Píldoras Nacionales 41: Álex Fito

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RESEÑAS

3537Raspa Kids, Álex Fito; Ediciones Glénat; 120 págs., color, 19’95 €.

Reconozco que, hasta la lectura de Cristóbal Nazareto, desconocía demasiado la obra de Álex Fito como para poder tener una opinión fundada sobre él. Su manera de retratar la realidad no me seducía, pero sí su paleta de colores (de hecho, al igual que me sucede con Chris Ware, uno de sus referentes confesos). Por lo demás, en cuanto a temáticas, sólo había tenido acceso a algunas historietas sueltas de los Raspa Kids en la revista catalana Tretze Vents, pero no había sido capaz de adentrarme en ellas del todo… ahora entiendo que por no saber cuáles habían sido los orígenes de la serie.

Así, fue Cristobal Nazareto el cómic que obró el milagro de despertar mi interés hacia este creador mallorquín por su capacidad para mezclar en una misma propuesta un humor de denuncia desagradablemente crudo y una cierta ternura extrañamente inocente. Celebro que así fuera porque, después del grato sabor de boca que me dejaron las aventuras de ese Jesús distópico y sin techo, acercarme al recopilatorio sobre los Raspa Kids me ha supuesto una nueva y agradable sorpresa. Todo lo que me gustó de Nazareto sigue ahí, en especial ese acertado retrato de la resiliente alegría “de vivir” pese a todo propia de los niños y esa afilada ironía marca de la casa Fito que desnuda las incongruencias y miserias del mundo adulto. Sin embargo, junto a todo esto, en Raspa Kids emergen todavía otra virtudes que en Cristobal Nazareto no eran tan evidentes.

Mientras que parte de la gracia de aquel cómic era su falta total de diálogos, en las primeras aventuras de los Raspa Kids podemos comprobar que Fito domina con precisión el arte de contar y sugerir mediante frases a medio construir y sus respectivos silencios.

Por otro lado, cuando en el álbum todo parecía apuntar a que asistiríamos a un sin fin de travesuras más o menos imaginativas de estos niños de ultratumba, Fito nos traslada a Méjico, donde abandonamos el muestrario de desidia parental propia de las sociedades opulentas para sumergirnos en la particular manera que se tiene en Méjico de sobrellevar la pérdida de los más queridos. Es en esta parte del recopilatorio cuando las historietas de Fito se cargan de sensibilidad y nos demuestran que -en absoluto- éste es un autor de los que venden humo tras cortinas de presuntuosa intelectualidad… y se le agradece.

ZN ENTREVISTA A… ÁLEX FITO

Toni: La muerte se ha convertido en uno de los tabúes de la post-modernidad. Tú no solo te atreves a hablar de ella, sino que la entrecruzas con la infancia. ¿A quién se le ocurre algo así?

Álex Fito: Pues supongo que a mí. De todas maneras no es nada premeditado, ni algo que hiciera para provocar. Me salió de forma natural. Opino que si eres alguien que se plantea la vida, es imposible que no te plantees en algún momento la muerte, y si además has sido niño y recuerdas lo que es, (la parte más intensa y auténtica de la vida), pues no es tan raro que haya llegado a hacer un libro como éste.

Toni: ¿Qué plus crees que le aporta el tema de la muerte el enfocarla desde la experiencia de los niños?

Álex Fito: El plus de que lo más inesperado, que es la muerte de alguien que acaba de nacer , es posible, o lo que es lo mismo, que la muerte es inevitable, y puede llegar en cualquier momento, como muchas otras cosas negativas o inesperadas. De todas formas, este cómic va más de cómo no tratar a nuestros niños, que de la muerte en sí.

Toni: La serialización de Raspa Kids se ha repartido por cabeceras de índole muy diversa. ¿Te ha resultado difícil colocar una serie surgida para Nosotros somos los muertos en una revista como Tretze Vents sin traicionar el espíritu inicial de esta creación tuya?

Álex Fito: Muy buena pregunta. No ha sido difícil porque lo que he hecho en el Tretze Vents ha sido colocar las historias más inocentes y en las que fueran un puro juego entre los niños, sin que salieran padres, o malos rollos, y que además van muy bien para quitar un poco de peso dramático en el libro final.

Toni: ¿Pero la editora de Tretze Vents conocía el periplo anterior de la obra y su particular idiosincrasia o lo que le planteaste fue una propuesta muy concreta y cerrada para cuya aprobación ella no necesitase saber nada de las primeras apariciones de los Raspa Kids?

Álex Fito: Sí que conocía algo de la obra, pero también sabía (porque publico con ellos desde hace muchos años), que no iba a hacerle nada que me pudiera censurar después. Hay mucha confianza.

Toni: En determinados momentos tus historias sobre los Raspa Kids son de un gore corrosivo que echa p’atrás, mientras que en otros relatos consigues comunicar una gran ternura. ¿Son cambios que te pide el cuerpo, es algo muy premeditado o simplemente refleja que en Raspa Kids has conseguido encontrar el cajón de sastre a la medida de tu sensibilidad?

Álex Fito: No sé, supongo que es como veo la vida. No me gusta la tristeza en la vida real, pero existe, y lo que sí que me gusta de la vida real es la ternura. Supongo que una cosa se contrapone a la otra, y eso es lo que funciona, al menos para mí. Me gusta leer cómics que me entretengan, pero si se plantean cosas, mucho más. Es mi gusto particular a la hora de comprar otros libros también.

Toni: Entonces, ¿dirías que la parte más dura de tus historias es algo que impone la realidad en la que vivimos, mientras que la parte tierna es tu particular respuesta ante esa realidad?

Álex Fito: Creo que lo has definido muy bien, la ternura es mi forma de reaccionar, y el humor también. Supongo que me debe salir un humor tierno, o algo así.

Toni: En la excelente entrevista que concediste a Glenat sobre Cristóbal Nazareto aclaraste tu vinculación con el mundo de la gente sin hogar. En Raspa Kids, sin embargo, también realizas todo un ejercicio de reivindicación hacia un modelo de paternidad y de infancia más o menos concretos. ¿Desde qué experiencias construyes ese discurso?

Álex Fito: La verdad es que basé la historia de Nina en la infancia de mi madre, que aunque no fue igual, tuvo algo de eso, llevada a la época actual. En realidad este cómic es una reflexión de lo que no me gustaría hacer si un día tengo un hijo, y el miedo que te da hacer las cosas mal en algo tan complicado e intenso a todos los niveles como es ser padre…

Toni: Curiosamente, en tu nueva serie Camila Parda cambias de bando y retratas a unos padres víctima de una hija despótica. ¿Ha sido fruto de la necesidad de ser justo con esas relaciones paternofiliales un tanto complejas o, una vez más, la crudeza de la realidad se ha impuesto y has podido comprobar por ti mismo que existen muchos pequeños dictadores en nuestros hogares del siglo XXI?

Álex Fito: Las dos cosas, pero sobre todo esto último. Hemos pasado de tener niños sometidos, a sometedores, y aquí no apuesto por la ternura, si no por la más pura mala leche, incluyendo una gran dosis de crítica social, a todos los niveles, ya que es una tira de humor para un periódico, y tengo que abrir mi abanico.

Toni: Otra nota peculiar en Raspa Kids es que, cuando más explícitamente escoges reflejar el mundo de la muerte y del duelo, lo haces desde los paradigmas de la cultura mejicana. ¿Puedes decirnos por qué?

Álex Fito: Es muy sencillo, porque nací en México, y allí este tema está muy presente, y la forma estética que tienen de representarla me parece bella y fascinante. Me apetecía además compartir todo ese amor a ese mundo con la gente española para que la conociera más.

Toni: ¿Naciste allí medio de casualidad o culturalmente tu linaje procede de ese país?

Álex Fito: De más o menos casualidad, he sido yo mismo el que he elegido acercarme a esa cultura, nadie me ha obligado a hacerlo, y es para mi un hobby, y una inspiración.

Toni: Y volviendo al tema de tu aproximación artística al duelo y a la muerte, nos contabas que la estética mejicana alrededor de eso te parece bella y fascinante. Pero, más allá de eso, ¿cómo te posicionas tú personalmente ante esta moneda de dos caras que conforma la pérdida de nuestros seres queridos?

Álex Fito: Yo creo que todo está en el cerebro. No creo en el cielo, ni que los muertos vuelvan cada noviembre a visitarnos, pero lo hacen en tu cabeza si tú así lo quieres. Eres tú el que los llama, porque los hechas de menos, no son ellos los que vienen a ti.

Toni: Aunque no resulte propio preguntarle a un niño si quiere más a su padre o a su madre, ¿Álex Fito le debe más a Chris Ware o a Max?

Álex Fito: A los dos. Max me marcó la preadolescencia, adolescencia y juventud, y Ware desde la juventud hasta mi “madurez” actual. Como artista y dibujante me han marcado por igual, cada uno a su manera.

Toni: ¿Cuáles son las particularidades formales del lenguaje del cómic que más te interesa explorar como creador?

Álex Fito: Me remito otra vez a Ware y gente que hace experimentos narrativos y gráficos atrevidos, como Calpurnio, pero sólo si se entienden las historias, cosa que no todo el mundo consigue. Yo no lo hago a menudo por tiempo, pero me encantaría hacer más experimentos si tuviera el lugar donde las pudiera colocar. Hice uno muy evidente en el álbum de hace un par de años llamado Cada dibujante es una isla, editado por inrevés edicions, donde gran parte de dibujantes de las islas dábamos una vision particular de lo que significaba ser dibujante viviendo en una isla.

Toni: ¿Crees que esos experimentos pueden tener alguna funcionalidad narrativa más allá de una pura “gracia formal” que no distorsione la comprensión de lo narrado?

Álex Fito: Claro, hay muchos cómics que lo demuestran, Cuttlas es el mejor ejemplo.

Toni: Dices que no abundas más en esos experimentos por falta de tiempo y de espacio donde colocarlos. Como artista inquieto que eres, ¿cómo sobrellevas esa necesidad de probar cosas de este tipo y no poderlo hacer por la limitación que te imponen las circunstancias?

Álex Fito: Para el día a día prefiero hacer cosas que se entiendan aunque sean formalmente normales, lo otro lo dejo para momentos muy concretos, así ya me va bien. Es muy complejo y absorbe mucha energía y tiempo.

Toni: En la entrevista sobre Cristobal Nazareto hablabas de que la gente que trabajan con excluidos son a su vez también ellos unos outsiders sociales. Ahora has hablado de los dibujantes como islas. ¿Tu experiencia como ciudadano isleño te hace ser muy sensible a las experiencias de desencuentro y aislamiento propias de nuestra cotidianidad actual?

Álex Fito: La verdad es que no, estoy rodeado de dibujantes buenísimos con los que me relaciono normalmente, y yo soy muy social. Lo que me hace sentir más marginal es el hecho de trabajar casi siempre sólo, como la mayoría de los dibujantes, vivan donde vivan.

ENLACES DE INTERÉS
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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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J Calduch
J Calduch
24 junio, 2010 13:59

¿Existe ya alguna recopilación de Camila Parda? ¿dónde se publica? me acabo de enamorar de esa tira y la necesito.

JAVIE
JAVIE
Lector
24 junio, 2010 16:59

Si he entendido bien,¿este libro es una recopilacion de las tiras que aprecen en la revista tretze vents,o es una historia con principio y final?

Me parece super interesante el tema de la infancia,como ha cambiado la relacion de los niños para con los padres.

Una vez mas gracias por la genial entrevista y gracias por seguir destapando esas pequeñas joyitas que tiene menos publicidad y que acabarian por perderse.

alex fito
alex fito
24 junio, 2010 17:54

Hola, una respuesta a los intereseados:

Camila Parda sale en un periódico local de mallorca, el diario Ultima Hora, desde hace apenas un mes. Espero esta ño que viene recopilarla en un álbum con alguna editorial nacional.

Aquí iré colgando algunas tiras de vez en cuando:
http://www.camilaparda.blogspot.com/
y puedes ser amigo suyo en facebook, se llama Camila Parda.

Raspa Kids club es una historia laraga con principio y final, con varias subhistorias que han salido en la revista Tretze vents, pero que forman parte del todo.

En una palabra, si te lees el álbum seguido, leerás una novela gráfica entera, aunque a veces esté separada por episodios.

Jordi Querol Rielo
24 junio, 2010 23:46

Me lei hace unos años los dos o tres numeros de la edicion de Inreves y tengo un grato recuerdo de su lectura. Me gusto ese humor negro y esa vision tan particular de la muerte. Desgraciadamente la tenemos muy cerca, como en el caso del accidente de tren de Castelldefels de esta misma noche 🙁 Me ha impresionado mucho. No puedo dejar de pensar que no somos nada (es topico pero es cierto), que somos mucho mas debiles de lo que parecemos, sensaciones que me transmitieron mangas como Jacaranda, Dragon Head o en menor medida Battle Royale (esta va por otros derroteros xD).

En fin, cuando tenga un hueco me pillare esta nueva edicion. Gracias Alex por tu trabajo y a Toni tambien claro!