Astro City: Héroes Locales

Cierta oscuridad empieza a anidar en el corazón de Astro City.

Por
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Edición original: Astro City: Local heroes USA
Edición nacional/ España: Astro City: Héroes locales (ECC Ediciones)
Guión: Kurt Busiek
Dibujo: Brent Anderson
Formato: Cartoné, 256 págs. A color.
Precio:25€.

Apuntes sobre la estructura general de la serie. Después de todo, a estas alturas ya empezaba a estar bastante definida. Primer apunte. Kurt Busiek tenía claro desde el principio cuantas y que historias quería contar, una proeza nada desdeñable si tenemos en cuenta que Astro City tardó casi veinte años en completarse. Segundo apunte. Lo que Groucho llamaría “el aspecto contratante de la primera parte” no implica que nos vayamos a encontrar con una estructura clásica en tres actos. Muy al contrario, Astro City es un fresco cuya imagen solo puede apreciarse como es debido cuando está completa. Si estuviésemos hablando de pintura, Astro City sería la Capilla Sixtina o El jardín de las delicias.

A un nivel más prosaico, los tomos se alternan de este modo: un tomo con un arco argumental de gran extensión, un tomo recopilando historias cortas, arco argumental de gran extensión, historias cortas, y así sucesivamente. Bueno, pues hoy toca historias cortas.

La primera de las historias de este volumen se titula Los nuevos. Es un relato sencillo y costumbrista, muy en la línea de Busiek, contado a través de la mirada de un portero de hotel que reflexiona acerca de los clientes que van pasando por el establecimiento.

El siguiente cuento se llama Donde está la acción, y es una deliciosa reflexión postmoderna (más sobre este punto al final del artículo) acerca de la industria editorial y acerca de la propia naturaleza de Astro City. La protagonista, una guionista de comics (un punto más para Busiek, por cierto, al crear una mujer profesional del medio en una época en la que esto no era ni mucho menos tan frecuente como ahora) que se debate entre la tradición del comic de la vieja escuela y las ansias por hacer algo nuevo, algo mejor, con aquella vieja escuela.

Donde está la acción.

¿Es este el relato definitivo de Busiek, su reflexión última? Nunca lo sabremos, pero es probable que nunca alcance tal título al estar enterrado entre montones de historias singulares. De todos modos, es difícil no ver este cuento como la articulación definitiva de las experiencias del propio Busiek en Marvel y en DC. Nuestro escritor siempre se ha debatido entre el conservadurismo literario de algunos de los escritores que pueblan este número (como Mark Waid o Stan Lee) y la necesidad de innovar, alcanzando una nada cómoda posición entre ambos extremos (de nuevo, más sobre este punto más abajo).

Grandes esperanzas es el clásico relato de “cuidado con lo que deseas, porque puede hacerse realidad”. La insatisfacción que siente un especialista de cine (en una industria que, por cierto, exige que salgan superhéroes en la tele para dotar de “realismo” a los dramas”) le llevará a sumergirse en una espiral autodestructiva de la que solo podrá salvarle su propia auto-aceptación.

La post-modernidad vuelve a hacer acto de presencia en De brillante armadura, una inteligente vuelta de tuerca al mito de Lois Lane y Clark Kent, con un desenlace capaz de romper el corazón a cualquiera, por más que sea duro como el pedernal. Además, Busiek vuelve a hacer hincapié en su percepción de los roles de género.

Inmediatamente después comienza Pastoral, considerada una de las cumbres de Astro City. Una chica de ciudad es enviada a pasar el verano a un recóndito pueblo del medio-oeste. A pesar de sus reticencias, descubrirá la belleza de las cosas y los héroes sencillos. Dos cosas a destacar en esta historia, que no por nada ilustra la portada del tomo. Uno. La interesantísima historia de Jornalero. Dos. Brent Anderson recorre, a la par que Busiek, su propio camino a la grandeza, convirtiéndose poco a poco en una especie de Neal Adams.

Las historias sobre juicios han sido parte esencial de la narrativa desde que el mundo es mundo, o desde que en el mundo se cuentan historias. Su nada tácita misión de explorar el eterno dilema entre la ley y la justicia, entre la moral y la ética, hace de estos cuentos algo muy querido por una sociedad tan proclive a coger los fúsiles y las pistolas a la mínima oportunidad como la norteamericana.

Justicieros oscuros para tiempos oscuros.

En los años 70 (Vietnam, Watergate, Nixon, etcétera, etcétera) el conflicto entre la ley y la justicia se hizo especialmente doloroso, y así lo reflejó el cine con películas como Y justicia para todos o El veredicto. Busiek vuelve a esta época turbulenta para reflexionar acerca de lo que ocurre cuando el hombre pierde la fe en el sistema.

Por un lado, la argucia legal que utiliza un abogado para ganar un juicio provoca que todas las seguridades de su vida se tambaleen y finalmente se derrumben. Por otro lado, un misterioso vigilante se embarca en una dantesca lucha contra el crimen cuando la oscuridad y el destructivo azar irrumpen en su vida. Como vemos, dos perspectivas acerca del mismo tema: la pérdida de sentido.

Los viejos tiempos evidencia en cierto modo que, como quien no quiere la cosa, habían pasado más de cinco años entre la publicación de ese mítico En sueños y este número. Cinco años que, por supuesto, se dejan notar en el guion de Busiek, más oscuro que de costumbre y también mucho más moderno y cinético, más cinematográfico y menos proclive a la reflexión. El trazo de Anderson recuerda en este caso al Frank Miller de El regreso del caballero oscuro. De hecho, tanto en el argumento (un viejo caballero jardinero que debe volver a ponerse el traje de superhéroe), como en el grafismo (ese bigotón ardiendo entre las llamas) las referencias a Miller son constantes.

La vejez pesa incluso en Astro City.

El tomo se cierra con una emotiva historia dedicada a las víctimas del 11-S, y publicada en una antología especial en su momento. El cuento de un niño que se encuentra con el bombero que le rescató es muy propio de Busiek, pero se deja notar cierta oscuridad, como si a los íntegros héroes de Astro City la vida les hubiera pasado por dentro, dejándoles solo un aura de pacifica resignación.

La paradoja Astro City: La postmodernidad clásica.

Astro City es una obra post-moderna. Eso no es ningún secreto. O quizá sí, porque quizás la cuestión que articula el centro de un análisis crítico de Astro City no es “¿por qué es Astro City post-moderna?”, sí no más bien “¿por qué es tan complicado darse cuenta de que Astro City es una obra post-moderna?” Hablando en plata: ¿en qué se parece y en qué se diferencia Astro City de El arco iris de la gravedad, Pulp Fiction o The Sandman?

Empezaremos por la referencialidad por ser lo más obvio, pero a partir de ahí deberán agarrarse porque vendrán curvas. Una de las características principales de la post-modernidad es la auto referencialidad constante, así que Astro City…bueno, seguro que ya sabéis por donde voy. Astro City está sembrada de homenajes a los grandes arquetipos y autores del comics.

Pero, tal y como señala James Robinson en el prólogo, esos guiños no son meros guiños. Son artefactos que dotan de sentido a la historia, y que solo cobran pleno sentido dentro de la cabeza del lector. Al leer, por ejemplo, sobre lo que está haciendo Samaritano en tal y cual situación no necesitamos detalles porque sabemos sin saber lo que está haciendo Samaritano, porque hemos leído mil historias similares. Así, Astro City se convierte en el tipo de obra abierta tan querida a Umberto Eco: un tipo de narración que se completa dentro de nuestra cabeza.

La cuestión, y creedme que es una cuestión capaz de redefinir la concepción moderna acerca del comic, es que Astro City no es post-moderna. O, al menos, no es postmoderna es ciertos aspectos, así que desde una perspectiva más tolerante podríamos decir que es a la vez postmoderna y a la vez todo lo contrario. Quizás sea mejor definirla como “post-postmoderna”, lo que cualquiera en términos lógicos podría resumir en “clásica”, puesto que -1 y 1 suman 0.

Porque una de la características que definen a la postmodernidad es el cinismo y la paranoia, la desconfianza en cualquier institución social y en el propio lenguaje. Busiek, por si no había quedado claro, presenta una filosofía esencialmente contraria, hasta llegar a puntos que resultan ciertamente irritantes por momentos (¿Cuántas aliteraciones de la familia clásica norteamericana es capaz de presentar este hombre? No es tampoco casualidad que todos o casi todos los protagonistas de Astro City arrastren traumas por no haber sabido formar, mantener o querer una familia).

No obstante, hay algo que redime a Busiek, y que trasciende la reflexión post-moderna y las supuestas bondades de la familia nuclear: su profunda humanidad. Porque Busiek entiende, como solo pueden entenderlo los mejores escritores, que lo único capaz de redimir al Hombre es el sacrificio altruista por los demás, la compasión y la unidad.

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Alejandro UgartondoKaulsoPablo MenendezIvan Recent comment authors
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Ivan
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Ivan

En mi caso, este tomo es la causa de que tenga la colección parada desde tiempo inmemorial.

Planeta sacó el tomo pero no entero, falta la historia del 11-S. Comprar el tomo por una historia me parece excesivo y además repetir material que no me gusta nada, y no comprarlo implica no tener la colección completa, algo que no me gusta tampoco.

¿Alguien ha comparado las ediciones de planeta, norma y ECC? ¿Traducción, portadas, extras?
Me falta un empujoncito para comprarlo.