesantes es la propia naturaleza de los monstruos. Desde muy pronto queda claro que cada transformación es diferente. No existe un único tipo de criatura ni una explicación sencilla. Nos dejan caer detalles de cual puede ser el origen de esta variedad, pero nada se confirma de momento.
En estos primeros tomos todavía no se profundiza demasiado en el origen del fenómeno, pero sí deja varias pistas que despiertan mucha curiosidad. La historia juega constantemente con preguntas que permanecen abiertas. ¿Por qué unas personas se transforman y otras no? ¿Existe alguna forma de detener el proceso?
Aunque aparecen bastantes habitantes del edificio, estos dos primeros tomos están muy centrados en Hyunsoo. La historia dedica mucho más tiempo a desarrollar su situación personal que a presentar al resto del reparto, algo que tiene bastante sentido porque prácticamente todo gira alrededor de él.
Hyunsoo empieza siendo un protagonista muy diferente al típico héroe de una historia de supervivencia. No tiene ninguna motivación para luchar. De hecho, cuando comienza la historia ya había decidido cómo quería terminar su vida. Esa falta de ganas de seguir adelante hace que sus primeras decisiones resulten bastante distintas de lo habitual.
Lo interesante es que su evolución empieza de forma muy gradual. No hay un momento concreto en el que se convierta en alguien valiente. Poco a poco va encontrando razones para seguir moviéndose, ya sea por simple instinto de supervivencia o porque empieza a preocuparse por otras personas. Ese cambio resulta bastante natural y hace que sea fácil conectar con él. Poco a poco también, vamos viendo retazos de lo que le sucedió para llegar a donde estaba antes de que estallara el “apocalipsis”, dejándonos conocerle un poco mejor.
El resto de vecinos aparecen de forma más puntual. Algunos tienen escenas muy llamativas y ayudan a mostrar cómo reacciona la gente ante una situación tan extrema, pero todavía es pronto para conocerlos en profundidad. La sensación es que estos dos primeros tomos están sembrando las bases para que más adelante cada uno tenga su momento.
El ritmo es probablemente uno de los mayores aciertos del manga. La historia avanza muy deprisa cuando tiene que hacerlo, especialmente durante los encuentros con los monstruos, pero también sabe detenerse para dejar respirar al lector antes del siguiente golpe de tensión.
Los capítulos suelen terminar con pequeños giros o situaciones que invitan a seguir leyendo, algo lógico teniendo en cuenta que originalmente la obra se publicó como webtoon. Esa estructura funciona muy bien en formato tomo porque hace que sea difícil dejar la lectura a medias.
También merece la pena destacar que la acción nunca resulta repetitiva. Cada monstruo obliga a afrontar el peligro de una forma distinta y en lugar de apostar únicamente por combates espectaculares, muchas escenas juegan con el suspense, la desesperación o la necesidad de improvisar para sobrevivir.
En cuanto al arte, los diseños de las criaturas son probablemente lo mejor de toda la obra. Ninguna se parece a la anterior y todas tienen detalles que las hacen memorables. Algunas impresionan por su tamaño, otras por las deformaciones del cuerpo y otras simplemente por lo extrañas que resultan. Da la sensación de que detrás de cada monstruo hay una idea concreta y eso hace que nunca pierdan impacto.
Otro detalle que funciona especialmente bien es la composición de las páginas. Aunque el webtoon nació para leerse en formato vertical, la adaptación al tomo mantiene muy bien el ritmo visual. Hay viñetas que transmiten una enorme sensación de vacío y otras que llenan completamente la página para hacer que la aparición de un monstruo resulte todavía más impactante.
El formato por el que apuesta Norma Editorial es el habitual para los manhwas, tiene un buen tamaño para disfrutar del dibujo y del color. La encuadernación resulta sólida y cómoda durante la lectura, incluso siendo volúmenes con bastantes páginas. La traducción también cumple muy bien, con diálogos naturales que consiguen transmitir tanto los momentos de tensión como las conversaciones más cotidianas. En conjunto, es una edición que hace justicia al material original y que permite disfrutar de la obra prácticamente en las mismas condiciones que el webtoon.
Los dos primeros tomos de Sweet Home funcionan como un inicio muy sólido. Presentan un protagonista con una evolución que despierta interés desde el principio, introducen una amenaza y construyen un ambiente que mantiene la tensión prácticamente durante toda la lectura.
Todavía quedan muchas preguntas por responder y apenas empezamos a conocer a los personajes que compartirán esta historia, pero precisamente ahí está parte de su encanto. El misterio sobre el origen de los monstruos, unido a la incertidumbre de no saber quién sobrevivirá al siguiente capítulo, consigue que sea muy fácil quedarse con ganas de abrir el siguiente tomo.








