Astro City: Cosas del pasado

El detective Jack Acero tiene problemas.

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Edición original:Astro City núms. 32 a 36 USA
Edición nacional/ España: Astro City:Cosas del pasado (ECC Ediciones)
Guion:Kurt Busiek
Dibujo:Brent Anderson y Ron Randall
Formato:Cartoné, 136 págs. A color.
Precio:15,50€.

Una noche oscura y tormentosa. Las gotas de lluvia que anegan las aceras y los desagües son como los escupitajos de Dios. Tacones sobre el empedrado. Las luces de neón dibujan un “Sally`s” gigante y morado en el cielo. El neón brilla más que las estrellas. El gorila abre la puerta y la mujer de los tacones entra en “Sally`s”. Un lugar sucio. Un lugar oscuro. Un lugar adecuado para almas sucias y oscuras. Jack Acero ocupa su sitio habitual. Está acodado en la barra con un Jack`s Daniels doble. Sonríe al verla entrar…

Así podría empezar cualquier novela negra. Imitar las convenciones del noir es relativamente sencillo, si uno ha leído lo suficiente y se le da bien copiar modos y maneras ajenas. Escribir buena novela negra sin embargo…es un asunto muy distinto.

Kurt Busiek ya demostró que conocía a la perfección los límites del género en El Ángel Caído, la primera aventura protagonizada por Jack Acero, supervillano de buen corazón reconvertido en detective privado con el rostro de Robert Mitchum.

Sabor a códigos clásicos en Astro City.

Han pasado unos cuantos años desde que el bueno de Jack detuvo al sosías de El Zorro que pretendía hacerse con el control de Astro City. Desde entonces, Jack se ha mantenido más o menos dentro de los límites marcados por la ley. Pero cuando una misteriosa femme fatale pelirroja de su pasado reaparece y le pide ayuda, Jack no puede negarse, aunque aceptar ese caso probablemente conduzca a un final trágico.

En El Ángel Caído, Busiek presentó un interesante contrapunto del colorido de Astro City. La periferia de la metrópolis estaba habitada por ancianos que guardan la parafernalia de supervillano en los trasteros y por curritos que no están para muchas tonterías. En Astro City, como en todas partes, solo está permitido que vuelen los más privilegiados.

Jack Acero es en realidad otro de los queridos jubilados de Bukiek. Casi parece que el guionista divida a sus protagonistas en dos grupos: los que están a punto de retirarse y los que están a punto de empezar su carrera como superhéroes. El cuarto Jack Caja de Sorpresas entra en el segundo grupo.

Jack Caja de sorpresas ha sido una constante en esta colección desde su primer tomo. Obvio trasunto de Spiderman (personaje del que Busiek se encargó en la muy mítica y muy nostálgica Las historias jamás contadas de Spiderman), los conflictos que han atosigado al buen Jack son los mismos que han atosigado desde siempre al bueno de Spiderman: dinámicas familiares, legados como losas sobre los hombros, la responsabilidad que viene con un…bueno, ya sabéis que va aquí.

En cierto sentido, la segunda historia de este tomo (protagonizada por Jack) se relaciona muy bien con la primera (protagonizada por Jack…Acero). Nuestro trasunto de Spiderman debe enfrentarse a un criminal que, como él, debe responder ante la responsabilidad de un legado. Aunque ninguno de los dos hombres llegue nunca hasta esta epifanía, en realidad son dos caras de una misma moneda. Palos de una rueda eterna que no deja de girar.

Jack Acero tiene problemas…

…Desde un rincón del local observa como la mujer se sienta al lado del gigante de acero. Observa sus gestos, sus modos y maneras. Se conocen. No se tratan con frialdad. Con frialdad, no, eso nunca. Pero sí con cierta y prudente distancia. Pero no hay tiempo que perder. Tiene un banco que atracar. Paga la consumición. Durante un instante su mirada se cruza con la del gigante. Durante un instante los dos hombres se unen, como si presintieran el próximo enfrentamiento y estuvieran midiéndose. Durante un instante se profesan mutuo respeto. Durante un instante, eso importa. Sale del local y se pierde más allá del cerco de luz que dibuja el neón en la noche oscura y tormentosa.

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