Black (and White) scandinavian metal
«Liberaos de vuestras ataduras»
Llega a nuestras librerías la secuela del Elseworld Dark Knigths of Steel. En su momento reseñamos llenos de alegría y jolgorio el primer número uno USA de esta miniserie. Nos había gustado (y mucho) la serie limitada de Tom Taylor y Yasmine Putri. Teníamos expectativas.

Esta secuela se ha visto perjudicada por el consabido cambio editorial. Panini tiene a bien publicar una edición bastante competente de la miniserie como para compensar la espera.
En este caso no tenemos un equipo creativo, tenemos dos. El titular formado por Jay Kristoff y el pontevedrés Tirso Cons y el complementario con Tom Taylor y Riccardo Federicci. Pesos pesados en la segunda unidad.
Los primeros narran la historia principal. Se tratan de las aventuras vikingas de un Deathstroke medieval con toda su carga asesina y culpa familiar. Taylor y Federicci nos explican una historia más pequeña sobre Aquaman.

Pero vamos por partes.
Si bien es cierto que la gente más joven (o la que tiene menos experiencia en el mundo friki) se iba directamente a Juego de Tronos para explicar la primera miniserie de Dark Knights of Steel, el lector más añejo no puede dejar de señalar que la alternativa medieval siempre ha estado ahí. La vimos en DC con Kal de Gibbons y García-López (no os perdáis el articulo en el magazine DC de septiembre) pero también en Marvel con Los Vengadores de Busiek y Pérez (y más historias). Es un tópico habitual de la fantasía y la ciencia ficción.
Parecía que referirse a la obra de George R. R. Martin era idea la fácil, pero en esta segunda colección es inevitable.
Vikingos, tierras gélidas, invierno oscuro… y zombis. Solo falta un muro.

De todas formas, la gracia de los elseworld es ver versiones nuevas de los personajes, saborear su esencia, jugar con ellos, proyectarlos… y eso es lo que hacen con el villano tuerto, el asesino despiadado que nació de la mano de Wolfman y Perez en la colección de los Titanes.
Deathstroke encaja a la perfección en este mundo crudo, violento y primario. En este caso el contraste con el veterano y encallecido homicida lo pone un chaval conectado con lo verde llamado Alec (sí, es él). La historia funciona como una buddy movie en la que Alec y Slade huyen de las asesinas que persiguen a Deathstroke (sí, su propia hija y una amiga) y de los zombis que quieren eliminar, cruzándose incluso con Batman (recordemos aquí que Bruce tiene los poderes de Superman, ya que son hermanos. En serio, no os perdáis la primera miniserie) y Vandal Savage. También es inevitable la aparición de Mr Frío.
La historia es emocionante, impactante, adictiva, entretenida… con poco contenido a pesar de las culpas y reproches paterno filiales de Slade, que son bastante de manual. La historia se disfruta con el aliciente de que al ser un elseworld aquí puede morir cualquiera. Puede pasar (casi) cualquier cosa.

El dibujo de Cons es un cúmulo de influencias que van desde el comic americano de toda la vida, hasta el manga pasando por el cómic europeo. Poseedor de una narrativa adictiva, el dibujante cumple sobradamente con un desempeño equilibrado y eficiente. La lectura es agradable, trepidante, se entiende todo lo que ocurre gracias a la buena labor de planificación narrativa, sin que se le vean las costuras ni las ganas de epatar. Si bien es cierto, que tiene un trazo muy moderno para una historia tan “antigua”.
El color es una herramienta narrativa importante, nos transmite emociones, esperanza, calidez, nos lleva al pasado y le da sentimiento a esos momentos. Además, supone un punto explicativo subyacente. Sabemos que Alec será importante por el color.
El cómic es mayoritariamente en blanco y negro, por lo que el color (cuando aparece) es poderosamente significativo.
Por otro lado, está la historia de Taylor y Federicci, dos autores con mucha calle, con mucho oficio. Es una aventura más pequeña pero que sirve para ampliar el mundo de los Caballeros Oscuros de Acero.

Taylor es tan hábil que en tres frases sitúa, amplia, conecta y le da coherencia a esa Tierra (la 118, por cierto). Aquí tenemos una aventurita de los Kent (caballeros errantes) que adoptan a un fugitivo de otro mundo… del mundo marino, se trata de Aquaman.
Tenemos también a Gordon, Waller e incluso a Bibbo como tendero. Taylor se moja más al hablar del contexto de esa tierra. Diálogos eficaces, aventura descomprimida, repleta de acción. Mucho oficio.
Por otro lado, está Federici que nos recuerda al legendario Vicente Segrelles del Mercenario. Dibujo detallado, preciosista, ideal para una trama medieval, aunque algo rígido y envarado. Es lo que tiene este nivel de perfeccionamiento.
Respecto a la publicación, se agradece que Panini publique la parte de Deathstroke y el complemento agrupado. Se lee mucho mejor de forma continua, sin embargo, se pierde la experiencia con la que fue pensada la grapa. Hay gustos para todo, pero la experiencia es mucho más inmersiva si se lee como se ha estructurado en este tomo, ya que la parte de Taylor y Federici está escrita en episodios tan breves que uno puede olvidarse.
Se trata, además, de un tomo muy bonito con sus sobrecubiertas y unos respetables textos de apoyo que ayudan a ampliar los conocimientos de DC y dar contexto a lo que vamos a leer (la primera parte por ahora solo la ha publicado ECC).
En definitiva, tenemo un buen tomo, disfrutable, que amplia el universo dc-medieval de Taylor, que da lo q promete: entretenimiento superheroico a lo elseworld.
Lo mejor
• Disponer de esta miniserie, por fin.
• Lo disfrutaran los fans de «lo medieval» y de los elseworlds.
Lo peor
• Lo disfrutaran los fans de «lo medieval» y de los elseworlds… y ya.








