El SuperSinPapeles

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El pasado l7 de Abril la Vanguardia se hacía eco de una campaña de sensibilización que, desde Méjico, busca conseguir la regularización de los emigrantes de ese país que se encuentran en los Estados Unidos. Aunque el plato fuerte de dicha campaña vaya a ser un boicot comercial a los productos norteamericanos en Méjico durante todo el día 1 de Mayo, lo que aquí queremos mentar es una breve frase que el cantautor mejicano Juan Gabriel pronunció al respecto: “Es lo menos que podemos hacer por los mexicanos que tuvieron que emigrar, que mantienen a nuestro país con sus remesas; hagamos este pequeño esfuerzo de un día. No se les olvide que hasta Superman llegó a Estados Unidos de ilegal

Dicha afirmación hace evidentes varias cosas:

La vigencia de Superman como icono cultural de primer nivel, a pesar de que sus historietas no siempre estén a la altura de su renombre. Si se consiguiese que buenos cómics del kriptoniano – ahora con Morrison, Quitely, Pacheco, Merino y Busiek haciendo méritos para aumentar el número de los mismos – fuesen fácilmente accesibles y llamaran lo suficientemente la atención del público no lector habitual de cómics, este añejo medio de masas podría recuperar algo de su antiguo vigor desde la apelación a sus “activos” más populares.

La facilidad de acoger al privilegiado. Al que nos resulta admirable por determinadas cualidades y, optando por nuestro país, demuestra que quiere ser uno de los nuestros. Aportando de alguna manera sus virtudes al grupo. Es conocido que Superman defiende “la Verdad, la Justicia y el American Way of Life”. Un ejemplo de lo mismo en la vida real podría ser Arnold Schwarzenegger, austriaco adpto al body-building que ha acabado convertido en Gobernador de California tras pasar por Hollywood.

Tanto más fácil nos es acoger a alguien cuanto más similar a nosotros sea. A ese respecto resulta de lo más reveladora la conversación que mantenían Superman y Martian Manhunter en el número 0 de la interesante serie de Ostrander y Mandrake dedicada al marciano. A pesar de que los dos sean los últimos supervivientes de sus respectivos planetas, Kal-El ha sido criado totalmente en la Tierra y a él mismo le resulta fácil percibirse a sí mismo como humano. Para todos, un Superhombre antes que un kriptoniano. No pasa lo mismo con J’onn J’onzz, el Cazador Marciano, que creció en Marte para verlo morir. Y es verde, claro 😉

DC/Mandrake/Ostrander

La iconografía simplificada del personaje de cómic estándar, como bien nos explicaba Scott McCloud en Understanding Comics: the Invisible Art (Astiberri), deviene un tremendo instrumento de identificación con el lector. Eso hace que nuestros héroes de papel se nos vuelvan en general cercanos, agradables, simpáticos. Aunque se trate de gente de distintas etnias, de alienígenas, mutantes o monstruos (sin querer equiparar a unos con otros), las diferencias de cualquier tipo se diluyen en favor de aquello que resulta común entre personaje y lector. Potenciando esa empatía. Por todo ello el cómic se revela como un impagable instrumento pedagógico y de sensibilización con respecto a la riqueza de la diferencia y a lo irracional de las tendencias xenófobas. Otro punto a su favor, como medio de interés general, en este mundo donde el valor de la multiculturalidad necesita ser asumido cada día con más fuerza en pro de una convivencia pacífica que, a la vez, sea enriquecedora para todos. Algo de eso debieron intuir ya la gente de SOS Racisme cuando editaron el Asesinato en la Mezquita de Alfons López y Pepe Gálvez… hace ya demasiados años.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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