Royal City 3: Y seguimos a flote

Nos despedimos de la magnífica obra rural de Jeff Lemire con su tercer volumen, editado por Astiberri.

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Edición original: Royal City #’s 11-14 USA, Image Comics.
Edición nacional/ España: Astiberri.
Guion y arte: Jeff Lemire.
Traducción: Santiago García
Formato: Cartoné.
Precio: 18,00 €.

El cambio es bueno. Es necesario.

Casi todos nos hemos sentido estancados en algún momento de nuestras vidas. La sensación de que estás sumido en una rutina vacía que no te hace feliz con la que solo continúas por pura inercia. ¿Puede uno cambiar el rumbo? La realidad es que el acto de romper con esa inercia es algo verdaderamente sencillo, tan sencillo como girar el volante y salir del camino que estabas recorriendo. El problema, el gran muro que suele frenarnos para hacerlo es el miedo. La rutina, por infelices que nos haga, nos aporta un territorio pequeño y conocido en el que nos sentimos seguros, una zona de confort donde tenemos todo bajo control. El cambio, sin embargo, es un salto al vacío que nos llena de incertidumbre con la mera promesa de que quizás vayamos a mejor. Y eso nos aterra, porque creemos que lo único peor que ser infelices con lo poco que tenemos es quedarnos sin nada. La cuestión es que quizás quedarnos sin nada es exactamente lo que necesitamos. Girar el volante, salir del camino y conducir sin destino, hasta encontrarnos como por casualidad con algo parecido a la felicidad.

Llegó un poquito más tarde de lo que debía por la dichosa pandemia, pero finalmente llegó. El pasado mes de julio Astiberri puso el broche a Royal City, una de las últimas obras independientes del gran Jeff Lemire. La historia de la familia Pike encandiló a los lectores durante su recorrido al otro lado del charco, y de igual manera se ha hecho con nuestros corazones durante sus breves tres tomos de duración.

Publicada originalmente por Image Comics, Royal City se editó entre 2017 y 2018 con un total de 14 números. Una trayectoria corta pero intensa que permitió a su autor hacerse con una gran acogida del público y una nominación Eisner a Mejor serie nueva. La épica y la grandiosidad de Descender, obra que Lemire guionizó durante este mismo periodo, contrasta con el costumbrismo y el intimismo de la serie que nos ocupa, algo que en ningún caso sorprende de su creador. Lemire es probablemente uno de los escritores más versátiles y polivalentes de la industria y vale igual para un roto que para un descosido, pero siempre ha sido en este tipo de historias, las que beben del ambiente rural y sus dramas, en las que ha desatado todo su potencial. En esta casa desde luego lo amamos cuando se pone en ese plan: su primer tomo fue suficiente para que la aupáramos como la mejor serie indie de 2019, y su segundo tomo no hizo más que reafirmarnos. Hoy vamos a hablar de su conclusión, que lleva por título Y seguimos a flote.

Con el enorme flashback que supuso el segundo volumen de la colección conocimos el pasado de la familia Pike. A través de los ojos del difunto Tommy, la personalidad de cada uno de sus parientes terminó de definirse gracias a la nueva perspectiva aportada por ese vistazo al pasado que nos permitió contrastar sus sueños de entonces con las personas que hoy son. Ahora, con la llegada de un nuevo e inesperado miembro de la familia, los Pike tendrán una nueva oportunidad para cambiar el rumbo de sus vidas y poner punto y final a la muerte de su hijo pequeño.

¿Se pueden decir cosas nuevas sobre Jeff Lemire? Yo la verdad es que creo que no. No voy a esconder que ahora mismo el autor canadiense se encuentra en mi podio personal, y que cada nuevo proyecto que lanza es motivo de fiesta. Y aunque su dominio del espectáculo o de la intriga son envidiables, no hay nada como leer a Lemire en sus historias rurales y cotidianas. El creador de Sweet Tooth es puro sentimiento, y en su fijación por las vidas inmóviles de los pueblos decadentes nos ha traído algunos de los mejores trabajos de su carrera.

Y seguimos a flote tiene pocas diferencias con respecto a sus dos volúmenes anteriores, y eso es bueno. El eje de Royal City son sus personajes, su capacidad para sumergirnos en las mentes de cada uno de ellos con total humanidad y para hacernos entender su pesar. El reparto coral está tratado con mimo y con sinceridad, y para cuando giramos la última página nos sentimos parte de los Pike.

La gran diferencia probablemente es la consecuencia de encontrarnos en la conclusión de la obra. Royal City es una serie melancólica sobre personas atadas a su pasado, un pasado simbolizado tanto por la muerte de Tommy como por la propia ciudad, que se convierte en un personaje más de la obra. Los dos primeros volúmenes resultan emocionalmente arrolladores, tanto por conocer el callejón sin salida en el que se encuentra cada uno de los protagonistas como por retroceder a su pasado y contemplar los sueños que nunca llegaron a alcanzar. Este tercer volumen, sin embargo, viene cargado de luz. Lemire utiliza la presencia de ese nuevo miembro de la familia que nos descubrió el primer volumen como catalizador para hacer dar un paso adelante a los Pike y coger las riendas de su vida. Ese cambio no es exactamente un final feliz, pues para todos ellos supone un nuevo comienzo cuyo destino último es un misterio. Pero a través de uno de sus personajes, Lemire expone la máxima que rodea a todo el mensaje de la obra: el cambio es bueno, el cambio es necesario. Los protagonistas no saben qué les deparará el futuro, pero el simple hecho de volver a sentir que las cartas vuelven a repartirse ya es suficiente para saborear cada instante de esa nueva vida.

Sobre el arte de Jeff Lemire, poco queda que decir ya. El autor vuelve una vez más a sacar a relucir todas sus señas de identidad como autor completo, con ese dibujo suyo tan característico que no suele gustar a todo el mundo. Es innegable que el trazo de Lemire se define por su tosquedad, con esos rostros narizones y cuadrados que resultan poco estilizados. Pero que no nos lleve a engaño: el dominio del bueno de Jeff para narrar es grandioso. El pulso que el autor canadiense le imprime tiene una precisión de reloj suizo, y cada viñeta está perfectamente alineada con lo que sus personajes dicen, piensan o incluso callan. Como siempre se dice, cada historia tiene su dibujo ideal, y la verdad es que se hace muy difícil imaginar un dibujo mejor que el del propio Lemire para una obra como esta, especialmente con ese coloreado que realiza a acuarela y que termina de conferirle a Royal City un aura de onirismo que transmite no solo la presencia fantasmal de Tommy, sino la propia existencia a la deriva del resto de los Pike.

Con la serie terminada, la valoración que le queda a Astiberri por su edición es, como siempre, sobresaliente, con su ya característico cartoné de lomos planos. Siendo una serie tan corta, no es descabellado contar con que veamos una recopilación integral de toda la serie, algo que en Estados Unidos ya se ha editado en un deluxe de tapa dura, de hecho. Aquí, teniendo ya esta edición tan cuidada en tomo, lo más probable es que dentro de un tiempo prudencial (y siempre y cuando las ventas hayan acompañado) veamos a la editorial vasca reeditar la serie en un tomo en rústica como el que pudimos disfrutar para Essex County.

Royal City pone su broche final tan bien como comenzó, y nos despedimos de ella con un poco de pena. Nadie nos toca la fibra sensible como Jeff Lemire, y durante estos tres tomos los Pike se han convertido en parte de nuestra familia. Pero la pluma del canadiense es insaciable, ansiosa por contar más y más nuevas historias, así que no nos queda más remedio que dejarla marchar. A fin de cuentas, el cambio es bueno. El cambio es necesario.

Edición original: Royal City #'s 11-14 USA, Image Comics. Edición nacional/ España: Astiberri. Guion y arte: Jeff Lemire. Traducción: Santiago García Formato: Cartoné. Precio: 18,00 €. El cambio es bueno. Es necesario. Casi todos nos hemos sentido estancados en algún momento de nuestras vidas. La sensación de que estás sumido…
Guion - 9
Dibujo - 8.2
Interés - 9

8.7

Vosotros puntuáis: 8.1 ( 6 votos)
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Madrileño desde 1991, en los estudios me fui por los números mientras en casa me quedaba con las letras. Me crié pidiendo al Círculo de Lectores con mi madre y oyendo a mi padre hablar de Marvel, siempre con una peli de Disney en bucle. Fui niño con Mortadelo, adolescente con Spider-Man y adulto con Garth Ennis. Intento descubrir una cosa nueva cada día, y vivo con la ilusión de guionizar un cómic, escribir un libro y tocar un instrumento, aunque al final suela quedarme viendo vídeos de gatos. En mis otros ratos libres participo en un podcast de cine, pero esa es otra historia.
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