Edición original: Elmer (Komikero Publishing, 2009)
Edición nacional/España: Elmer (Planeta Cómic, 2026)
Guion: Gerry Alanguilan
Dibujo: Gerry Alanguilan
Color: Gerry Alanguilan
Formato: cartoné, 148 páginas, 18,75 €

Triunfo y tragedia de Gerry Alanguilan

Todo lo que rodea a la vida de Gerry Alanguilan comparte un aire de triunfo y tragedia. Siete millones de personas lo conocen por sus sonrisas, expresadas con mucho salero en un vídeo de Youtube que se hizo viral en al año 2009; pero esas sonrisas esconden muchísimo más de lo que parece a simple vista: tras ellas encontramos a un artista gigantesco.

Desde una edad muy temprana, Alanguilan comenzó a dibujar cómics de acción breves protagonizados por su personajes favoritos. Un tiempo después, se lanzó a explorar a sus propios personajes, enmarcados ahora en otra clase de historias. En sus textos más personales, el autor filipino recuerda la combinación del éxtasis creativo con un sentimiento de resquemor silencioso: hacer cómics estaba genial, pero él quería compartirlos con alguien más. En aquel momento, no tenía a nadie con quien hacerlo.

Las tornas cambiaron cuando, un día, uno de sus compañeros de clase se interesó, por algún motivo, en leer uno de los cómics que había dibujado. Tamaña fue la sorpresa de Alanguilan al ver cómo se derramaban unas lágrimas por los ojos de su compi, en respuesta ante el final de la lectura. “Tienes que continuar la historia”, le pidió el novel lector, mientras le hacía entrega de diez pesos para financiar el micromecenazgo de su nuevo artista. Fue entonces cuando Alanguilan lo tuvo claro: su sueño era compartir historias con el mundo entero, causar esa clase de emociones en el mundo entero.

Sin embargo, el camino de Alanguilan no sería fácil, ni mucho menos. Durante un tiempo se dedicó a mandar muestras de su trabajo a todas las grandes editoriales estadounidenses, con tal de buscarse unos inicios. Poco a poco, se fue abriendo paso entre ellas, aunque siempre con el papel de entintador. El propio Alanguilan señala que, pese a disfrutar de la labor, llegado cierto punto, tenía hambre de más. No quería limitarse a ser un apoyo para las historias de otros: también quería dar vida a las suyas, como siempre había soñado. Como consecuencia, y con el apoyo incondicional de su pareja, decidió aventurarse en la incertidumbre económica para darle una oportunidad a su arte más personal.

A partir de este momento, serían varios los proyectos que se sucederían. No obstante, resulta que el mundillo del cómic no era muy potente en Filipinas, por lo que sacar adelante una publicación independiente no se presentaba como una tarea sencilla. Entre tanto, él iba probando suerte con editoriales extranjeras.

En un momento dado, recibió una de las noticias más importantes de su vida: había una editorial francesa interesada en publicar una de sus obras, Elmer… y también una editorial estadounidense. La parte más infantil del corazón de Alanguilan se colmó de alegría: por fin iba a ocurrir; por fin iba a tener la oportunidad de compartir su trabajo con el resto del mundo, a través de fronteras culturales y lingüísticas; por fin iba a hacer realidad su sueño.

En el año 2010, Elmer se publicó en Francia y en Estados Unidos con enorme éxito de crítica, aunque con ventas más discretas. Para estabilizar su situación económica, Alanguilan volvió a trabajar como entintador para editoriales estadounidenses. De manera paralela, decidió seguir trabajando en obras propias durante su escaso tiempo libre, lenta pero apasionadamente.

Fue en el mismo 2010 cuando anunció su próximo proyecto, The Marvelous Adventures of the Amazing Doctor Rizal. Sobre la obra, Alanguilan decía que “se publicará cuando esté terminada. No tengo ni idea de cuándo será, pero sé que ocurrirá algún día”.

En 2019, la esposa de Alanguilan anunció que su marido había fallecido.

The Marvelous Adventures of the Amazing Doctor Rizal nunca llegó a publicarse, a pesar de que, según el propio artista, la obra estaba prácticamente completa.

Seis años después de aquella trágica noticia, Ediciones La Cúpula sigue manteniendo con vida el sueño de Alanguilan con la publicación de Elmer en el mercado español.

El recuerdo de Elmer

Elmer es una de esas obras de las que uno no tiene claro cómo hablar. Hay muchísimo que se puede decir, pero, al mismo tiempo, muy poco que se quiera revelar a quienes no la han leído. Para ser claro con todas las personas que transiten estas líneas: recomiendo encarecidamente su lectura. Id y leedla ahora. Cuanto menos sepáis, mejor.

Dicho esto, si todavía seguís aquí, si os empeñáis en continuar el descenso por este texto, supongo que hay algunas cosas que sí podemos comentar de antemano.

El protagonista de Elmer es un gallo. Se llama Jake, Jake Gallo. Jake es un gallo bastante cascarrabias, un amasijo de quejas andante, en constante inconformidad con su entorno. Hay cierta comedia en su actitud, al igual que en la propia obra, pero Elmer no es una comedia.

Jake vive rodeado de humanos. Jake puede hablar, como los humanos. También puede aprender, interactuar y sentir con la misma complejidad que ellos. Jake no es el único gallo del mundo ni tampoco el único gallo sintiente. De hecho, todos los gallos lo son.

Sin embargo, la convivencia entre gallos y humanos no siempre ha sido fácil. En la historia reciente, el rechazo de unos hacia otros ha llegado hasta cotas verdaderamente aterradoras. Hoy en día, la discriminación entre especies todavía se percibe entre el aire que respiran, como un matiz incómodo, ligero pero persistente.

Jake también tiene una familia. Es una familia particular, heterogénea, no especialmente unida. Aun así, los unos tratan de estar ahí para los otros cuando surge la necesidad. Esa necesidad aparece en forma de urgencia cuando la tragedia se cierne sobre ellos. A raíz de ella, se desenvuelve una trama que hila presente y pasado para destacar un mensaje fundamental: “No debemos olvidar”.

En cuanto al dibujo, el despliegue visual y expresivo que ofrece Alanguilan resulta arrollador. La narración se mantiene meridianamente clara en todo momento, con planos de exquisita elección que escapan de lo evidente sin apenas presumir de ello. Pese a todo, lo que más destaca son las emociones que logra transmitir. Cada viñeta parece la condensación misma de un sentimiento, una estampa poderosísima con la que estrujar al lector.

Revelar más información sobre Elmer es como decirle a un cumpleañero que le han preparado una fiesta sorpresa. Aunque no conozca la fiesta con exactitud, el impacto inicial queda arruinado.

Por ello, solo añadiré que Elmer es mucho más de lo que parece por su característica portada. Es una historia sobre un gallo, es una historia con comedia y es una historia con sátira. Al mismo tiempo, no es una historia sobre un gallo ni una historia de comedia ni una historia llevada por la sátira. Ni siquiera es una obra plenamente animalista, en tanto que es, fundamentalmente, humanista, con todos los matices que imprime sobre el término.

Al terminar la lectura, no pude sino recordar a aquel compañero de clase que marcó el pasado de Alanguilan, el mismo que le ofreció diez pesos para que continuara dando vida a sus creaciones. Ahora lo entiendo perfectamente. En Elmer encuentro una de las obras más especiales que he leído, una procesión de sentimientos que no deja de sorprender. Lo que comienza con apariencia de broma se convierte, poco a poco, en una de las reflexiones más punzantemente voraces y extraordinariamente únicas que recuerdo sobre la naturaleza del ser humano.

Edición original: Elmer (Komikero Publishing, 2009) Edición nacional/España: Elmer (Planeta Cómic, 2026) Guion: Gerry Alanguilan Dibujo: Gerry Alanguilan Color: Gerry Alanguilan Formato: cartoné, 148 páginas, 18,75 € Triunfo y tragedia de Gerry Alanguilan Todo lo que rodea a la vida de Gerry Alanguilan comparte un aire de triunfo y tragedia.…
Guion - 9.5
Dibujo - 9
Interés - 9.5

9.3

Gallita

Una procesión de sentimientos que no deja de sorprender. Lo que comienza con apariencia de broma se convierte, poco a poco, en una reflexión punzantemente voraz y extraordinariamente única sobre la naturaleza del ser humano.

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