Quién quiere vivir para siempre
Muy diversos pueden ser los motivos que nos acerquen a una nueva lectura. En mi caso particular con este cómic que traigo hoy entre manos el motivo estuvo anclado en la confusión, la falta de comprensión y el desconocimiento, que combinados pellizcaron en mi curiosidad y me hundí en las páginas de Eat Your Young #1. Debo reconocer que esta motivación no me es infrecuente, pero lo que no sucede a menudo es que me conduzca a una lectura que quiera compartir en este espacio para llamar la atención sobre ella. Sin embargo aquí estamos, si no con una excepción tal vez sí con una rareza en mi experiencia de lector curioso de nuevos cómics.
De manera periódica me dispongo al repaso de los estrenos del mercado indie norteamericano que el compañero Edu Sesé dispone maravillosamente en un listado con todos los datos y enlaces precisos para saber qué destacar (y qué ignorar). Cuando me paré ante la lista de agosto el nombre de Brian Buccellato tocó alguna fibra en mi memoria (seguramente de su época en DC, y de la mía también como redactor dedicado a esa editorial) y encontrarlo con un nuevo título en Mad Cave fue suficiente para querer ver más. La portada de Mattia Monaco estaba muy bien y parecía más que interesante, por lo que seguí con la lectura de la sinopsis y ahí me planté con confusión, sin entender nada de lo que nos proponían Buccellato y Monaco con Eat Your Young. Debía leer.
Por fortuna, el cómic era mucho más accesible que el párrafo que lo vendía. Aunque pensándolo mejor, quizás no sea afortunado para ellos, a menos que a todos les active la curiosidad como a este lector y redactor. Pero no solamente se trataba de una lectura fácil de abordar sino que con una premisa que funciona muy bien para generar intriga y cautivar la atención, con un amplio reparto de personajes diversos que pueden dar mucho juego si consiguen manejarlos bien en el desarrollo de la serie (que será de seis entregas).
Veamos si la puedo explicar de forma más simple y directa: los Centurions son una raza inmortal que se organizan en clanes gobernados por un Alpha; cada 100 años dejan de ser inmortales por un período de 27 días y medio llamado The Centurium, y durante ese lapso de tiempo cualquiera de la especie puede convertirse en el nuevo Alpha (matando a su padre y tomando de la sangre de su corazón). El nuevo Alpha será entonces inmortal y todos sus hermanos serán mortales para siempre.
Siendo sinceros, esta explicación está basada en una que el propio Buccellato incluye en las páginas iniciales de Eat Your Young #1, quizás no confiando en la sinopsis ni en que la propia explicación que se desarrolle en la historia. Es algo que se siente forzado y que un poco devela cierta incapacidad como guionista, o tal vez mera desconfianza en sí mismo ya que el devenir del #1 dice, muestra y explica bastante de este planteo de una manera orgánica y entretenida.
La trama se pone en marcha cuando el Alpha que está en el cargo hace más de 2 mil años decide que es hora de dar un paso al costado y enfrentar su mortalidad. Esto generará una carrera por la sucesión, que tendrá de interesante las muy distintas posturas que tienen su treintena de hijos según sus personalidades e intereses. En efecto, se presenta una galería de arquetipos que parecen sacados de diferentes géneros narrativos: el espía de la Guerra Fría, el vigilante, la doctora, el ignorante, el adicto, y tantos más. Esto dará lugar presumiblemente a un cómic muy entretenido con temas tan profundos como eternos: la muerte, el sentido de la vida, la necesaria finitud para su valoración.
El hecho de que este guión se apoye en un dibujo estilizado, expresivo y colorido como el que plantea Mattia Monaco lo hace mucho mejor, ya que es necesario el control del trazo para diferenciar a la gran cantidad de personajes con sus tonos y maneras, así como la capacidad de soltar la mano para brindarle el dinamismo que exige la acción en la que se sumergirá la historia. Monaco en estas páginas recuerda (salvando las distancias) al Francis Manapul con quien Brian Buccellato supo hacer equipo en su etapa con The Flash en DC Comics (trabajo con el cual fue conocido por quien escribe estas líneas). Monaco y Buccellato habían trabajado juntos en otra oportunidad (en Chicken Devils, bajo el sello AfterShock), pero pocos créditos más se le conocen a este artista que ha captado nuestra atención y que desde ahora le seguiremos los pasos más de cerca.
En lo que respecta a Eat Your Young #1, en conclusión, sus páginas devanean en la presentación de los personajes, sus intenciones y el conflicto, y apenas si da el pistoletazo de salida para que comience la acción. Pero esto es más que suficiente para ser un primer número atractivo, bien logrado y que nos mantenga en la fila esperando por el #2, porque en cada escena de introducción hay una historia, una tensión por desarrollar, una intriga plantada.
Lo mejor
• El dibujo de Mattia Monaco, expresivo y dinámico, para darle vida al guión de Buccellato.
Lo peor
• El exceso de explicación en las páginas iniciales, que resta desarrollo al propio cómic.










