Lecturas variadas

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Semana Santa: época de reflexion y recogimiento espiritual para algunos, vacaciones tan breves como necesarias para otros… Sea como fuere, éstos se antojan días perfectos para rebajar la creciente pila de lecturas pendientes, entre las que se encontraban los tres títulos que hoy centran nuestra atención, de reciente publicación y variada calidad e interés: el primer volumen de Tomorrow Stories, la miniserie Ángel: Revelaciones y la primera entrega de X-Men: Las historias jamás contadas. Entremos en materia…

Ángel: Revelaciones

Edición original: Angel: Revelations #1 a 5; Marvel Comics.
Edición España: marzo de 2009; Panini Cómics.
Guión: Roberto Aguirre-Sacasa.
Dibujo y entintado: Adam Pollina.
Coloreado: Matt Hollingsworth.
Formato: tomo recopilatorio de 120 págs. encuadernado en rústica.
Precio: 10,75 €.

Bien sea por la falta de ideas originales o por la rentabilidad puramente económica de este tipo de historietas, parece un hecho probado que las grandes editoriales han encontrado un auténtico filón en la revisitación de los orígenes de héroes y villanos. De otro modo, difícilmente podríamos comprender la machacona insistencia por retrotraernos a los periodos iniciáticos de numerosos personajes. Baste como ejemplo reciente de esta práctica la “franquicia” surgida a raíz del ¿inesperado? éxito de la entretenida miniserie X-Men: Primera clase, de Jeff Parker y Roger Cruz.

Planteado como una suerte de “Año Uno” Ángel: Revelaciones nos traslada a una época inmediatamente anterior al reclutamiento de cinco jóvenes muy especiales por parte de un misterioso profesor, fundador y principal responsable de una institución académica no menos especial y misteriosa, situada en las afueras de Nueva York. Evidentemente, nos referimos a La Patrulla-X, y Roberto Aguirre-Sacasa y Adam Pollina, a Warren Worthington III, más conocido por sus colegas mutantes como Ángel. Perteneciente a una familia influyente y adinerada, bien parecido, popular, gran deportista… Warren es un triunfador nato cuya vida en un exclusivo colegio del élite comienza a complicarse a medida que experimenta una serie de cambios físicos, detonantes de situaciones inicialmente incómodas y paulatinamente sospechosas. Pero los problemas del joven Worthington se agravarán a raíz de la irrupción de un personaje descrito por el guionista de este tebeo como “una especie de fanático religioso que escucha voces y cree estar siguiendo la voluntad divina a través de la erradicación de cualquiera que pueda ser interpretado como sacrílego o una abominación a ojos de Dios.”.

Así, Aguirre-SacasaMarvel Knights: 4– plantea la enésima vuelta de tuerca a la indisimulada metáfora de la condición de mutante, otrora utilizada como punto de conexión emocional con el lector debido a sus evidentes paralelismos con la alienación experimentada durante la adolescencia, con la discriminación y el miedo a lo desconocido. Temas redundantes reducidos en esta ocasión a una simple historia de tintes teen equiparable a las más rancias y tópicas tv movies de sobremesa. Una historia sazonada con analogías religiosas, elementos escabrosos y pinceladas sobrenaturales con los que tal vez pretender ganar cierta carga dramática, ojetivo en ningún momento alcanzado.

Pero centrémos en el apartado gráfico, verdadera razón de mi acercamiento a este tebeo. Y para ello, inconscientemente echo la vista atrás a mediados de la década de los noventa, cuando un joven dibujante neoyorquino llamado Adam Pollina dejó su inconfundible impronta en la colección X-Force, ofreciendo una personalísima versión de personajes sobradamente conocidos por los lectores. Lamentablemente, como le sucedió a muchos de sus contemporáneos, este dibujante no tardaría en protagonizar un paulatino abandono del tablero de dibujo en beneficio de numerosos proyectos dentro del mundo de los videojuegos, los dibujos animados y la industria cinematográfica. Rozando los cuarenta años, Pollina regresa a “La Casa de las Ideas” para tomarse un respiro de sus proyectos multimedia, recordando de paso “lo divertido que es, simplemente, dibujar.”. Y lo cierto es que este regreso puede sorprender a quienes conserven en su retina el inconfundible trazo de este autor, que con el paso de los años ha sufrido una radical transformación. En este tebeo se puede apreciar a un Pollina mucho más suelto, muy atrevido y esmerado en la composición de página y en la construcción de ambientes góticos y opresivos, e innegablemente excesivo en las desproporciones anatómicas de sus desgarbados personajes. Aún siendo interesante y loable en su afán diferenciador y experimental, personalmente prefiero versiones primigenias de su trazo, en las que combinaba buena parte de las convencionalismos gráficos propios del género superheroico con aportaciones tremendamente originales que hacían de su estilo todo un soplo de aire fresco dentro del cómic mainstream en general y la franquicia mutante en particular.

En cuanto a la edición por parte de Panini Cómics, nada que objetar, pues presenta la corrección habitual de la línea 100 % Marvel: encuadernación en rústica con solapas, papel de calidad y una competitiva relación entre precio y número de páginas. Parece ser que en anteriores ocasiones este formato ha sido criticado por la incosistencia de su encolado, pero personalmente he de decir que mi tebeoteca particular cuenta con más de un tomo de estas características y por el momento no he tenido esta clase de problemas. En resumidas cuentas, una propuesta anodina, fallida y prescindible, tan solo recomendada a los más acérrimos seguidores del personaje o de los autores.

X-Men: Las historias jamás contadas

Edición original: Classic X-Men #1 a 11 y Giant Size X-Men #3 y 4; Marvel Comics.
Edición España: marzo de 2009; Panini Cómics.
Guión: Chris Claremont y Joss Whedon
Dibujo: Michael Golden, Neal Adams, Rick Leonardi
Entintado:
Color:
Formato: tomo recopilatorio de 176 págs. encuadernado en rústica.
Precio: 10,25 €.

Nuevamente, centramos nuestras miras en la franquicia mutante para comentar la primera entrega de la recopilación de diferentes historias cortas realizadas por Chris Claremont a mediados de la década de los ochenta. Efectivamente, nos estamos refiriendo a Classic X-Men, título que sirvió como contenedor a través del cual recuperar las primeras historias escritas por el guionista británico para Uncanny X-Men. Precisamente con vistas a enriquecer esta reedición, Claremont –ocasionalmente ayudado por Ann Nocenti– planteó diferentes historias que sirvieron de complemento a las líneas argumentales desarrolladas en la colección original, presentándose éste como un claro ejemplo precursor de la retrocontinuidad, tendencia tan en boga en la actualidad. A los lápices, no encontramos con un John Bolton que hace gala de su innegable clase y elegancia para sumergirnos gráficamente en las inquietudes de dos generaciones de hombres-x en pleno proceso de adaptación, que en su convivencia e interacción se toparán con no pocas dificultades.

Como suele suceder en la recopilación de relatos breves, nos encontramos con niveles de calidad oscilantes: de lo intrascedente a lo curioso, pasando por lo mertamente entretenido. Pero el principal handicap de esta edición es su descontextualización: en opinión de quien escribe estas líneas, las historias de complemento de Classic X-Men tienen sentido precisamente acompañadas de su referente original, ya que puestas en relación, derivan en un proceso de retroalimentación, clave del interés de estas peqeuñas piezas de ficción en las que el protagonismo se alterna entre los diferentes integrantes de la nueva Patrulla-X surgida a raíz del celebrérimo Giant-Size X-Men #1. Aunque no es menos cierto que los excelentes guiones de Claremont al frente de un título convertido en clásico indiscutido del cómic americano no requieren ningún tipo de explicación adicional.

Para completar la presente edición, por cuenta de Panini Cómics, nos encontramos con dos historias realizadas recientemente, con Joss Whedon y Chris Claremont a los guiones y Neal Adams y Rick Leonardi a los lápices. Partiendo de la merecida reputación cosechada por estos autores, bien podríamos esperar un par de historias cuanto menos entretenidas y gráficamente notables… pero en su lugar nos damos de bruces con la realidad gracias a unos uiones insulsos y unos dibujos sencillamente espantosos, impropios de dos dibujantes del acredirado talento de Adams y Leonardi.

Por lo que al formato escogido se refiere, Panini ofrece al lector una económica edición encuadernada en rústica que incluye las portadas originales y artículos introductorios a cargo de Chris Claremont y Raimon Fonseca. Pero la editorial bien merece un tirón de orejas, puesto que el papel satinado sienta realmente mal a estos tebeos que, o mucho me falla la memoria, o en la edición de Cómics Fórum presentaba un aspecto radicalmente diferente. Ignoro si esto se debe a la elección del papel empleado, a problemas con materiales o al simple paso del tiempo, que diluye mi recuerdo original. Pero lo cierto es que la impresión ha sido francamente negativa, haciéndole un flaco favor a los lápices de John Bolton.

En definitiva, un tebeo entretenido, especialmente recomendado para los más nostálgicos lectores, deseosos de indagar en momentos clave de la cronología mutante.

Tomorrow stories vol. 1

Edición original: Tomorrow Stories Vol. 1 USA.
Edición España: febrero de 2009; Norma Editorial.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin Nowlan, Jim Baikie, Hilary Barta, Rick Veitch y Melinda Gebbie.
Entintado: Kevin Nowlan, Jim Baikie, Hilary Barta, Rick Veitch y Melinda Gebbie.
Color: Wildstorm FX, Bad @$$, Dave Baron y Kevin Nowlan.
Formato: tomo recopilatorio de 176 págs. encuadernado en cartoné.
Precio: 16,00 €.

Para finalizar, llega el momento de hacer referencia a la más satifactoria de las lecturas hoy comentadas, fruto del trabajo de Alan Moore al frente de la línea America’s Best Comics, creada a finales de la década de los noventa. Además de las excelentes Top 10, Promethea, Tom Strong, y La liga de los hombres extraordinarios, el guionista natural de Northampton se las apañó para idear una nueva cabecera en la que, a través de historias cortas protagonizadas por diferentes personajes recurrentes, rendir su particular tributo a diferentes géneros del Noveno Arte.

Durante el mes de agosto de 1999 la primera entrega de Tomorow Stories llegó a las librerías especialiadas norteamericanas, albergando en su interior cinco pequeñas colecciones, que comentaremos a continuación:

Greyshirt: a medio camino entre The Spirit y The Shadow, este personaje creado junto a Rick Veitch es fruto de la mezcla de los ingredientes propios de las historias pulp de tintes detectivescos. El protagonista, Greyshirt, no es sino el alter ego de Franky Lafayette, personaje con un dudoso pasado a sus espaldas, acreedor de una agitada vida sentimental. Luciendo un distintivo atuendo, bajo su identidad secreta se convierte en un investigador privado enmascarado, con base de operaciones en Indigo City.

Jack B. Quick: fruto de la imaginación de Alan Moore y el talento de Kevin Nowlan, este joven prodigio llamado Jonothon Beauregard Quick protagoniza descabelladas aventuras en el ambiente rústico de su pueblo natal: Queerwater Creek (Kansas). Aaventuras que tienen su origen común en el excepcional talento de este niño, capaz de aplicar los más disparatados razonamientos científicos para crear extraños y problemáticos ingenios.

Cobweb: en este caso, Moore unió esfuerzos con Melinda Gebbie –su actual esposa– para presentarnos a una heroína muy especial, deudora de la estética propia de las chicas pin up de los años cuarenta. Con un tono eminentemente paródico, Cobweb narra las aventuras de Laurel Lakeland, millonaria residente en Indigo City que, en busca de emociones fuertes, emprende una carrera contra el crimen acompañada de su amante Clarice. Una premisa paródica, y un punto de partida perfecto para que Gebbie se centre en la exploración gráfica desprejuiciada y humorística de la feminidad más erótica.

The First American and U.S. Angel: nuevamente, Moore no muestra ningún tipo de piedad hacia el género más popular del Noveno Arte, centrando su afilada y satírica prosa en un hombre de mediana edad que, pese a su evidente sobrepeso e incompetencia, se considera a sí mismo un superhéroe. Lejos de encontrar ayuda en su sidekick –Joanie Jupiter, una antigua stripper más conocida por su identidad secreta de U.S. Angel–, ésta muestra poco respeto y colaboración, ansiando ocupar el puesto de su mentor. Mordaces y descabelladas aventuras, ilustradas por Jim Baikie.

Splash Brannigan: creado junto a Hillary Barta, este personaje se presenta como el superhéroe hecho de tinta, circunstancia que le permite adoptar cualquier tipo de forma. Un personaje de cómic que reside en Coffeeburg acompañado de su creadora, circunstancia aprovechada por Moore para lanzar sus particulares pullas hacia la industria.

Una mezcla irresistible en la que, acompañado de un variado y talentoso elenco de dibujantes, Moore termina de dar forma al particular universo de ficción creado en su propia línea de cómics. En el caso concreto de Tomorrow Stories, éste se confirma como un divertidísimo contenedor de las más descabelladas ideas del prolífico guionista, sacando a la luz su faceta más gamberra, desenfadada y desprejuiciada. Merece una mención muy especial Jack B. Quick, tanto por sus hilarantes ocurrencias, como por el sensacional trabajo de Kevin Nowlan a los lápices.

Una oportunidad perfecta de disfrutar con el Alan Moore más desenfadado, presentada en una atractiva edición por parte de Norma, editorial que parece empeñada en recuperar buena parte del fondo bibliográfico del genio de Northampton. Y nosotros, encantados.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)

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servobot
11 abril, 2009 11:22

Gracias por las reseñas. En principio no me iba a pillar ninguno, pero creo que el Tomorrow Stories caerá, ya que parece interesante. Más de lo qué pensaba cuando le eché un ojo.
Los mutantes se quedan donde están, que hace tiempo que me desconecté de ellos y he sobrevivido.
Salu2 Eléctricos!

Blade Runner
Blade Runner
Lector
11 abril, 2009 16:06

Yo también tenía ganas de echarle una ojeada al tomo de Ángel, más que nada porque lo dibujaba Pollina, pero después de comprobar el cambio tan radical de estilo (a peor, creo yo)… como que voy a pasar de comprarlo. Nada que ver con el recuerdo que tenía de este hombre de cuando dibujaba X-Force. Una lástima.

sierra
sierra
Lector
11 abril, 2009 16:36

Hola¡¡ de los coimcs mencionados, el que mas me llamó la atención fue el de Angel, sin duda por el dibujante. tras leerlo, he de decir que la historia es intranscendente , no cuenta nada nuevo , nada interesante. En cuanto al dibujo, se agradece leer a alguien con un estilo tan propio y característico.

Palcfer
Palcfer
Lector
11 abril, 2009 21:05

lo que han hecho con las historias de Classic X-Men es un pecado, todo lo que reeditan en Panini  coloreado con fotolitos de la época es destrozado sin piedad, pasa con Marvel Team-Up, con el Daredevil de Miller…etc, estos comics no lucen en el papel satinado en absoluto, el color es sustituido y retocado a lo cutre, cuando no rellenan fondos con los filtros de photoshop más pobres que hay, dudo si esto es así en las reediciones americanas, igual sí, pero en otras no, y gracias a eso yo ni me he comprado ni pienso comprar estos destrozos de clásicos que los seguiré teniendo en sus ediciones de Forum, no en tapa dura pero por lo menos fieles al original

Palcfer
Palcfer
Lector
11 abril, 2009 21:06

vamos… una peste, por si no había quedado claro!!

dalco
dalco
12 abril, 2009 12:17

El desastre de  la reedición de los clasicos en color, es el papel, no entiendo porque no lo publican en papel normal, igual que con el tomo de Spidey. Estaba mejor con el otro papel, y hala, a satinado. Igual ha pasado con el 4 tomo de spidergirl, le han cambiado el papel y las portada, que parecen de pichiglax, en vez del cartón .

el luisma
el luisma
12 abril, 2009 19:59

Solo conocía de Alan Moore lo editado en España por Zinco y Planeta,  y me sorprendió lo divertido y cachondo que es el tío.

Spartacus Hughes
Spartacus Hughes
Lector
3 diciembre, 2011 8:19

Este hombre es esclavo de la nostalgia, y un mimado de la industria, cosa que se nota en la ausencia de interés que generan estos títulos. Solo Promethea y Top Ten me parecen dignos de su leyenda. Se hizo famoso por innovar y ahora lo que hace es justo lo contrario.
Moore, si hechas de menos las historias de tu infancia, abre el baul, pero date cuenta de que tienes una responsabilidad con esa legión de zombies que se gastan todo su dinero en tus obras. Eso si, ellos afirmaran que les ha encantado. Aunque solo sea para justificar el desembolso. Enhorabuena por haber alcanzado una posición en la que escribas la basura que escribas, un ejercito te defenderá. No me extraña que creas en la magia.