Iron Man: El héroe interior

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Edición original: Marvel Comics – diciembre 1979 – octubre 1980
Edición España: Panini Comics – junio 2013
Guión: David Micheline, Bob Layton, Peter John Palmer
Dibujo: Sal Buscema, Bob Layton, Jerry Bingham, Alan Weiss
Entintado: Bob Layton, Bob Wiacek, Tom Palmer
Color: George Bell, Ben Sean, George Roussos, Glynis Wein, Carl Gafford, Ed Hannigan
Portada: Bob Layton
Precio: 19,95 euros (tomo de 208 páginas de la línea Marvel Gold)

 

Después de enfrentar a Tony Stark con su primera crisis alcohólica (puntual y casi anecdótica si hay que compararla con la tortura a la que sometería al personaje Dennis O´Neil) Michelinie y Layton siguen contando historias en las que van introduciendo detalles que más adelante se convertirán en argumentos para nuevos relatos. El industrial millonario (que en esos tiempos va por la vida con un maletín y una doble identidad se enfrenta al daño ocasionado a su imagen pública (o, mejor dicho, a la de su otro yo blindado) como consecuencia de las intrigas de Justin Hammer.

Para empezar se resuelve la cuestión del control de la empresa, que SHIELD y más específicamente Nick Furia le han estado disputando a Tony. El giro filantrópico-pacifista del industrial e inventor ha disgustado al viejo coronel, que considera una traición a la madre patria que Stark deje de emplear su ingenio en armas para las fuerzas de combate estadounidenses. Es este conflicto de despachos y juntas de accionistas el que ha llevado al empresario a descontrolarse con el agua de fuego, pero su salida del pozo del alcoholismo le ha dado una nueva determinación. Jugará con Furia al mismo juego, uno en el que cuenta con más experiencia que el soldado y espía. Ganará, pero las relaciones entre ambos quedarán deterioradas y cada cierto tiempo, bien al bigote bien a la máscara de hierro, Nick dará un par de rastrillazos a Tony por su decisión.

Los números siguientes sirven para que el lector asuma el carácter multinacional y realmente internacional de las empresas comandadas por los Stark. Hoy hay que visitar Hong Kong y mañana Londres. Aquí hay que averiguar qué está detrás de la muerte de varios empleados y allá determinar si las filtraciones en la seguridad eran inevitables o imputables a una mala decisión del responsable de turno. Tony inventa, dirige y “venga”, pero también tiene tiempo para consolidar una relación –abierta- con la investigadora Bethany Cabe. Echando una mirada a una fiesta de empresa es curioso comprobar la presencia de secundarios que se han consolidado en el paisaje férrico. James “Rhodey” Rhodes, la citada Cabe, la señora Bambi Arbogast. Otros ganarían protagonismo en otras lides como Scott Lang, el segundo Hombre Hormiga, creado por el propio Michelinie y por John Byrne y bendecido por su predecesor, Henry Pym. Como detalle curioso hay que mencionar la presencia de su hija Cassandra “Cassie”, que al correr del tiempo se convertirá en la joven vengadora Estatura. Algo parecido sucede en el campo de los villanos que se pasean por las páginas del tomo: el Espia maestro, el Hombre de Titano, Madame Máscara. Don David y don Bob aprovechan para cerrar un cabo suelto de la época de Bill Mantlo del que ya se habló en su momento al reseñar el primer tomo de esta serie centrada en el Hombre de Hierro. El tortuoso romance entre Tony y Whitney quedó sellado con la muerte del padre biológico de ésta, el conde Nefaria, pero aún hay algo que contar sobre el particular. La nueva líder del viejo negocio familiar ha variado sus sentimientos hacia un terreno más enfermizo. No aceptará enamorarse nuevamente pero tampoco permitirá que nadie se acerque a su antiguo amante. La presencia de Bethany será la ocasión para poner en práctica esas siniestras intenciones y para que dos mujeres fuertes se enfrenten por primera mas no por última vez. Antes que eso tendremos ocasión de ver cómo interactúa el Hombre de Hierro con un aliado convertido en enemigo y con un nuevo amigo que está más cerca de lo que piensa, el ya mentado Hombre Hormiga. Su presencia servirá para que el dúo ferroso por excelencia homenajee el inolvidable viaje al interior de la Visión que Hank Pym realizó en los inicios de la guerra kree-skrull.

Jerry Bingham y Bob Layton
Iron Man frente a la Masa

Treinta y tres años después de su primera publicación estos tebeos siguen reflejando fielmente el espíritu arquetípico de la franquicia enlatada de Marvel. La tecnología ha avanzado, los peinados son distintos y las ropas pueden parecer desfasadas (o no, que todo esto es cíclico), pero mirando más allá del cascarón encontraremos al Tony Stark multimedia que inventa, gestiona y se viste de lata.

Layton después de Bingham
Recreación del golpe de gracia, por Bob Layton

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Khonshu
Khonshu
Lector
15 julio, 2013 11:01

¡Pero qué buena es la etapa Michelinie/Layton! Y estos números en concreto son una maravilla.

Para mí ese combate entre el latas y Hulk entraría sin duda en un top de los mejores combates superheroicos de todos los tiempos.

Me encanta la elección de láminas que has hecho para la reseña, Luis. No solo por la recreación del famoso puñetazo, sino también por la escena del niño con Hulk. Me encanta cuando se ponen a jugar con los juguetes de los Micronautas (de chaval no entendía la broma al no saber que eran una línea de juguetes y llegué a pensar que eran los auténticos de los cómics paralizados o algo así).

manolin
manolin
Lector
15 julio, 2013 11:47

Para mi es la etapa definitiva y DEFINITORIA del personaje. Creo que todos los personajes Marvel tienen una etapa de este tipo: larga, de gran calidad artística, pero caracterizada sobre todo porque, independientemente de que antes o después hayan otras etapas del personaje o personajes también atractivas (Byrne -Romita, Len Kaminsky, Busiek,…) , esta es la que define a los mismos , la que dá la imagen más característica de ellos que está en el subconciente colectivo de todos en plan “asi es como debe ser” , y es la etapa a la que se vuelve siempre y a la que se toma de referente por muchos cambios por los que pase el personaje ( ese insufrible Iron Man adolescente d Kavanagh ) .
En unos casos esta etapa definitoria es la inicial de los personajes: como los 4F de Lee/Kirby , o el Spiderman de Lee, Ditko y Romita SR, y en otros vino después como este Iron Man, el Thor de Simonson, el Daredevil de Miller o los X-Men de Claremont y Byrne. En algunos casos es dificil de concretar, por ejemplo la etapa definitoria del Capitán América: ¿sería la de Englehart? , ¿la largísima, pero irregular en cuanto a su calidad, de Gruenwald?, ¿la más reciente de Brubaker o la más añeja de Lee y Colan con esa saga del Cubo Cósmico, la primera aparición del Halcón, y el intercambio de cuerpos en plan “face to face” con el Craneo Rojo? o la de Hulk, porque si bien la etapa más larga y de mayor calidad fué la d Peter David, los Hulks que en ella aparecen ( el mafioso gris de LAs Vegas, el fuerte e inteligente que dirige El Panteón) no son el que todos identifican inmediatamente gracias en parte a la serie d los 70, en plan: “Hulk aplasta a debiles humanos”, bruto pero noble. ¿seria la etapa definitoria de Hulk entonces la dibujada por Trimpe a pesar de su calidad irregular?.
No sé, igual son todo pajas mentales mias, pero si alguién quiere aportar algo a este tema d las etapas definitorias y definitivas de los personajes, que hable ahora o calle para siempre

Alejandro Ugartondo
Autor
15 julio, 2013 15:55

: la etapa definitoria de Hulk sería la Trimpe por lo que comentas. Estoy pensando cual sería la etapa definitoria de Los Vengadores y tengo dudas entre la de Shooter o la Englehart. Otras etapas definitorias claras serían la de Ditko en Doctor Extraño, la de Steranko en Nick Furia o la Doug Moench en Caballero Luna.

manolin
manolin
Lector
15 julio, 2013 16:13

Alejandro Ugartondo: pues de acuardo en casi todo, aunque para mi la definitiva de los Vengadores sería la larguísima de Roy Thomas y Buscema, donde ya hay todo lo que va a definir al grupo: cambios de alineación constante, viajes en el tiempo, aventura en el espacio, La Visión,…. aunque las dos que mencionas, la de Micheliene y Byrne y la de Stern y Buscema no le irian muy a la zaga.
Las de Stern y Englehart en Doctor Extraño también fueron muy buenas, aunque esta claro que todo ese Universo de Dimensiones alternativas, seres extraños y psicodelia que define el entorno del personaje es “made in Ditko”.
Sobre eso hay anecdota y todo: dicen que Englehart (¿o fue Roy Thomas?) le comentó una vez a Ditko que sus comics del Doctor Extraño habian llevado a un montón d ejovenes a experimentar con las drogas psicodélicas, y el Ditko, que era un moralista de cuidado se quedó echo polvo y se fué murmurando: “esa no era nuestra intención”

manolin
manolin
Lector
15 julio, 2013 16:16

Yo creo que las etapas definitorias de Englehart fueron la de Los Defensores y para la distinguida competencia una de las definitorias de Batman, a pesar de ser cortísima. Bueno, y quizas la del Capi que mencioné antes ¡y la de los Avengers West Coast!!!.

Kekovick
Kekovick
Lector
15 julio, 2013 16:22

Esta etapa es una estafa, me enganchó de niño y convirtió a Iron Man en mi héroe favorito…

Para luego darme etapa de mierda tas etapa de mierda, cabrones… 😛

Ese puñetazo de Iron Man a Hulk me marcó.

manolin
manolin
Lector
15 julio, 2013 16:27

Kekovick: pues para mí han habido varias buenas: La de Byrne-Romita, la de Kamisky ( a pesar de contar con dibujantes no muy buenos como Hoopgood y Tom Morgan), la de Busiek ( a pesar de tener cierto tono “Revival”), la de Ellis,….aunque como la que aquí se recopila, no ha habido ninguna. Un primo mio le cogió tal aficción que se compró dos figuritas de Iron Man de aquellas de Secret Wars: una para dejarla igual y otra para “pseudo-customizarla” pintándola de negro como la de aquella aventura en Alemania del Este.

jojojajo
jojojajo
Lector
15 julio, 2013 16:35

La verdad es que me lo compré no se muy bien porqué y me gustó bastante, a pesar de las camisas que lleva Tony, Ay los 70.

Khonshu
Khonshu
Lector
15 julio, 2013 18:14

Totalmente de acuerdo con Luis en lo de Hulk. La etapa de Peter David es la mejor del Goliath Esmeralda, pero es demasiado atípica y extravagante en sus planteamientos. El Hulk realmente definitorio es el de Bill Mantlo y, como revisión moderna, yo diría que la de Bruce Jones. Aunque ésta última acabó muy mal por rifirafes con la editorial, creo que supo coger la esencia clásica y darle un tono moderno pero inmediatamente identificable con el personaje. De hecho, es una influencia evidente en la última película de La Masa.

Ocioso
Ocioso
Lector
15 julio, 2013 18:26

No estoy muy seguro de que exista siempre una única etapa que define a un personaje. Para mí vale tanto el Capi de Lee/Kirby como el de Englehart; el Thor de Kirby, el de Buscema, o el de Simonson; el Hulk de Trimpe, el de Sal Buscema, o el de Peter David: el Spidey de Ditko o el de papá Romita…