Hablar de Victoria Martín, creadora de Se tiene que morir mucha gente, es hablar de una de las cómicas más conocidas a día de hoy en el panorama nacional. Empezando muy poco a poco logró abrirse camino en un mundo que en su mayoría, ha estado casi siempre reservado a los hombres, cosechando ya un éxito que la hizo reconocible por todo el mundo con Estirando el Chicle el podcast que conduce desde hace seis años junto a la también cómica, Carolina Iglesias.
Con una visión marcadamente feminista a la par que muy divertida, Victoria y Carolina hablan de sus vidas, de sus experiencias personales relacionadas con la amistad, las relaciones de pareja o el trabajo, acompañadas siempre de una invitada que habla de su trabajo (sea éste el de guionista, actriz, escritora, ilustradora etc) y que ameniza el hoy archiconocido podcast.
Pues bien, en el año 2022, Victoria Martín escribió su primera novela, Se tiene que morir mucha gente, en la que narraba la historia de tres amigas que afrontaba su treintena, cada una desde perspectivas muy diferentes.
El éxito de la novela y de la propia Victoria Martín (a pesar de las controversias que su figura desató por colaborar en un programa con una cómica abiertamente tránsfoba) hizo que esta novela fuera reconvertida a serie de televisión de seis episodios, serie de la cual os vamos a hablar hoy.
Se tiene que morir mucha gente
Producida por Movistar Plus+, Se tiene que morir mucha gente narra, como la novela original la historia de tres amigas de treinta y pocos años: Maca, Bárbara y Elena, las cuales mantienen su amistad desde que se conocieron en el colegio religioso en el que estudiaron de niñas y que vuelven a reencontrarse con ocasión de la fiesta “gender reveal” de la hija que Elena ha tenido con Javi “Chino”, el señor mayor con el que se ha casado.
Bárbara y Maca viven juntas en un piso de alquiler mientras la primera trata de sacar adelante su carrera como guionista y la segunda la de actriz, si bien no le queda otra que trabajar como camarera. Elena, ha conseguido el objetivo de su vida: Casarse con alguien adinerado y mayor que ella para no tener que trabajar nunca. Pero la realidad es que ninguna de ellas es feliz.
Bárbara (Anna Castillo), la más protagonista de las tres, arrastra una depresión muy grave desde hace años.
Elena (Macarena Gómez) no es feliz en su matrimonio y no tiene nada claro que quiera ser madre a pesar de lo inminente del momento del parto.
Maca (Laura Weissmahr) sigue buscando a una mujer que le ame y que no le rompa el corazón.
Sus desgracias, que deberían unirlas como amigas, en realidad hacen que a pesar de apoyarse en momentos puntuales, se alegren del mal ajeno, porque hay un oscuro pero muy humano placer en desear que a un amigo le vaya mal si eso supone que a ti te va un poquito mejor o, al menos, menos mal.

Si bien no estoy del todo de acuerdo con esa reflexión, la realidad es que estamos ante una divertida comedia que plantea esta perspectiva desde el humor negro y ahí es donde debemos situarla.
En cuanto al resto del reparto no podemos olvida la jovencísima Sofía Otero que interpreta a Bárbara cuando era niña, solo que en el tiempo presente, puesto que la grave depresión y los ansiolíticos que toma le hacen verse a sí misma de pequeña, dándose consejos (la mayoría de ellos malísimos) para reafirmarse en la toma de decisiones.
La propia Victoria Martín hace un breve pero entretenido cameo en el primer capítulo de los seis de esta serie, sin que podamos dejar de lado a Alba Galocha o a Óscar de la Fuente que resultan perfectos para sus papeles.
Los pijos, los magufos y las personas poderosas que se aprovechan de su posición de dominio para hacer daño a la gente son retratados a la perfección en esta serie, que tampoco se olvida de la mezquindad de la que hacemos gala los más pringados siempre que tenemos oportunidad.

La serie cuenta con un reparto de altura, sobre todo en lo relativo a las tres actrices principales a quienes hemos visto en grandes obras de nuestra ficción como La Llamada, La Mesías, Paquita Salas o No Matarás.
Lejos de ser complaciente con sus personajes, Se tiene que morir mucha gente se ríe de los mismos y de su entorno, de sus desgracias, de sus problemas del primer mundo y de su falta de gestión, haciendo gala de un humor negro que es perfecto para quienes como este redactor disfrutan muchísimo de lo políticamente incorrecto.
En lo relativo al guion, el mismo no puede ser más ácido ni más divertido, colaborando en el mismo a demás de la propia Victoria Martín, Sandra Romero (Los Años Nuevos) y Nacho Pardo (pareja de Victoria que trabajo con ella en Válidas uno de sus primeros y más desconocidos productos).

La fotografía está llevada a cabo por Angelo Faccini (por donde pasa el silencio) quien junto a la banda sonora de Remate (Esto no es Suecia) configura un producto muy entretenido y muy divertido para estos meses calurosos que ya estamos padeciendo.
Una apuesta muy interesante que además se ve en un suspiro. Deseando que donde el libro no continuó, Se tiene que morir mucha gente prosiga con una segunda temporada, solo puedo terminar recomendados encarecidamente el visionado de esta serie.
Dirección - 7
Guión - 9
Reparto - 9
Apartado visual - 7
Banda sonora - 7
7.8
Divertidísima
Se tiene que morir mucha gente se revela como una de las apuestas más frescas y divertidas de nuestra ficción nacional.








