AHORA LOS PADRES SON ELLOS
«No tienes idea de lo orgulloso que estoy ahora mismo…»
Si hay algo que el equipo editorial de Marvel parece tener claro en lo relativo a la franquicia mutante es que la pareja formada por Masacre y Lobezno vende. De camino al estreno de su cruce en la gran pantalla ya tuvimos múltiples proyectos que intentaban capitalizar lo atractivo de ver a dos grandes nombres juntos, y después del desmesurado éxito de la cinta la Casa de las Ideas está convencida de tener entre sus manos una gallina de huevos de oro. Por este motivo, el año pasado ya comenzó una serie dedicada exclusivamente a juntar a estos personajes, Masacre / Lobezno escrita por Benjamin Percy, pero parece que no fue suficiente para saciar las ansias editoriales y poco después se anunció la miniserie de tres números Lobeznos y Masacres, que extiende el alcance del cruce una generación más. Sin más dilación, vamos a ver si esta nueva aventura vale la pena.

La trama parte de un encargo que recibe la empresa de mercenarios de los Masacres, Wade Wilson y su hija Ellie Camacho, después de que en un pueblo de la ambigua nación europea de Symkaria comenzaran a desaparecer niños. Las familias del pueblo, que servía como refugio a niños mutantes de la zona, reúnen dinero para solicitar ayuda para detener a las misteriosas y sombrías figuras que están asesinando a sus vecinos y secuestrando a sus niños y se ponen en contacto con los Masacres, que a su vez llaman a modo de refuerzo a los Lobeznos, Logan y su hija Laura Kinney. Los cuatro juntos deberán poner fin a las desapariciones, y aún más complicado, soportarse mutuamente.
El guion de Cody Ziglar es correcto, pero le falta fuerza. La historia carece de tensión en casi todo momento y bebe demasiado de clichés del género y de la cultura popular en general. Considerando su título, la miniserie está algo descompensada. Se nota mucho que la miniserie nace como una continuación de la serie regular de Masacre, con la que además comparte equipo creativo al completo, referenciando hechos que tuvieron lugar en sus páginas, continuando tramas que empezaron en ellas, y sobre todo prestando más atención a los Masacres que a los Lobeznos. Los diálogos en esta obra son cuanto menos extensos, las viñetas tienden a contener bastante texto y con poca sustancia, y creo que Ziglar abusa de la habilidad de Wade de romper la cuarta pared, a veces cruzando la línea entre ser consciente de estar en un cómic y la omnipotencia.

El dibujo, a cargo de Rogê Antônio con colores de Guru-eFX, recorre un camino similar, correcto pero poco potente. Existe una intención clara de mostrar personajes expresivos, Antônio pone esfuerzo en plasmar una variedad de poses y gestos en los protagonistas. La mayor dificultad que parece enfrentar el artista se encuentra en mantener el nivel de detalle, y en consecuencia el crear una atmósfera y unos escenarios atrayentes, cayendo con frecuencia en el uso de fondos planos y escenarios vacíos. Además, se echa en falta un instante que destaque sobre el resto y que eleve el clímax a algo más memorable. En los colores de Guru-eFX, uno buscaría encontrar una variedad mayor en la gama de colores, y una aplicación de los mismos que pueda dotar de textura al dibujo, algo que no sucede.
En definitiva, un cómic más correcto que notable. Una historia con poca sustancia que no termina de sacar partido de su premisa, al fin y al cabo esta era la primera vez que las hijas de los personajes de más renombre se cruzaban por lo que resulta más decepcionante el papel tan secundario al que quedan relegados los Lobeznos, en especial Laura. Ziglar parece indeciso entre desarrollar una trama que venía creando desde la serie regular y explotar las posibles dinámicas que pueden surgir entre los cuatro protagonistas, dedicando valiosas páginas y diálogos a exponer la relación entre las dos vertientes del cómic.
Lo mejor
• Ver a estos personajes juntos.
Lo peor
• La trama contiene poca sustancia.
Flojo
Guión - 5
Dibujo - 5
Interés - 4.5
4.8
Un cómic más correcto que notable.








