El fotógrafo de Mauthausen

Un necesario reconocimiento a un héroe olvidado.

Por
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1895
 

Edición original:Le photographe de Mauthausen FRA, Le Lombard.
Edición nacional/ España:Norma Editorial
Guión:Salva Rubio
Dibujo:Pedro J. Colombo
Color:Aintzane Landa
Formato:Cartoné, 168 Páginas
Precio:27€

 

Significaba que nadie debía salir vivo de allí.

El fotógrafo de Mauthausen es un cómic basado en la vida real de Francisco Boix, una historia que sin duda merece ser contado porque no nos podemos permitir olvidarla. Es obra de Salva Rubio, Pedro J. Colombo y Aintzane Landa. Edita Norma Editorial.

Salva Rubio es un historiador y guionista nacido en Madrid en el año 1978. Ha escrito guiones para varios proyectos cinematográficos. El fotógrafo de Mauthausen es su segundo cómic publicado en España tras Monet, Nómada de la luz (Norma) que contó con dibujo de Ricardo Efa. Actualmente tiene varios proyectos en marcha para el mercado franco-belga.

Pedro J. Colombo es un historietista nacido en Granollers en el año 1978. Como tantos dibujantes de nuestro país pasó por la escuela Joso. Tras Sangre noctámbula (Dolmen) su primera obra como autor completo, el resto de su carrera está sobre todo ligada al mercado franco-belga. Ha colaborado principalmente con dos guionistas: Morvan con el que ha realizado Trois… et l’ange y una historia corta de Estela y con Josep Busquet que firmó los guiones de Khaz, En segundo Plano (Diábolo) y Addiction. Es el actual dibujante de la serie sobre fútbol Droit aun but!

Aintzane Landa es una colorista nacida en Barakaldo en el año 1980, encargada de colorear los últimos álbumes de Pedro J. Colombo.

Francisco Boix es un joven fotógrafo español que, junto a varios miles de compatriotas, ha sido deportado al campo nazi de Mauthausen: una condena de muerte en vida. Sin embargo, cuando se cruza en el camino del comandante Ricken, un perverso esteta nazi al que le complace fotografiar el horror del exterminio, Francisco comprende que tiene ante sí un valioso testimonio. Sacar las fotos del campo será solo el primer paso para revelar al mundo lo que ocurre en Mauthausen.

Estamos ante una obra muy buena que se queda a un paso de ser una obra imprescindible, que lo es por lo que cuenta pero que tiene alguna laguna. Salva Rubio ya avisa de la dificultad de separar su faceta de historiador de la de guionista y es algo que se ve por momentos en el cómic, que siendo muy educativo e informativo, a veces falla en lo dramático y queda excesivamente frio. Seguramente una visión más apasionada y menos académica en el guion hubiera dado más fuerza al conjunto. Pero es parte del problema de tratar un tema tan delicado. Al acabar de leerlo la primera impresión es que los hechos reales daban para una historia más emotiva, algo que tal vez se hubiera conseguido o bien con más páginas o dedicando alguna más a profundizar en el pasado de Boix, algo que sin duda hubiera generado una mayor empatía con el personaje, quizás es debido a que en un principio era un guión de cine y eso hace que muy pronto se vaya a lo principal de la historia. Pero aún así es un guion por encima de la media.

El guion destaca por lo documentado que está, se notó todo el trabajo previo de Rubio. Trasmite a la perfección el horror que se vivió en Mauthausen pero sin que ello perjudique a la historia, que está contada con mucho ritmo y donde suceden muchas cosas, sin tiempo para páginas de transición o relleno. Si para ello hay que tomarse alguna licencia con los hechos que realmente sucedieron, a Rubio no le tiembla el pulso, lo cual es una prueba de su valía como guionista. Pero sin buscar en ningún momento recrearse en mostrar los detalles más sórdidos y sangrientos.

El protagonismo de Boix es absoluto, siendo el narrador y el único personaje de peso con la excepción de Ricken. Nos da una visión objetiva sin prejuzgar a ninguno de los personajes. Lo mejor es lo bien que consigue transmitir la amargura de Boix tras los juicios de Nurenberg y la condición de doble perdedor a pesar de haber sobrevivido a la guerra, pero exiliado para siempre de su país. Esperemos que tanto este cómic como la próxima película sirvan para dar a conocer su figura.

Gráficamente la obra es de alta calidad, con una narrativa moderna y clara. Estamos ante un trabajo en el que se ve un enorme trabajo de documentación, con alguna página en la que la atención al detalle es espectacular. El único defecto es alguna cara un poco rara de algún personaje. Colombo toma alguna decisión arriesgada pero que funciona muy bien como las slashpages dobles que abundan en el álbum, que no son habituales en la BD pero que sirven para reflejar la enormidad de Mauthausen. Además hace un trabajo excelente en todas ellas. La otra decisión arriesgada es la homogeneización de los personajes secundarios, los presos son muy parecidos todos, algo que sirve para demostrar cómo los veían los nazis, además cualquiera que haya visto fotos de los campos recordará que debido a las extremas condiciones en las que vivían todos se iban pareciendo. Los mismo hace con los soldados nazis, todos son iguales, tipos inhumanos intercambiables entre sí. Pero mi parte favorita sin duda es la recreación de las fotos donde consigue transmitir todo el mensaje de las fotos sin necesidad de calcarlas, para ello usan una técnica que mezcla la acuarela con el retoque digital del color. El color es todo digital salvo en las recreaciones de fotos, y es una parte importantísima en la narración. La decisión de alejarse de los colores naturales es un acierto, ya que un color que se asemejara a la realidad haría perder potencia a la obra, así todas las escenas del campo están en tonos azulados y grises. Estos colores solo cambian cuando está a punto de producirse un hecho importante, en el que se introduce algún color más llamativo (como vemos en la conversación entre Boix y Mateu). Estos tonos grises desaparecen en las escenas de libertad, dando paso a unos colores más naturales. En definitiva un apartado gráfico de altura.



Norma Editorial
realiza una edición impecable, clavando la francesa, con gran tamaño, reproducción y manteniendo el diseño original que es muy bueno. Además del cómic se incluye un extenso dossier que profundiza en todos los puntos que trata el cómic.

El fotógrafo de Mauthausen es un más que merecido homenaje a una figura que en un país medio normal sería venerada pero es un autentico desconocido, mientras figuras claves de la infame represión franquista tienen calles, medallas y estatuas. Rubio narra de manera clara, amena y con ritmo, acompañada por el trabajo de Colombo y Landa que mezcla frescura, naturalidad y espectacularidad con el realismo necesario para este tipo de historia.

  Edición original:Le photographe de Mauthausen FRA, Le Lombard. Edición nacional/ España:Norma Editorial Guión:Salva Rubio Dibujo:Pedro J. Colombo Color:Aintzane Landa Formato:Cartoné, 168 Páginas Precio:27€   Significaba que nadie debía salir vivo de allí. El fotógrafo de Mauthausen es un cómic basado en la vida real de Francisco Boix, una historia…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.5
Interés - 8

7.7

Historia

Un cómic que reivindica a una figura clave para esclarecer los crímenes nazis, desconocida en su país de origen. Un buen cómic para recordar y evitar que vuelva a repetirse.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...

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