Automatic Kafka

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Edición original: Automatic Kafka #1-9 (septiembre de 2002 / julio de 2003); Wildstorm, DC Comics.
Edición España: abril de 2010; Norma Editorial.
Guión: Joe Casey.
Dibujo y color: Ashley Wood.
Formato: tomo recopilatorio de 224 págs. encuadernadas en cartoné.
Precio: 24,00 €.

 

Finjo reír, y creo que he engañado a todo el mundo. Excepto a mí, por supuesto. Siempre sé la verdad. Piensan que soy más humano que los humanos. Soy mucho más de lo que jamás serán. Pero no soy humano. Es mi maldición.”.

Estos pensamientos, atormentados y existencialistas, surgen del cerebro sintético de un androide muy singular, que responde al nombre de Automatic Kafka. Y como todo ingenio artificial, ha sido creado por manos humanas, correspondiendo su autoría a Joe Casey y Ashley Wood. Dos individuos que, curtidos en mil batallas comiqueras, aprovecharon 224 páginas para verter cantidades industriales de gamberrismo, transgresión y sátira, como materialización de uno de sus proyectos más alocados y personales, cuyos orígenes se remontan al año 2002. Por aquel entonces, el sello Wildstorm decidió dar salida a su propia línea de cómics para lectores adultos, que bajo el título Eye of the storm, se inauguró con este tebeo. Un tebeo que representaba la materialización de un deseo largamente acariciado por el guionista: trabajar junto a su admirado Ashley Wood, con quien había estado a punto de colaborar en una miniserie de Marvel protagonizada por Deathlock. Por aquel entonces, el alto caché percibido por Wood –una de las incipientes estrellas de la Image Comics de Todd McFarlane– imposibilitó la reunión, pero cuando el dibujante decidió escuchar los cantos de sirena procedentes de Wilsdstorm, el proyecto comenzó a cobrar vida propia…

Tomando el ejemplo de la excelente Planetary, de Warren Ellis y John Cassaday, los autores lograron un trato más que razonable por parte de la editorial: libertad creativa y un porcentaje sobre la propiedad de los derechos de la serie, incluyendo los posibles beneficios implícitos en una hipotética adaptación a otro medio. Aunque, como el propio guionista reconoce, “francamente, Kafka no podría existir en un medio diferente al cómic.”.


Angustia existencial y atisbos de metaficción

Pero, ¿quién es Automatic Kafka? El personaje que da título al tebeo que hoy comentamos ostentó la condición de miembro del grupo de superhéroes denominado Lo$ Extraño$, que durante la década de los ochenta del siglo pasado acaparó una inusitada atención mediática. Tras la disolución del equipo, las vidas de cada uno de sus miembros siguieron los más variados derroteros, tratando de adaptarse a una rutina en la que ya no tenía cabida la desenfrenada actividad propia de quienes se consagraron a la lucha contra el crimen. En este sentido, el peor parado fue Automatic Kafka, sumido en una profunda crisis existencial cuya resolución se antoja complicada, por centrarse sus preocupaciones en el ansia por alcanzar lo inalcanzable: una humanidad a la que trata de acercarse a través de una frenética espiral de experimentación psicotrópica y sexual.

Mientras trata de gestionar como buenamente puede sus traumas personales, el androide metamorfo recibirá insistentes ofertas para volver a prestar sus servicios a instituciones gubernamentales; esta indeseada situación termina por convencerle de que, para que su negativa no derive en la toma de medidas drásticas por parte del Gobierno, la mejor opción es esconderse a plena vista, exponiéndose a la opinión pública a través de la grabación de anuncios publicitarios, e incluso probando fortuna como presentador de un programa televisivo muy particular…. Una delirante trama en la que harán acto de presencia personajes tan pintorescos como La Constitución de los Estados Unidos, La Advertencia, Helena de Troya, o Galaxia, archienemigo de Lo$ Extraño$.

Atendiendo a los párrafos anteriores, parece evidente que Casey y Wood abordaron la enésima deconstrucción del género superheroico, apoyándose parcialmente en obras seminales de esta tendencia, como Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, Batman: El regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller, o la Doom Patrol de Grant Morrison. Una óptica atípica, estudios de la interacción y la dinámica de grupo, o reflexiones centradas en las postrimerías de la fama y la influencia de los medios de comunicación. Pero también en el consumismo desaforado, el patriotismo, el sexo, las drogas, la pornografía, e incluso la industria del tebeo, incluyendo divertidísimas incursiones en la metaficción. Un amplio abanico de temas que en las páginas de esta inclasificable obra son articulados partiendo de la utilización de un recurso ya clásico en la ficción: como el Pinocho de Carlo Colodi, o la criatura de Frankenstein, ese moderno Prometeo ideado por Mary Shelley, Casey cede el protagonismo a un personaje obsesionado con la búsqueda de la humanidad; efectiva metáfora que en el mundo del cómic tiene como ilustres ejemplos a La Visión, Deathlock o Robotman, entre muchos otros.


Un paseo por la ¿mente? de Automatic Kafka

A este ambicioso enfoque hay que sumarle una clara voluntad experimental, derivada de la reconocida intención del guionista de “forzar mis propias limitaciones e ideas preconcebidas respecto a lo que se puede hacer en un comic.”. En su empeño, Casey instó a Wood a sacar mayor partido a la secuenciación, normalmente perdida en beneficio de las atmósferas y las texturas tan características del trabajo del dibujante australiano, cuyas raíces artísticas se remontan a la tradición abanderada por autores de la talla de Bill Sienkiewicz o Dave McKean, salvando las distancias. El resultado es una extrañísima e irrepetible mezcla, fruto de la combinación de ingredientes tremendamente dispares, y de la intención de “explorar tiempo y espacio de un modo al que otros medios no tienen acceso”, a través de una “historia reflexiva y emocional, con tintes de comedia negra satírica.”.

En su momento, los editores de Wildstorm garantizaron a los autores la publicación de la obra completa, en su extensión inicialmente prevista de 12 números. Pero desafortunadamente, hay quienes aseguran que las promesas está para ser cumplidas, mientras en la práctica demuestran la tesis contraria: efectivamente, durante el mes de julio de 2003, se publicó la novena y última entrega de esta colección, de forma que Casey y Wood se vieron obligados a condensar y acelerar el desenlace que tenían en mente. Y lo cierto es que, atendiendo a la realidad del mercado y a las peculiaridades de este proyecto, fue todo un milagro que la andanza se prolongara durante nueve meses. El resultado de este “periodo getacional” se refleja en un buen puñado de personajes para el recuerdo, cuyo potencial apenas comenzó a explorarse; y un cómic que gana con el paso del tiempo y las lecturas, convertido en uno de los más claros exponentes del género superheroico posmoderno, junto a The Authority, The Ultimates, Nextwave, o The Boys.

Subversivo, revolucionario, atrevido, polémico, delirante, provocador, extraño y un tanto pretencioso… pero tremendamente divertido, diferente, original y ¿recomendable? No me atrevería a sugerir su compra de forma genérica, sin conocer los gustos del hipotético comprador. Aunque si algo tengo claro es que la lectura de un tebeo como Automatic Kafka no dejará a nadie indiferente, siendo tremendamente positiva la valoración del lector que escribe estas líneas.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

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billyboy
billyboy
Lector
17 julio, 2010 9:50

Entonces la obra esta inconcluida?,pues por 3 numero ya podria Wilstorm dejar acabar la obra.

billyboy
billyboy
Lector
17 julio, 2010 11:21

Gracias David por la aclaracion,decir que tal y como lo planteas en tu analisis suena interesantisimo,pero el precio me tira algo para atras (aunque tampoco esta tan mal,que son 224 paginas,pero en tiempos de crisis cuchara de palo,y ultimamente no me e comprado nada de comics)

Authority
Authority
Lector
17 julio, 2010 14:58

Para mí, lo más interesante del tomo es el último número, donde los autores explican cómo han sido censurados y cómo han intentado crear el cómic. El resto no está mal, pero es una “paja mental” que no lleva a ningún sitio. No cuaja ni como cómic de supers ni como comic de autor.

loreazaharra
17 julio, 2010 16:29

Ashely Wood siempre me ha parecido un dibujante muy interesante, muy experimental, imaginativo que nunca me he decidido a comprar lo tendre en cuenta para mi próximo pedido

Jonathan
17 julio, 2010 20:12

Realmente me parece un aporte en el mundo del cómic muy interesante. Lo tendré muy en cuenta. Muchas gracias por el aporte.

marc
marc
18 julio, 2010 14:22

Leída la obra, la sensación que da es que ese final del noveno número no era el que habían pensado en un principio. Sí que es una paja mental, pero yo creo que si hubieran sido 12 números, sí que hubiera llevado a algún sitio. Conforme la obra avanza las tramas parece que van cuajando…
Por eso, lo que me ha provocado su lectura es impotencia. A pesar de ser un final bueno o curioso, saber que podría haber sido otro que ya no será… De todas formas, me pareció un cómic brutal. Y difícil de recomendar, también.

Ken-El
Ken-El
Lector
18 julio, 2010 20:57

Acá, en Argentina, seguro va a llegar a precios desorbitantes, así que a la fuerza lo tengo que descartar a priori. Pero los que sí he visto relativamente baratos fueron los tomos 1 y 2 de Popbot de la edición española. ¿Sabéis si esos dos tomos recopilan toda la serie o está inconclusa?
Desde ya muchas gracias, los saluda un amigo austral de la ciudad de La Plata.

uno que pasaba
uno que pasaba
Lector
19 julio, 2010 18:23

Pero qué pinta tan buena tiene este cómic.
Bizarro en español significa valiente, no raro o peregrino.
Gracias por la reseña!

Charly
Charly
19 julio, 2010 20:47

Excelente artículo, independientemente de la obra el artículo por David me dan ganas de leerlo.