Portada de Peppino Impastato. La sátira contra la mafia, de Lelio Bonaccorso y Marco Rizzo

Edición original: Peppino Impastato, un giullare contro la mafia (Becco Giallo, 2009)
Edición nacional/España: Peppino Impastato. La sátira contra la mafia (Liana Editorial, 2025)
Guion: Marco Rizzo
Dibujo y Color: Lelio Bonaccorso
Traducción:: Marta Tutone
Rotulación y maquetación: Gabriel Regueiro Poza
Corrección: Pepe Montilla
Formato y precio: Rústica con solapas. 114 páginas. 22€

Humor contra el crimen y la corrupción.

«Con las ideas y el valor de Peppino, nosotros seguimos.»

De un tiempo a esta parte el cómic ha ampliado el foco para abordar temáticas que hace más de cuarenta años no tenían cabida en un medio en el que, con algunas excepciones puntuales, solo parecía concebido para un tipo de obras enmarcadas en los géneros tradicionales. No quiere decir que se publicaran malos cómics, ya que todos podemos decir miles de obras que nos han maravillado y lo siguen haciendo. Sin embargo, había historias que no tenían nada fácil encontrar su lugar como atestiguan muchos ejemplos como los problemas que Carlos Giménez tuvo para encontrar quien le publicara las primeras entregas de Paracuellos. Una obra que se pude considerarse como una de las precursoras de los cómics de memoria histórica, uno de los géneros que ha florecido en los últimos años. En nuestro país hemos podido descubrir historias y personas que habían sido silenciadas durante años por el régimen totalitario que durante años ejerció un poder absoluto haciendo que sus vidas y luchas quedaran en el olvido. Un poder que en Italia ha ejercido durante años la mafia que también ha tratado de condenar la memoria de cientos de personas que se opusieron a ellos y a sus aliados políticos durante décadas. Personas como Giuseppe “Peppino” Impastato protagonista del cómic Peppino Impastato. La sátira contra la mafia escrito por Marco Rizzo y dibujado por Lelio Bonaccorso que nos ha traído a nuestro país Liana Editorial con una edición magnifica repleta de extras que nos permite profundizar en su vida y lucha. Un cómic que fue todo un éxito en Italia cuando apareció en 2009 cosechando premios como el Premio Micheluzzi a Mejor libro, Premio Giancarlo Siani, Premio de la Sátira de Forte dei Marmi o Premio Boscarato a Mejor Guion en el Treviso Comic Book Festival.

El cómic de los italianos Marco Rizzo y Lelio Bonaccorso, una pareja que se ha especializado en las biografías abordando las de figuras tan relevantes como Marco Pantani, Ernesto «Che» Guevara o Jan Karski (estas dos últimas publicadas en nuestro país por Panini y Norma respectivamente), nos nuestra la vida de Giuseppe “Peppino” Impastato, una figura muy desconocida en nuestro país y en todo el mundo salvo en el sur de Italia, fue durante toda su vida un incansable luchador por la libertad, ya sea defendiendo a los campesinos de su tierra o plantando cara a la mafia y sus aliados del poder político. Peppino nació en Cisni en la provincia de Palerno en 1948 y fue asesinado por la mafia la noche del 8 al 9 de mayo de 1978 cuando solo tenía treinta años y faltaban solo dos días para que se celebrasen unas elecciones municipales a las que concurría como candidato. El mismo día 9 que aparecía su cadáver también se produjo el asesinato en Roma del primer ministro italiano y líder democristiano Aldo Moro a manos de los Brigadas Rojas, algo que hizo que su muerte pasara desapercibida junto con la colaboración de la policía y políticos corruptos que quisieron atribuirla a un fallido intento de atentado en los trenes. Por suerte, su madre y sus amigos lucharon durante años para que se hiciera justicia limpiando su nombre y consiguiendo que se juzgara y condenara a Gaetano Badalamenti, el capo responsable de ordenar su muerte.

A diferencia de lo que pudimos ver en la reciente Todavía estoy vivo de Roberto Saviano y Asaf Hanuka que también abordaba los problemas con la mafia, Rizzo y Bonaccorso nos ofrecen una historia más tradicional, ya que ellos no forman parte de la historia como si sucedía con el autor de Gomorra. Pero eso no significa que estamos ante una obra que se quede en un merecido homenaje a Peppino, ya que no estamos ante un mero relato hagiográfico centrando en loar su figura sin dejar sitio a algunos de sus claroscuros, aunque no son muchos. A lo largo de las páginas de un cómic que no tiene una estructura lineal, ya que va dando saltos en el tiempo para poder conocer los momentos más importantes de la vida del protagonista entre los que destacan como hilo conductor la emisión de un programa de radio en el que Peppino satirizaba los tejemanejes de la mafia y del alcalde de su ciudad natal, una convivencia que no es exclusiva de Italia como pueden atestiguar las fotos del actual líder de la oposición de nuestro país con un conocido narcotraficante. Quizás se encuentra a faltar que el cómic nos muestre alguna escena más para comprender la relación entre la familia del protagonista y la mafia, pero los numerosos e interesantisimos textos incluidos como extras nos aclaran cualquier duda que pudiéramos tener.

Junto con la vida del protagonista y su militancia política ligada a las luchas de la izquierda italiana durante los años sesenta y setenta, el cómic también nos permite ver cómo eran las condiciones de vida en unos pueblos donde el poder no lo ejercían las autoridades oficiales, sino los mafiosos y sus círculos. Un día a día mediatizado por unas redes que hacían que quien más quien menos tuviera una conexión con la Cosa Nostra como le sucedía a Peppino con su padre con conexiones directas con ellos que le hacían chocar son su hijo, pese a sus intentos por protegerle. Esa visión de la influencia y control a todos los niveles de la sociedad es uno de los temas principales de la obra, junto con la amenaza que siempre supone para el poder el humor. Por eso es contra lo que siempre cargan en primer lugar los poderosos, ya que es desde lo más sencillo como una risa sirve para lanzar cargas de profundidad que se quedan en la memoria. Aunque, por desgracia, no hace inmune ante las represalias de toda índole. Así que todos deberíamos que tener clara la importancia de garantizar la libertad de expresión a todos aquellos que se atreven a hacer humor en contra de los privilegiados.

Visualmente Lelio Bonaccorso hace un gran trabajo con un gran manejo del tempo de una historia que salta constantemente entre diferentes épocas que podemos reconocer sin ningún problema gracias a lo bien que refleja los cambios en el aspecto del protagonista, que siempre es reconocible. Tiene un estilo que dota a sus personajes de un toque caricaturesco, pero que no aleja de la realidad a una historia que se asiente en ella. También hay que destacar el gran uso del color que permite reflejar de una forma muy especial la maravillosa luz mediterráneo del sur de Italia, como podemos ver en las páginas que transcurren durante la infancia del protagonista.

Peppino Impastato. La sátira contra la mafia es un comic que nos permite conocer la figura de una persona dispuesta a cualquier sacrificio por luchar contra la mafia. Un fantástico ejercicio de memoria histórica por parte de dos autores, Lelio Bonaccorso y Marco Rizzo, que nos ofrecen un relato veraz, honesto y emocionante de alguien que debería ser conocido en todo el mundo. Un precioso homenaje que nos recuerda el poder del humor para luchar contra la tiranía.

Lo mejor

• Poner descubrir a alguien como Peppino.
• EL reflejo de la vida en los pueblos dominados por la mafia y la corrupción.
• Las maravillosas páginas de la infancia de Peppino.
• No es un relato hagiográfico.

Lo peor

• El cómic no aporta el contexto necesario para comprender del todo la vida y lucha de Peppino. Por suerte, el volumen tiene una enorme cantidad de extras que si ahondan en esos aspectos.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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