Los Sexcéntricos. De la creación al calvario

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Edición original:Astiberri
Guión:Ramón Boldú
Dibujo:Ramón Boldú
Formato:Rústica, 232 Páginas
Precio:21 €

 

“Todo lo que cuento es verdad” Ramón Boldú.

Los Sexcéntricos. De la creación al calvario nos trae de vuelta a Ramón Boldú. Eso significa que volvemos a colarnos en su vida, siempre con la sonrisa que provocan sus historia. En esta ocasión nos narra sus experiencias con las revistas de cómics a lo largo de los últimos 30 años.

Ramón Boldú nos lleva deleitando con la historia de su vida desde 1991. Primero en las páginas de El Víbora (Bohemio pero abstemio y Memorias de un hombre de segunda mano, recopiladas por Astiberri en un solo tomo) y en los últimos años en las novelas gráficas que le ha ido editando Astiberri (El arte de criar malvas, Sexo, amor y pistachos y La vida es un tango y te piso bailando) nos han ido narrando cronológicamente su vida. Con EDT publicó La voz que no cesa cómic sobre la vida del poeta Miguel Hernández con guión de Ramón Pereira.

Las novelas graficas de Ramón Boldú como autor único son autobiográficas. En Los Sexcéntricos se centra en sus desventuras relacionadas con el mundo de los cómics. La historia se articula en torno a la publicación de Los Sexcéntricos y la posibilidad de recopilarlos en álbum. Se editan (¡¡¡Por fin!!!) las 71 únicas páginas que se han podido recuperar. Era una página de humor que se publicaba semanalmente en la contraportada de la revista erótica LIB del Grupo Z. Estas páginas se van intercalando con las anécdotas que en las que se basaban las mismas o con lo que le ocurría a nivel tanto profesional como personal mientras las realizaba.

Ramón Boldú es el precursor del cómic autobiográfico en España. Carlos Giménez y Vázquez editaron previamente historias autobiográficas pero es Boldú quien trae la influencia del underground americano. Siempre desde el humor porque la vida es una tragicomedia. Es diferente de Joe Matt y Chester Brown en el optimismo que desprende su persona/personaje. Nunca se regodea en sus desgracias como hacen ellos. Se presenta como un buen tío con el que te podrías tomar unas cañas. Al Joe Matt de los cómics nunca le daría la mano si no sé donde la ha tenido… A los que retrata sin ningún tipo de filtro ni piedad son a los que le rodeaban, nos los muestra tal cual son, o tal cual los recuerda. Si algo destaca en su obra es la ausencia de pudor y autocensura. Así lo atestiguan las múltiples denuncias que ha tenido a lo largo de su vida.

Los Sexcéntricos. De la creación al calvario nos lleva, como hicieran antes Paco Roca en El invierno del dibujante y Carlos Giménez en Los Profesionales, a las miserias y alegrías del mundo editorial del cómic patrio. Por cierto, Vázquez sale en las tres. La diferencia es que la obra de Boldú se desarrolla en plena transición con una España modernizándose aunque seguían resistiendo resquicios del Franquismo paleto. Y todavía resisten por desgracia. Los Sexcéntricos originales no dejan de ser chistes picantes, algunos mejores que otros, pero lo interesante es la intrahistoria de esas historietas. Boldú nos nuestra con una sinceridad apabullante los tejemanejes de las redacciones del Grupo Zeta y las de revistas como LIB, El Jueves, El Víbora o El Barragán. Y algunos personajes peculiares: editores (Asensio o Berenguer), autores (Vázquez), e incluso políticos como el impresentable Berlusconi. Es importante que alguien que lo vivió lo cuente para que así se evite la tentación tan de moda en este país de reescribir la historia. Contada en primera persona por Boldú, que se convierte en un personaje, siempre vestido igual como un héroe de la BD clásica, pero sin ser una parodia aunque demuestre una capacidad envidiable para reírse de si mismo.

Al cubrir un espacio de tiempo muy grande la narración va dando saltos temporales que le restan cohesión a la obra. En ese sentido es más cercana a Bohemio pero abstemio y Memorias de un hombre de segunda mano que también tenían ese carácter episódico. Que ya no se da en el resto de su obra al publicarse directamente en libro y contar con guiones cerrados. Nos encontramos con varios estilos de dibujo ya que se van intercalando paginas de Los Sexcéntricos, El Jueves o El Víbora con el estilo habitual en sus obras autobiográficas, con esas viñetas cargadas de texto y letra que son marca de la casa.

Otro nuevo cómic de la colección El Sillón Orejero con la calidad habitual de Astiberri. Con un formato entre medias de la novela gráfica y las tiras de prensa, debido a que las historias de Los Sexcentricos se publicaban en ese formato. Un acierto el texto de Boldú en las solapas del libro.

Las páginas recuperadas de Los Sexcentricos son chistes eróticos muy hijos de su tiempo. Unos son mejores y otros peores pero su concepción tal como nos lo cuenta Boldú es realmente divertida. Esto hace que merezca la pena leer su vida ya que como dice todo lo que cuenta es verdad.

  Edición original:Astiberri Guión:Ramón Boldú Dibujo:Ramón Boldú Formato:Rústica, 232 Páginas Precio:21 €   “Todo lo que cuento es verdad” Ramón Boldú. Los Sexcéntricos. De la creación al calvario nos trae de vuelta a Ramón Boldú. Eso significa que volvemos a colarnos en su vida, siempre con la sonrisa que provocan…
Guión - 8
Dibujo - 7
Interés - 8

7.7

Sexcéntrico

Divertida aproximación de Boldú a la historia del cómic español.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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Paco Jones
Paco Jones
7 mayo, 2017 8:48

Franquismo paleto es una redundancia.