GO INDIE! Ciencia Oscura, de principios y finales

Estrenamos sección. Con GO INDIE! iremos realizando artículos sobre obras del cómic independiente. Empezamos con Ciencia Oscura de Rick Remender y Matteo Scalera.

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GO INDIE! es una sección de Zona Negativa en la que recopilamos todos los artículos que se escriben sobre el cómic independiente norteamericano. Con ellos queremos reflejar los distintos productos que se ofrecen desde otras editoriales, que irán desde conocidas franquicias hasta cómic de autor. En ellos hablaremos de colecciones o personajes que nos parecen relevantes por algún motivo, algunas veces será por su calidad, otras por su fama o por su importancia en el medio.

A día de hoy podemos afirmar sin miedo que Rick Remender es uno de los grandes valores del cómic independiente y, por tanto, del cómic en general. Durante los últimos años nos ha proporcionado una gran cantidad de obras de creación propia, varias de ellas quedarán en nuestra memoria por largo tiempo gracias a su calidad, su variedad y el buen ojo que tiene para juntarse con dibujantes distintos, muy característicos y con un nivel que supera la media con creces. Con este artículo nos centramos en una de sus obras más grandes, pero antes veamos un poco su carrera.

Este californiano empezó en el mundo de la animación pero siempre admitió que una de sus pasiones era el cómic, por ello realizó algunos trabajos menores autopublicados y pronto pasó a cosas más conocidas, siendo entintador en Marvel o dibujante en series como las Tortugas Ninja. Sin embargo su primer gran pelotazo lo dio con Fear Agent, una estupenda colección que empezaba en 2005 en Image Comics, que luego se movería a Dark Horse para acabar volviendo a Image. En Dark Horse siguió haciendo cosas muy interesantes, aunque hoy las podemos considerar “obras menores”, como Gigantic o La Liga del Fin, y también en Image, con Sea of red o Xxxombies. Pero es cierto que esto le sirvió para que Marvel le diera la oportunidad de escribir series importantes como X-Force, Veneno, Imposibles Vengadores o Capitán América, donde cogió fama hasta que en 2015 rompió con la editorial. Pero nos vamos un par de años antes, a 2013, donde el cómic independiente empezaba a adquirir cotas de calidad y de cantidad, no vistas anteriormente. En el momento en que había muchas más obras destacables que nunca, él se alzaba como uno de los grandes creadores. En principio eso sucedía gracias a la obra que aquí vamos a tratar, Ciencia Oscura, pero unos pocos meses después lanzaría Clase Letal, luego Low, Tokyo Ghost… y así ha seguido, dándonos bombazo tras bombazo, con obras bastante diferentes entre ellas pero una serie de ideas que las conecta. Estas ideas se explican muy bien si nos vamos a algo que tiene gran importancia en su vida, la música Hardcore estadounidense, una forma de expresión heredada del punk que dio lugar a un interés socio-político, por parte de la juventud de la época, que se aleja de la visión que tenemos de Estados Unidos. Concretamente el Hardcore Californiano, que derivaría en lo que luego se conoce como Hardcore Melódico y más tarde como Punk-Rock, expresaba ideas que criticaban fuertemente el capitalismo y se acercaban al anarquismo desde distintos frentes. ¿Que importancia tiene esto en la obra de Remender?, son ideas que encontramos en todas sus obras, ya sea de forma directa o indirecta, pero especialmente en dos, Clase Letal y Ciencia Oscura.

Pero hablar de Ciencia Oscura no es solo hablar de Remender, los cómics se hacen en equipo y este en concreto no sería ni la sombra de lo que es si no fuera por su dibujante Matteo Scalera. El artista italiano no tardó en llamar la atención de Marvel, apenas llevaba un par de trabajos en Image, Hyperkinetic y Dynamo 5, cuando las grandes editoriales le pusieron el ojo encima para series como Masacre, Batman o Daredevil. En este caso nos interesa más su paso por Marvel, pues dibuja Vengadores Secretos, y es allí donde conoce a Rick Remender. Scalera tiene un estilo particular, sus caras son tremendamente expresivas y tiene una capacidad narrativa brutal para la acción, pero en Ciencia Oscura nos sorprendió más si cabe gracias a los magníficos diseños de personajes extraños, de seres de otras dimensiones, donde demuestra una imaginación tremenda.

De la misma manera hay que mencionar otro elemento vital, que se suele dejar de lado injustamente aunque cada vez menos, el color. El principio, lo que viene siendo los dos primeros tomos, cae en manos de Dean White, que había trabajado ya con Remender en Uncanny X-Force, mientras que del resto de la colección se ocupa Moreno Dinisio, que había sido colorista de Scalera en su serie junto a Justin Jordan para Image, llamada Dead Body Road. Ambos hacen un trabajo excelente, pero es cierto que Dinisio y Scalera encajan muy bien, así que se puede decir que el cambio es positivo.

LAS ANDANZAS DE LA LIGA DE ANARQUISTAS CIENTÍFICOS

Bajo un nombre tan sugerente, Ciencia Oscura nos presenta un grupo de científicos que viajan entre realidades debido a un experimento fallido, o eso parece, porque en esta serie las apariencias engañan. El principio es trepidante, con acción a raudales y una potencia visual desbordante pero ejerciendo su protagonista, Grant McKay, de narrador, así la serie nos ofrece el misterio de cómo llegaron hasta ahí mientras nos da pura adrenalina en mundos que nos resultan totalmente extraños. El argumento recuerda a Sliders (Salto al infinito) pero con unos mundos infinitamente más extraños e imaginativos, no se trata de diferentes versiones de la Tierra que conocemos, sino que hay hombres rana con lenguas eléctricas o monos poseídos por espíritus que viven en plantas. Esta liga tiene que sobrevivir en esos mundos inhóspitos mientras saltan de forma aleatoria mediante una máquina, llamada “El Pilar”, como ocurría en la mencionada serie de televisión, sin embargo la gran incógnita es que esto sucede porque el Pilar ha sido saboteado por uno de ellos, es decir, hay un traidor en el grupo, lo que nos indica que la gran trama girará en torno a ellos y no a esos mundo extraños.

Las influencias en la historia de estos dimensionautas son muchas, enmarcadas dentro de la ciencia-ficción, pero además de Sliders hay otra bastante clara, y bastante retorcida, a saber, Los Cuatro Fantásticos. Ya no solo el concepto de grupo como familia, sino el parecido de los personajes. Tenemos a esa especie de Míster Fantástico en Grant McKay, a los niños como sus hijos, a un jefe de seguridad dispuesto a defenderlos a toda costa como una versión de La Cosa, quizás el papel de la Antorcha Humana se pueda repartir entre varios, pero no falta la Mujer Invisible, la que sale detrás de la historia y a modo de flashback, pero que siempre está presente. Y qué decir del Doctor Muerte, en forma de empresario y jefe de Grant. Parece que tenemos a la primera familia al completo, pero todos sus conceptos no solo parten de un punto de vista diferente sino que se van modificando según avanza la lectura. ¿quienes son estos personajes?, veamos:

Grant McKay: Líder de la Liga de Anarquistas Científicos y creador del pilar. Grant es el gran protagonista de la historia y sobre el que recaen las grandes decisiones. Además de ser un científico muy inteligente es un hombre con firmes principios, un idealista, o eso cree él, ya que desde el principio vemos que las buenas decisiones no son su bandera.

Sara McKay: Esposa de Grant. Al principio de la serie solo aparece cuando se narra el pasado. No es parte de los dimensionautas, aunque las cosas cambiarán según avanza la colección. Es una mujer brillante, aunque de forma distinta a Grant, independiente y luchadora.

Pia McKay: Hija de la pareja y atrapada en el primer viaje a otra dimensión. Pia ha salido a su padre, pero también ha aprendido y aprenderá de sus errores. Quizás sea el personaje que más evoluciona a lo largo de la historia, la cual enriquece con auténticos momentazos.

Nathan McKay: El hijo pequeño de Grant y Sara que también se ve envuelto en esta aventura. Su perspectiva es más inocente y tendrá un protagonismo que será crucial en ciertos momentos. Los autores reflejan perfectamente esa inocencia tanto en sus diálogos como en la parte que llegará a protagonizar.

Kadir: El empresario que financia la creación del Pilar y que viajará con ellos de forma accidental. Kadir supone la antítesis de Grant, triunfador en un sistema social que el protagonista aborrece y con una fuerte tendencia megalomaníaca. Lo odiaremos muchas veces, pero su historia es crucial para la serie y no podremos evitar darle la razón en momentos puntuales.

Chandra: La gran aliada de Kadir, su segunda al mando que formaba parte de la expedición sin el beneplácito de Grant. Aún teniendo un papel menor con respecto a los anteriores, se alza como un personaje muy bien formado con intereses ocultos.

Ward: El militar encargado de la seguridad del equipo. Tendrá la tarea más difícil al empezar el viaje y se involucrará como el que más, pero puede que sea el personaje más prototipo de todos ya que rara vez se sale de su papel.

Shawn: El ayudante de Grant. Shawn es un joven que se mete en este proyecto porque cree en él y en su jefe, Grant, sin embargo no tardará en ganarse nuestros corazones. Tiene sus grandes momentos, y pone la nota de humor, pero siempre en un plano secundario. También ejerce de guía moral de Grant.

Rebecca: Ingeniera que trabaja en el Pilar. Es joven y decidida, pero las buenas decisiones no son lo suyo, como pasa con su amante y jefe, Grant. Es el personaje más difícil de encasillar porque parece que se usa solo como medio para mostrar que Grant no es tan perfecto como podría parecer, pero sin ella no entenderíamos Ciencia Oscura de la misma manera.

Solo con un vistazo a la lista de personajes ya vemos que eso de la Liga de Científicos Anarquistas es más un nombre chulo que una asociación de investigadores, mientras que en realidad todo gira en torno a Grant McKay, su familia, sus compañeros de trabajo, su jefe, sus decisiones… y sus principios. Y eso sí que nos lo dice el nombre, es decir, las intenciones de McKay son el nombre, es un científico que busca lo mejor para la humanidad y está dispuesto a sacrificarlo todo para ello. Su perspectiva es muy científica, hasta el punto de calificarse como anarquista. ¿Cómo es esto?. Pues volvamos a la influencia de Remender para crear la obra, concretamente a la musical.

El Hardcore es una evolución del Punk, originalmente Hardcore-Punk o (nucleo duro del punk), que se da en Estados Unidos a finales de los setenta y que se desarrolla fuertemente en los ochenta para acabar dando lugar a diversos estilos en los noventa, que llegan hasta el día de hoy. Pasando muy por encima de este tema, se suele situar su origen en Washington D.C., con bandas como Bad Brains o Minor Threat, bandas que Rick Remender afirma adorar, y se diferencia del Punk en varias cosas, son canciones más rápidas, más cortas… pero paremos en lo que nos interesa para no eternizar esta parte: el movimiento Hardcore. Mientras que el Punk tendía a tener un carácter más (auto)destructivo, con lemas como ese famoso “No future”, el Hardcore generó en Estados Unidos una ideología más basada en la comunidad, concienciando a jóvenes que vivían en zonas desfavorecidas o con familias desestructuradas (temas recurrentes en la obra del guionista), de hecho el Hardcore es uno de los estilos musicales que más “subgéneros” ha desarrollado precisamente porque esa juventud unida estaba llena de ganas por experimentar. Demos un salto grande hasta California, en esos principios de los ochenta se formaba una banda que se considerará como los creadores del Harcore Melódico (nombre que se daba porque sus voces eran más suaves), aunque en realidad no será hasta el 88 cuando esto pase, estos son Bad Religion con su disco Suffer, y la admiración de Rick Remender por esa banda se hace patente cuando usa títulos de sus canciones o fragmentos de sus letras en sus diferentes cómics. Bad Religion influenció a muchas bandas posteriores, algunos incluso se hicieron famosos copiando su estilo (y en su misma discográfica), pero lo que nos interesa aquí es que en California se creo un movimiento juvenil con una ideología que se basaba en teorías anarquistas que se trataban de llevar a la práctica en el país del capitalismo, dando lugar a adaptaciones y confrontaciones que creaban situaciones paradójicas, voy a poner dos ejemplos, uno la banda de hardcore que dejaba la pequeña discográfica para irse a una multinacional y ganar fama, dinero, pero también para difundir su mensaje y concienciar a la gente, el otro el científico que quiere crear un gran invento para mejorar el mundo, bajo esa ideología anarquista, pero se apoya en la gran empresa a la que odia para hacerlo. La historia de Grant McKay es la de muchas bandas a principios de los noventa en California. Bad Religion entre ellos, aunque su caso es particular porque el dueño de la (ya-no-tan) pequeña discográfica, Epitaph, era el guitarrista de la banda (Bret Gurewitz) y él mismo decidió fichar por una multinacional junto al grupo. Algo de lo que después se arrepentirían, como Grant McKay ya al final del primer tomo, aunque nos dejaron un puñadito de álbumes magníficos.

Tenemos el anarquismo, tenemos la confrontación con el mundo real y tenemos la familia, pero para reflejar todos los principios de Grant nos falta uno, la ciencia. ¿Dónde podemos buscarlo?. Pues volvemos al mismo tema, a la versión californiana del Hardcore y a Bad Religion, porque algo muy curioso del ese movimiento anarquista es que, en su origen, tiene una base científica. Concretamente el cantante de la banda, Greg Graffin, ha sido una gran influencia en todo este tema, no solo hablo de Remender sino del movimiento Hardcore en general. Graffin es profesor de ciencias en la Universidad de California, titulado en antropología y geología, con doctorado en paleontología y especializado en la evolución, tiene varias tesis y varios libros en los que habla de la evolución humana, ligando estudios políticos y sobre las diferentes religiones desde perspectivas tanto filosóficas como científicas.

Si la escena Hardcore es una influencia clara en las obras de Remender, algo que evidentemente le viene de su propia vida, hay dos obras que hablan directamente de ella, una es Clase Letal, que nos cuenta la vida de gente muy cercana a este movimiento (cambiada por la ficción en la que se desarrolla) y la otra es Ciencia Oscura, que lo que nos cuenta es el choque ideológico de todo esto con el mundo real, y lo mejor es que lo hace con una perspectiva adulta y alejada de inocencias originales.

Aparquemos un segundo este tema y vayamos a la variedad de Ciencia Oscura. Aunque el choque ideológico se hace patente desde el principio, “Los burócratas deben mantenerse ocupados, maquinando reglas inútiles y obstaculizando al creador” en palabras de Grant, lo cierto es que el comienzo de la obra es pura ciencia-ficción, con mucha acción. A la desbordante imaginación de Matteo Scalera y a ese concepto inicial de exploración, se unen conceptos como el de la capa de cebolla para describir el universo o los Sara y Grant de otra dimensión. Incluso la propia creación de estos universos paralelos es una pregunta constante, cuya respuesta se vincula a las decisiones que tomamos en la vida y cómo estas van creando universos distintos, es decir, comienza como una obra muy apegada al género. Sin embargo, poco a poco, se va separando del hacer clásico de estas obras para tomar su camino, el de la familia y los conflictos personales, sin dejar de lado la ciencia-ficción pero enfocando más los sentimientos de los personajes.

No se trata de un cambio brusco, es algo que va sucediendo poco a poco, pero la temática va cambiando. Esto sorprende en ciertas ocasiones, obviando que la acción es constante y que las muertes se van sucediendo cada poco, de personajes nuevos y de miembros de la liga, de hecho la historia ya empieza con el fallecimiento de una de ellos, Jen, de tan poca importancia que ni entra en la lista de personajes mostrada más arriba. Pero es cierto que los grandes conceptos los vemos ya en el primer tomo, como que su Pilar crea agujeros en la realidad que pueden destruirlo todo o la resolución de quién es el saboteador, aunque las respuestas llegarán poco a poco.

Pero hay puntos de inflexión en cada tomo, los arcos están medidos con lupa y cada pieza se mueve justo en el momento oportuno. Así el final del primer tomo nos deja un punto clave que es la separación de Grant y sus hijos. Scalera afirmaba en una entrevista que cuando el entró al proyecto (recordemos que antes había otro dibujante asignado, con el que no llegó a buen puerto) ya estaban los cuatro primeros arcos escritos, casi la mitad de la serie, y es en los siguientes donde pone algo más de sí mismo. Pero que Remender lo tenía pensado queda bastante claro cuando llegamos al final.

Así el segundo tomo es muy continuista, con mundos nuevos, extraños pero con un toque clásico en la ciencia-ficción como lo era el primero (ese mundo medieval dirigido por dinosaurios casi parece dar un toque cómico) y que tiene como gran cambio que, al no estar Grant, el protagonismo se reparte, lo que sirve de mejor que presentación para todos e incluso para entender los distintos puntos de vista. Pero también nos cuenta algo importante, hay muchos pilares y mucha gente viajando entre universos… y eso no es bueno. El tercer tomo hace una parada, están en un mundo con un virus mortal y se aprovecha este arco para indagar más en ese pasado y en la familia McKay, sobretodo con los pequeños, pero el ritmo de acción constante, esa sensación de persecución, sigue siendo lo que transmite la historia. Parece un tren a punto de chocar, solo nos falta saber cuándo y cómo. Aquí el ligero cambio es que ya no solo han de temer dónde van a aterrizar, sino a aquello que les persigue.

Mundo de Dios, el tomo cuarto, es quizás el que más rompe de toda la serie, donde Grant se enfrenta a sus monstruos personales, siendo el único protagonista de este y tratando muchas partes de su pasado. Lo importante es su vida y su relación con su familia, cómo llega a ser el científico que es y, sobretodo, su relación con Sara y con su hermano. Se deja un poco de lado el tema de la ciencia-ficción e incluso se acerca a la magia, en el sentido de que hay cosas que no se explican como se hacía en los tomos anteriores. Es un tomo que rompe también el ritmo, sigue habiendo dosis de acción, pero es un tomo más confuso, casi onírico. Parece un interludio, pero no lo es, desde aquí la serie toma otro rumbo.

Grant pasa años solo, nos olvidamos del resto de compañeros y familia para ver su reflexión sobre el mundo, incluso de ese gran mal que los perseguía, casi podemos decir que es un descenso a la locura, pero también es el momento en que tiene una visión más clara del multiverso. El tomo quinto sigue este tono y en él ocurren tres cosas que lo cambiarán. La primera es el reencuentro con su hija, que ahora lo desprecia, ha crecido y ya ve la realidad de su padre, alejada del concepto idílico de la niñez hasta el punto de que es él quien aprende de ella. La segunda es el encuentro con la bruja, un ser auténticamente maligno que para Grant supone la verdadera evolución, donde elije a su familia a cambio de su inteligencia. La tercera es un parón aún más grande en la historia. El regreso a su realidad supone el cambio absoluto en la tónica de la serie, donde la ciencia y la exploración se entierra en la nada y lo que queda es la familia. Estamos en el ecuador de la serie y es aquí donde se revela que Ciencia Oscura en realidad iba sobre otra cosa, sobre lo que se soslayaba al principio, los sentimientos y la evolución de la familia McKay.

Si con esto veíamos cambiada la serie, el siguiente tomo es el más polémico, aunque para algunos (entre los que me incluyo) será una delicia. Remender ya hacía dos años que había dejado Marvel, y parece ser que no había acabado muy contento con la editorial, de hecho años después haría públicos guiones escritos para historias de la editorial que fueron rechazadas. Pero al guionista le gustan los superhéroes, algo que demostró en su serie de 2008, La Liga del Fin, y si echamos la vista atrás y lo juntamos con las declaraciones de Matteo Scalera, en las que decía que se había involucrado en la serie a partir del cuarto arco argumental porque el resto ya había sido escrito para otro dibujante, es posible (y esto encajaría mucho) que el sexto arco argumental estuviera escrito poco después de abandonar la casa de las ideas.

La cuestión es que los autores no vienen a reinventar conceptos superheroicos ni a renovar personajes, sino que lo que haces es más bien entre clásico y tópico del genero, a saber, un evento pero contenido en pocas páginas. El gran mal que los perseguía ha llegado a la Tierra natal de los McKay y se dispone a destruirla, pero la acción se mueve al aparecer un grupo de superhéroes de otra dimensión dirigidos por Nate.

Una Nate crecido, que se había perdido cuando era pequeño, reaparece como una versión de Superman, criado por Shawn en otro mundo. La Liga de Anarquistas científicos se une así a la Legión de Campeones Éticos para vencer al gran mal de otra dimensión en una historia que recupera la trepidante acción de los primeros números, pero dejando de lado las ideas extrañas y sorprendentes para llevarnos a la pelea que nos cuentan en las grandes editoriales. ¿Qué nos quieren decir los autores?, a ratos parece un “mirad, eso que os cuentan las dos grandes lo podemos hacer en menos páginas, quitando lo sobrante“.

Es verdad que esta gran pelea difiere en varias cosas, porque lo que nos importa no es la propia pelea, sino como esto afecta a los personajes, ni que decir tiene que aquí las muertes son definitivas, por ello hace que nos importen más, aunque el recorrido de estos personajes sea inmensamente inferior. Al final son dos formas diferentes de narrar algo similar, porque el peso gordo de este tomo y del siguiente se lo lleva la vida de Grant y su relación con su padre y con su hermano. Como no podía ser de otra manera, con un final que nos pone los pelos de punta y explica muchas cosas de la familia, en una simple conversación en el porche de una vieja casa, mostrando una vez más cuál es el punto fuerte de la serie, la reflexión en diálogos y pensamientos, no solo de lenguaje escrito, Remender ha tenido la suerte de dar con un dibujante que muestra una enorme capacidad para manejar el lenguaje corporal.

Si alguien se lee el octavo tomo y después vuelve al primero fácilmente se llevaría las manos a la cabeza. Se trata de una ruptura absoluta con el ritmo de los anteriores, el más diferente de todos, pero en el que se paga una deuda. Grant ha cambiado, ahora ya sí que es una persona totalmente diferente, así que es el momento de pagar dicha deuda que los autores arrastraban desde las primeras páginas, es el momento en el que Sara deja de ser un florero, para mostrarnos un personaje muy profundo, muy real, muy humano y explicarnos las decisiones que ha tomado para que su vida haya sido como es. Nos muestra una mujer ahogada por una sociedad que no la dejó crecer y en la que el egoísmo de su marido, ese idealista que decía querer cambiar el mundo a mejor, no era más que otro palo en su rueda arrastrado por la corriente machista y tradicionalista imperante en nuestras sociedades. Esta peculiar terapia de pareja hace que recuperen el amor perdido, precisamente haciendo que Sara recupere el amor a sí misma y que Grant, por primera vez, la comprenda. Hasta la posición de Sara empieza a ser central en las páginas y hay un metalenguaje en el que se la presenta como la gran artista. Con todo ello, este pequeño arco se convierte en una obra maestra, de lo mejor que nos ha dado la serie, y eso es decir mucho, pues Ciencia Oscura es una de las mejores series escritas en una década en la que el cómic independiente ha destacado por dar muchas obras de gran calidad.

Pero queda algo, el final. ¿Estará a la altura?

CIENCIA OSCURA: NINGUNA AUTORIDAD POR ENCIMA

Aviso de Spoilers: Ahora se hablará del último tomo de Ciencia Oscura y con ello vamos a mencionar cosas importanes del final, publicado hace tan solo unos meses aquí en España. Si aún no lo has leído para, lee el tomo y vuelve aquí.

Llegamos al final del camino, al desenlace de una historia que nos ha tenido años en ascuas, y repito la pregunta: ¿Está a la altura?. Para mi sí, pero no todos a la misma, el primer final está muy bien, el final de los personajes que conocemos, pero los dos finales siguientes son sublimes. Los autores eliminan cualquier retazo de inocencia idílica para darnos un gran golpe de realidad, que nuestras decisiones tienen consecuencias, que no siempre hay respuesta buena, que todo tiene sus “peros”. Un sabor agridulce en dos partes que hace que la serie sea totalmente redonda, uniéndose a eso que nos decían desde el principio, que cada decisión crea una realidad nueva.

Habíamos dejado a los personajes en una situación difícil, aunque la parada del último tomo nos llevó por otros caminos, faltaba el gran enfrentamiento final. En el centro de todo, en la última capa de la cebolla y con las realidades destruidas, los enemigos atacan y la Liga, junto a los héroes de otros mundos, tendrán que defenderse en el último mundo del multiverso. Digamos que esta es la parte normal, la gran pelea que toda obra de este tipo se merece, o mejor dicho, que los lectores nos merecemos, por la épica y el drama. Pero en realidad la historia de Ciencia Oscura es la historia de Grant McKay, de varios de ellos en realidad, pero de uno sobretodo.

Kadir parecía el malo, y en cierta manera lo era, aunque tomaba algunas decisiones buenas sus intenciones siempre eran oscuras, ya no es que su ideología fuera contraria a la de McKay, es que era un megalómano egoísta que quería controlar la realidad. Como tal se alza cuando se descubre que en realidad es una persona de otra realidad. Parece que su destino era estar unidos, Kadir siempre busca a McKay, necesita su intelecto, y McKay siempre se enfrenta a Kadir pero no le queda más remedio que aceptar sus reglas para poder salir adelante. Evidentemente su relación es un claro símil del mundo capitalista, donde el malo es el sistema y el bueno el que quiere ayudar a los demás. Esta es una historia que hemos visto miles de veces, pero aquí es muchísimo menos inocente de lo habitual. Durante toda la serie Kadir ha buscado sus propios intereses, pero por el camino salvó a los hijos de Grant y fue capaz de darle a Sara una vida estable que Grant nunca pudo.

Pero ¿Grant es el bueno? Hay algo que nos deja claro el primer tomo, Grant quiere hacer un mundo mejor pero al final siempre acaba anteponiendo sus intereses a los de los demás. Grant McKay es un egoísta, y esto es algo que hasta Sara le dice en el tercer tomo y se mantiene hasta el octavo. Sin duda es un hombre de principios que parece tenerlo todo muy claro, el mundo le ataca y la culpa es siempre de los demás, pero a lo largo de Ciencia Oscura vemos como va tomando decisiones que no hacen más que empeorarlo todo. Grant McKay es un hombre de principios, pero siempre antepone esto a todo. Y la vida no es tan sencilla, a veces para mejorar hay que luchar… y otras ceder y escuchar.

Durante toda la serie Grant recibe palos de todo tipo y sigue dándose cabezazos contra la realidad sin escuchar a los demás, y sin embargo solo cuando lo hace es cuando mejora. En realidad todo es culpa suya y de Kadir, son los que llevan al multiverso al colapso, y ambos luchan por lo suyo, pero cuando, en el tomo tres, Shawn le recuerda por qué construyo el Pilar es cuando se lanza como un héroe. Su viaje solo le hace caer en lo más bajo, hasta sacrificar su inteligencia para salvar a su hija, consiguiendo dar un poder infinito a un ser terrorífico, la Doxta, que será el enemigo final, una vez más por culpa suya.

Los palos le siguen viniendo, su mujer con Kadir, sus hijos creciendo en otras realidades y siendo criados mejor de lo que él lo hubiera hecho, como grandes personas de las que aprender. Y ahí es donde aprende. Seguimos viendo pinceladas de egoísmo, hasta que en el anterior tomo Sara le muestra sus verdaderos sentimientos. Es aquí, al final, donde los principios de Grant McKay cambian, donde de verdad se empieza a preocupar por los demás y donde, por primera vez en la serie, lo vemos sonreír, cuidando de su familia, pero no desde una posición superior, sino escuchando y comportándose como un igual. Esa parte del final es perfecta.

No es que a la serie le sobre lo siguiente, es que ese es el final feliz, el punto álgido de la maduración del protagonista. Falta la lucha final. Para ello Kadir y Grant se han de unir, junto al resto de personajes, contra una bruja que representa tiempos oscuros, viejos órdenes mundiales a los que no pueden permitir el paso. Si queremos, podemos ver aquí una clara referencia a las historia del mundo actual, no hay mucho que explicar. Solo que quizás el final, el primer final, es algo derrotista, donde el capitalismo megalomaníaco, representado por Kadir, gana y el resto se hunden a su merced. El grupo lo consigue, se salva la realidad, pero ahora solo hay una y está dirigida por Kadir, ¿el mal menor?, que lo ha reescrito todo en lo que se podría describir como un futuro plausible de nuestro planeta.

Este final es bueno, puede que algo insatisfactorio, porque los personajes que conocemos dejan de existir como tales y solo hay versiones de la Tierra creada por Kadir. Gana el malo y eso no siempre mola, ¿verdad?. Pero es un final muy simbólico y perfectamente descrito. Aunque, repito, otro mal necesario era la pelea final. Lo cierto es que es muy corta y está muy bien llevada, siendo sobre todo psicológica y cortándose en el momento en que la bruja derrota a todos menos a Kadir y a Chandra. Saben contar lo justo y necesario, y eso es lo que demuestra este cómic.

Casi podemos decir que este es el final de la historia principal ya que los personajes desaparecen una vez que Kadir reescribe ese mundo, creando una única realidad. No obstante este no es el único final y lo que llega después es una maravilla, cuando los autores deciden contarnos qué pasa en ese mundo.

El mundo de Kadir, el mundo final, no nos resulta difícil de imaginar, autoritario, lleno de normas y con una clara distinción jerárquica. Aquí los autores no se extienden mucho porque realmente no es lo importante, nos han contado demasiado del personaje como para poder imaginarnos nosotros mismos lo que quiere. La cuestión es que Kadir es un torturador, le gusta recrearse en su victoria y los únicos que recuerdan el pasado son él, Chandra y Grant. Ahora Grant es considerado como un loco, lo cual es una genialidad porque en nuestra sociedad se suele asociar la locura a ciertas formas de vida que se separan de lo establecido. Supuestamente Grant debería vivir feliz con su familia, pero no soporta su día a día bajo el férreo control de Kadir. Es normal, hasta ahora lo habíamos visto evolucionar desde ese ser egoísta que quería salvar el mundo bajo sus principios a la persona que, con los mismos principios, escucha a los demás y busca su felicidad a su forma, pero los principios chocan, y chocan con los de Kadir. Evidentemente la fuerza de esta parte reside en los diálogos políticos, sociales y personales que mantienen los dos, y aquí ya no hay simbolismo, su confrontación es total y directa, es la pelea verbal que deseábamos desde el principio y no lo sabíamos. Solo que es triste porque el malo gana, hasta que Grant coge una pistola.

La genialidad de este final reside en que nos dan precisamente lo que nos venían diciendo que nos iban a dar y aún así nos sorprenden, que cada decisión que tomamos crea una nueva realidad. Con esta se vuelve a abrir el multiverso, con Kadir y Grant como hacedores y destructores, pero como falibles humanos, sin deidades.

Los dos finales que suceden después son sencillamente una delicia para los sentidos. En dibujo vemos a dos Matteo Scalera, el de la acción brutal y el de la calma expresiva. En el guion Remender está impresionante, con unos diálogos y unas reflexiones que llevan a la historia a un nivel superior. Los dos mundos que se crean a partir de la decisión de Grant, de disparar o no, nos devuelven al simbolismo de los movimientos sociales y su utilización en Estados Unidos aunque, como todo a día de hoy, se puede trasladar perfectamente a otras partes del mundo.

En el que dispara, en el que se rebela, es la lucha donde Grant se crece y se encuentra a sí mismo, incluso con las enormes pérdidas que conlleva, como la muerte de sus hijos, se recrea asesinando a Kadir. Digamos que encuentra una felicidad rápida y efímera que le hará luchar hasta la muerte, una muerte que ya vimos en el pasado, concretamente nos debemos ir al capítulo cuatro del tomo uno, donde vemos a esos Grant y Sara que buscan a sus hijos porque han muerto en “un accidente” porque su Pilar explotó, cosa que luego sabemos que no es cierta. Ellos son los que hacen arder este mundo final, con el mismo traje y el Pilar portatil de Kadir, para viajar por las nuevas realidades que se están creando. Este Grant muere precisamente en el tomo segundo y es el final más agrio, aunque el más fácil para él.

El otro final, en el que decide no disparar, es mucho más derrotista. Es el Grant que piensa en los demás y que se somete a Kadir para salvar a su familia. La manera en la que se describe a este Grant depresivo es impactante, poniéndolo al borde del suicidio y cuestionándose por qué seguir, en unas páginas magníficas. Cuesta llamarlo final feliz, en tanto que supone la rendición del protagonista frente al villano, pero es que el villano no siempre es malo. Kadir demuestra algo de corazón, esa humanidad que se le veía en muchas partes de la historia, los grises con los que los autores juegan desde el capítulo uno, y hacen que este final sea conciliador, donde Kadir ofrece su amistad a Grant tras darle a toda su familia. Es un final agridulce, como la vida misma.

A título personal, los tres finales me parecen perfectos. Dejar esta obra en manos de una lucha de principios es lo que pedía, aunque contraste mucho con el inicio de acción frenética y exploración científica, la enemistad ideológica era muy fuerte y solo hay dos formas de solucionarla, la guerra o la paz.

Por lo menos, quedémonos con una bonita imagen.

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M0ng0
M0ng0
Lector
21 diciembre, 2020 10:48

Bueno, no soy un gran fan de esta obra. Empecé con ella y me pareció una idea estupenda y terminé dejándola cuando se les fue la pinza con las paradojas temporales… en Fear Agent yo creo que a Remender le sale una obra más redonda en líneas generales.
Me ha llamado la atención el extracto sobre el hardcore en el artículo. El origen es difícil de trazar con exactitud, pero más bien fue en California (Black Flag, Circle Jerks, Youth Brigade,…) donde empezaron a destacar bandas y luego esto se extendió a otros territorios (DC, NY, Boston,…) simultáneamente. Si bien es cierto que los Bad Brains son sin duda la banda que más influencia tuvo en el resto de escenas (la mayoría de grupos de NY de los 80 sonaban a Bad Brains por todos los lados); escuchar el Age of Quarrel de Cro-Mags es ponerse el Rock For Light subiendo el nivel de agresividad al 11. Curiosamente fue en estas zonas donde llegó el hardcore digamos en segunda oleada donde más tiempo perduró su espíritu y donde todavía existen muchas bandas de la época dando por saco!

Last edited 7 meses atrás by M0ng0
Vielmehr
Vielmehr
Lector
21 diciembre, 2020 14:08

Uf, adoro a Rick Remender desde que empecé con Clase Letal y Low, de mis autorazos favoritos. Esta Black Science no me la he leído aún, por lo que parece que debo ir apartando sitio para su lectura. El dibujo de Scalera pinta muy bien, y el color de Dean White me gusta mucho, más en el American Ronin que hace ahora.
Enhorabuena por esta excelente y nuevecita sección. ¿Será periódica o esporádica?
Como Deadly Class vaya a tener un papá artículo como este me avisan, que ahí estaré pendiente.
Que tengan buenos días y salud.

Eddie Brock
Eddie Brock
Lector
21 diciembre, 2020 16:43

A mi me ha parecido una pasada de obra y el final divergente me ha encantado.aunque necesito una acllaracion y aqui spoilers…

Aviso de Spoiler

Yo interpretaba que al final el Grant que disparaba se marcaba como objetivo robarle los hijos al Grant que no disparaba. ¿Pero decis que es el mismo Grant alternativo que salia en el tomo 1?

Last edited 7 meses atrás by Edu Sesé
Edu Sesé
Autor
En respuesta a  Eddie Brock
21 diciembre, 2020 23:57

Buenas, Eddie, me tomo la libertad de ponerte el aviso de spoilers y te contesto con lo que yo entendí.

Aviso de Spoiler

Efectivamente, por el final parece que el Grant que dispara decide ir a por los hijos del Grant que no lo hace. Pero por lo que se intuye de su encuentro con la Liga en el segundo tomo, ese intento no funciona. De hecho, ese Grant que viaja con Sara por el multiverso dice en el segundo tomo “He visto esto cientos de veces, y todas las versiones de este grupo provocan la muerte de mis hijos”. Yo interpreto que todos los intentos les salen mal hasta que terminan muriendo en el tomo 2.

¡Gracias por comentar!

Eddie Brock
Eddie Brock
Lector
En respuesta a  Edu Sesé
22 diciembre, 2020 10:32

Hola si, gracias por ponerlo en la pestaña, creía que al haberlo desgranado del todo en la reseña quedaba claro que quien entraba era por su propia responsabilidad, pero mejor así
[spoiler title=”Una de las cosas que mas me gusto es poco antes del disparo cuando Kadir le dice “Te molesta que no fueras tu quien salvo el dia” Me parecio un buen zasca. “]

Eddie Brock
Eddie Brock
Lector
En respuesta a  Eddie Brock
22 diciembre, 2020 10:34

¿Porque no ,me sale el boton de Spoiler?

Raúl López
Admin
22 diciembre, 2020 14:48

Brutal artículo Igor, enhorabuena!

elpitingo
Lector
26 diciembre, 2020 11:12

Una genialidad. Con lo bien redactado, documentado y currado, solo resta felicitar por el trabajazo.