
La vida con Párkinson.
«Para mi tener Párkinson es como llevar un traje de buzo todo el día. Pero de los antiguos.»
La enfermedad de Párkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que afecta el movimiento, siendo más común en personas mayores de 60 años. Se caracteriza por temblores, rigidez, lentitud de movimiento y problemas de equilibrio. Según los datos de la Sociedad Española de Neurología el Parkinson afecta a entre 120.000 y más de 160.000 personas en España. Una prevalencia de 118 pacientes por cada 100.000 habitantes siendo la segunda enfermedad neurodegenerativa más común tras el Alzheimer. Se diagnostican unos 10.000 nuevos casos anuales y el 70% de los afectados supera los 65 años, aunque un 15% son menores de 50 años. Unos datos que nos permiten ver el panorama general de una terrible enfermedad, pero no sirven para conocer las dificultades que tiene la realidad diaria para todos aquellos que tienen que convivir con ella. Algo que si pudimos conocer en Tiembla (Bang) el cómic en el que Ramon Ricart plasmaba su vida desde que le fue diagnosticada la enfermedad con apenas 47 años. Un cómic de esos que dejan una huella profunda en cualquiera que los lee y sirven para recordarnos que es un medio que como todos se puede convertir una ventana abierta a diferentes realidades que no siempre tienen que ser ficción y puro escapismo y puede abordar cualquier tema de forma directa. Ricart también es el responsable de No solo tiembla donde nos trae las historias de nueve personas con un diagnóstico de Párkinson en edad joven. Una forma inmejorable de tratar de entender cómo marcan sus vidas todos los problemas que deben afrontar y que nos debería servir para empatizar con ellos.
Estamos ante una obra coral que se articula en torno a los relatos de nueve personas reales. Nueve testimonios llenos de verdad que nos permiten ser testigos directos sus vivencias, sus miedos y sus aprendizajes. Unas historias que relataron al autor y a Agnès Capell en diferentes encuentros y que son la base para cada relato en los que Ricart introduce elementos fantásticos que funcionan a modo de metáforas visuales de gran potencia que nos permiten descubrir de una forma mucho más directa los que ellos sienten. Un reflejo de las sensaciones que les provocan los síntomas visibles e invisibles de una enfermedad que sigue siendo muy desconocida para todos los que no la viven de cerca, ya que es mucho más que los temblores a los que la asociamos. Esas metáforas que nos remiten a elementos de cotidianos y de la cultura popular son todo un acierto y una de las partes más notables del cómic. Un cómic donde conocemos las historias de Montse, Olga, Julián, Anna, Sofía, Manuel, Jordi, Judith o Josep nos hablan fatiga, tristeza, ansiedad, depresión o insomnio, pero también la resiliencia, la creatividad y la capacidad de reinventarse y sobre todo de no dejarse derrotar por la enfermedad.
Si hay algo que hay que agradecerle a todos los que han participado en este proyecto, además de visibilizar la realidad de la enfermedad, es que lo han hecho desde una visión llena de optimismo en la que también tiene cabida el humor que no está reñida con enseñar las partes más duras de la enfermedad, pero siempre con una exquisita delicadeza. Ese necesario y sanador mensaje de optimismo hace que la lectura deje una sensación de esperanza pese a todo. Algo que hay que agradecer a todos los implicados en el cómic, así como su valentía y honestidad para compartir su experiencias con nosotros para que aprendamos a entenderles y acompañarles.

Al igual que sucedía con Tiembla en No solo tiembla nos encontramos con un cómic donde prima por encima de toda la legibilidad. Sin embargo, en esta ocasión Ricart nos ofrece algunas composiciones de página más variados y arriesgadas adaptándolas a lo que demanda la historia que nos quiere contar de cada personaje. También es una novedad el uso del color que se emplea en las historias de cada personaje quedando en blanco y negro las partes en las que vemos como cada uno de ellos va relatando en sus reuniones con el autor y Agnès. Estas últimas partes esta dibujadas de forma más realista y sin cajas de viñetas de forma que también sirven para separar una de las historias.
La edición de Bang es muy similar a la que realizaron de Tiembla. Como extras nos encontramos con un prólogo del neurólogo Javier Pagonabarraga y un epilogo de Agnès Capell.
Con No solo tiembla Ramon Ricart firma un cómic lleno de sensibilidad y verdad que nos acerca a la vida diaria de las personas que tienen que vivir con la enfermedad de Párkinson a diario. Un retrato íntimo de sus miedos y padecimientos, pero que también deja ver que hay cabida para reinventarse y seguir haciendo las cosas que nos hacen felices. Una forma perfecta para conocer lo que es la enfermedad que deberían leerse todos esos políticos empeñados en recortar el gasto sanitario y de investigación para dárselo a empresas privadas que solo buscan su propio beneficio a cualquier precio.
Lo mejor
• La delicadeza y el respeto con el que está contada cada historia.
• Lo bien que refleja visualmente algunos de los problemas de los protagonistas.
• El optimismo que desprende.
Lo peor
• Que como sociedad no sepamos poner en el centro de las políticas dotar de recursos a la investigación sobre este tipo de enfermedades.












