
Cuatro contra el mundo
«¡Vamos, adolescente ninja verde extremo!»
Las Tortugas Ninja probablemente sea la franquicia que más veces se ha reiniciado con nuevas y diferentes versiones, lo cual ha hecho que muchas generaciones las tengan como su referente de la infancia. Es más, la generación actual también las tiene ahí. Sin embargo eso no es lo que tenemos en nuestras manos, esto es una continuación.
En 2011 IDW decidió comenzar una nueva colección de las Tortugas Ninja y lo hizo contando como co-guionista con uno de los creadores originales, Kevin Eastman. Acompañado sobre todo de Tom Waltz, lo que aquí crearon podríamos llamarlo “la colección definitiva de las Tortugas Ninja” pues une todo lo que sabemos de ellos, tomando como referencia la serie original pero añadiendo los conceptos posteriores, para darnos una historia cohesionada y con sentido. El resultado fue una auténtica maravilla.
Tardó un tiempo, pero esta serie acabó por llegar a España de la mano de ECC. La difunta editorial tuvo sus decisiones polémicas, sin embargo hay que admitir que lo hizo muy bien con los cuatro hermanos. Su publicación fue en formato rústica, lo que abarataba los costes, su tamaño difería según la historia lo pidiese, pero si hay que destacar algo es que tomaron la decisión de publicar todo, absolutamente todo, dentro de esos tomos. Así, en riguroso orden cronológico, nos encontrábamos intercalados con la serie regular todos los especiales y miniseries que la editorial americana había sacado en su país de origen. Algo idílico para los seguidores de los quelonios que se acabó con el cierre de ECC.
Dicha edición se quedó a las puertas del número 100, un número muy especial en el que ocurría algo muy importante y de lo que tendremos que hablar un poco más adelante, pues es uno de los ejes centrales de esta nueva colección. Pero no se acababa ahí pues IDW la continuó hasta el 150, donde decidió cerrarla y comenzar con un nuevo número uno, pero no uno que reiniciase la franquicia, esto es una continuación en toda regla.


Una versión extendida de todo esto la podéis encontrar en este artículo, pero digamos que cuando pensábamos que todo estaba perdido, Moztros aparece y retoma la publicación de las Tortugas Ninja en España. La parte mala es que no lo hace siguiendo la edición de ECC, sino que se va al nuevo número uno, cosa que es lógico en cierta medida, pero nos deja con más de sesenta números inéditos. Si bien es cierto que la editorial ha afirmado en varias ocasiones que está valorando hacer algo con esa serie (y que ha publicado muchas otras cosas de las Tortugas, incluyendo El Último Ronin previamente editado en España), lo que tenemos en nuestras manos es el primer año del nuevo volumen de nuestros adolescentes mutantes favoritos, también conocida como la etapa completa de Jason Aaron.
La verdad que es un buen punto de partida. Los cuatro hermanos viven vidas muy diferentes, separados en distintos países y sin contacto. La tarea de Jason Aaron es volver a unirlos. Como nota personal tengo que admitir que no soy yo un gran fan de este autor, quitando Scalped y alguna cosa suelta en Marvel sus guiones no me suelen llamar mucho la atención. Siempre me dio la impresión de que trata de ser macarra sin un gran motivo detrás, como si de un artificio más se tratase pero sin aportar nada real a la historia. Aquí hay algo de eso, pero Aaron ha sabido encajar su estilo en el propio de las tortugas. Así, si eres de los que gustan de sus obras esta no te decepcionará, se reconoce al autor. Sin embargo he de admitir que estos doce números entran en mi pequeña lista de “cosas de Aaron que me gustan”. Si eres de los míos y te gustan las Tortugas, merece la pena darle una oportunidad.


Como decía antes, es un buen punto de partida, en especial por ser muy cómodo, el guionista puede hacer casi de todo ante un paradigma muy diferente al que estamos acostumbrados. Todos tenemos claro que la continuidad de esta serie significa que los hermanos acabarán juntos, la pregunta es “cómo” y la respuesta mezcla tópicos con una trama algo más complicada.
Creo que Jason Aaron va a lo fácil, pero la cuestión es que le funciona a las mil maravillas. En el primer tomo cada uno de los números está narrado por un personaje, seis en total. Comenzamos con una pequeña intro, que permitidme que obvie, y vamos a por un primer capítulo protagonizado por Raphael, que está en la cárcel. Sin duda este es el personaje que mejor encaja en el estilo de Aaron por su actitud agresiva, pero además el escritor hace algo muy interesante que nos remite a cuando Daredevil estaba en la misma situación en aquella maravillosa etapa de Ed Brubaker, cosa que a su vez nos lleva al origen de las propias tortugas, pues Eastman y Lard tomaron muchos elementos del hombre sin miedo para crear a sus personajes. Es decir, aún con las bravuconadas aaronienses se nota un respeto por la franquicia desde el minuto uno. Minipunto para el guionista. Si a esto le añadimos una dibujante tan impresionante como Joëlle Jones, curtida en mil batallas, pues tenemos un número de apertura que pone el hype por las nubes.
Saltamos a Michelangelo y aquí es donde más se nota el cambio, no en el dibujo porque Rafael Albuquerque hace un trabajo estupendo, esa será la tónica del primer volumen, sino en el personaje. Ya no estamos ante el alegre y chistoso Mikey, ahora es una estrella de la televisión en Japón, con su propio programa, pero está deprimido y no para de discutir con todo el mundo, especialmente con sus hermanos más adelante. Quizás esto sea lo que menos me gusta, no reconozco a mi personaje preferido pero su evolución es bastante lógica, está muy bien justificada e hilada con la trama.
La historia de Leonardo probablemente sea la más diferente de todas. Y la más tradicional al plantearse casi como una fábula muy apegada a la parte oriental del personaje. Aquí al que no se reconoce es a Aaron, el autor muta para seguir los pasos del personaje en una historia en la que Cliff Chiang está de muerte. Sin duda quiero a este hombre dibujando más veces a las tortugas ninja.


Solo queda Donatello, que nos da el contrapunto más deprimente. A pesar de que aquí hay alguna de esas cosas made in Aaron que no me entusiasman, cosas desagradables que parecen metidas a calzador, me quito el sombrero por lo que hace con el personaje. Además Chris Burnham utiliza un tipo de dibujo que tiene muchas reminiscencias al pasado de las tortugas.
Desde aquí tengo que mencionar lo que pasa en el número cien, OJO SPOILERS VIEJUNOS, que ya tiene solera en los USA, porque es parte central de la trama. Dejen de leer si van a esperar a ver si Moztros lo publica, pero si quieren ustedes acercarse a esta colección, cosa que aconsejo, no queda más remedio que comérselo.
Pues sí, la muerte del maestro Splinter sigue pesando en la vida de los cuatro hermanos hasta el punto de separarlos de manera aparentemente irreconciliable. Sin embargo nadie lo sufre tanto como nuestro pobre Donatello, ilustrado por Burnham de manera que parece enfermo y esquelético, mientras que el guionista retrata muy bien su psique rota. Un grandísimo trabajo, sin duda.
El quinto número está dedicado al villano, uno muy mundano y que, otra vez, nos recuerda a Daredevil. Aun con la magia y la ciencia que siempre han estado presentes en el mundo de las Tortugas Ninja, Aaron opta por un enemigo muy apegado a la ciudad, muy real y muy inspirada en el género negro. No es que como antagonista sea espectacular, de hecho está lleno de tópicos muy reconocibles, pero es que funciona a las como un tiro. Además con un dibujante como el gran Darick Robertson tenemos más fuerza en ese tono clásico que va adquiriendo la serie.
El sexto número lo dejo fuera. Disfrutadlo. Solo mencionar que ahí ya entra Juan Ferreyra a la colección.

Juan Ferreyra se hace con el cómic desde la primera página. Consigue darnos cuatro tortugas muy expresivas a la vez que mete buenas escenas de acción. El artista argentino hace páginas realmente interesantes, como la de Mikey luchando contra el clan en el edificio, firmando un segundo tomo gráficamente muy potente, con un color que él mismo aplica que le da un toque diferente. Tiene mucha clase.
Aquí el guion sigue la línea de lo visto en los capítulos anteriores, con un protagonista diferente en cada uno de ellos, y sigue esa historia de tener a los hermanos peleados, aunque ahora ya están todos juntos y en casa. Aquí hay buenas y malas ideas. No me entusiasma ese tono macarra que le quiere poner Aaron a alguno de ellos, por ejemplo sigo sin reconocer a Mikey y menos en su relación con Raph. Hay pequeños detalles que los veo fuera de lugar, sin embargo con Donatello lo clava y la forma en la que evoluciona el argumento es sorprendente, se nota un cariño hacia los personajes que contrarresta esos cambios. Remata con un final otra vez lleno de tópicos, pero efectivo. Aquí no arriesga, sin embargo le sale bien la jugada.
Como conclusión se puede afirmar que Jason Aaron nos deja una etapa cortita pero intensa. Una buena historia, puede que algo pasada de rosca en algún momento, pero acaba por ser justo con los personajes y consigue tocar la fibra. Además, estas Tortugas Ninja vienen arropadas por unos dibujantes impresionantes, donde Juan Ferreyra pone el punto de regularidad necesaria para la segunda parte. Una digna continuación de una serie de calidad.
Ahora es el turno de Gene Luen Yang, escritor de las premiadas Superman contra el Klan o Valentina y el amor verdadero, con Freddie E. Williams II, que ya tiene experiencia con las Tortugas Ninja. Hablaremos de ello en cuanto llegue por aquí, que seguro que la gente de Moztros la trae pronto, pero las expectativas son altas.
Lo mejor
• Los dibujantes, en el primer tomo ofrecen muy buen contraste mientras que en el segundo Juan Ferreyra mantiene el tipo sin problemas.
• Es una aventura muy adictiva y bien escrita.
Lo peor
• En ocasiones la violencia es demasiado «macarra» para las Tortugas Ninja.









¿Aaron solo se queda 12 números? Tal como queda el segundo tomo da la impresión que es un prólogo a todo lo que tiene que venir. No había leído nada de las tortugas. Aun sabiendo que el origen de las tortugas era en comic y saber todo el contexto y blabla al final solo había consumido la serie de animación super antigua, las pelis en cines de los 90 y la primera de acción real moderna y este número 1 de Moztros es un buen punto de entrada. Aunque es recomendable leer algún resúmen por ahí, eso sí lo echo en falta.
Un back to the basic muy necesario para la tortugas ninjas de IDW, a pesar de lo mucho que me gusta el arte de Campbell creo que sus tramas se volvieron muy telenovelezcas, creo que ese tipo de historia le estan funcionando mejor con Supergirl. No me gusta mucho el regresar al status quo de algo que ha evolucionado pero si creo que le hacia falta volver a ver a las tortugas en sus raices, en general una buena etapa incluso para las colecciones hermanas que expanden su universo.
A mí me encantaron estos dos tomos. Soy de los que leí todo lo de IDW y creo que un poco como con Valiant, son tomos que claramente y como bien dices en tu reseña son una continuación pero que también sirven de nuevo comienzo si no quieres leer todo lo de atrás (aunque es la releche).
Esa etapa me ha dejado con la boca abierta en no pocas ocasiones y yo pensaba que eso era imposible después de todo lo anterior. Por mi parte, que haya más tortugas como estas y por muchos años!