Portada Los hijos del Topo, de Alejandro Jodorowsky y José Ladrönn

Edición original: Les fils d’El Topo 1. Caïn, 2. Abell y 3. Abelcaïn (Glénat, 2016-2022)
Edición nacional/España: Los hijos del Topo (Reservoir Books, 2022)
Guion: Alejandro Jodorowsky
Dibujo: José Ladrönn
Color: José Ladrönn y Hugo Facio
Traducción:: Xisca Mas
Formato y precio: Cartoné. 240 páginas. 34,90€

Western lisérgico made in Jodorowsky.

«¡El mal que infringimos se vuelve contra nosotros!»

En 1970 se estrenó en México la película El Topo, un western místico escrito, dirigido y protagonizado por el chileno Alejandro Jodorowsky (Tocopilla, 1929). Una cinta que con el tiempo adquirió el estatus de película de culto y sirvió para cimentar la fama internacional del chileno que siempre quiso realizar una segunda parte que continuara la historia. Sin embargo, las vicisitudes de la industria cinematográfica y los problemas de derechos con Allen Klein provocaron que no pudiera llevarla a cabo pese a que tenía muy claro la historia que quería contar. Así que decidió que el cómic, medio donde había firmado guiones de obras tan importantes como El Incal (Reservoir Books), La casta de los Metabarones (Reservoir Books) o Bouncer (Norma) sería el elegido para publicar titulada Los hijos del Topo, la continuación de su acid western totalmente contracultural. Para dibujarla contacto con el mexicano José Omar Ladrönn (Minatitlán (Veracruz), 1967) con quien ya había colaborado en Incal final (Reservoir Books). Los tres álbumes (Caín, Abel y AbelCaín) que forman la serie fueron publicados por Glénat entre 2016 y 2019. En España solo pudimos ver el primero, pero ahora Reservoir Books acaba de publicar la serie completa en un precioso volumen.

Los hijos del Topo comienza justo donde finalizo la película. El primer álbum dedica las primeras páginas recrear sus momentos finales que nos dejan ver en qué punto está la historia y sus personajes. Esto posibilita que el integral se pueda leer sin necesidad de haberla visto, pero la lectura resulta mucho más grata si se conoce la película, ya que además de continuar la historia y los temas que trataba también nos encontramos con la misma identidad visual. Algo que se consigue gracias al enorme y espectacular trabajo de un Ladrönn que deja de lado las influencias de Kirby de sus primeros años y la Moebius en sus trabajos en el universo de El Incal para optar por un estilo más realista que nos nuestra todo el polvo del desierto, la suciedad y la brutal violencia que contiene la historia heredera del Spaghetti Western. Ese realismo que nos permite ver al protagonista con los rasgos del propio Jodorowsky que era también el actor principal de la película no es lo único que vemos en el cómic para acercarlo a la película, ya que asimismo nos encontramos con una narrativa muy cinematográfica en la que abundan las viñetas rectangulares con planos herederos de la narrativa de ese medio. Unos elementos que junto con un color naturalista hacen que por momentos tengamos la sensación de estar más en una sala de cine que leyendo un cómic. Unas decisiones narrativas y de diseño que conectan ambas historias y son uno de los puntos fuertes de la obra.

Quienes llevamos años siguiendo la carrera de Jodorowsky como guionista de cómics, cineasta y escritor somos conscientes de los temas y obsesiones que han marcado sus obras. En ellas nos encontramos historias llenas de simbolismo que en ocasiones resulta excesivamente críptico y surrealista donde se exploran la metafísica, el misticismo, la religión, las relaciones paternofiliales complejas, los personajes con dos caras contrapuestas, los ritos iniciáticos con mutilaciones y deformaciones corporales, los abusos de poder, la violencia brutal y una visión del sexo y las mujeres bastante machista. Todo eso nos lo encontramos en esta obra en la que el tema central posiblemente sea explorar que es lo que sucede cuando una figura mesiánica desaparece y e sustituida por un mito provocando que todo lo que construyo se comienza a sustituir por otras ideas que no tenían nada que ver las originales. Los nombres de los protagonistas Caín y Abel ya nos hacen suponer que nos encontramos ante una historia que tomo elementos del Antiguo Testamento en una historia repleta de imaginería cristiana dando como resultado una historia con mucho de parábola espiritual del particular universo de creencias del guionista.

Por mucho que esta obra se califique como western dista mucho de ser uno al uso, ya que como en todas las obras del autor chileno se entremezcla con muchos de los temas mencionados con anterioridad haciendo que no sea una lectura para todo el mundo, ya es un autor siempre excesivo en el término más amplio de la palabra. Lo que no encontramos en Los hijos del Topo es ese humor negrísimo y socarrón que es habitual en otros de sus cómics con la excepción de un par de pinceladas. Tampoco tenemos bocadillos de pensamiento siendo una obra parca en palabras, una de las pocas características que mantienen en común con muchos de los westerns más afamados junto con esos paisajes desérticos y la figura del extraño misterioso que llega de la nada para hacer justicia. Si bien esto último tiene muchos matices que también lo alejan del personaje prototípico que tan bien encarnó Clint Eastwood. El principal problema del guion la obra es que esa mezcolanza de conceptos provoca que, por momentos, la historia pierda el norte y nos quede la sensación de avanzar a tirones.

Los hijos del Topo es una obra con entidad propia que amplia en universo de El Topo con un José Ladrönn en plena forma y con todo lo bueno y lo malo de las historias de Alejandro Jodorowsky.

Lo mejor

• Poder ver la continuación de una película rompedora.
• El dibujo de Ladrönn.

Lo peor

• El guion resulta por momentos algo farragoso.
• Es Jodorowsky es estado puro, así que si no te gusta lo que suele hacer no es para ti.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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may parker watson
may parker watson
Lector
20 marzo, 2026 13:05

A mi me ha encantado. Una mezcla de el Incal y Juan Solo, q también me fascinan. Y aquí veo los excesos muy necesarios, como también lo fueron en los Testamentos para lograr su transcendencia. El dibujo soberbio.