Conan en estado puro: exceso, violencia y pulp sin complejos
«¿Qué te hace pensar que quiero pasar la noche deambulando por la calles en busca de un loco furioso?»
Planeta Cómic continúa con paso firme la publicación de la serie Conan el Cimerio de Glénat con la aparición de su noveno álbum, Los antropófagos de Zamboula, guionizado y dibujado por Gess a partir de un relato original de Robert E. Howard.
La historia nos sitúa en Zamboula, ciudad comercial del desierto oriental, enclavada entre Estigia y Turan, donde la noche es sinónimo de peligro. Sin una moneda en la bolsa, Conan decide pasar la noche en una posada de mala reputación, una decisión que pronto se revela fatal. En mitad de la noche es atacado en su propia habitación por un antropófago en connivencia con el pérfido posadero. Tras despachar al asaltante, el cimerio inicia una espiral de violencia que lo lleva a enfrentarse a una red de caníbales y a rescatar a una misteriosa mujer llamada Zabibi, bailarina víctima de una oscura conjura. Detrás de todo se encuentra Totrasmek, sacerdote del impío dios Hanumman, que ha hechizado al amado de la joven. Seducido por Zabibi, Conan se lanza de cabeza a una venganza tan visceral como inevitable.
El relato original, The Man-Eaters of Zamboula, fue escrito por Howard en 1935 y publicado en la mítica revista Weird Tales. Tal y como explica Patrice Louinet en el epílogo del álbum, el texto nació de la frustración del autor tras el rechazo de un cuento más experimental. Howard optó entonces por abrazar sin complejos la fórmula pulp: acción constante, exotismo, violencia explícita y sensacionalismo fácil de vender. Y funcionó, aunque el propio autor nunca se sintiera especialmente orgulloso del resultado.

Aquí están presentes muchos de los elementos más crudos y hoy problemáticos del Conan literario: desnudez gratuita, racismo nada velado en la representación de los antagonistas y una visión profundamente simplista de la otredad. Gess no intenta suavizar ni reinterpretar estos aspectos, sino que los traslada al cómic con total fidelidad, asumiendo el exceso como parte indisociable del espíritu pulp. Especialmente llamativa es la representación de Zabibi, que recorre buena parte del álbum desnuda, convertida en icono provocador de una fantasía desatada y anacrónica.
A pesar de ello —o precisamente por ello—, Gess entiende a la perfección la naturaleza del material que adapta. Asume la simpleza del relato y construye una narración directa, ágil y trepidante, que avanza sin pausa y sin pretensiones. Incluso se permite introducir un ligero tono irónico, subrayando el comportamiento errático de los personajes y buscando la complicidad de un lector consciente del carácter excesivo y casi absurdo de la propuesta.
En el apartado gráfico, el autor despliega un dibujo dinámico y expresivo, muy acorde con el ritmo frenético del relato. La ambientación orientalista de Zamboula y sus callejones nocturnos está bien resuelta, y el color —también a cargo de Gess— aporta profundidad y dramatismo a las escenas. Destacan especialmente la entrada en el templo de Hanumman, dominado por estatuas ominosas, y el enfrentamiento final entre Conan y Baal-Pteor, donde la magia oscura y la fuerza bruta chocan en algunas de las planchas más potentes del álbum.
Gess, pseudónimo del francés Stéphane Girard, cuenta con más de tres décadas de trayectoria en la BD. Es conocido por ser el creador y artista principal de series como Carmen Mc Callum o L’Œil de la Nuit, y más recientemente ha sido el dibujante del segundo ciclo de M.O.R.I.A.R.T.Y, publicado en España por Norma Editorial.
En definitiva, Los antropófagos de Zamboula no es la entrega más sofisticada ni profunda de la serie, pero sí una de las más honestas en su adhesión al espíritu pulp original. Un álbum excesivo, directo y salvaje que permite asomarse a una de las caras más primitivas y desvergonzadas del Conan de Robert E. Howard, sin filtros ni concesiones.
Lo mejor
• Es entretenida.
• La fidelidad al relato original permite disfrutar del Conan más puro.
Lo peor
• La trama es totalmente inverosímil.
• La fielidad al relato original puede resultar anacrónica para algunos lectores.
Bárbaro
Guión - 6.5
Dibujo - 7.5
Interés - 6.5
6.8
Los antropófagos de Zamboula es una adaptación que abraza sin complejos el pulp más descarnado de Robert E. Howard, con todos sus excesos y contradicciones. Gess entiende el material y lo convierte en un relato directo, violento y sin pausa, más preocupado por el ritmo que por la sutileza. No es el Conan más refinado, pero sí uno de los más fieles a su espíritu primitivo y sensacionalista.









Pues le echaremos un vistazo, aunque solo sea por comparar con la versión de Thomas y Neal Adams que para mi es una de los mejores historias que se hicieron/adaptaron para “la espada salvaje”, del top five.
Luego, quisiera hacer una reflexión acerca de colgar etiquetas como “anacrónico” (no digo que el articulo lo haga porque no lo hace, más bien al contrario, hablo de una tendencia que viene de hace relativamente pocos años) a ciertas temáticas y formas.
Más que juzgar ciertas obras y estilos como anacrónicos se debería ser más exigente con los lectores (o espectadores u oyentes) del siglo XXI y su capacidad para ser capaces de entender una obra en su contexto, no solo histórico y social sino hasta incluyendo la biografía del autor como parte de ese contexto sin entrar en juicios morales acerca de si sus formas o mensajes son apropiados o no en los tiempos presentes. Porque el tema es saber y entender porque una obra se creó como se creó, lo contrario, tratar que una obra de hace décadas (o incluso siglos) se adecue a los valores morales presentes (o valores morales de un grupo o una parte de la sociedad), o señalar que no lo hace, no es signo de progresismo sino de fundamentalismo ideológico y en última instancia, incultura.
Y como siempre, gracias por la reseña.
Muchas gracias por comentar.
Sobre este tema de juzgar las obras en su contexto, me parecen muy útiles los textos que acompañan estos álbumes de Conan donde explican las circunstancias en las que se escribieron los relatos y que ayudan a entender el contexto en que aparecieron