¿Cuánto estamos dispuestos a excavar para conocer la verdad?
«“Lo que está pasando no lo causa la puta agua»
Tenemos entre manos Canary de Scott Snyder y Dan Panosian, publicado por Norma Editorial en base a la edición en tomo de Dark Horse Comics, que a su vez vio la luz de las pantallas a través de comiXology Originals con el propio sello de Snyder, Best Jacket Press. A primera vista brinda la impresión de que vamos a leer un western pero sabemos que de estos autores podemos esperar más. La editorial lo promociona como “el cruce perfecto entre el género del terror y el western”, confirmando nuestras sospechas, pero la escena inicial nos evidencia que aunque se sitúe en el Lejano Oeste también será un policial a las maneras de las narraciones de policiales con un halo de misterio que lo hace incomprensible. Y con estas aseveraciones, no estamos todavía más que bordeando la superficie de Canary.
Empezando por el principio, los autores nos presentan al marshal William Holt que ostenta ese cargo por su extraordinaria capacidad para aplicar la ley estadounidense y resolver crímenes complejos. Su fama excede a su trabajo regular y lo hizo protagonista de una serie de novelas que ficcionalizan sus casos y lo elevan al rango de mito viviente, héroe de la población, hacedor de hazañas.
Por su experiencia y su renombre, es enviado al territorio de Utah que en el año 1891 que nos situamos todavía no se había incorporado a la unión de los Estados Unidos de América, preservando cierta autonomía. En las cercanías de la vieja mina de Canary se han registrado muertes violentas que parecen esconder una motivación más profunda. El marshal Holt es considerado la persona ideal para resolver los casos y devolver la paz a los pobladores de la zona. Desde allí irá escalando la construcción narrativa del guión de Scott Snyder, incorporando personajes y elementos a la trama que llevarán a Canary hacia el terreno de las alegorías religiosas, de los dramas familiares, del horror cósmico.
En la búsqueda de la raíz del problema se introduce a un geólogo, Edison Edwards, quien afirma que el origen está en la contaminación del agua producida por la excavación minera; y a Mabel Warren que es la hija de quien construyó la mina, Chester Warren, que se verá movilizada por dilucidar la verdad de lo que sucedió y la culpabilidad que cree que puede tener su padre que murió atrapado en la mina años antes junto a los trabajadores. Ese fantasma del pasado no será el único que esté presente en el cómic, ya que el propio Holt que a la vista de todos es visto como un gran héroe carga sus propios secretos que lo persiguen desde hace una década, en una característica propia del policial negro. Una nota más para la mezcla, cabe para la máscara que utiliza el protagonista que le da un toque de la narrativa pulp.
La combinación de elementos de los diferentes géneros narrativos es utilizada por Snyder para plantear a través de Canary temas de profundidad como el propio origen de la maldad, la mitología en la construcción del estado norteamericano, e incluso el poder de las historias para crear imaginarios que no se condicen con la realidad que sirven para reconfortar y permitir sobrellevar la existencia. Tal como dice el alcalde del poblado: “¿Sabes lo que protege a la gente, Will? ¿Qué evita que se vuelen los sesos a medianoche? El no saber ciertas cosas”.
En la construcción de este mundo y sus escenarios es notable el trabajo de un Dan Panosian que ha alcanzado una madurez artística y desde hace algunos años está en un nivel altísimo. En este cómic en particular, se hace cargo del dibujo en su integralidad y destaca especialmente por el trabajo de color, con una predominancia de los tonos rojos y amarillos con toques de acuarelado y de puntillismo que con un aura crepuscular le aportan vida y dan una sensación de credibilidad a la historia, creando un ambiente en el que nos vemos sumergidos para estar atrapados en esta trama que nos hunde también en la profundidad de una mina de la que será muy difícil salir: para el marshal Holt, sus eventuales compañeros y nosotros mismos.
Snyder y Panosian, entonces, nos llevan a través de Canary a una exploración de las profundidades de la maldad del ser humano y a las raíces más oscuras de los mitos que sostienen una sociedad y sus héroes, a través de una alegórica exploración de las profundidades de una mina, con una atractiva narración que se apoya en una mixtura de géneros narrativos y una atmósfera que en su belleza visual también nos atrapa.
Porque Canary no solo es un cómic sobre crímenes en el Lejano Oeste o fantasmas del pasado: es una historia sobre lo que se decide enterrar, sobre lo que puede emerger si se excava demasiado y sobre las ficciones que sostenemos para no mirar de frente el abismo.
Lo mejor
• El arte integral de Dan Panosian en perfecta relación con el guión de Snyder.
Lo peor
• La densidad de ideas y elementos de Snyder pueden expeler a ciertos lectores.













