Píldoras Nacionales 68: Entrevista a Tirso Cons

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RESEÑAS

La casa de los susurros, David Muñoz, Tirso Cons y Javi Montes; Dolmen Editorial; 144 págs., color, 24 €.

Ha tardado tanto en llegar hasta nosotros, que las expectativas que suscitaba La casa de los susurros eran altísimas; al menos para el que esto escribe. Todavía recuerdo la penumbra de aquel pub de Pontevedra en el que Tirso, en el año 2006, me hablaba emocionado de su sintonía con David Muñoz y de los ingredientes que estaban conjurando para este cómic, vocacionalmente orientado hacia el entretenimiento sin renunciar por ello a cierta solera en trama y caracterización. Expectativas las mías que, de hecho, se vieron acrecentadas cuando Tirso me mostró la sugerente portada del primer número y algunas páginas del interior, o cuando me llegó el primer volumen de la trilogía directamente desde Francia. Como me explicaba Tirso, el estupendo color de Javi Montes se había “quemado” un poco en aquella primera edición, oscureciéndose el grafismo en exceso para desespero del dibujante… pero ahí lucía efectiva y hermosa la estupenda narrativa visual de Cons, su intuitiva y aprovechada composición de página y la demoledora fuerza de su diseño de personajes. Del argumento poco podía decir: de francés ni papa. Así que sólo cabía fiarse de la impresión de mi esposa, a quien aquel número de inicio le había agradado.

Ahora, por fin, La casa de los susurros planta sus cimientos en nuestro país, a la vera de ese dolmen balear que ha hecho un meritorio trabajo de edición, dados los condicionantes de los que partía al tener que cocer su producto en co-edición con Estados Unidos. Se sufre un tanto el tamaño, porque Cons es poco dado a desperdiciar el espacio, pero el color luce hipnótico y la factura general se intuye cuidada. Ahora, por fin, La casa de los susurros se deja querer, se deja leer.

¿Y qué tenemos?

Un ingenioso y coherente articulado de lugares comunes para el celuloide de aventuras donde universos tan particulares y herméticos como Dragon Ball, El espinazo del diablo, Matrix o Underworld marchan de la mano en un mismo relato. No es este un logro banal de David Muñoz, a la par puesto al servicio del alarde artístico del que hacen gala Cons y Montes, por cuanto no resulta fácil que sensibilidades y lógicas tan dispares como las de estos productos logren casar entre ellas. Muñoz lo consigue… y con nota, ofreciendo al lector un tebeo de acción y misterio -entre clásico y moderno- aceptablemente compacto que posibilita el festival gráfico de sus ilustradores.

Pero este es también, junto con la sugerente ambientación que plantea para la historia, el mayor logro del guionista. Y es que, lamentablemente, algunos de los caminos que apunta el argumento, aquellos más singulares y estimulantes para un público adulto y sofisticado, quedan a medio recorrer, truncados, ramificaciones y honduras implícitas que se sacrifican en pro del avance del cuerpo central del guión. También, cabe decirlo para los que deseen ponerse pejigueros, las motivaciones de Ralph y Hana, dos de los secundarios que en determinados momentos inciden de forma notable en la trama, adolecen de un esquematismo que les resta credibilidad, con el consiguiente demérito que ello provoca en el desarrollo argumental. Detalles, matices, que poco importaran al gran público, a todo aquel que guste asomarse a un universo de ficción virgen, cargado de intrigas, conflictos, enfrentamientos y pasiones cautivadoramente invocados por nuestros tres compatriotas. Aunque detalles y matices que a paladares dados a la degustación pausada de nuevas esencias… pueden agrietarles lo absoluto de una experiencia totalmente placentera.

Ustedes deciden.

Toni Boix

ZN ENTREVISTA A… TIRSO CONS

Aprovechando el reciente lanzamiento de La casa de los susurros por parte de Dolmen Editorial y la confianza existente con Tirso Cons -viejo conocido de algunos integrantes de Zona Negativa- optamos por proponer al autor gallego una entrevista presencial, distendida y, en buena medida, improvisada. Las líneas que siguen a continuación recogen la transcripción de dicho encuentro, durante el cual Tirso comentó sus impresiones acerca de la edición española de la obra, valoró su evolución estilística y especificó más detalles relativos a proyectos posteriores. La forma perfecta de ponernos al día, transcurridos más de cuatro años desde la última vez en que tuvimos ocasión de entrevistarlo.

David Fernández (D.F.).- Tras el intento frustrado por parte de la efímera resurrección de la línea fórum de Planeta DeAgostini Cómics, por fin se ha publicado la edición española de La casa de los susurros. ¿En qué momento surgió la oportunidad de que se encargara de ella Dolmen? ¿Estuviste involucrado en la toma de decisiones relativas al diseño del recopilatorio?

Tirso Cons.- Pues me enteré de que lo cogió Dolmen porque me lo comunicaron ellos directamente. Además, se mostraron bastante entusiasmados con la idea, y eso llevó a que me permitieran involucrarme todo lo que quise: me consultaron decisiones gráficas como qué portada elegir, si mate o brillo, encuadernación, etc. Muy bien la verdad…

D.F.- Que en ese sentido, ha habido diferencia respecto al resto de ediciones.

Tirso Cons.- Sí, en ese sentido estábamos de acuerdo tanto Dolmen como yo en que la más representativa de toda la serie, que de alguna manera no spoilea la historia, era la primera. Y si se recopilaba, teniendo en cuenta que la portada de un libro es casi como la página uno, la primera era la más efectiva. No es la decisión que tomaron para la edición alemana o la norteamericana, porque preferían algo mucho más cliffhanger.

Portada y páginas interiores de La casa de los susurros, vistas en Desde mi mundo.
(haced click sobre las imágenes para ampliarlas)

D.F.- ¿Más comercial o llamativa, tal vez?

Tirso Cons.- Si bueno… no sé si es la más llamativa o no, porque de hecho la que más efecto comercial tuvo, con ventas inmediatas en mes de salida fue la portada del tomo uno. Además éramos más desconocidos dentro del mercado y fue una respuesta más inmediata, y según los informes que teníamos de los comerciales de la distribuidora en Francia, parece que se debía al atractivo de la portada. Con el tomo tres, sobre cifras globales no las tengo todas conmigo de que fuera más efectiva que la primera, pero bueno, tuvimos el honor de ser el libro más vendido en esa semana, según los informes que hace una cadena de librerías. Algo que se anunció en su momento, y que no dejó de ser otro gancho comercial a su vez.

D.F.- ¿Viste clara la reducción del formato desde un primer momento?

Tirso Cons.- Eso es que no dependía de nosotros. Por la información que yo recibí, Dolmen adquirió los derechos con un condicionante por parte de Humanoides: ellos también iban a hacer una edición integral para Estados Unidos con su filial: Humanoids, que es la encargada de publicar en inglés el material que tienen en catálogo en Francia. Creo que los que marcaban un poco las pautas era la propia editorial matriz. En ese aspecto, salvando una serie de detalles que eran un poco independientes de una edición a otra, como pueden ser la portada o incluir material extra, se mostraron mucho más colaborativos Dolmen que Humanoids. De hecho, fueron quienes se dieron la currada de preparar la maquetación de los extras. Los que más dispuestos se mostraron a que el libro tuviese el mejor material, aunque eso incrementase el coste de producción… Otra vez, chapó.

D.F.- Precisamente iba a preguntarte si esos materiales extra son específicos de la edición española…

Tirso Cons.- No, son compartidos. Porque en realidad, si no, habría dicho lo mismo a Humanoides: que si querían los extras que se lo curraran un poco. Si no, nos quedábamos sin ellos, a mí me daba igual: yo el material lo tenía, estaba ahí, y no deja de ser un añadido que siempre me resulta interesante cuando compro tebeos. Me gusta ver el proceso y colaboraciones… este tipo de cosas le dan más empaque.

Porque era una coimpresión, que si no, por esfuerzo, debería haber sido exclusivo de Dolmen.

La verdad es que estoy muy contento con la edición: quedó bien el papel, bien impreso, la reducción se perdió mucho menos de lo que pensaba que se podía perder, prácticamente no se pierde, se disfruta bien. Para los más puristas de la bd te gusta tener más amplitud, porque incluso te cambia la concepción de la lectura: no es lo mismo verla de un vistazo que hacer un recorrido por la página, por el propio formato y tal. Cambian algunos conceptos, pero estoy muy contento de cómo ha quedado.

D.F.- Esos comentarios sobre el proceso creativo, bocetos y demás, se completan con una serie de pin ups realizados por colegas de profesión, y muchos de ellos amigos personales, también…

Tirso Cons.- Si, los considero a todos (risas). Les puedo considerar a todos como algo más que colegas, simplemente. Son unos regalos que he tenido la suerte de haber podido recibir. No tiene tampoco mucha más explicación (risas). Son geniales… los dibujos, y ellos!

Pin ups de Tim Sale, Roberto Ricci y Daniel Acuña para el recopilatorio de La casa de los susurros.
(haced click sobre las imágenes para ampliarlas)

D.F.- ¿Qué principales diferencias hay entre ésta y otras ediciones?

Tirso Cons.- En Alemania era un poco más grande y no incluye los extras: querían imprimirlo un poco antes y pasaron de eso. Y la edición americana no lleva tapa dura. Es otra de las cosas que me comentaron desde Dolmen: yo prefería tapa dura, y ellos creo que también.

D.F.- La serie abarcó un periodo de realización bastante largo: entre 2006 y 2011, con diferentes retrasos durante la publicación de los tres tomos. Llegado el momento de analizar esta experiencia profesional, ¿cómo la valoras? Una serie desarrollada íntegramente por autores españoles dentro del mercado francés, primer gran proyecto en el que te embarcaste, etc.

Tirso Cons.- Sí, sobre todo porque apostaron muy fuerte por ello, principalmente gracias a Phillipe Hauri que fue el… bueno en realidad fue Nicolas Forsans quien de alguna forma me reclamó para recalar en Humanoides, encargándome en su momento del tomo cuatro de Marshall. Ya una vez dentro, como el editor encargado de ese tomo –que era como un fill in– era Phillipe, entablamos buena relación y le gustó mi trabajo. En ese periodo de meses coincidí también con David (Muñoz) en un festival y empezamos a tramar hacer una historia del estilo de La casa de los susurros y se lo vendimos bastante rápidamente a Humanoides. Phillipe apostó fuerte por ello y quizá tenga que ver ese periodo oscuro entre 2008 y 2011 que él se fue de la editorial, como la mayor parte de los editores. Mis relaciones con la editorial no fueron las mismas, y además me lesioné: tuve una epicondilitis y estuve ocho meses jodido. Más adelante me rompí un dedo en la misma mano, la derecha. Vamos, que he tenido que ser un cabrón, porque menudo karma! (risas) Parecía de coña ya la cosa…

D.F.- Parece que la recta final del proyecto se gafó un poco…

Tirso Cons.- Sí, bueno… ya llevaba medio álbum hecho en 2009. Pero es verdad que me bloqueé bastante. Y también tuve dos niños. Da vergüenza hasta decirlo (risas): ¡te ha dado tiempo a tener dos hijos entre medias! Bueno… ha sido un bache profesional…

D.F.- Pero con un buen final, ¿no?

Tirso Cons.- Sí, con un final más o menos bueno y con el que más o menos he recuperado el tiempo, después: de 2011 a fecha de hoy he hecho el tomo tres de Le Manoir… y cuatro tomos para Las crónicas de Legión.

Comparativa de las diferentes ediciones, vista en el blog de David Muñoz.

D.F.- También en relación a esa duración del proceso creativo, a base de entrevistar a diferentes autores he comprobado que el periodo de satisfacción con su propio trabajo suele ser bastante breve. ¿Te costó mantener la homogeneidad gráfica de la serie entre el primer y el tercer tomo? Desde la perspectiva que confiere la experiencia acumulada, ¿a la hora de revisando las primeras páginas de La casa de los susurros te sorprendieron algunas decisiones narrativas o estéticas que tomaste?

Tirso Cons.- De hecho, de cara a pasar de un tomo a otro tenía cierto bloqueo, porque notaba que incluso dentro del álbum que acababa de terminar de la primera página a la última había cambiado mucho. Entonces trataba de empezar un álbum planteándome tener mucho más fijas las cuestiones estilísticas, una guía de estilo… y volví a comprobar que me la volví a pasar por el forro. Al final llega un momento en que aquello era hasta casi contraproducente, me bloqueaba: no sabía por donde atacar la historia porque quería tenerlo todo tan bien planteado y las cosas tan claras a nivel estilístico que me volvía loco. Al final mandé todo un poco a tomar viento: en el tomo tres llegó un punto en el que directamente tiré hacia delante de una manera más o menos instintiva.

D.F.- Quizás un poco menos constreñido por la necesidad de mantener esa fidelidad estilística, ¿no?

Tirso Cons.- Sí, sí. Me divertí más y creo que aprendí bastantes más cosas que creo que me vinieron muy bien de cara a afrontar Legión con mucha más libertad y menos presión. Muchas veces estás tratando de… o al menos a mí me pasa, que a veces noto que cada paso que doy voy mejorando en algunos aspectos, trato de corregir errores y carencias que tengo en el dibujo. A veces eso también se convierte en un lastre, si estás revisionando tu trabajo constantemente.

D.F.- En ese sentido, también hay momentos en los que echas la vista atrás y valoras determinadas soluciones o recurso gráficos de forma positiva, que tal vez has perdido con el paso del tiempo, ¿no?

Tirso Cons.- Sí, te comentaba antes que a veces miras atrás y dices: “joder, menuda mierda acabo de hacer aquí”. Pero eso cuando miras inmediatamente para atrás. Pero si te remontas tres o cuatro pasos (a obras posteriores que ya has ido olvidando, piensas “pues esto que he hecho aquí funcionaba bastante guay”. Falla esto o lo otro, pero sin embargo son una serie de recursos, soluciones o simplificaciones que has perdido y que te hace plantear qué has perdido en esos procesos, en el camino, para que ahora notes que te falta algo: sea frescura o… A veces me gusta incluso ese tipo de soluciones a las cosas que te resultan imposibles. Alimentarte de tus carencias y de las cosas con las que no puedes, para convertirlas en soluciones que, resultando efectivas, acaban siendo parte del encanto que tiene un trabajo. En fin… no sé si me explico. En mi cabeza tienen sentido, pero lo mismo he dicho un montón de paridas… (risas)

Juan Díaz Canales y Tirso Cons, durante la presentación en Generación X (fuente).

D.F.- En la presentación de La casa de los susurros celebrada en Generación X (Madrid), que contó con Juan Díaz Canales como maestro de ceremonias y más de un autor entre el público…

Tirso Cons.- Sí, había mucho infiltrado por ahí (risas).

D.F.- …comentaste un poco la mecánica o el proceso de colaboración con David Muñoz, dando la impresión de que ambos confiabais mucho en vuestros respectivos talentos. En el sentido de que, en lugar de optar por un guión técnico con una exhaustiva descripción de cuanto sucedía en cada viñeta, él optaba por cederte un poco las riendas de ese aspecto del tebeo.

Tirso Cons.- Sí, era un poco desgranar lo descriptivo: centrarse en los sucesos y no en cómo suceden exactamente. Hablando en términos cinematográficos, que es como casi se plantean hoy por hoy los cómics… lo cual me sorprende bastante, ya que incluso se habla de dónde están las cámaras; a veces me chirría e incluso me molesta un poco. No soy un realizador! Soy un dibujante de tebeos! No hay cámaras!… en fin, volviendo al hilo… David, a pesar de ser un guionista de cine y televisión, tiene muy claro que está escribiendo un tebeo… y de alguna manera eso se reflejaba en el guión. Sus guiones eran claros en sus intenciones, y a medida que pasaban las páginas, había una mayor simbiosis. Funcionaba guai.

D.F.- Incluso está influyendo en la propia narrativa; en mi opinión, demasiado a menudo de forma negativa.

Tirso Cons.- Claro, claro… a parte de marcar una tendencia en la arquitectura de viñetas y página, desde el punto de vista del autor al leer un guión de marcado corte cinematográfico, que te plantea la propia descripción del paginado o distribución de viñetas de una forma tan encaletada, con descripciones de ubicación de “cámara” e incluso, más molesto aun, hablar de “travelling” o zoom! te condiciona de tal manera, que en ocasiones no puedes enfocarlo de otra forma, frustrando un poco el trabajo y lo peor, desaprovechando una naturaleza propia del medio, con sus características y muchas virtudes que mueren al entrar en ese juego.

D.F.- La riqueza de este lenguaje.

Tirso Cons.- Efectivamente. Por suerte, en parte del mercado francés, por el propio formato de página y lo caro que sale la superficie, se plantea de forma un poco diferente. Por el modo en el que se plantea, no puedes “consumir” tanto el espacio, no puedes jugar tanto con la velocidad con la que pasas de unas viñetas a otras, porque el propio lenguaje de la bd es un poco más pausado… pero eso también tiene sus desventajas. De todas formas, al menos por mi parte, trato de no verme constreñido por demasiadas “reglas” de un mercado.

D.F.- Pero sin llegar al extremo de la “narración decompresiva” que tan de moda estuvo en el cómic americano.

Tirso Cons.- No, no, claro. Hay ciertas cosas que se pierden, pero otras que se pueden desarrollar más, en base a la propia amplitud de la página: elementos que se pueden apreciar de un vistazo, etc. Son formatos diferentes, cada uno con sus limitaciones. Lo ideal sería poder cambiar en función de lo que sucede en cada página, pero en ocasiones la narrativa tiene que adaptarse.

Ejemplos de composición de página: El ojo del diablo y La casa de los susurros.
(haced click sobre las imágenes para ampliarlas)

D.F.- Creo que fue Kenny Ruiz en la misma presentación a la que antes hicimos referencia, quien hizo hincapié en tu composición de página, en la disposición de tus viñetas…

Tirso Cons.- Sí, se refería a como en ocasiones rompo un poco más las simetrías, inclino los planos y ese tipo de cosas… que no las veo para nada originales… ni creo que él se refiriera a eso… si no más al hecho de que me dejaran hacerlo, teniendo en cuenta que tanto editores como lectores parecen mostrarse reacios.

DF.- Eso te iba a comentar.

Tirso Cons.- No deja de ser una arquitectura parecida, lo que pasa es que hay veces que cosas sencillas como una inclinación del eje, o que sucedan cosas al mismo tiempo, son pequeñas violaciones de esas reglas no escritas de la BD más clásica de la que hablábamos…que de alguna manera me imagino que el que lo tenga en su propia cultura y lo haya visto desde siempre, le resultan mucho menos familiares y tiene las propias mucho más interiorizadas. Forman parte de su cultura y te resulta más difícil verte “contaminado” fuera de ellas. Pero creo que en la situación actual en la que accedemos a una cultura plural, desde Internet, estamos más influenciados y acostumbrados…

D.F.- En cierto modo no tiene por qué ser un acierto en sí mismo: en tu caso funciona bien, narrativa y estéticamente, pero es un acierto en la medida en que lo “pida” la historia y la secuencia concreta en la que aplicas ese tipo de soluciones.

Tirso Cons.- Sí, claro. Uso, no abuso. Muchas veces, lo que comenté en la charla, suelo plantear el storyboard a modo de boceto rápido y dibujado muy muy pequeño, imaginando apenas los volúmenes y el diseño de toda la página. A veces lo haces tan así, cuando la escena tiene cierta dinámica y velocidad, incluso a la hora de plantearte hacer el boceto y planificar la página, lo haces con ese mismo… Si te involucras un poco en lo que estás leyendo y en lo que tratas de representar, te metes en esa dinámica y las cosas como que se retuercen: dentro de tu cabeza lo ves todo más dinámico y eso te lleva a romper los ángulos. Llega un momento en el que lo plasmas así en el storyboard y yo lo que hago es no trasladarlo luego a una cosa lineal, sino trasladar esa idea inicial más caótica o dinámica, para que no se pierda en el camino por puras formalidades.

Me viene a la mente una de las páginas de Legión que habla un poco de esa arquitectura de la página: una serie de eventos que sucedían de una forma desordenada alrededor de un personaje, representaciones del entorno en el que se movía, que de algún modo le estaba condenando. De tal manera que al final, la viñeta que contenía al personaje condenado tenía forma de ataúd. Y no fue intencionado: en el boceto no, pero luego cuando lo vi pensé “hostia, si lo del medio es como un ataúd, es perfecto”. Al final, de alguna manera, el visualizar esas lineas, se te ocurren cosas que puedes trasladar, manteniendo ese “caos”.

A lo mejor no lo estás planificando de una manera super controlada, pero al final te das cuenta de que lo has trazado perfectamente. No es tan casual como pudiera parecer. Ese tipo de destrucción de esa arquitectura super clásica de la página, te trae a veces detalles que evocan una serie de sensaciones que no funcionan igual para todo. A veces varío la medida de la calle de las viñetas: a veces 0,3 centímetros, otras 0,5… y que ese blanco de tiempo a las transiciones… no sé… creo que nunca sé explicarlo muy bien, porque soy un dibujante algo anárquico. No le doy tantas vueltas a las cosas… que sí doy muchas vueltas antes de sentarme a dibujar… que no es lo mismo! (risas).

D.F.- En una entrevista anterior, que nos concediste en 2007, comentaste la posibilidad de que estos tres tomos tuvieran una continuación, aprovechando el final en cierto modo abierto. ¿Es una posibilidad todavía viable, o das por cerrada esta obra y esta etapa de tu carrera?

Tirso Cons.- Es muy difícil por diversos factores. De todas formas, ese final abierto no era de cara a continuar la historia como tal. La historia que gira en torno a los personajes planteados en La casa de los susurros termina como tal, pero no como un apocalipsis en que es imposible retomarlos. No planteábamos que se terminara y no se pudiera retomar más, pero tampoco un “continuará”. Hay una serie de personajes como Sarah o Dagmar… Pero principalmente Sarah, que tiene una historia de maduración, de desarrollo y de toma de decisiones. Pero los personajes principales en el conflicto que se cuenta en La casa de los susurros son Demian y Simón. Nosotros habíamos pensado que de alguna manera ese universo tendría que quedar abierto a las posibilidades que presenta. De hecho Sarah es un personaje muy interesante: al principio teníamos una idea de crear historias aparte, yendo por fases madurativas. Ese choque frontal con la madurez a una temprana edad por culpa de un drama, a pasar de otro tipo de conflictos más propios de la adolescencia o incluso de 20 años o lo que sea… Pero en realidad no sería La casa de los susurros, sino otra historia. Otra cosa es que el personaje sea el mismo. En cualquier casoes muy complicado porque es muy complicado que, a día de hoy, vuelva a trabajar con Humanoides. O al menos a corto plazo.


Trailer de Les Chroniques de Legion, visto en el blog de Tirso

D.F.- Tras La casa de los susurros llegó el turno de abordar otro proyecto muy ambicioso: Las crónicas de Legión. En este caso, al igual que te sucedió con Marshall, te encontraste con un universo de ficción que gráficamente ya había pasado por las manos de John Cassaday. Además, compartes tareas con otros dibujantes como Mario Alberti, Mathieu Lauffray o Zhang Xiaoyu. ¿Cómo influyeron estas circunstancias en tu trabajo?

Tirso Cons.- Casi no conocía el trabajo de Zhang. Había visto algunas páginas de una serie que hizo para Humanoides llamada Crusades. Conocía el trabajo de Mario y por supuesto el de Mathieu, claro. De alguna manera, al principio estaba un poco cagado, porque meterte en unas páginas detrás de ciertos autores, pues da un poco de vértigo, pero tampoco me dio mucho tiempo: llevaba retraso con La casa de los susurros y no podía empezar con Legión. Tuve que hacerlo en tiempo record y no me planteé nada, me tuve que poner a piñón. Con la suerte de que en el primer tomo no tenía muchas páginas y parece que pasé un poco desapercibido. Pero en el segundo tuvo bastante buena acogida mi parte, y eso de alguna forma me dio bastante confianza de seguir en la línea de lo que había hecho en el tomo dos. Al ir ajustado de plazos no había tiempo para rayaduras.

D.F.- En La casa de los susurros trabajaste con gente de tu total confianza, a los que ya conocías de antemano, como Javi Montes o el propio David Muñoz. Pero en este caso, por una parte de subías al carro de, por así decirlo, una franquicia que ya había tenido éxito en otra editorial, y por otra parte con un equipo creativo bastante numeroso con el que no habías tenido contacto previo. ¿Fue un cambio muy radical para ti?

Tirso Cons.- Además tenía la etiqueta de blockbuster y era bastante impactante, parece que te carga de más responsabilidad. Pero como te decía, al final tienes que sacar el trabajo adelante y no te planteas mucho. No fue difícil porque a Fabien llevaba tratándolo un tiempo: desde que me dijeron que querían contar conmigo hasta que comencé a dibujar las páginas de Legión pudo pasar más de un año y medio. Tuve un año y medio para charlar con ellos, tener relación, coincidimos varias veces en persona… Entonces al final, aunque cuando me incorporé no nos conocíamos mucho, hubo tiempo… Y luego el editor es Phillipe Hauri, que fue con el que empecé en Humanoides. Al final como fue a través de guionista y editor, cada uno de los dibujantes mantenía su parte y fuimos un poco independientes. Había un embudo para que cada uno hiciera su parte, y como Hauri es mi editor de confianza, fue un trabajo más o menos fácil. Esto me lleva a confesar que elijo los trabajos en función de su conozco a la persona con la que trabajaré, si tengo una buena relación personal y profesional.

D.F.- Con Fabien Nury se dio la casualidad de que, como tu, ostenta experiencia en el campo de la publicidad; y como David Muñoz, también en el mundo del cine y la televisión. ¿Hubo buen entendimiento con él en cuando a la colaboración y a vuestras respectivas visiones del medio?

Tirso Cons.- Sí, sí, Fabien tiene muy claras las cosas, su parte del trabajo. Pero de alguna manera al principio estaba un poco más constreñido sobre lo que yo trataba de entender lo que el trataba de explicar. Hasta que no fui cogiendo un poco de soltura… él mismo me la iba dando, recibía un feedback por su parte, en el que cada vez que me tomaba un poco más de libertad, él me animaba a ello, a que fuera un poco más allá. De alguna manera llegué a cambiar planteamientos de páginas y ese tipo de cosas, sin que a él le molestara en absoluto, siempre y cuando funcionara. Delega muy bien todo el aspecto gráfico, narrativo e incluso visual y no tiene ningún problema si le gustas. Por eso elige con quién le apetece trabajar, tiene esa suerte. De alguna manera al principio te cargas con un poco más de responsabilidad, por ser una colaboración nueva no sabes como funcionará, pero da mucha libertad, a pesar de ser una persona con las ideas muy claras y bastante seria con el trabajo.

Páginas de Les Chroniques de Legion, vistas en el Facebook oficial de Tirso Cons.
(haced click sobre las imágenes para ampliarlas)

D.F.- Recuerdo que una de las últimas veces que nos encontramos comentaste que estabas haciendo una serie de cambios respecto a tu entintando, probando cosas diferentes…

Tieso Cons.- Si.

D.F.- La pregunta es, ya muy lejano El ojo del diablo, ¿qué aspectos de tu estilo crees que han cambiado más? ¿Con cuáles estás más satisfecho?

Tirso Cons.- Los materiales cambian la técnica, eso es de cajón. Cuando hice El ojo del diablo, dibujar y entintar, dentro de los tiempos en que teníamos que producir aquel álbum para que fuera rentable, no me acababa mucho de convencer, porque no tenía demasiada seguridad y ralentizaba demasiado el proceso. Luego con La casa de los susurros me pasé a trabajar solo con lápices y luego con Photoshop, con la seguridad de que todo se puede retocar o arreglar. Y luego es cuando me vino el problema de la epicondilitis, que me vino derivado por trabajar con lápices. Sobre todo porque para que me quedara todo limpio, fácil de dejar el dibujo limpio para el coloreado y todo, era necesario trabajar con unos lápices muy duros que necesitaban bastante presión en la mano a la hora de trabajar. Eso me acabó machacando. De hecho, en el tomo tres incluso entinto bastantes cosas con el ordenador, ni siquiera he usado el lápiz duro. Cuando empecé con la fisioterapia para recuperar esto me comentaron que tenía varias lesiones en los ligamentos de la muñeca y del codo por la presión que ejercía a la hora de dibujar.

También era un trabajo mucho más tedioso, con mucho detalle, con mucho trazo corto… que crea un tipo de movimiento que afectaba mucho a mis ligamentos. No sé tío… muchos dibujantes se machacan la espalda con las posturas o yo que sé… cada uno tenemos nuestro tendón de Aquiles. El mío son las muñecas… Entonces me pasé a hacer el dibujo a lápiz de boceto, muy suelto, con trazos muy amplios, y luego pasé a entintar con plumilla y pincel, que son técnicas de trabajo bastante fluido. Lo cual me obligó a cambiar en parte de estilo y en parte cambió el acabado, la técnica, la forma de plantearlo, no puedes meter detalles de la misma manera, sino que tienes que buscar una simplificación cuando los planos son demasiado lejanos. No tienes efecto zoom que a veces tienes con el lápiz por estar constantemente afilado, o luego con el Photoshop lo detallas más aún.

Entonces ese cambio aparte me llevó a descubrir una serie de cosas nuevas que me han gustado mucho. Y a trabajar con nuevos materiales que te llevan a ese vicio por la documentación y ese gozo de la experimentación, de mancharte las manos… Esa parte del proceso lo hacía mucho menos aburrido que el trabajar como antes: un tipo de lápiz para el boceto, lápiz por encima que no dejaba de ser con la misma técnica, para repasar lo hecho, escanear y volver a trabajar sobre un dibujo que ya era el tercer paso sobre lo mismo. De esta manera, dibujas de un modo, entintas de otro –teniendo que dibujar, porque lo dejas menos acabado– en el que el Photoshop casi no existe: cuando corrijo lo hago con gouache, con tinta blanca, con cuchillas… de alguna manera me he permitido redescubrir –o descubrir, en mi caso– técnicas con las que casi nunca había trabajado. Tiene un componente de aprendizaje que es muy entretenido y ayuda a afrontar cada día que trabajas con un poco más de motivación.

D.F.- Ya para finalizar, teniendo en cuenta que has terminado tu aportación a la serie Las crónicas de Legión, ¿podrías comentarnos en qué estás trabajando ahora o cuáles son tus planes de futuro más inmediato?

Tirso Cons.- Pues estoy preparando varias cosas, pero ninguna está definida. Sí puedo adelantar que serán en Glènat. Me han propuesto varias cosas que me han resultado interesantes, y yo les he propuesto otro par que también se lo ha resultado a ellos. La cosa está en ir cerrándolas, dándole prioridad a unas u otras según se concreten… pero la que va en cabeza hasta ahora es una historia que escribí hace un tiempo y que tiene bastante entusiasmado a Philippe… y también que no estaré solo en el proceso creativo. No puedo decir más. No me gusta hablar de las cosas que no tengo cerradas.

D.F.- Nada más por nuestra parte, salvo agradecerte el tiempo que nos has dedicado.

Tirso Cons.- Gracias a ti David… pero aunque hayamos terminado… ¿nos tomaremos otra ronda, no?

D.F.- Cuenta con ella.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y apasionado por el noveno arte desde que tiene uso de razón, en 2005 comenzó a colaborar en la web colectiva Zona Negativa, centrándose en la preparación de reseñas, entrevistas y crónicas de eventos relacionados con el mundo de la historieta. Estas tareas ocupan buena parte de su tiempo de ocio, junto con la redacción de artículos para las ediciones españolas de DC Comics por encargo de ECC Ediciones.

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El Asombroso Espaiderman
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El Asombroso Espaiderman

Buen artículo.

Eduardo
Lector
Eduardo

comprare la edicion USA. No soporto las reducciones de tamaño

Raúl López
Admin

Excelente reseña Toni y enhorabuena por la entrevista David y Tirso me ha encantado. La obra es una autentica delicia y la edición de Dolmen no desmerece al contenido.

sibaix
Lector
sibaix

Yo he disfrutado visualmente con esta obra, me parece que visualmente esta a una gran altura, la trama quizas podria dar mas de si pero tampoco me ha parecido mala, un comic que se disfruta y espero con ganas mas obras de este dibujante que me parece fantastico.
Muy interesante la entrevista gracias.

john sandman
Lector

La han cagado en la edición con el tamaño  pues meten muchas viñetas por pagina y de dibujo muy detallado,por lo demas muy recomendable.

Javié
Lector
Javié

Madre mia, que maravilla de entrevista, muchas gracias de verdad, cuando he terminado de leerla y he visto que tenía 5 comentarios no daba credito, imagino que hay distintos gustos y distintos publicos, unos mas ruidosos que otros, en serio, enhorabuena.
 
 
Si cuando alguien habla de “comic español” leyera cosas como La casa de los susurros, el mundo tendría en otra consideración nuestro mercado, pero es lo de siempre, estamos acostumbrado a que el material patrio que se publica aquí sea poco competitivo y claro, luego no se fian, y ahora gente como Tirso y Dolmen apuestan por lanzar el material en España, vende 2000 tomos y no genera ingresos suficientes para todos los implicados, una pena, de todas formas me alegro muchisimo de que se hayan decidio a sacarlo porque le tengo unas ganas terrible, lo dicho, compra segura.

Xelo
Lector
Xelo

Una muy buena entrevista, muy interesante. Lo mismo para la reseña de Toni Boix, que se prodiga poco para lo bien que lo hace 😉
La casa de los susurros es un buen comic. Tirso y Montes hacen un trabajo estupendo, y sí, la redución del tamaño afecta un poco la lectura. Me da la sensación de que con ese coloreado (que es genial, no hay duda) pensado para otro formato, al reducir se pierde algo del trazo de Tirso… pero sigue siendo un trabajo perfectamente disfrutable. Espero que tenga buena acogida, para que podamos seguir viendo otras obras de los autores.