Magazine DC España – Julio 2022

Inauguramos el mes de julio con una nueva entrega del Magazice DC.

INTRODUCCIÓN

Pues ya en pleno verano arrancamos el mes con un nuevo Magazine que viene cargado de las novedades de DC. Julio es un mes en el que llega una nueva producción a los cines de DC, donde el protagonismo recala en las mascotas de los héroes que nos dan cita para el 29 de julio en las salas, sin excusas ni justificaciones. Recordar que tenemos un podcast dedicado a estos peludos héroes en el que no solo hacemos un recorrido a todas las que han aparecido alguna vez en el Universo DC, sino que analizamos las posibles razones para su creación y como con el tiempo han quedado fijadas en el imaginario colectivo.

Este mes, además, llega una edición especial de una de las series más punteras y especiales de las publicadas por DC, Nightwing, que permite disfrutar del arte de un inspirado Bruno Redondo. No os la podéis perder.

Wonder Woman se tiñe de negro y oro, mientras que le llega el turno al Detective Marciano de la mano de Steve Orlando, para dejar paso a la interpretación de RAM V de la Cosa del Pantano. Tres obras interesantes y para todos los gustos a la que se une una cuarta, no menos especial, dedicada a Superman y sus encuentros cósmicos.

Pero vamos de dejarnos de tantos preámbulos y damos paso al Magazine de este mes, con un versus que os va a encantar, una encuesta que creará división de opiniones y otro sinfín de novedades DC que os refrescaran en estas fechas en el que la canícula parece ya plenamente instalada sobre nuestras cabezas. Y para los que ya estáis de vacaciones, a disfrutarlas.

TITULARES

JUICIO A… LA COSA DEL PNTAANO NUEVOS 52 SCOTT SNYDER

En contra…Iris West

Inventiva contra imaginación. Pensaréis que no existe la disyuntiva, pero escritores como Scott Snyder demuestran que es posible. Es innegable que el guionista tiene una imaginación desbordante, pero parece que le falta la capacidad de hacer algo nuevo con ella. Y la Cosa del Pantano de los Nuevos 52 es un ejemplo perfecto de ello.

Hay algunas ideas geniales, muchas ideas locas, y un empacho absoluto de ideas que no van a ninguna parte.

Admito que la saga empieza captando, y mucho, el interés del lector. Mientras releía aquellos primeros números me preguntaba por qué recordaba con tan mal regusto esta etapa. Aparte que el dibujo de Yanick Paquette es maravilloso y, pese a su angulosidad característica, se adapta e incluso emula en muchos casos aquellas estampas orgánicas de Bissette y Totleben que marcaron una época.

Lástima que no esté en todos los números, aunque hay dibujantes que lo substituyen muy dignamente, y algunos como Francavilla que no necesitan imitar a nadie.

Pero volviendo a la historia, Snyder nos sorprende tirando de origen y reabriendo el concepto del hombre tras el monstruo, el cual un tal Moore se encargó de destruir por completo en su momento. Hablando de dicha etapa (a la cual sólo haré referencias y no comparaciones, que tampoco quiero ser cruel), el escritor incluso sabe recrear el terror y el asco que provocaban ciertas sensaciones, como el uso de los insectos o incluso el homenaje a aquella criatura deformada llamada Inbunche.

Y aún podría meter aquí más aciertos, como la propia idea de la putrefacción como reino, con Arcane como avatar, y alguna que otra idea sobre botánica para sorprender en algún momento de la trama… y hasta ahí puedo leer.

El declive empieza con un cierto sentimiento de alargamiento, que se termina haciendo tan pesado como un chicle que perdió su sabor hace horas. Ya nos hemos enterado de que esta Cosa del Pantano vuela y pega tortas como panes. Ya sé que los malos son muy malos. Ya he pillado que Alec quiere volver con Abby.

Por cierto, buen ejemplo de los errores del escritor. Subrayar una relación imposible hasta la saciedad (resulta que se conocían de niños, de jóvenes, en otra vida…), pero olvidarse de la relación. Quiero decir, no-hay-química. El guion se pierde en la enfatización y se olvida de crear ese algo entre los personajes que nos mantenga en vilo. No, no vale basarse en lo que ya hizo otro autor en otra etapa.

Y entonces llega el momento de las ideas locas. Vamos a crear un crossover con Animal Man y Frankenstein, en el primer caso porque también es un avatar de la vida (vale) y en el segundo because yes. Espera, vamos a crear un mega-ejército de la putrefacción que podría conquistar el mundo. Es más, dejemos al lector ojiplático ¡ya ha pasado! Esto… y ahora ¿cómo hago para volver al estatus quo? ¿Quizá derrocho inventiva o incluso realmente me atrevo a romper con todo?

Pero claro, hablamos de Snyder, y su constante huida hacia delante. Todavía nos queda ver que la Cosa del Pantano vuela y pega tortas ¡contra Superman! O que Batman ¡tenía un robot gigante escondido que puede salvar la situación! (me suena de algo eso, bueno, me suena de dos algos ¿o eran tres?). O que…

Y por supuesto la resolución de toda esta morralla se la sacará de la manga, sin pensar demasiado.

Inventiva contra imaginación. Ojalá ganara la primera de vez en cuando.

A favor…Linda Park
julioLa sombra de Alan Moore es larga. Es bien sabido que es así y poder salirse de esa sombra y ofrecer algo nuevo y distinto es algo muy difícil. Su trabajo en los años ochenta en la serie de La Cosa del Pantano revitalizó al personaje y a la serie de manera radical. Supo conjugar lo heroico con lo terrorífico, sin dejar de lado aspectos medioambientales. Su trabajo cambió la manera de ver y entender al personaje y desde entonces es la vara de medir todas las historias de Alec Holland.

En las oficias de DC siempre existe alguien que desea poder escribir a la Cosa del Pantano. No hay año en el que un guionista levante a mano para solicitar lanzar un proyecto. Es así, el personaje levanta pasiones entre los escritores o, acaso, ¿buscan poder dar la puntilla al trabajo de Moore? ¿Se trata de un tema de ego?

Entre esas manos estuvo la de Scott Snyder cuando en DC dieron carpetazo a sus series tras los eventos narrados en Flashpoint y el Nuevo Universo DC desembarco bajo el título de los Nuevos 52. La serie que se puso en marcha distaba mucho de buscar emular, copiar, o siquiera acercarse lo que hizo Moore, pues ni Snyder está a la altura ni el dibujante elegido, Janick Paquette, podía alcanzar el aspecto tenebroso que lució el trabajo de Moore de la mano de Totleben y Bissette. Sin embargo, sus intenciones eran otras y por tanto caer en el juego de la comparación es un error.

Snyder y Paquette diseñan una serie en la que Holland se asienta con fuerza en el género superheroico, pero sin despreciar el terror. Sus historias discurren en un pantano horrible, pero sus poderes y como los usa se adscriben más a un superhéroe que lo que se había podido ver a hasta entonces en manos de otros guionistas, mucho más continuistas con el trabajo de Moore.

La integración del personaje dentro del Universo DC es total.

Su aspecto cambia, se recuperan antiguos amores, antiguos enemigos, se añaden nuevos conceptos, se construye un nuevo status quo para el microcosmos del Alec Hollnd que funciona dentro de ese nuevo Universo DC. Y para ello la serie se entronca dentro del trabajo de Jeff Lemire en la excelente etapa que escribió de Animal Man dentro de los Nuevos 52.
Ambas series conforman un todo bien coordinado que, dentro del caos del Nuevo Universo, es toda una rara avis.

La etapa de Scott Snyder al frente de la Cosa del Pantano supuso el regreso de este personaje al Universo DC por todo lo alto. Ofreció un enfoque distinto en cuanto a su origen y exploró la relevancia para el mundo de la existencia de un héroe capaz de proteger la naturaleza y por ende la vida del planeta. Enfrentarlo a la putrefacción fue la mejor metáfora del bien contra el mal, la vida contra la muerte. Y un ejemplo de que este personaje es el superhéroe planetario definitivo, porque sus poderes llegan a donde no llega ningún otro justiciero. Porque no solo puede salvar a cualquiera en un acto violento o criminal, sino que puede luchar contra la misma destrucción del mundo por reverdecer el planeta y permitir que siga existiendo. Y eso hace de este trabajo algo sólido y coherente, que sabe construirse dentro de los cánones del personaje, pero que no teme dar un paso al frente para evolucionar sin miedo a distanciarse de la larga y pesada sombra de Moore.

Magazine

ROBIN Y BATMAN

Lemire + Robin + Batman.

Sí, todos pensamos lo mismo. Relaciones familiares, paterno filiales en este caso. Vale, Robin y Batman no son familia, pero en Batman y aledaños los lazos familiares son un elemento capital para entender a los personajes y sus motivaciones.

Lemire es ya un autor bregado. Ha escrito decenas de cómics y ha participado en muchas colecciones. Quizás no nos sorprenda tanto, quizás no nos parezca tan fresco, pero su solvencia está garantizada.

Algunos dirán que nos explica la misma historia, no solo por el conflicto familiar, eterno motor del guionista, sino también por el tira y afloja sobre la responsabilidad “paterna” de Batman sobre Robin, sobre la rebeldía de éste y sus ansias de libertad.

¿Es la historia de siempre? La respuesta es sí.

¿Vale la pena? La respuesta es que también y mucho.

El triángulo “familiar” que conforman Batman, Alfred y Robin explica mejor y de manera más original el recurrente conflicto entre el padre autoritario y el hijo que se rebela, que muchos otras obras de corte “más realista”.

Dustin N’guyen le da un todo suave y casi onírico a la obra que ayuda a poner énfasis en la parte emocional por encima de la acción y las chiribitas.

Muy recomendable para fans de los personajes y para aquellos lectores a los que les gusten las historias de padres e hijos con un toque original.

NIGHTWING

No es habitual comentar en el magazine mensual un número de una serie regular que no sea el número uno. A no ser que se trate de una ocasión especial.

Y esta es una ocasión especial.

Nightwing es la serie de moda del DC y, podríamos decir, con permiso de nuestros amigos y vecinos, del cómic de superhéroes actual.

Bruno Redondo y Tom Taylor están desplegando una colección que sitúa al primer Robin como puntal de la editorial. Al tratarse de una colección regular sufre alguno de los problemas habituales, como mezclarse con macro eventos o cruzarse otros personajes y colecciones.

El trabajo de los autores es tan bueno que no es que se resienta poco de estos lastres, es que los aprovecha para potenciar y apuntalar la serie.

Tom Taylor dijo que el dibujante con el que mejor se entiende es con Bruno Redondo y esa química se transmite en un tebeo que rezuma amor por el cómic. El dibujo de Redondo es sintético y preciso, la narrativa es diamantina y permite que se entienda el tebeo sin apenas leer el texto. Los diálogos de Taylor son medidos y quirúrgicos. Muestran humor, guiños a los lectores y cariño por los personajes.

¿El resultado? Cuatro (4) nominaciones a los premios Eisner. Una de ellas por el décimo número (este número) de la colección regular (numeración ECC). Se trata de un paréntesis entre el cruce con Estado de Miedo y la visita de Jon Kent a la colección. Los autores han aprovechado el momento para soltarse un poco y exhibir de su calidad.

Se trata de un número en que toda la acción ocurre en un solo plano continuo (el estilo de La Soga de Hitchcock) en el que vemos a Dick cruzar Bludhaven. Redondo se luce en la transición de la acción, la narrativa, el movimiento, la planificación y los fondos. Es un número soberbio, una gozada para los fans y un ejemplo de las posibilidades del medio.

ECC lo publica en una edición especial desplegable que debe tener un lugar privilegiado en la biblioteca de cualquier lector que ame los tebeos.

MÁS ALLÁ DEL CABALLERO BLANCO

El universo de Batman de Sean Murphy ya es toda una franquicia. El éxito de su primera entrega, Batman: Caballero Blanco (donde el Joker, sano a ratos, es Jack Napier, el salvador que la ciudad de Gotham necesita) propicia toda una saga de títulos. La maldición de Caballero Blanco, con su spin-off incluido, Von Frio (dibujado por Klaus Janson) o el segundo spin-off, de seis capítulos de duración con Katana Collins y Matteo Scalera protagonizado por Harley Quinn, muy importante en este cosmos (¿es a partir de aquí cuando DC decide virar a la loca payasa hacia el heroísmo?) o el, anunciado dedicado a Capucha Roja (con nuevo Robin incluido y “publicitado” en este primer número) son una buena muestra de la extensión que está tomando el Murphyverso. Con la excepción evidente de Red Hood, todos los cómics mencionados han sido publicados por ECC en grapa y posteriormente en tomo. Pero los spin-off son añadidos que no dibuja Murphy y que no siguen otra de las señas de Caballero Blanco, el trepidante ritmo y la sucesión de golpes de efecto irrevocables. Con el regreso del título principal se espera retomar el devenir de la historia y disfrutar con el trazo de su dibujante titular. Matt Hollingsworth se había ocupado del color de las dos anteriores series, siendo sustituido en esta ocasión por Dave Stewart,, colorista del cómic de Harley Quinn, donde, coloreando a Scalera el resultado es más pictórico, de igual forma ocurre con el cómic que nos ocupa. Murphy siempre ha sabido elegir muy bien a sus colaboradores y si Hollingsworth es uno de los mejores, también lo es Stewart. Junto con Bellaire, probablemente sean los tres mejores profesionales de su campo.

La conclusión de la segunda serie deja unas circunstancias llenas de posibilidades. Mirar al futuro puede ser una buena opción. Batman Beyond es una serie nacida de la mítica Batman: The Animated Series, pero pronto adquiere valor por sí misma. El personaje llega a los cómics en 1999 de la mano de Hilary J. Bader y Rick Burchett. A lo largo de su trayectoria ha tenido dos protagonistas, el televisivo McGinnis y el comiquero Drake, Murphy apuesta por el de la pequeña pantalla. Una tercera entrega que deja sentir cierta mentalidad empresarial en el autor, la explotación de su universo de seguro reporta grandes beneficios y es lógico pensar en sacar tajada, pero no se ha pensado bien la historia e incluso parece estar saltándose sus propias reglas autoimpuestas. Las dos primeras historias las quiere contar, el resto quiere querer contarlas.

Una sensación provocada en parte por la torpe presentación de una Gotham en la que han pasado 10 años. Las relaciones entre los personajes han cambiado y la exposición ocupa gran parte del cómic. De momento, tiene menos fuerza que los anteriores libros, pero un tibio comienzo no es obstáculo para seguir a un Batman muy bien dibujado, que en dos cómics ya ha creado un universo propio que apetece seguir descubriendo.

ESCUADRÓN SUICIDA: BLAZE

Simon Spurrier es un guionista británico, forjado en los fuegos de la mítica revista 2000AD, que no tardó en llamar la atención de Marvel. Si hubiera que hacer foco en alguno de sus trabajos dentro de esta editorial, el que tal vez podría despertar más interés, sería el de Legión, donde el escritor da toda una lección de escritura tratando a un personaje tan complejo como es el hijo de Charles Xavier. Su mente fracturada y su nivel de poder hacen de su personaje un campo abonado para plantar las mejores semillas, pero al que solo unos pocos pueden acceder. Spurrier firma un trabajo mayúsculo con el personaje.

Pero aquí estamos en el Universo DC y el guionista se hace cargo de una obra que cae dentro del sello Black Label. No es su primer trabajo para la editorial de Burbank, pues, también con el dibujante, Aaron Campbell, se hicieron cargo de John Constatine: Hellblazer, firmando una etapa tremendamente interesante.

Spurrier es un escritor que busca adentrase en la psique de los personajes, colocarlos en una posición compleja y ver hasta dónde puede llevarlos. Y eso es justamente lo que hace en este especial en el que conjuga a cuatro miembros del Escuadrón, Harley Quinn, Pacificador, Rey Tiburón y el Capitán Bumerang, con el fin de tutelar a otros cinco miembros del Escuadrón con la idea de eliminar a un metahumano que está destruyendo el mundo.

El guionista usa este conflicto para añadir una nueva variable a la ecuación: si un miembro de los nuevos reclutas muere, su poder es transferido a otro. No cuesta mucho darse cuenta de lo que esto supone y de lo que puede despertar en un grupo donde la moralidad no es su fuerte. Este conflicto interno, unido al externo, genera la doble dualidad que tan bien sabe manejar y que pone al lector en el centro de una trama en la que no solo hay acción, sino cuestiones de difícil gestión. ¿A que suena interesante?


DETECTIVE MARCIANO


La espera ha terminado. Por fin, se edita en nuestro país la serie de Detective Marciano, de Steve Orlando, Riley Rossmo e Iván Plasencia. A pesar de que su éxito comercial fuera muy limitado, perfectamente entendida como una serie marginal, de la que se le puede sacar poco rédito económico en definitiva, gozó de enorme aceptación entre la crítica norteamericana, así como de un público fiel.

El personaje no se ha distinguido a lo largo de su trayectoria por contar con series muy extendidas en el tiempo o que consigan una cuota significativa del mercado, pero en esta ocasión sí se va a distinguir por su contenido. En consonancia con otras propuestas de su tiempo, va a centrar la atención en los problemas derivados de la personalidad, la conciencia y la dificultad en el tratamiento de la identidad del héroe.

Para ello, nadie mejor que Rossmo a la hora de construir enigmas y problemas desde el dibujo, con una imaginación desbordante, con un estilo más independiente y que gusta de verse en DC Comics de vez en cuando. No solo es interesante cómo se desarrolla el drama, sino que la acción también disfruta de tratamiento en la colección, dejando un resultado interesante.

Una de las recomendaciones del mes, sin duda.


WONDER WOMAN: BLACK AND GOLD

Las antologías son explotadas por DC Comics en los últimos tiempos. Superman, Batman y Harley Quinn están bajo los títulos cromáticos y multitud de recientes octogenarios han recibido su cómic homenaje en forma de antología. Un formato que dispone a distintos autores a realizar una historia corta en la que reafirmar las cualidades esenciales de los héroes que las protagonizan. En este caso llega el turno de Wonder Woman, la amazona por excelencia de DC, con viñetas en blanco y negro aderezadas con toques de color dorado, más o menos preeminentes en función del artista ocupado de la historia. Existe desigualdad en la calidad de los distintos tebeos, suele ocurrir en este tipo de trabajos, con autores más inspirados que otros, como no podía ser de otra forma.

Josie Campbell, Kurt Busiek, Liam Sharp, Marguerite Sauvage, Steve Epting, Mariko Tamaki, Peter Tomasi o Nicola Scott entre muchos otros trabajan en un tomo menos inspirado que el, excelente, y recientemente publicado Superman Red and Blue (si solo vas a comprar una antología es la mejor elección) pero disfrutable, especialmente por aquellos que gocen de este tipo de trabajos o quieran realizar un acercamiento a Diana.

Distintos Dioses, algún futuro lejano, cambios de poderes con alguna villana de la amazona, Liam Sharp con una potente historia o Busiek realizando un canto de amor a los cómics de la amazona de la Edad de Oro, con villanos de la Edad de Plata, con una representación que recuerda a la televisiva Lynda Carter, son algunas de las historias que puedes encontrar en este libro que aúna 6 números de la antológica serie, con cierto interés en representar distintas épocas del personaje.

LA COSA DEL PANTANO: EL DEVENIR

Ram V es uno de los autores de moda. Sin hacer mucho ruido, ha ido abriéndose hueco en la editorial, ofreciendo propuestas distintas, originales, en las que destaca su tratamiento del terror y los personajes trágicos, de los que sabe sacar un partido sobresaliente. Como ya viéramos en su infravalorada etapa al frente de La Liga de la Justicia Oscura, sus virtudes como guionista son muy coherentes con un personaje como la Cosa del Pantano.

En esta ocasión, siendo conscientes del agotamiento que ha venido sufriendo el protagonista y la dificultad a la hora de llamar la atención del lector, todavía muy dado a comparar cualquier serie con la guionizada por Alan Moore, escapan del mismo para intentar construir una historia distinta, con otra galería de personajes.

En ese sentido, los números de Estado Futuro fueron un anticipo de lo que estaría por venir, más en cuanto a estilo que contenido, dejando un resultado sorprendente y que pedía mucho más.

Al dibujo, le acompaña el artista de Lois Lane, Mike Perkins. En la citada, desarrollaba el argumento en torno a los grises, con preponderancia del misterio en el diseño de personajes e historia, explotando muchas de las cuestiones que vemos en su nuevo trabajo.

La ruptura de estilo único en las páginas, la inventiva en las características de viñeta y la constatación de otros modos de hacer terror, son algunas de las principales virtudes de esta miniserie, que ya ha conseguido un puesto de honor en las listas del último año en EEUU.

SUPERMAN – ENCUENTROS CÓSMICOS

Interesante tomo de DC Icons, aunque cortito, el que nos tiene preparado ECC este mes. Y con material prácticamente inédito, aparte de la mega-explotada aunque genial historia de Alan Moorepara el hombre que lo tiene todo”. Y es que este recopilatorio trata de compilar todas las apariciones pre-Crisis de Mongul (salvo por aquella rareza del DC Challenge que tampoco nunca hemos podido catar por estos lares, lanzo el mensaje al viento que nunca se sabe), y alguna cosilla más.

Esas cosillas extra son el detalle de incluir, por ejemplo, el número anterior a la primera aparición del villano, ya que era cuando se juntó el eficiente equipo creativo de Marv Wolfman y Jim Starlin en DC Comics Presents 26. Por cierto, que era aquel legendario número en el que una de las historias de complemento presentaba por primera vez una nueva versión de los Teen Titans que marcaría una época. Si, la del mismo Wolfman y George Pérez.

De hecho, las historias de complemento de DC Comics Presents, que entiendo no tengan cabida en este tomo, bien valdrían un recopilatorio al estilo Limited Edition. Porque rondan por estos números Sargón, Congorilla, Jonny Thunder (el del Oeste), Rip Hunter… amén de talentos como Bob Rozakis, Romeo Tanghal o Gil Kane.

Pero volviendo a esta joyita de libro, tras la normalita historia de Wolfman de villano que engaña a los héroes para enfrentarse (supes contra lantern), Len Wein se une a Starlin para crear al mítico enemigo de Superman. Wein si que aprovecha el formato y nos entrega hasta tres entretenidas y bien hiladas historias, con el Detective Marciano, Supergirl y el Espectro como invitados.

Aparte, es divertidísimo dejarse llevar por ese Superman pre-Crisis que supera la velocidad de la luz a placer, rompe las barreras del espacio-tiempo y que demuestra una despreocupación absoluta al enfrentarse a fuerzas capaces de destruir planetas a su paso. Mongul también está bien caracterizado y desde el principio muestra ese algo por encima del villano de opereta habitual.

La siguiente aparición del villano la aprovecha el mismísimo Paul Levitz para continuar la historia del héroe que él mismo había creado, Starman. Tras las aventuras de este sosia del Capitán Marvel (tiene hasta unos brazaletes cósmicos), de nuevo tenemos una historia extra sin Mongul para completar los trabajos de Starlin en la colección. En este caso con un Roy Thomas a los (soporíferos, siento admitirlo) diálogos, porque el argumento es del dibujante y no está nada mal; Aparece Hawkgirl y se inventa al abuelo (Kryptoniano) de Superman.

En todo los casos, el que está increíble es Starlin. Sea entintado por él mismo, el correcto Steve Mitchell, el rey de la casa Dick Giordano, o mi debilidad personal Tanghal, el artista se sale. Sus composiciones de página nos hacen imaginar el poder de los super-seres que se enfrentan, los viajes espaciales inimaginables, y las tecnologías alucinantes. Starlin tiene una fuerza arrolladora que se siente a cada página.

Pero la vida sigue, y Mongul aparece de nuevo ya sin “Mr. Muerte”. Levitz le ha pillado el gusto al malvado y de nuevo aprovecha para traer personajes, si no creados por él, prácticamente suyos; la Legión de Superhéroes. Esta vez le acompaña un justito Curt Swan, que por suerte gozaría de un gran canto del cisne con precisamente el guionista de la última historia del volumen (aunque no en esta ocasión).

Para quien no conozca este clásico de Moore, que aproveche el tomo para entender por qué se la conoce como la mejor historia de Superman. El retorcido último plan de Mongul para torturar a nuestro héroe no es otro que darle el regalo de su vida. Dave Gibbons tampoco se queda corto y nos regala su estilo clásico en las líneas claras y moderno en la narrativa, el cual siempre es un deleite.

Este recopilatorio nos ofrece por tanto una mezcla de todo el Starlin de Superman o todo Mongul, edad de plata poco antes de la revolución ochentera, guionistas de vieja escuela y maestros del medio. Si te gusta mezclar, déjate emborrachar.

ES LA HORA DE LA ENCUESTA…

Y como hemos estado hablando del bueno de Alec Holland, hagamos de editores y decidamos cual va a ser su futuro editorial en DC.

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Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Cordobés del 77, afincado en Barcelona y biólogo de profesión. Me gusta entender el mundo en viñetas desde pequeño. Fogueado con Ibáñez, Hergé y compañía, terminé enamorado, a la vez, de los mutantes Claremont y los adolescentes de Wolfman. Luego Zinco terminaría de conquistarme con crisis, ligas, legiones, Miller, Moore, Morrison, Gaiman... Tras los apabullantes años noventa terminé apartándome un poco del cómic, pero con el tiempo me volvió la locura. Con la madurez he sabido ampliar mis gustos, filias, críticas… y de hecho en los últimos años lo que más me gusta es la teoría e historia de los cómics.
Jurista. Mi historia comienza con una grapa del Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Dieciséis años después, el interés por las viñetas sigue intacto. Esta gran afición me ha llevado a expandir los límites de mi curiosidad y a ser creativo, a librarme de prejuicios a la hora de conocer obras y a saber que, por muy mal que vayan las cosas, siempre habrá una nueva aventura esperándome en la estantería.
Málaga (1984). Desde muy pequeño leía tiras cómicas en los dominicales, 13 rue del percebe era mi favorita. A mis padres les gustaba que su hijo leyera y cada poco tenía un Astérix nuevo para leer y releer. A la edad de diez u once comencé con el americano, Spiderman para ser más exactos. La saga del clon fue mi primera lectura. Todavía me pregunto cómo pude aficionarme con aquello pero la verdad es que me atrajo enormemente e incluso el no saber qué estaba leyendo (para nada empecé con el número 1) fue un plus para mi interés. La primera lectura siempre condiciona y como secuela me deja mi gusto por personajes alternativos. Tras esto, vino lo demás; universo Marvel , mi adorada DC, cómic independiente y grandes obras que me mostraron lo realmente interesantes que pueden llegar a ser los tebeos.
Nací en Lleida (1976) y vivo en Sant Feliu de Llobregat. Estudié Psicología y luego tres años en la Escola Joso donde me dí cuenta del enorme mérito que tiene hacer un comic. Me encantan el western, la filosofía y las biografías. Moore, Crumb, Giffen, Miller, Bagge, Goscinny, Gaiman, Sánchez-Abulí, Toriyama, Taniguchi, Eisner, Morrison... son tantos....
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Matches_Malone
Matches_Malone
Lector
12 julio, 2022 9:57

Ese número de Nightwing es una pasada.

Drury Walker
Drury Walker
Lector
En respuesta a  Matches_Malone
13 julio, 2022 22:03

Si, lo es.

EsteveTheque
EsteveTheque
Lector
13 julio, 2022 13:41

Nightwing y Swamp Thing caen!