EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
«Fortaleza, honestidad, descaro, llámalo como quieras.»
Reseñamos la nueva entrega mensual de la cabecera Excepcional Patrulla-X que publica en España en formato grapa panini cómics. Con este número llegamos al final de uno de los primeros arcos de la serie, una especie de prueba de fuego para su equipo creativo. Equipo formado por la autora Eve L. Ewing y la artista española Carmen Carnero, que por primera vez en diez entregas cuenta con ayuda en las tareas de dibujo, con la incorporación de Federica Mancin. Sin más dilación, nos adentramos en la última historia de Kitty, Emma y compañía.
La trama se retoma en el mismo punto donde lo dejamos el mes pasado. El equipo de jóvenes (y algo menos jóvenes) mutantes ha logrado rescatar a Axo de la máquina de Siniestro, que pretendía utilizar sus habilidades de émpata para potenciar una aplicación destinada a recopilar información genética de sus usuarios inseguros. Con la ayuda de Axo, Emma logró anular a Míster Siniestro gracias a su telepatía mientras que el resto del equipo se enfrentaba físicamente a él y a un clon de Bobby Drake. A pesar del éxito inicial, Emma parece haber quedado fuera de combate tras el movimiento desesperado para derrotar a Míster Siniestro y esta Patrulla-X se encuentra ahora atrapada en la guarida del malo rodeados de peligros.

El guion de Ewing para este número es una mezcla de luces y sombras. Si el número anterior supuso el clímax del arco en cuanto a acción, este estaba destinado a ser el clímax emocional de esta historia particular, apoyándose en todo el trabajo que la autora venía llevando a cabo con sus personajes. De forma acertada, así es como comienza el número, con el foco puesto sobre Emma Frost en una apropiada continuación del camino que ha seguido su personaje recientemente. Sin embargo, según pasan las páginas la idea se difumina y la fuerza de la narrativa se va viniendo abajo. Da la sensación de que Ewing se queda sin páginas y quizá de que no tenía del todo claro como cerrar el número de forma satisfactoria y desarrollando sus ideas. El resultado es que empieza a haber trompicones y giros que entorpecen la lectura.
Como comentaba, en el dibujo Carmen Carnero está acompañada por Federica Mancin. Mancin se hace cargo, principalmente, de las escenas que tienen lugar en el interior de la mente de los personajes, mientras que Carnero se mantiene responsable del plano físico. Una maniobra muy inteligente y que siempre me gusta apreciar, pues este tipo de prácticas permiten reducir la carga de trabajo del artista principal al tiempo que el estilo visual de la obra se mantiene intacto. Es por esto que resulta decepcionante que, aunque sea solo para un par de páginas, se rompa con esta norma que el propio cómic había establecido. En cuanto al arte en sí, Mancin hace un trabajo bastante correcto, construyendo una atmósfera clara y perceptible que contrasta debidamente con el resto de la obra. A Carnero igual se le nota la carga acumulada de diez números mensuales consecutivos, y aunque tenga menos páginas en esta entrega, se puede percibir un pequeñísimo bajón en el resultado final. Nolan Woodard como colorista hace un trabajo bastante apropiado con ambas artistas por separado, pero creo que debería haber separado más las paletas que utiliza en cada caso, siguiendo los motivos temáticos de la historia.

En definitiva, un número de luces y sombras. A diferencia de otras series que se estrenaron en momentos cercanos a Excepcional Patrulla-X, Ewing y compañía cuentan con un voto de confianza, o bien de la editorial, o bien del público, si no de ambos. La cabecera llega al hito de 10 números, el límite que Marvel ha impuesto para las series que no considera rentables, con la garantía de poder continuar. Lo que la serie necesita en este instante es dejar que tanto sus personajes como el lector habiten el interesante status quo que se ha planteado. Sin necesidad de grandes amenazas ni de una escala exagerada, lo que creo que Ewing debe hacer a continuación es dejar que los profesores sean profesores, y que los alumnos sean alumnos. Veremos en los próximos meses como evoluciona la cabecera.
Lo mejor
• La serie alcanza un clímax.
Lo peor
• Ewing se pasa a la hora de subir el ritmo.
Mixto
Guión - 7
Dibujo - 7.5
Interés - 7
7.2
Un número de luces y sombras.








